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martes, 4 de junio de 2013

RECUERDOS DEL FUTURO: EL KEYNESIANISMO, ENFERMEDAD INFANTIL DEL NEOLIBERALISMO




Agustín Morán, miembro de CAES.-

Crisis del estado de bienestar en Europa.

Las condiciones que posibilitaron 25 años de capitalismo con rostro humano en Europa finalizaron a mediados de la década de los setenta del pasado siglo XX. El aumento del precio del petróleo, la mejora de las condiciones laborales y el aumento de la composición orgánica del capital, en un entorno de apertura de las economías y competitividad creciente,  desequilibraron el modelo de acumulación keynesiano basado en la centralidad de la demanda y el pleno empleo como motores del crecimiento económico.

A partir de aquí, las estrategias del capital europeo evolucionaron hacia la incorporación de nuevas tecnologías,   la descentralización y deslocalización productiva y la flexibilización del mercado de trabajo.  El creciente déficit público derivado del estancamiento económico y el aumento del gasto estatal justificaron los recortes en protección social y privatización de empresas y servicios públicos. Junto a los cambios organizativos y productivos, de diferente ritmo e intensidad en cada país, estos procesos  propiciaron la segmentación laboral y el aumento de las diferencias en el interior de la población asalariada. La debilidad de los sindicatos es premisa y resultado de esta dinámica.

En la economía de demanda, propia del “capitalismo con rostro humano” de los países ricos, son funcionales todas aquellas medidas que favorecen el círculo virtuoso entre crecimiento económico, aumentos de productividad y de salarios, en un contexto de inflación moderada y equilibrio en las finanzas públicas. En este modelo económico (keynesianismo) el pleno empleo es la condición para el pleno despliegue de las fuerzas productivas y la máxima producción de plusvalor.

La izquierda mayoritaria y la derecha europeas se hicieron keynesianas. Keynes defendía un modelo basado en la regulación administrativa del mercado de trabajo mediante un pacto entre gobierno y sindicatos como garantía del respeto empresarial a dicha regulación. Durante veinticinco años de estado de bienestar en Europa, los sindicatos disciplinaban a cada empresario, interesado en que todos - menos él - pagaran buenos salarios para que la economía prosperase y poder vender sus productos.

El complemento es la intervención del estado en la protección social garantizando,  “de la cuna a la tumba”,  los derechos sociales amenazados por un mercado cada vez más grande y libre. Keynes teoriza el funcionamiento del capitalismo en un ciclo económico de crecimiento sostenido, aumentos de productividad, pleno empleo, baja inflación y estabilidad presupuestaria.

Por el contario, bajo el paradigma neoliberal – en lo que lo principal es potenciar la oferta - los sindicatos deben disciplinar a los trabajadores para que acepten los sacrificios que exigen la competitividad y la permanencia en el euro. Keynesianismo y neoliberalismo tienen en común la subordinación – en distintos escenarios – de la izquierda al ciclo de producción y reproducción del capital.

Al quebrarse el círculo virtuoso de la economía de mercado, se produce un cambio de paradigma. En la economía de oferta, el buen funcionamiento del ciclo económico exige mejoras en la competitividad, lo que requiere producir con menor coste que los competidores. Quien impide que los costes salariales varíen según las leyes del mercado, deteriora la competitividad y con ello, las expectativas de beneficio del capital que  reducirá o deslocalizará sus inversiones destruyendo puestos de trabajo.

Hoy, la economía de oferta en su versión neoliberal está en plena descomposición. El mundo enteramente capitalista resplandece de una triunfal calamidad.  El nuevo cambio a la chaqueta keynesiana no funciona porque han desaparecido sus condiciones de posibilidad. En una economía globalizada no funciona el keynesianismo en un solo país y, el estado nación, necesario para el dominio político, es incompatible con la gobernanza de la economía mundial.

Nociones como democracia, ciudadanía, pluralismo político, separación de poderes, imperio de la ley, derechos humanos y seguridad jurídica son degradados e ignorados todos los días y en todas partes.

Cronología de la Europa del Capital.

1948: Bélgica, Holanda y Luxemburgo, crean una unión económica y aduanera (BENELUX).

1952: Italia, Francia y la RFA forman, junto al BENELUX, una unión aduanera para el carbón y el acero. Es la Comunidad Económica del Carbón y el Acero (CECA).

1957: Tratado de Roma. La CECA extiende lo acordado para el carbón y el acero al resto de las mercancías. Constitución de la Comunidad Económica Europea. Europa de los Seis.

