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domingo, 12 de abril de 2015

DESDE CHARLIE HEBDO HASTA KENIA, EXISTEN MARES DE FALSEDAD

Publicado en: 12 abril, 2015

Por Ilka Oliva Corado
 
¿Qué tiene Charlie Hebdo que no tenga la Universidad de Garissa? ¿Es que acaso unas vidas son más importantes que otras? ¿Qué papel juega el racismo en esto? ¿En dónde está ese periodismo ético y humano que guarda silencio ante semejante atentado?

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Por Ilka Oliva Corado
Dos atentados que ejemplifican a la perfección el descaro de humanidad que somos. Es que ya ni a doble moral llegamos. Perdimos los escrúpulos. Para cuando fue el atentado a la revista francesa Charlie Hebdo, miles se pronunciaron en todos los medios habidos y por haber, las redes sociales hervían, medio mundo dijo: ¡yo soy Charlie! Mientras que unos oraban, otros demostraban su apoyo a la mejor manera clasemediera: cambiando sus fotografías de perfil en las redes sociales y colocando una alusiva al atentado.

Multitudes del gremio periodístico dijeron: ¡yo soy Charlie! Miles y miles de artículos se escribieron, artistas denunciaron el atentado. Con lo cual estoy absolutamente de acuerdo. Mi pregunta es, si esas multitudes de periodistas y de artistas y de hijos de vecinas se pronunciaron tan dolidos por lo acontecido en Charlie Hebdo, ¿por qué guardan silencio y se hacen los desentendidos respecto a la masacre en Kenia?

¿Qué tiene Charlie Hebdo que no tenga la Universidad de Garissa? ¿Es que acaso unas vidas son más importantes que otras? ¿Qué papel juega el racismo en esto? ¿En dónde está ese periodismo ético y humano que guarda silencio ante semejante atentado? ¿Por qué aquellos que dijeron yo soy Charlie, no se sienten Kenia?

Por qué ese periodismo serio y comprometido que apoyó la marcha de la hipocresía en Francia, no se ha pronunciado ante la Acción Ejecutiva de Obama en donde acusa a Venezuela de ser un peligro para la seguridad estadounidense.

 ¿No es Venezuela un país digno acaso? ¿Qué tiene Francia que no tenga Venezuela? ¿O aquí la movida es la de defender intereses capitalistas a costa de nuestra propia ética?

¿Por qué esos miles de periodistas alrededor del mundo que llenaron sus columnas de opinión en idolatrías a “San Obama” por su mofa de Acción Ejecutiva que beneficiaría a una minoría de migrantes en Estados Unidos, no se pronuncia hoy que estratégicamente fue cancelada? ¿Por qué no dicen ni pío con el Plan Frontera Sur y el Maya-Chortí que criminaliza a los migrantes en tránsito? ¿Es que acaso no vale la vida de un migrante indocumentado?

¿Por qué ese exclusivo gremio periodístico que hace gala de sus títulos y de su intelectualidad aún sigue guardando silencio y solapa el horror que se vive en Siria? ¿Por qué no le cuentan al mundo de la loable labor de los médicos cubanos atacando el ébola en África? ¿Cuál es el resquemor que le tienen a Cuba?

Por qué ese periodismo respetable no denuncia ante el   mundo lo que acontece con la comunidad afro descendiente en Estados Unidos, la forma en que la autoridad del Ku Klux Klan asesina y tortura a cualquier negro por el delito de ser negro. ¿Por qué en tema de Derechos Humanos no se cuestiona a Obama la forma en que disimula y tolera este tipo de agresiones?

¿En qué momento dejamos de ser humanos para convertirnos en piltrafas, en marionetas del despotismo? ¿Por qué el mundo llora a Charlie Hebdo pero no las masacres de migrantes en tránsito, esa migración forzada de África a Europa y de Centroamérica a Estados Unidos? ¿Por qué nos duele tanto el Holocausto pero no los feminicidios ni la trata de niñas para explotación sexual, tortura y tráfico de órganos? ¿Acaso seguimos siendo las mujeres invisibles a los Derechos Humanos? ¿Por qué el secuestro de 85 niñas en Nigeria les viene del norte a la mayoría de seres “consecuentes” con la vida?

¿Por qué la sociedad se pone de cabeza para averiguar de qué color es un vestido, pero ni se mosquea con los miles de niños que mueren de hambruna alrededor del mundo?

¿En dónde está nuestro amor como humanidad? ¿A qué vertedero tiramos la conciencia? ¿Por cuánto vendimos nuestra dignidad? ¿Nuestro derecho a dudar? ¿Qué es lo que estamos esperando, qué nos toque de cerca? ¿Qué nos vuelva a tocar de cerca? ¿O es que acaso somos tan soñadores para jurar que eso nunca nos sucederá a nosotros? Y si así fuera, el dolor de otro ser humano debe ser también el nuestro.

De Charlie Hebdo hasta Kenia, existen mares de aguas negras. Decimos, yo soy Charlie, pero no queremos ser los niños que viven buscando comida en los vertederos en nuestros países. No queremos ser el campesino que defiende la tierra de la amenaza capitalista. No somos el defensor de Derechos Humanos que arriesga su vida todos los días a todas horas. No somos la niña que es abusada constantemente y tampoco somos las adolescentes embarazadas a causa…

Claro, pero sí somos Charlie. Nuestra dignidad está con Charlie. ¿Por qué no está con los adultos mayores que mueren de hambre y de frío en las calles de nuestros países? ¿Por qué no somos el docente que es reprimido por el gobierno cuando exige sus derechos? ¿Por qué no somos la mujer a la que la iglesia y el estado le niega su derecho legítimo al aborto?

En lo dicho: de Charlie Hebdo hasta Kenia hay mares de aguas negras. Esos desagües somos cada uno de nosotros. Esa es nuestra contribución a la sociedad. ¿Qué tal si en lugar de deforestar o ser espectadores de la deforestación que hacen otros, actuamos y forestamos? Todo es rescatable si es el amor, la conciencia y la justicia los que nos mueven a hacerlo.

