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NFORME: “Habrá consecuencias no solo para los rehenes" de Francia. La Ruta del Oro
La intervención en Mali por parte de Francia tiene
consecuencias peligrosas para los ciudadanos franceses en el mundo
musulmán, afirmó este sábado un portavoz del grupo insurgente Ansar
Dine.
“Habrá consecuencias no solo para los rehenes franceses, sino
también para todos los ciudadanos de Francia que estén en el mundo
musulmán”, dijo Sanda Ould Boumana, citado por la agencia Reuters.
El portavoz resaltó que su grupo continuará con la resistencia. “Estamos listos para morir luchando”, aseguró.
Estamos listos para morir luchando”
Francia desplegó sus tropas y
atacó las posiciones de
fuerzas islamistas en Mali este viernes y sábado en respuesta a la
solicitud del Gobierno de la nación para impedir el avance de los
insurgentes hacia el sur.
Con su apoyo las fuerzas gubernamentales lograron
retomar el control
sobre la ciudad estratégica de Kona. Según fuentes militares malienses,
cerca de un centenar de insurgentes han sido abatidos, y las fuerzas
siguen atacando focos de
resistencia.
Este jueves el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a un "
despliegue rápido" de la fuerza internacional de apoyo a Mali, el tercer país africano en recursos de oro.
Francia va por el oro
El Ejército de Mali, con el apoyo de tropas francesas, ha recuperado
el control de la ciudad de Konna, ubicada en el centro del país. En los
combates, ha fallecido un piloto de helicóptero galo, según los datos
oficiales.
Esta localidad estaba en manos de grupos salafistas que controlan el
norte del país, donde han impuesto la ley islámica. Tras el
recrudecimiento de las tensiones, se declaró este viernes al país en
estado de emergencia. Francia, cuyo presidente, François Hollande,
aseguró que no permitiría que la nación cayera bajo control de los
radicales, desplegó tropas en la zona cuya "
misión durará tanto como sea necesario".
Francia pretende impedir que países como Mali, Libia o Argelia desarrollen sus proyectos independientes"
“Francia tiene un interés histórico en el centro de África” y “pretende impedir que países como Mali,
Libia o
Argelia desarrollen sus proyectos independientes” de París, sostiene el periodista Eloy Pardo.
Por eso detrás del objetivo de combatir contra el terrorismo “seguro
que está el oro, los créditos y otros mercados de los que Francia
pretende apropiarse”, añade Pardo.
Las turbulencias en Mali también llamaron la atención de las
Naciones Unidas,
cuyo Consejo de Seguridad instó a un "despliegue rápido" de la fuerza
internacional de apoyo a Mali, en respuesta a una carta con una
solicitud de ayuda enviada por el Gobierno de Bamako.
Asimismo, se espera que un contingente de la Comunidad Económica de
Estados de África Occidental (CEEAC), llegue a Mali para sumarse a la
ofensiva contra los rebeldes.
El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional
Francia – El libro « El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio
internacional", de Gilles Labarthe*, (L'or africain. Pillages, trafics
et commerce internacional) es una excelente investigación escrita
dedicada a revelar los aspectos ocultos de la explotación del oro en
Sadiola, Malí, con un enfoque sobre el papel de los paraísos fiscales y
las multinacionales europeas y estadounidenses, demostrando que se trata
de un auténtico saqueo.
La obra describe los movimientos de resistencia en Malí, en el resto
de África y en el mundo, que se oponen a esta explotación descontrolada
de los recursos.
Fuente: Survie Oxfam traducido por Caty R.
El oro olvidado de África
El
libro de Gilles Labarthe, una de las pocas obras sobre este asunto, es
una mirada crítica sobre un sector prácticamente sin ley, lo que ha
originado una carrera contrarreloj entre las compañías extractoras, para
ver quién consigue enriquecerse más y más deprisa, antes de las
esperadas reacciones de los damnificados.
A partir del ejemplo de la
mina de oro de Sadiola, en Malí y de la investigación del documentalista
Camille de Vitry sobre las consecuencias para el ser humano y para el
medio ambiente, este libro propone una amplia mirada sobre los
protagonistas de la explotación del oro en África y las redes y
circuitos económicos que utilizan, con el fin de desenmascarar el saqueo
de las riquezas del continente africano.