1962: El gobierno español solicita a la CEE la apertura de negociaciones para la adhesión. La respuesta fue un frío acuse de recibo. Posteriormente, en 1970, el estado español firmó un acuerdo preferencial con la CEE basado en reducciones arancelarias y eliminación de algunos contingentes en el comercio exterior.

1970: Octubre. El Consejo de Ministros de la CEE considera por primera vez, a propuesta de Pierre Werner, primer ministro de Luxemburgo, el horizonte de una moneda única en Europa en el plazo de diez años. La crisis del capitalismo internacional, que se inicia a partir de 1973, impide el desarrollo de este proceso.

1973: Se amplía la CEE con el ingreso de Inglaterra, Irlanda y Dinamarca. Europa de los Nueve.

1977: Julio. El primer gobierno democrático español, presidido por Adolfo Suárez, solicita, pocos días después de su constitución, la adhesión a la CEE.

1979: Se crea el Sistema Monetario Europeo (SME) y el ECU, como unidad de cuenta, basado en una "cesta" de las monedas comunitarias. El SME perfecciona la "serpiente monetaria" creada en 1972 y persigue corregir los desajustes especulativos entre las monedas, estableciendo una banda de fluctuación del 2,25% en torno al cambio central definido respecto al ecu. La peseta ingresará en el SME en julio de 1986.

1981: Incorporación de Grecia. Europa de los Diez.

1986: Adhesión de Portugal y España. Europa de los Doce. En febrero de este año se firma el Acta Única Europea, que establece como eje central de la construcción europea la construcción de un mercado único para el 1 de enero de 1993. La moneda única se inscribe en este proceso como un fin necesario para el funcionamiento de dicho mercado. La retórica sobre cohesión social, incorpora, por un lado, los fondos estructurales para limitar los profundos desajustes que la apertura económica va a suponer en los países más débiles, pero por otro lado supone un mero maquillaje frente a las exigencias de flexibilización y precarización de la mano de obra.

1989: Se aprueba el "Plan Delors" para la unión económica y monetaria en tres fases. La primera fase, a partir de julio de 1990, persigue impulsar la liberalización de los movimientos del capital y la elaboración de las condiciones de convergencia. El instrumento es la cooperación de los Bancos Centrales para la coordinación de las políticas monetarias.

1992: En el mes de febrero se firma en Maastricht el Tratado de la Unión Europea (TUE). Se prevé su entrada en vigor el 1 de noviembre de 1993. El TUE establece la legalidad que va a regir la construcción europea desde esta fecha hasta la implantación total de la moneda única en julio del año 2002. Recoge y adapta, dentro de él, como un tratado holding, el resto de los acuerdos de la construcción europea desde sus comienzos.

Se fortalece el carácter monetario de la Unión Europea a costa de la dimensión social, política, e incluso económica. Las condiciones de convergencia buscan la estabilidad de precios (tipos de interés, inflación y paridad de las monedas), imponiendo límites a la intervención política del Estado en el ciclo económico (déficit público y deuda pública)

El TUE establece la segunda fase de la Unión Monetaria (enero 1994), estimulando la coordinación de los bancos centrales y la creación del Instituto Monetario Europeo y también la tercera fase que tendrá como inicio enero de 1997 o, en todo caso, enero de 1999.

En septiembre de 1992 se produce la primera oleada de acoso especulativo del capital  transnacional a las monedas más débiles. A este ataque se le llama "tormenta monetaria". Tras la precaria victoria del "sí" en el referéndum francés sobre Maastricht (20.9.91) y el "no" a Maastricht en el primer referéndum de Dinamarca (3.6.92) el gran capital internacional pierde confianza en la viabilidad de la moneda única y, por lo tanto, en la garantía de no devaluación de las monedas de los países más débiles, entre ellos España. Los movimientos especulativos son tan violentos que acaban expulsando del SME a la lira italiana y a la libra inglesa. El Estado Español se ve obligado a emplear el 25% de sus reservas de divisas para frenar el desplome de la peseta, que inicia un camino de depreciación y cuatro devaluaciones, desde una paridad de 63 pesetas/marco antes de septiembre de 1992 a 93 pesetas/marco a comienzos de 1995. El SME salta por los aires. La banda ancha de fluctuación es cambiada del más menos 6% al más menos 15%.

1995: El 1 de enero ingresan Austria, Finlandia y Suecia. Europa de los Quince. En diciembre la Cumbre de Madrid decide llamar euro a la moneda única y el escenario de la tercera fase de la unión monetaria en tres etapas.

1997: Julio. Tratado de Amsterdam. La revisión del TUE fracasa en los aspectos institucionales y  de política exterior. Sin embargo, se incorpora el Pacto de Estabilidad que prevé multas de entre el 0,2% y el 0,5% del PIB para los países que, una vez dentro de la moneda única, incumplan las condiciones de déficit público.