Posdata: #ObamaDerogaElDecretoYa.
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.
Abril 11 de 2015.
Estados Unidos.
Fuente: http://wp.me/p2UjOV-UX

jueves, 9 de abril de 2015

PARA OBAMA, EL MUNDO ESTÁ " MÁS SEGURO" SENTDO ENCIMA DE " LA BOMBA"




Verdadero campeón mundial de la hipocresía política, el presidente Obama ha presentado el retroceso iraní como un paso hacia un mundo libre de armas nucleares. La realidad es muy diferente. Irán ya había puesto fin a su programa nuclear militar desde 1988 pero Estados Unidos está modernizando su propio arsenal atómico y provocando así una verdadera carrera armamentista.
| Roma (Italia)  
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El acuerdo que impide que Irán obtenga el arma nuclear hace que «nuestro mundo sea más seguro», anunció el presidente Obama el 2 de abril de 2015 [1].
Sin embargo, ese mismo día, el Mando de la fuerza aérea de Estados Unidos [US Air Force] para el «ataque global» anunciaba el lanzamiento experimental de 2 Minuteman III, misiles balísticos intercontinentales con ojivas nucleares, como «recordar visualmente, tanto a nuestros adversarios como a nuestros aliados» que la «US Air Force puede atacar en cualquier lugar y en cualquier momento, con una rapidez y una precisión más grandes que nunca».

Esto confirma lo que The New York Times ya documentaba en septiembre de 2014 [2], o sea que la «administración Obama está invirtiendo miles de millones de dólares en la modernización de su arsenal nuclear».

El plan de varios años, cuyo costo está previsto en alrededor de 1 000 millones de dólares, prevé la construcción de 12 nuevos submarinos de ataque (dotados cada uno de 24 misiles balísticos con los que puede lanzar hasta 200 ojivas nucleares sobre la misma cantidad de objetivos), de otros 100 bombarderos estratégicos (capaces de transportar cada uno una veintena de misiles o bombas atómicas) y 400 misiles balísticos intercontinentales dotados de poderosas ojivas nucleares.

Ese plan incluye también la modernización de las 70 o 90 bombas atómicas estadounidenses almacenadas en Italia, jamás mencionadas por la Alta Representante de la Unión Europea, [la italiana] Federica Mogherini, quien, mientras elogia el acuerdo nuclear con Irán, pasa por alto el hecho que al permitir que Estados Unidos almacene armas nucleares en suelo italiano Italia viola el Tratado de No Proliferación.

Se neutralizan así los limitados pasos por el camino del desarme inscritos en el nuevo tratado Start, que Estados Unidos y Rusia firmaron en Praga en 2010. China y Rusia también están modernizando sus fuerzas nucleares, para neutralizar el «escudo antimisiles» con el que Estados Unidos pretende ponerse en condiciones de desatar un primer golpe nuclear sin exponerse a la respuesta del adversario.

Según la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS), Estados Unidos mantiene 1 920 cabezas nucleares estratégicas listas para el lanzamiento, de un total de 7 300); ante las 1 600 de Rusia, que dispone de 8 000 en total. Con las de Francia y el Reino Unido, las fuerzas nucleares de la OTAN disponen de unas 8 000 cabezas nucleares, de las cuales 2 370 están listas para su lanzamiento. Si se agregan las que poseen China, Pakistán, la India, Israel y Corea del Norte, el número total de cabezas nucleares se estima en 16 300, con 4 350 listas para su lanzamiento.

Pero la carrera armamentista nuclear prosigue con la constante modernización de los arsenales. De manera que la aguja del «Reloj del Apocalipsis», el simbólico índice que en el Bulletin of the Atomic Scientists señala a cuántos minutos estamos de la medianoche que sería la guerra nuclear, se desplazó de las menos 5 –en 2012– a las menos 3 minutos en 2015, el mismo nivel que en 1984 cuando el mundo se hallaba en plena guerra fría [3].

Existe un riesgo particularmente alto de que lleguen a utilizarse armas nucleares en el Medio Oriente, donde el único país que dispone de ese tipo de armamento es… Israel, Estado que –contrariamente a Irán– no ha firmado el Tratado de No Proliferación nuclear.

Según los estimados, las fuerzas armadas de Israel poseen entre 100 y 400 cabezas nucleares, lo cual incluye bombas H, de una potencia equivalente a casi 4 000 bombas como la que Estados Unidos utilizó en Hiroshima. Los vectores [disponibles en Israel] incluyen más de 300 aviones de guerra estadounidenses F-16 y F-15, también portadores de misiles israelo-estadounidenses Popeye con cabezas nucleares, y alrededor de 50 misiles balísticos Jericho II instalados en rampas de lanzamiento móviles. Israel posee además 4 submarinos Dolphin modificados para el lanzamiento de ataques nucleares, proporcionados por Alemania, que entregó en septiembre el cuarto de los 6 submarinos previstos para su entrega a Tel Aviv.

Mientras que enfoca los proyectores en Irán, que no posee armas atómicas y que ha permitido la verificación del carácter civil de su programa nuclear, el aparato político-mediático deja en la sombra el hecho que Israel dispone de un poderoso arsenal nuclear, fuera de todo control, y que Estados Unidos ha firmado acuerdos para la entrega a Arabia Saudita, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos de tecnología nuclear y de material fisil que pueden permitirles dotarse del arma nuclear.

Arabia Saudita incluso ha declarado oficialmente que no excluye la posibilidad de producir o de comprar armamento nuclear con ayuda de Pakistán [4], cuyo programa nuclear de carácter militar está financiado en 60% por Riad.

Y eso sería legal ya que Pakistán tampoco es firmante del Tratado de No Proliferación nuclear y puede, por consiguiente, hacer lo que quiera con sus bombas atómicas... incluso entregarlas por debajo de la mesa a la monarquía saudita.
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] “Barack Obama on Framework to Prevent Iran from Obtaining Nuclear Weapons”, por Barack Obama, Voltaire Network, 2 de abril de 2015.
[2] “U.S. Ramping Up Major Renewal in Nuclear Arms”, William J. Broad y David E. Sanger, The New York Times, 22 de septiembre de 2014.
[3] “Three minutes and counting”, por Lynn Eden, Robert Rosner, Rod Ewing, Sivan Kartha, Edward "Rocky" Kolb, Lawrence M. Krauss, Leon Lederman, Raymond T. Pierrehumbert, M. V. Ramana, Jennifer Sims, Richard C. J. Somerville, Sharon Squassoni, Elizabeth J. Wilson, David Titley et Ramamurti Rajaraman, Bulletin of the Atomic Scientists, 19 de enero de 2015.
[4] “Iran nuclear talks: Prospect of deal with Iran pushes Saudi Arabia and Israel into an unlikely alliance”, Kim Sengupta, The Independent

domingo, 29 de marzo de 2015

LA DEMOCRACIA DEL DINERO


Publicado en: 29 marzo, 2015

Por Osvaldo Bayer

Por Osvaldo Bayer La democracia del dinero. Un tema para discutir ya. En Alemania, todos los años se reinicia esta discusión. Acaban los diarios de publicar la gran noticia: “Los gerentes alemanes ganan más que nunca”, y se trae la lista. Para no creer en una democracia. El que más gana es el gerente general […]