África, continente estratégico
El libro nos introduce en la explotación del oro africano que,
con 600 toneladas al año, representa alrededor de la cuarta parte de la
producción anual de todo el mundo. El libro nos lleva a Sadiola y Morila
(Malí), a Ghana, Sudáfrica o Botsuana, para constatar el cinismo de las
compañías mineras y sus «métodos de explotación heredados del
apartheid».
Las consecuencias medioambientales vinculadas a la utilización del
cianuro y el mercurio para purificar el mineral son «inhumanas». A
continuación el autor señala los sectores del comercio legal del oro,
para descubrir los sectores paralelos, los tráficos transfronterizos,
las sociedades off shore y el papel de los paraísos fiscales en el
blanqueo de capitales, de los que el oro es uno de los principales
vectores.
Nos informa de que el Banco Mundial, supuesto promotor del desarrollo
de los países africanos, es el principal inversor en la extracción del
oro, que junto a un puñado de multinacionales estadounidenses, como
Newmont Minin; canadienses, como IAMGOLD; inglesas o sudafricanas, como
AngloGold, se llevan el 80% de los recursos auríferos del continente.
La avalancha hacia el oro
Hay que señalar que desde los años noventa, con el fin de la
Guerra Fría y la liberalización de las economías africanas bajo las
prescripciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, el
sector minero del oro estalló literalmente.
La investigación nos
lleva también a la República Democrática del Congo, donde los conflictos
armados se abastecen directamente del tráfico del oro. El autor dedica
un gran capítulo a las operaciones de los bancos suizos.
Más allá de la profunda investigación sobre un asunto complicado,
la gran fuerza de este libro probablemente reside en el testimonio que
ofrece a las futuras generaciones sobre la movilización de los
habitantes de Sadiola y de muchas otras ciudades mineras de África.
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Entrevista a Gilles Labarthe autor de “El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional"
La explotación del oro en África. Características e intereses socioeconómicos.
¿Cuáles son los principales países productores de oro en África?
Principalmente Sudáfrica (con una media de 300 toneladas en los
últimos años), Ghana (más de 75 toneladas), Malí (50 toneladas),
Tanzania (ídem), Guinea y Zimbabue (de 10 a 20 toneladas según los
años), la República democrática del Congo… en total más de 34 países
africanos producen oro, llegando a una producción global de más de 600
toneladas al año, es decir, la cuarta parte de la producción anual de
todo el mundo.
¿Por qué África sigue siendo un continente estratégico en el sector minero del Oro?
Africa posee la mitad de las reservas de oro mundiales
catalogadas. Después del petróleo, el del oro es uno de los primeros
mercados mundiales, que mueve alrededor de 65.000 millones de dólares al
año. Las multinacionales de la extracción cada vez codician más a
África: además de las importantes reservas de oro, la parte que
devuelven a los Estados productores se infravaloró hasta el extremo (el
20%, e incluso el 0% como es el caso de una mina de oro en Botsuana).
Además, la mano de obra africana es muy barata; los movimientos
sindicales se reprimen rápidamente y las normas sobre el medio ambiente
no existen o son poco vinculantes. Resultado: el margen de beneficio que
obtienen las grandes compañías mineras es mayor en Africa que en
cualquier otro lugar del planeta.
¿Cuáles son las tres principales multinacionales del oro que actúan en África?
AngloGold (Sudáfrica), Barrick Gold (Canadá) y Newmont Mining
(Estados Unidos). Estas tres compañías, apoyadas por la flor y nata de
las altas finanzas internacionales, producen ellas solas cada año más de
500 toneladas de todo el oro extraído en el planeta. Regularmente
reciben denuncias por contaminación a gran escala y violación de los
derechos humanos.
¿Quiénes son los principales compradores en el mercado mundial?
Los principales compradores son los grandes bancos comerciales
como el Royal Bank of Canada, J. P. Morgan, Union des Banques Suisses
(UBS) o la francesa Société Générale. Estos bancos occidentales conceden
importantes créditos a las multinacionales citadas para financiar la
explotación industrial del oro en los yacimientos más importantes de
África. Los créditos se garantizan sobre la producción de oro.
