Cabreo monumental: la judicatura derriba el argumentario del PP contra los indignados del 25S
No
puedo negar que el de ayer fue uno de los pocos momentos divertidos que
la política me ha proporcionado en los últimos tempos. A la derecha
cavernaria que controla el gobierno de España le han desmotado la
estrategia de criminalización del movimiento nacido al amparo de las
protestas del 25S. El PP defendía que se trataba de un golpe de estado,
trataron de detener a sus organizadores antes de que se produjeran las
manifestaciones, intoxicaron hasta lo indecible para desmovilizar
mediante el uso y abuso de la «Brunete mediática» para hacer creer que
se trataba de una operación de extrema derecha, acosaron con la policía a
los asistentes de fuera de Madrid a decenas de kilómetros de la ciudad,
reprimieron brutalmente a los manifestantes, llenaron de policías
infiltrados como extremistas para provocar y justificar las cargas
policiales, han amenazado incluso con limitar el derecho constitucional
de manifestación para que no volvieran a suceder cosas similares,
censuraron lo sucedido en sus televisiones y, para colmo, estaban
intentando tratar como terroristas a la organización del 25S llevándolos
ante la Audiencia Nacional.Pero todo les ha salido mal, la mani fue un éxito a nivel mundial. La policía y el Ministerio del Interior han quedado dañados ante la opinión pública. Se organizaron otras manifestaciones exitosas como respuesta a la brutalidad represora de la derecha y, para colmo, el juez Pedraz de la Audiencia Nacional, reconoce la existencia de excesos policiales, exculpa a los responsables del 25S, dice que no hay atentado contra la soberanía nacional e, incluso, empatiza con los manifestantes afirmando en su auto que se justifica la movilización social por el evidente descrédito de la clase política del país.
Ha sido un jarro de agua fría ante el poder omnímodo que ejerce la derecha en este país. Por eso no es extraño ver los exabruptos vertidos por el diputado del PP, Rafael Hernando, llamando al juez Santiago Pedraz, «pijo ácrata», «indecente», «demagogo» y otras lindezas personales, además de cuestionar su capacidad jurídica y de responsabilizarlo de cualquier acción que se pudiera sufrir algún diputado en el futuro. Ver a estos señores de orden fuera de sus casillas, pataleando como chiquillos que le han sisado un caramelo, metiéndose hasta con el corte de pelo del juez es tan cómico como revelador.
Ajo y agua.
OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA
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