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Por Osvaldo Bayer
 La democracia del dinero. Un tema para discutir ya. En Alemania, todos los años se reinicia esta discusión. Acaban los diarios de publicar la gran noticia: “Los gerentes alemanes ganan más que nunca”, y se trae la lista. Para no creer en una democracia. El que más gana es el gerente general de la empresa automovilística Volkswagen, Martin Winterkorn, que en 2014 obtuvo 15,9 millones de euros. Algo increíble, seis por ciento más de lo que percibió en 2013. El segundo en cobrar más es Dieter Zetschke, presidente de Daimler-Mercedes Benz, con 14,4 millones de euros anuales, cinco por ciento más que el año anterior. En tercer lugar, nada menos que el director del correo alemán, Frank Appel, con 9,6 millones de euros, 22 por ciento más que en 2013; luego Ulf Schneider, de la empresa Fresenius, con una ganancia anual de 9,2 millones de euros, 70 por ciento más que en 2013; luego Kurt Bock, de BASF, 7,8 millones, 54 por ciento más que en 2013; luego Kasper Rorsted, de Henkel, con 7,7 millones; Joe Kaeser, de Siemens, con 6,7 millones; Martin Dekkerss, de Bayer, con 6,7 millones; Elmar Degenhardt, de Continental, y Anshu Jain, del Deutsche Bank, ambos con 6,2 millones anuales cada uno.

Increíble. Una sociedad que se dice democrática, donde los jubilados y desocupados viven con 500 euros mensuales. Mientras bajo el mismo cielo hay gente que gana millones. ¿Es democracia esto? Sí, Alemania es considerado el país más democrático de Europa. Es como para ir al espejo de casa y sacarse la lengua a sí mismo. Aquí la ironía llega ya a sus límites: Grecia, con el nuevo gobierno de izquierda, manifestó ante Europa su imposibilidad de pagar sus deudas al Mercado Común Europeo. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, le respondió que les rebaje los sueldos a los jubilados. Es increíble, sí, es que los jubilados griegos tienen fama de ser los que mejor están en Europa. 

Pero, ¿qué sentido tiene que una sociedad democrática les quite a sus jubilados para pagar deudas exteriores? Democrático, el ministro.

Debe comenzar ya la gran discusión sobre lo que es democracia. No puede ser que se llame democrático a un país donde hay personas que ganan millones y otros que tienen apenas para comer, si lo tienen. Democracia, ante todo, debe significar Libertad en Igualdad. Lo repetimos siempre, cabe una vez más nuestro Himno Nacional de 1813: “Ved en trono a la noble Igualdad. ¡Libertad, Libertad, Libertad!”. Es como para cantárselo a estos ejecutivos alemanes en pleno rostro. No es democrático un régimen donde algunos ganan millones y otros –y no son pocos– reciban apenas monedas. Hablo de Alemania, pero en Estados Unidos las diferencias son peores. Lo que ganan los ejecutivos de las empresas es el triple o más de lo que ganan los ejecutivos alemanes.

Las empresas tienen un argumento cuando se les reprochan esos altos pagos: “Si no se les paga eso los managers se van a Estados Unidos donde los atraen con mejores sueldos”. Sí, los ejecutivos norteamericanos, como decimos, ganan dos o tres veces más que lo que reciben los alemanes en su país. Quiere decir que el “mal de la democracia”, con las diferencias sociales tan grandes, viene de ese ejemplo de llamada democracia. En 2014, el ejecutivo que en Estados Unidos ganó más dinero fue Robert Iger, del consorcio Walt Disney, que obtuvo unos 32,1 millones en euros, para comparar con el ejecutivo alemán de más ganancias: 15,9 millones de euros.

Además, a los ejecutivos se les pone a disposición autos con choferes y se les pagan todos los gastos de comunicación.

Son todas fórmulas económicas inspiradas en el ejemplo de Estados Unidos, que siguen imponiéndose con su forma de actuar en el mundo entero.

Todo pertenece al reino de la hipocresía. El que es rico “por algo será”, es el principio ético que vale. No se estudia, por ejemplo, cómo el poder somete y cómo las posibilidades de llegar a los sueldos vienen a ser el único fin moral de la sociedad.

Por supuesto, esa forma de cambiar la Etica por la “capacidad de producción” o la capacidad de ganar más es el fondo de la ideología capitalista. Que –y esto lo repetimos una vez más– se basa en la democracia del voto. Y del ciudadano que cree que ya con poner el papel en la urna es un democrático. La realidad de nuestra democracia es que hay partidos políticos que tienen millones y otros que dependen apenas del bolsillo del obrero.

Alguna vez el pueblo argentino saldrá a la calle cantando ese increíble “Ved en trono a la noble Igualdad. ¡Libertad, Libertad, Libertad!” y hará valer esos principios tan soñados por aquellos hombres de Mayo como Moreno, Belgrano y Castelli.

Hay un ejemplo en el mundo: el pueblo armenio que –desde que los turcos cometieron ese horrible crimen del genocidio armenio con más de un millón y medio de víctimas– no dejó nunca en todo el mundo de reclamar justicia. Y eso ha tenido su eco. Nadie ya puede negar ese crimen tan cobarde y absurdo. Por ejemplo, la Iglesia Católica Argentina, por primera vez en su historia, dio una misa en la Catedral por las víctimas armenias en aquel holocausto. La misa fue ofrecida por el cardenal Marco Aurelio Poli. Y estaba presente el arzobispo de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina y Chile, monseñor Mouradian. Por su parte, el papa Francisco anunció que oficiará una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas armenias, el 12 de abril próximo. Y para el 24 de abril próximo, a las 19.15, se organizó un acto religioso en “reconocimiento de los mártires del genocidio armenio” en el convento de Santa Anna Kloster, Munich, donde actuará el coro de mujeres de Geghard, Armenia.