Tanto para los accionistas como para las grandes entidades
bancarias, la industria del oro es una de las inversiones más rentables.
Valor seguro por excelencia, el oro conserva un buen porvenir. Su
cotización actual ha superado las cotas más altas. La demanda es
importante, como siempre en épocas de crisis. Los atentados del 11 de
septiembre de 2001 contribuyeron a reactivar esta avidez. La joyería y
la relojería de lujo absorben una parte considerable de la producción.
¿Qué problemas sociales y medioambientales causa la extracción del oro?
El libro cita el ejemplo de las comunidades de Sadiola, al
suroeste de Malí, que desde hace diez años denuncian la contaminación
espantosa causada por la extracción industrial del oro por las
multinacionales. Vertidos de aguas contaminadas, intoxicaciones por
cianuro, normas de seguridad mal aplicadas, desplazamiento masivo de las
poblaciones locales… Las mismas devastaciones sociales y
medioambientales también se denuncian desde hace tiempo, tanto en Ghana
como en Tanzania.
¿Quién va a pagar la factura social y medioambiental vinculada a la explotación industrial del oro?
La suma de las degradaciones ecológicas y los ataques a la salud
causados por la explotación de las minas de oro a cielo abierto -que son
las más contaminantes- va a arruinar las regiones productoras para las
generaciones futuras. Un informe estadounidense ya apunta la cifra de
55.000 millones de dólares para reparar los daños.
¿Qué denuncian actualmente la sociedad civil africana y las ONG internacionales?
Además de las devastaciones sobre el medio ambiente, se trata de
luchar contra las injusticias sociales. La explotación del oro, que a
menudo está asociada con actividades mercenarias, puede revelarse
todavía más mortífera en regiones en conflicto, como las provincias del
este de la República Democrática del Congo. El oro podría financiar
movimientos armados, como informa la ONG de defensa de los derechos
humanos Human Rights Watch (HRW). También es uno de los principales
vectores del blanqueo de dinero a nivel internacional.
África ha producido mucho oro, pero sigue siendo pobre ¿Por qué?
Más del 80% de las zonas auríferas del oeste y el centro de
África están actualmente en manos de un puñado de multinacionales. Las
reformas de los códigos mineros en la mayoría de los países africanos
productores desde finales de los años ochenta, por la presión de las
instituciones financieras internacionales (FMI y Banco Mundial),
condujeron a favorecer a las grandes compañías de extracción
extranjeras.
El sector del oro sigue siendo muy corrupto. Por ejemplo, en solo
diez años, Malí se convirtió en el tercer exportador de oro de África
después de Sudáfrica y Ghana. Sus exportaciones de oro se triplicaron,
superando las 56 toneladas en 2006. Y mismo tiempo, el país cayó en
picada en el Índice del desarrollo humano de las Naciones Unidas,
bajando a la categoría de uno de los tres Estados más pobres del mundo.
Las riquezas se redistribuyen mal. ¿Adónde van los beneficios? ¿Adónde se va el oro?
Incluso los funcionarios malíes y los responsables oficiales del
sector de las minas no tienen informaciones completas y transparentes
por parte de las grandes empresas occidentales, sobre los volúmenes de
extracción de los recursos auríferos nacionales.
La campaña «publiquen lo que pagan», apoyada por trescientas ONG de
todo el mundo, tiene como objetivo principal conseguir que las compañías
extractoras (de petróleo, gas y recursos mineros) publiquen, de forma
sistemática y transparente, el importe de los impuestos y cánones de
cualquier tipo que pagan a los Estados.-
* Gilles Labarthe es un
periodista independiente basado en Ginebra y Francia. Ha sido
corresponsal del Swiss daily newspapers en París y actualmente es
redactor de la agencia de noticias DATAS, asociación de periodistas
independientes centrada en la responsabilidad social de las empresas,
desarrollo ecológico y derechos humanos.
Periodista de investigación especializado en África, ha escrito dos
libros: Le Togo, de l'esclavage au libéralisme mafieux, sobre la
dictadura, corrupción y redes de la mafia en Togo y L'Or africain.
Pillages, trafics et commerce international.
Publicado por: www.noalamina.org