La movilización constante de todo un pueblo a lo largo de un siglo ha tenido ese reconocimiento. Sólo así, con la gente en la calle, lograremos un mundo sin miserias, sin niños con hambre y en Libertad.

sábado, 14 de marzo de 2015

HUMAN RIGHTS WATCH SE EQUIVOCA: USA UNA FOTO DE LA DESTRUCCIÓN PROVOCADA POR UN BOMBARDEO ESTADOUNIDENSE PARA CONDENAR A ASSAD


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Por Brandon Turbeville / Activist Post
Traducido por Pat para Periodismo Alternativo
Haciendo de nuevo alarde de su naturaleza hipócrita y partidista, la llamada organización Human Rights Watch (HRW), fue pillada in fraganti en un intento de fabricar “pruebas” sobre el uso por parte de Assad de bombas de barril en áreas civiles, con la intención de seguir demonizando el gobierno secular sirio.
El 25 de febrero, HRW publicó una foto de una zona civil devastada en Siria con la referencia “Siria lanzó bombas de barril saltándose la prohibición”.
La “prohibición” a la que se refieren es la de bombardear áreas pobladas por civiles en Aleppo y que afectaba a ambas partes del conflicto; prohibición aprobada después de que Naciones Unidas interviniera para salvar a los terroristas apoyados por Occidente.
Las fuerzas de Assad habían rodeado la ciudad y cortado una de las rutas principales de abastecimiento de los escuadrones de la muerte procedentes de Turquía, convirtiendo, de esta manera, la eliminación de las fuerzas jihadistas en una fatalidad virtual.
Como escribió Somini Sengupta en el New York Times del 24 de febrero, HRW dijo el martes que el gobierno de Siria había lanzado las llamadas bombas de barril en cientos de localizaciones, en pueblos y ciudades controlados por los rebeldes durante el pasado año, incumpliendo, así, una medida del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En un informe emitido el martes, el grupo afirmaba que se basaba en imágenes captadas por satélite, fotos, videos y declaraciones de testigos para concluir que el gobierno sirio había bombardeado por lo menos 450 ubicaciones en y alrededor de la ciudad meridional de Daraa y de un mínimo de 1000 lugares en Aleppo, al norte.
El informe tomaba como punto de partida el 22 de febrero de 2014, fecha en que el Consejo de Seguridadcondenó, específicamente, el uso de bombas de barril, y se centra en el período posterior. Se trata del uso de contenedores llenos de explosivos y proyectiles que pueden herir de forma indiscriminada a la población civil, prohibido por la ley internacional.
Sólo había un problema con el mensaje de HRW, la fotografía que la organización aportó no era de Aleppo.
De hecho, los desperfectos del área poblada que mostraba la fotografía no habían sido provocados por el ejército sirio, sino por el de Estados Unidos.
La foto era, de hecho, una imagen de Kobane (Ayn al-Arab), la ciudad que ha sido escenario, durante los últimos meses, de un intenso bombardeo aéreo por parte de Estados Unidos; al tiempo que los EUA se involucran en un despliegue masivo de pelotones de la muerte y en la reestructuración geográfica del territorio soberano de Siria y de Irak.
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HRW se mostraba satisfecha con el uso de la destrucción de la ciudad como excusa para condenar el gobierno de Assad y, de esta manera, seguir promoviendo el apoyo a la intervención militar estadounidense en Siria; en cambio, la organización “observatorio de los derechos humanos” parecía estar menos interesada por la destrucción provocada por las fuerzas de EUA, de igual naturaleza.
En otras palabras, si las fuerzas de Assad bombardean un área poblada hasta devolverla a la Edad de Piedra, es una atrocidad, un crimen de guerra, y una justificación para la implicación militar internacional. Si los EUA bombardean un área poblada y la devuelven a la Edad de Piedra, no es un gran qué.
Financiada, en parte, por George Soros, HRW ha sido, en repetidas ocasiones, cómplice de engaño de la OTAN y de los objetivos imperialistas estadounidenses, especialmente en Siria.
Por ejemplo, justo cuando los medios de propaganda occidental estaban desmontando la flagrante mentira sobre el uso, por parte de Assad, de armas químicas contra su propia gente, HRW se mantuvo impasible del lado de Barack Obama y John Kerry en un esfuerzo por demostrar la culpabilidad de Assad. HRW llegó hasta el punto de repetir la mentira según la cual el informe de la ONU sugería que Assad era el atacante, despojando a la propia organización de cualquier viso de credibilidad que pudiera quedarle.
Cuando, en el último momento, se alcanzó un acuerdo sobre el uso de armas químicas, apoyado por Rusia con vistas a evitar una nueva invasión de Siria por parte de OTAN/EUA, HRW no celebró la oportunidad de destruir el armamento químico pacíficamente, y de evitar una guerra, sino que atacó el acuerdo aldeclararlo “un error para garantizar la justicia”.
Obviamente, el acuerdo falló en garantizar justicia. No había disposiciones que reclamaran el castigo a los escuadrones de la muerte que, de facto, usaron las armas, o de los aparatos de la OTAN/EUA que han iniciado y controlado la invasión jihadista en primer lugar.
En cualquier caso, cuando la Madre Agnes Mariam de la Croix emitió un informe en que rebatía lo que la OTAN/EUA aseguraba sobre las armas químicas en Siria, HRW se lanzó a una campaña de acoso y derribo contra ella y su trabajo.
No obstante, es desde 2009 que HRW está mostrando su verdadera cara, cuando en reuniones secretas con la administración Obama, se sumó y apoyó la práctica de la detención/secuestro de individuos en las calles, sin juicio previo y de su confinamiento en cárceles y prisiones en otros países donde, las más de las veces, son torturados.
Si HRW gozó alguna vez de una pizca de credibilidad en cuestión de derechos humanos, la ha perdido totalmente. HRW no es más que una ONG pro-EUA, pro-OTAN, que actúa como cortina de humo para poder seguir con la violación sistemática de los derechos humanos en todo el mundo; siempre y cuando, esas violaciones sean cometidas por enemigos de EUA.

sábado, 17 de enero de 2015

IDIOTAS CONTRA IDIOTAS


Atentados terroristas en París


¿Qué piensa la gente fuera de Europa acerca de los tristemente célebres atentados terroristas contra la revista satírica Charlie Hebdo en París? En ese sentido publicamos los comentarios de una ciudadana argentina quien nos escribe desde Buenos Aires para darnos a conocer su punto de vista.
| Buenos Aires (Argentina)  
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Yo soy Palestina, soy Odessa, soy el Donbass. Pero no soy Charlie
Unos idiotas entran a la redacción de una revista y masacran a otros idiotas. Y el mundo entero los hace mártires y héroes. «Je suis Charlie» [Yo soy Charlie] se ve aquí y allá. En el mundo entero llevan flores y condolencias a la embajada de Francia. También en Buenos Aires. Pero yo, «Je ne suis pas Charlie» [Yo no soy Charlie].

En la tapa de los diarios la noticia ocupa el 98% de la plana. Hoy el 100%. Aquí muere un niño de hambre y apenas le dedican unas pocas palabras. Hace ya cuatro días, hoy ya el quinto, en los diarios casi no se escribe de otra cosa que no sea el atentado en París.

El terrorismo no es bueno. Ninguna masacre es buena. La repudio al 100%. Pero sería importante que las personas comprendieran que los periodistas de Charlie Hebdo no son mártires de la libertad de expresión, sino provocadores. Estadounidenses y europeos aplauden a Charlie Hebdo por tener el "valor" de ridiculizar al profeta Mahoma y a los musulmanes.

Me gustaría saber qué hubiera pasado si hubiesen publicado sus caricaturas aquí. ¿Cuánto habrían durado? Seguramente muy poco, no olvidemos que la comunidad musulmana es bastante fuerte en Argentina. Y afortunadamente nuestras leyes y el mismo pueblo argentino, salvo algunos ignorantes, respeta bastante las diferentes creencias. Llamemos las cosas por su nombre, ninguno de nosotros practicamos esa clase de humor deliberadamente ofensivo en la que se especializa Charlie. ¿Entonces por qué decir que todos somos Charlie?

Recordemos, además, que Charlie llamó a Cuba dictadura, a Fidel y a Chávez dictadores. Charlie apoyó los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. Aprobó los bombardeos contra Libia y se alegró del asesinato de Gadafi. Toma sistemáticamente partido por Israel en contra de los palestinos. Dice que Rusia es un país peligroso para la paz mundial y que es responsable de la situación en Ucrania, con lo cual indirectamente apoya a Estados Unidos. Llamó a la intervención en Siria y dijo que los opositores sirios son héroes. A ese periódico curiosamente lo llama Wikipedia «Semanario francés satírico de izquierda». Interesante... Apoyan los bombardeos de la OTAN y se hacen llamar de izquierda.

Intolerancia no hay sólo de parte de los idiotas que realizaron la masacre. Intolerancia también hubo de parte de Charlie Hebdo. Y lo peor es que éste será un buen pretexto para acrecentar la intolerancia ya de por sí bastante fuerte que existe en Francia y Europa toda, hacia los extranjeros y los inmigrantes.

Recordemos la carátula N° 1099 de Charlie Hebdo, en ella se vulgarizaba la masacre de unos mil egipcios realizada por una dictadura salvaje y sangrienta, que dicho sea de paso, tiene el aval de Francia y de Estados Unidos: la portada decía «Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas».

La caricatura representaba a un musulmán acribillado, mientras intentaba protegerse con el Corán. ¿Es esto gracioso? Lo siento, a mí no me parece que sea gracioso. Imaginemos, al revés, que una persona hiciera una caricatura representando a los periodistas masacrados intentando protegerse con la revista en las manos y la leyenda «Masacre en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas.» ¿Parecería gracioso? ¿Cuál es la diferencia? ¡Ah, sí! Uno es musulmán, el otro francés. Uno no merece respeto, el otro sí.

La masacre ocurrida debe ser castigada, pero también es necesario poner un límite a la «libertad de expresión», que en realidad no es libertad, sino falta de respeto, arrogancia colonial e imperialista, xenofobia y estupidez.

Es necesario destacar que los musulmanes en Francia y en Europa son uno de los sectores más explotados, empobrecidos y marginados. Recordemos que a principios de los años 1960 la policía de París masacró a palos a 200 argelinos por demandar el fin de la ocupación francesa de su país, ocupación que dejó un saldo de alrededor de un millón de «incivilizados» árabes muertos.

Desde hace años, si no décadas, muere gente en Palestina. Nunca vi una movilización a nivel mundial como la que se ve hoy por Charlie Hebdo.

Masacraron gente en Odessa. ¿Dónde salieron masivamente los líderes mundiales? ¿Y que hay del Donbass? Para mí ha sido una auténtica lucha lograr difundir lo que ocurre en Donetsk y Lugansk.

Los asesinos en París actuaron torpe, muy torpemente. No sólo realizaron una atrocidad, sino que crearon el argumento que necesitaban las «democracias» occidentales, para redoblar las políticas contra los inmigrantes,
Y los europeos y occidentales [políticos generalmente] actúan como lo que siempre fueron: hipócritas.

Porque no estoy de acuerdo con el terrorismo contra los caricaturistas de Charlie Hebdo, ni estoy de acuerdo con la masacre realizada por los idiotas fundamentalistas, franceses reciban mis más sinceras condolencias.
Mas yo soy Palestina.
Yo soy Odessa.
Soy el Donbass.
Soy México.
Pero yo no soy Charlie.
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viernes, 16 de enero de 2015

A LA CABEZA DEL CORTEJO


«El arte de la guerra»


Fue muy extraña la manifestación realizada en París. Por un lado, millones de franceses que expresaban su apego a las libertades fundamentales de expresión y de culto; por el otro, la crema de la clase política europea y mundial, responsable de las guerras que desde hace más de 10 años vienen ensangrentando el mundo árabe, la misma clase política que utiliza el terrorismo.
| Roma (Italia)  
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Dos millones de personas [Según la policía. NdlR.] atravesaron París en cortejo, después de los atentados terroristas, convirtiendo esa ciudad –según el presidente Hollande– en la «capital de la libertad». En efecto, el sentimiento prevaleciente, que llevó tanta gente de diversas nacionalidades a movilizarse, era la necesidad de reclamar que nos liberemos del odio, de la violencia terrorista y de la guerra.
Pero a la cabeza del cortejo se hallaban precisamente varios de los principales responsables de las políticas que provocan todo eso.
  • Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, la alianza militar lidereada por Estados Unidos que, durante la guerra contra Libia en 2011 y en la que actualmente se desarrolla contra Siria ha armado y entrenado grupos islamistas anteriormente clasificados como terroristas.
  • El primer ministro de Turquía, el rey de Jordania y el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, países que en este mismo momento proporcionan al Emirato Islámico armas, entrenamiento, vías de tránsito y financiamiento para mantener la guerra en Siria y en Irak.
  • El primer ministro británico David Cameron y el ex presidente francés Nicolas Sarkozy, quienes utilizaron fuerzas especiales y servicios secretos para la realización de operaciones terroristas en Libia, en Siria y en otros países.
  • El primer ministro Matteo Renzi, representante de una Italia que, con su participación en la destrucción del Estado libio, ha contribuido a incendiar el norte de África y el Medio Oriente.
  • El presidente Francois Hollande, promotor de la operación militar de Francia en Mali y en Níger –países representados en la manifestación de París por sus respectivos presidentes–, oficialmente para ayudarlos a combatir a los terroristas islamistas; en realidad, para explotar sus riquezas naturales como fuente de materias primas (oro, coltan y uranio, entre otras), riquezas cuyos ingresos acabarán en los bolsillos de las transnacionales y de las élites locales.
También estaba a la cabeza del cortejo el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu, quien, explotando el duelo por las 4 víctimas judías de uno de los atentados terroristas, trata de hacer olvidar los miles de víctimas palestinas –entre las que se cuentan cientos de niños– registradas en la operación «Plomo fundido» y en todas las demás que él mismo ha ordenado posteriormente contra la franja de Gaza. La presencia en primera fila de Abu Mazen [Mahmud Abbas], no en calidad de presidente palestino sino como representante del Fatah, no indica ningún cambio de política por parte de Israel. Con su presencia a la cabeza del cortejo, Netanyahu trata de hacernos olvidar también el apoyo que Israel aporta a las acciones terroristas de los «rebeldes» en Siria.
El secretario de Estado estadounidense John Kerry debería haber ocupado una posición privilegiada a la cabeza del cortejo. Pero prefirió quedarse en la India para concretar allí una serie de acuerdos contra China y contra Rusia. Estados Unidos estuvo representado en París por su secretario de Justicia, Eric Holder, quien participó en una reunión con los ministros del Interior de 11 países europeos. Kerry llega a la capital francesa el 14 de enero de 2015 para preparar una «cumbre sobre seguridad global», que se celebraría el 18 de febrero, en Washington.
Mientras tanto, el primer ministro francés Manuel Valls anuncia que «Francia está en guerra contra el terrorismo y está dispuesta a adoptar nuevas medidas». Occidente está así cerrando filas, bajo la dirección de Estados Unidos, con el pretexto oficial de que tiene que enfrentar la amenaza del terrorismo.
Terrorismo que el propio Occidente ayudó a crear y que ha venido alimentando mediante las trágicas situaciones provocadas por las guerras desatadas a lo largo de más de 20 años. Terrorismo cuyos militantes de base desempeñan, casi siempre sin tener conciencia de ello, un papel que favorece los intereses de las mismas potencias a las que creen estar combatiendo.
Y así ayudan a quien, a la cabeza del cortejo de Occidente, como el flautista del conocido cuento infantil, mantiene a Occidente bajo su influjo y lo lleva por el camino que conduce al abismo de la guerra.

domingo, 11 de enero de 2015

EL TERROR EN PARÍS: RAICES PROFUNDAS Y LEJANAS

11.01.2015
Atilio A. Borón

El atentado terrorista perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo debe ser condenado sin atenuantes. Es un acto brutal, criminal, que no tiene justificación alguna. Es la expresión contemporánea de un fanatismo religioso que -desde tiempos inmemoriales y en casi todas las religiones conocidas- ha plagado a la humanidad con muertes y sufrimientos indecibles. La barbarie perpetrada en París concitó el repudio universal. Pero parafraseando a un enorme intelectual judío del siglo XVII, Baruch Spinoza, ante tragedias como esta no basta con llorar, es preciso comprender.

 ¿Cómo dar cuenta de lo sucedido? 

La respuesta no puede ser simple porque son múltiples los factores que se amalgamaron para producir tan infame masacre. Descartemos de antemano la hipótesis de que fue la obra de un comando de fanáticos que, en un inexplicable rapto de locura religiosa, decidió aplicar un escarmiento ejemplar a un semanario que se permitía criticar ciertas manifestaciones del Islam y también de otras confesiones religiosas. Que son fanáticos no cabe ninguna duda. Creyentes ultraortodoxos abundan en muchas partes, sobre todo en Estados Unidos e Israel.
Pero, ¿cómo llegaron los de París al extremo de cometer un acto tan execrable y cobarde como el que estamos comentando?
Se impone distinguir los elementos que actuaron como precipitantes o desencadenantes –por ejemplo, las caricaturas publicadas por el Charlie Hebdo, blasfemas para la fe del Islam- de las causas estructurales o de larga duración que se encuentran en la base de una conducta tan aberrante. En otras palabras, es preciso ir más allá del acontecimiento, por doloroso que sea, y bucear en sus determinantes más profundos.

A partir de esta premisa metodológica hay un factor que merece especial consideración. Nuestra hipótesis es que lo sucedido es un lúgubre síntoma de lo que ha sido la política de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Es el resultado paradojal –pero previsible, para quienes están atentos al movimiento dialéctico de la historia- del apoyo que la Casa Blanca le brindó al radicalismo islámico desde el momento en que, producida la invasión soviética a Afganistán en Diciembre de 1979, la CIA determinó que la mejor manera de repelerla era combinar la guerra de guerrillas librada por los mujaidines con la estigmatización de la Unión Soviética por su ateísmo, convirtiéndola así en una sacrílega excrecencia que debía ser eliminada de la faz de la tierra. En términos concretos esto se tradujo en un apoyo militar, político y económico a los supuestos “combatientes por la libertad” y en la exaltación del fundamentalismo islamista del talibán que, entre otras cosas, veía la incorporación de las niñas a las escuelas afganas dispuesta por el gobierno prosoviético de Kabul como una intolerable apostasía. Al Qaeda y Osama bin Laden son hijos de esta política. En esos aciagos años de Reagan, Thatcher y Juan Pablo II, la CIA era dirigida por William Casey, un católico ultramontano, caballero de la Orden de Malta cuyo celo religioso y su visceral anticomunismo le hicieron creer que, aparte de las armas, el fomento de la religiosidad popular en Afganistán sería lo que acabaría con el sacrílego “imperio del mal” que desde Moscú extendía sus tentáculos sobre el Asia Central. Y la política seguida por Washington fue esa: potenciar el fervor islamista, sin medir sus predecibles consecuencias a mediano plazo.

Horrorizado por la monstruosidad del genio que se le escapó de la botella y produjo los confusos atentados del 11 de Septiembre (confusos porque las dudas acerca de la autoría del hecho son muchas más que las certidumbres) Washington proclamó una nueva doctrina de seguridad nacional: la “guerra infinita” o la “guerra contra el terrorismo”, que convirtió a las tres cuartas partes de la humanidad en una tenebrosa conspiración de terroristas (o cómplices de ellos) enloquecidos por su afán de destruir a Estados Unidos y el “modo americano de vida” y estimuló el surgimiento de una corriente mundial de la “islamofobia”.

Tan vaga y laxa ha sido la definición oficial del terrorismo que en la práctica este y el Islam pasaron a ser sinónimos, y el sayo le cabe a quienquiera que sea un crítico del imperialismo norteamericano. Para calmar a la opinión pública, aterrorizada ante los atentados, los asesores de la Casa Blanca recurrieron al viejo método de buscar un chivo expiatorio, alguien a quien culpar, como a Lee Oswald, el inverosímil asesino de John F. Kennedy. George W. Bush lo encontró en la figura de un antiguo aliado, Saddam Hussein, que había sido encumbrado a la jefatura del estado en Irak para guerrear contra Irán luego del triunfo de la Revolución Islámica en 1979, privando a la Casa Blanca de uno de sus más valiosos peones regionales. Hussein, como Gadaffi años después, pensó que habiendo prestado sus servicios al imperio tendría las manos libres para actuar a voluntad en su entorno geográfico inmediato. Se equivocó al creer que Washington lo recompensaría tolerando la anexión de Kuwait a Irak, ignorando que tal cosa era inaceptable en función de los proyectos estadounidenses en la región. El castigo fue brutal: la primera Guerra del Golfo (Agosto 1990-Febrero 1991), un bloqueo de más de diez años que aniquiló a más de un millón de personas (la mayoría niños) y un país destrozado. Contando con la complicidad de la dirigencia política y la prensa “libre, objetiva e independiente” dentro y fuera de Estados Unidos la Casa Blanca montó una patraña ridícula e increíble por la cual se acusaba a Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de haber forjado una alianza con su archienemigo, Osama bin Laden, para atacar a los Estados Unidos. Ni tenía esas armas, cosa que era archisabida; ni podía aliarse con un fanático sunita como el jefe de Al Qaeda, siendo él un ecléctico en cuestiones religiosas y jefe de un estado laico.

Impertérrito ante estas realidades, en Marzo del 2003 George W. Bush dio inicio a la campaña militar para escarmentar a Hussein: invade el país, destruye sus fabulosos tesoros culturales y lo poco que quedaba en pie luego de años de bloqueo, depone a sus autoridades, monta un simulacro de juicio donde a Hussein lo sentencian a la pena capital y muere en la horca. Pero la ocupación norteamericana, que dura ocho años, no logra estabilizar económica y políticamente al país, acosada por la tenaz resistencia de los patriotas iraquíes.

Cuando las tropas de Estados Unidos se retiran se comprueba su humillante derrota: el gobierno queda en manos de los chiítas, aliados del enemigo público número uno de Washington en la región, Irán, e irreconciliablemente enfrentados con la otra principal rama del Islam, los sunitas. A los efectos de disimular el fracaso de la guerra y debilitar a una Bagdad si no enemiga por lo menos inamistosa -y, de paso, controlar el avispero iraquí- la Casa Blanca no tuvo mejor idea que replicar la política seguida en Afganistán en los años ochentas: fomentar el fundamentalismo sunita y atizar la hoguera de los clivajes religiosos y las guerras sectarias dentro del turbulento mundo del Islam. Para ello contó con la activa colaboración de las reaccionarias monarquías del Golfo, y muy especialmente de la troglodita teocracia de Arabia Saudita, enemiga mortal de los chiítas y, por lo tanto, de Irán, Siria y de los gobernantes chiítas de Irak.

Claro está que el objetivo global de la política estadounidense y, por extensión, de sus clientes europeos, no se limita tan sólo a Irak o Siria. Es de más largo aliento pues procura concretar el rediseño del mapa de Medio Oriente mediante la desmembración de los países artificialmente creados por las potencias triunfantes luego de las dos guerras mundiales. La balcanización de la región dejaría un archipiélago de sectas, milicias, tribus y clanes que, por su desunión y rivalidades mutuas no podrían ofrecer resistencia alguna al principal designio de “humanitario” Occidente: apoderarse de las riquezas petroleras de la región. El caso de Libia luego de la destrucción del régimen de Gadaffi lo prueba con elocuencia y anticipó la fragmentación territorial en curso en Siria e Irak, para nombrar los casos más importantes. Ese es el verdadero, casi único, objetivo: desmembrar a los países y quedarse con el petróleo de Medio Oriente. ¿Promoción de la democracia, los derechos humanos, la libertad, la tolerancia? Esos son cuentos de niños, o para consumo de los espíritus neocolonizados y de la prensa títere del imperio para disimular lo inconfesable: el saqueo petrolero.
El resto es historia conocida: reclutados, armados y apoyados diplomática y financieramente por Estados Unidos y sus aliados, a poco andar los fundamentalistas sunitas exaltados como “combatientes por la libertad” y utilizados como fuerzas mercenarias para desestabilizar a Siria hicieron lo que en su tiempo Maquiavelo profetizó que harían todos los mercenarios: independizarse de sus mandantes, como antes lo hicieran Al Qaeda y bin Laden, y dar vida a un proyecto propio: el Estado Islámico. Llevados a Siria para montar desde afuera una infame “guerra civil” urdida desde Washington para producir el anhelado “cambio de régimen” en ese país, los fanáticos terminaron ocupando parte del territorio sirio, se apropiaron de un sector de Irak, pusieron en funcionamiento los campos petroleros de esa zona y en connivencia con las multinacionales del sector y los bancos occidentales se dedican a vender el petróleo robado a precio vil y convertirse en la guerrilla más adinerada del planeta, con ingresos estimados de 2.000 millones de dólares anuales para financiar sus crímenes en cualquier país del mundo. Para dar muestras de su fervor religioso las milicias jihadistas degüellan, decapitan y asesinan infieles a diestra y siniestra, no importa si musulmanes de otra secta, cristianos, judíos o agnósticos, árabes o no, todo en abierta profanación de los valores del Islam. Al haber avivado las llamas del sectarismo religioso era cuestión de tiempo que la violencia desatada por esa estúpida y criminal política de Occidente tocara las puertas de Europa o Estados Unidos. Ahora fue en París, pero ya antes Madrid y Londres habían cosechado de manos de los ardientes islamistas lo que sus propios gobernantes habían sembrado inescrupulosamente.

De lo anterior se desprende con claridad cuál es la génesis oculta de la tragedia del Charlie Hebdo. Quienes fogonearon el radicalismo sectario mal podrían ahora sorprenderse y mucho menos proclamar su falta de responsabilidad por lo ocurrido, como si el asesinato de los periodistas parisinos no tuviera relación alguna con sus políticas. Sus pupilos de antaño responden con las armas y los argumentos que les fueron inescrupulosamente cedidos desde los años de Reagan hasta hoy. Más tarde, los horrores perpetrados durante la ocupación norteamericana en Irak los endurecieron e inflamaron su celo religioso. Otro tanto ocurrió con las diversas formas de “terrorismo de estado” que las democracias capitalistas practicaron, o condonaron, en el mundo árabe: las torturas, vejaciones y humillaciones cometidas en Abu Ghraib, Guantánamo y las cárceles secretas de la CIA; las matanzas consumadas en Libia y en Egipto; el indiscriminado asesinato que a diario cometen los drones estadounidenses en Pakistán y Afganistán, en donde sólo dos de cada cien víctimas alcanzadas por sus misiles son terroristas; el “ejemplarizador” linchamiento de Gadaffi (cuya noticia provocó la repugnante carcajada de Hillary Clinton); el interminable genocidio al que son periódicamente sometidos los palestinos por Israel, con la anuencia y la protección de Estados Unidos y los gobiernos europeos, crímenes, todos estos, de lesa humanidad que sin embargo no conmueven la supuesta conciencia democrática y humanista de Occidente.

Repetimos: nada, absolutamente nada, justifica el crimen cometido contra el semanario parisino. Pero como recomendaba Spinoza hay que comprender las causas que hicieron que los jihadistas decidieran pagarle a Occidente con su misma sangrienta moneda. Nos provoca náuseas tener que narrar tanta inmoralidad e hipocresía de parte de los portavoces de gobiernos supuestamente democráticos que no son otra cosa que sórdidas plutocracias. Hubo quienes, en Estados Unidos y Europa, condenaron lo ocurrido con los colegas de Charlie Hebdo por ser, además, un atentado a la libertad de expresión. Efectivamente, una masacre como esa lo es, y en grado sumo. Pero carecen de autoridad moral quienes condenan lo ocurrido en París y nada dicen acerca de la absoluta falta de libertad de expresión en Arabia Saudita, en donde la prensa, la radio, la televisión, la Internet y cualquier medio de comunicación está sometido a una durísima censura. Hipocresía descarada también de quienes ahora se rasgan las vestiduras pero no hicieron absolutamente nada para detener el genocidio perpetrado por Israel hace pocos meses en Gaza. Claro, Israel es uno de los nuestros dirán entre sí y, además, dos mil palestinos, varios centenares de ellos niños, no valen lo mismo que la vida de doce franceses. La cara oculta de la hipocresía es el más desenfrenado racismo.

* Una versión muy resumida de esta nota, escrita “en caliente” ni bien enterado de los hechos, fue publicada en el día de hoy, 8 de Enero de 2015, por Página/12.

jueves, 11 de septiembre de 2014

OBSERVEN LAS LOAS DEL PRESIDENTE DE EL "PAÍS" AL BANQUERO BOTÍN

11.08.2014




Dedicado a los que siguen comprando ese periódico, otrora biblia de los "progres".

Los paraguas del banquero

Es famosa la frase de Mark Twain según la cual “un banquero es alguien que te presta un paraguas cuando hace sol y te lo quita cuando llueve”. Si el brillante escritor americano hubiera conocido a Emilio Botín hubiera aceptado que hay siempre excepciones que confirman la regla. Emilio era una de ellas, alguien desde luego atípico entre los miembros de su tribu, dotado de un instinto fabuloso para los negocios pero también poseedor de un genuino compromiso social y político. Su inesperada desaparición abre no solo interrogantes sobre el futuro del banco que presidía, donde la continuidad de sus políticas parece garantizada, sino más que nada acerca del vacío que genera en sectores relevantes del escenario español e internacional. Entre ellos descuellan su contribución y apoyo al desarrollo universitario y su discreta aunque poderosa influencia en la configuración de nuestra democracia.

Conocí a los Botín hace décadas, cuando Jesús de la Serna me convocara a la redacción del periódicoInformaciones, adquirido a finales de los años sesenta por un grupo de bancos liderados por el Santander. Gracias al apoyo de este pudimos desarrollar un periódico decididamente adscrito a la causa de la libertad en los años difíciles del tardofranquismo. Cuando un ministro del Opus Dei, propagandista del crepúsculo de toda ideología que no fuera la suya, exigió al patriarca de la familia mi personal defenestración, Don Emilio, padre de quien ahora nos deja, respondió de inmediato con un recado que le mandó a mi director: quiero conocer a ese tal Cebrián y que le suban el sueldo. Siempre he recordado aquella anécdota, reveladora del carácter de esta saga de cántabros incombustibles, cuya condición de ciudadanos universales es capaz de convivir con su recio apego a la tierruca que les vio nacer. De entonces acá han sido muchas las ocasiones en las que de una forma u otra he tenido oportunidad de ser testigo de la visión y el coraje de esta estirpe de banqueros, cuyos miembros mantienen un compromiso activo con el mundo de la filosofía, el arte y la educación sin renunciar por eso a sus responsabilidades profesionales.

No son estos tiempos, desde luego, los más apropiados para hacer el elogio de la banca que, por la naturaleza de su propia actividad, concita con frecuencia la expresión de iras y agravios, muchas veces agitados por el populismo político. Pero asumiendo los excesos e injusticias derivados del funcionamiento del sistema financiero, y por mucho que pese a sus detractores, la figura de Emilio Botín reluce con brillo propio entre quienes han contribuido de forma activa al mejoramiento de la sociedad española, al prestigio de nuestro país en el mundo y al desarrollo de nuestros estándares económicos e intelectuales. Los numerosos diálogos que mantuve con él en vida, siempre marcados por la sobriedad de sus palabras y su admirable capacidad de escuchar, fueron claro ejemplo de sus convicciones liberales y su decidido apoyo a cuantas instituciones oficiales o de la sociedad civil pudieran contribuir a consolidar la democracia en nuestro país. Llevó a cabo esa tarea muchas veces contra la opinión de sus asesores técnicos que veían multitud de riesgos allí donde él solo vislumbraba oportunidades.

Conocedor de que el dinero, en frase de McLuhan, es antes que nada un medio de comunicación, parecía capaz de multiplicarlo como en el milagro de los panes y los peces, conjugando los intereses del banco con su deseo de hacer una España mejor, sin aspiraciones de lucimiento personal alguno, poseedor como era de un limitado protagonismo. Sufrió como nadie por las dificultades de Ferrari en la Fórmula 1, sin que ello le llevara a renunciar al esfuerzo puesto, y disfrutó como nadie con los rectores, profesores y alumnos de las universidades a las que generosamente patrocinó. Con una visión y una lucidez que habrían sorprendido al propio Mark Twain, mantuvo muchos paraguas abiertos en los tiempos del diluvio. España y América Latina le deben mucho más de lo que aparece en los balances de sus bancos. Y esa sí es, desde luego, una deuda del todo impagable, por mucho que mejore la coyuntura.

Juan Luis Cebrián es presidente de El PAÍS y del Grupo PRISA.