1998: En marzo se abren negociaciones para la adhesión de Polonia, Hungría, República Checa, Eslovenia, y Chipre. En una segunda oleada esperan la apertura de negociaciones Rumanía, Bulgaria, Lituania, Estonia y Eslovaquia. El 2 de mayo la Cumbre de Bruselas del Consejo europeo (jefes de estado o gobierno, ministros de asuntos exteriores y presidente de la Comisión Europea), aprueban las paridades irrevocables entre las monedas (85,07 pesetas/marco y 168 pesetas/euro), a partir del 1 de enero de 1999. La Cumbre de Londres aprueba, a propuesta del Instituto Monetario Europeo la lista de los once países que integrarán el euro. Son todos menos Suecia, Dinamarca, Inglaterra y Grecia.

La última fase de la Unión Monetaria.

Hasta 1.1.1999., criba de los países que pasan a la tercera fase. Creación del Banco Central Europeo (BCE) y del Sistema de los Bancos Centrales Europeos (SBCE). Inicio de la fabricación del euro. Adaptaciones legislativas para la adopción de la moneda única.

Primera etapa. Del 1.1.99 al 31.12.2001 (período transitorio). Comienzo de la tercera fase. Cambios irrevocables.  (1 euro = 166,386 ptas). Euro como moneda de pleno derecho de utilización voluntaria (no obligación, no prohibición). Desaparece el Ecu. Comienza el funcionamiento de SBCE y TARGET (sistema de compensación interbancaria). Nuevo mecanismo de tipos de cambio entre euro y otras monedas de países no participantes en la primera oleada. Principio de continuidad en los contratos (pesetas‑euro). Deuda pública en euros.

Segunda etapa: Desde 1.1.2002 al 30.6.2002 (período de canje). Comienza la circulación de billetes y monedas euro. Retirada de la circulación de billetes y monedas de cada estado. Pesetas y euros son de curso legal. Transacciones en las dos monedas. Cambio de pesetas a euros en los bancos.

Tercera etapa: Desde el 1.1.2002: Circulación del euro. A partir del 1.03.2002, la peseta deja de tener curso legal. Sólo se puedan cambiar pesetas a euros en el Banco de España ( 1 euro = 166,386 ptas.)

El 1 de Marzo de 2004 ingresan 10 países (Eslovenia, Eslovaquia, Polonia, R. Checa, Hungría, Chipre, Malta, Estonia, Letonia, Lituania. (Quedan para el 2007 Rumania y Bulgaria). Estos 10 países suman 80 millones de habitantes (el 27% del total de UE). Tienen una renta per cápita de menos del 40% de la media de la UE y aportan el 7% del PIB de la actual UE 15.

2005. La fracasada “Constitución Europea”. El NO a la Constitución Europea (C.E.) en los referéndum de Francia y Holanda anteriores al verano de 2005, supuso un serio revés al proceso de legitimación de la Europa del Euro. A pesar de la victoria del SÍ, el referéndum de España del 20/II/05 mostró, en su precariedad (menos de un tercio de la población española apoyó la C.E.), la caída de la participación popular en las sucesivas elecciones al Parlamento Europeo. Esta tendencia expresa la ruptura entre las verdaderas consecuencias sociales de la globalización europea y las promesas de progreso y bienestar con las que se intenta legitimar.  En la Europa del Capital la democracia está secuestrada por los mercados y habita, sobre todo, en los Movimientos Sociales que se enfrentan a la dictadura de estos.

2007 (13.12.2007). Los 27 estados miembro firman el Tratado de Lisboa que, hasta mayo de 2009, no es ratificado por los parlamentos de 26 de los 27 estados, salvo Irlanda que realiza un referéndum en el que la mayoría rechaza dicho tratado.

Este tratado mantiene la ficción de institucionalizar  un mercado único de 27 países muy diferentes, con una moneda única compartida por 15 países (a los doce anteriores se incorporan Eslovenia en 2007 y Chipre y Malta en 2008), así como las equívocas promesas de pleno empleo, más democracia, paz, seguridad, derechos humanos y protección social en un contexto de recesión, recortes, burbuja inmobiliaria, especulación, corrupción política creciente y participación activa en la confrontación militar con los países desobedientes del Norte de Africa, el Sahel, Oriente próximo y Oriente Medio.

Un poco de historia.

Con el Acta Unica Europea de 1986, se hizo visible la lógica dominante en el proceso de construcción europea: la creación de un Mercado Unico.  Un Mercado Unico necesitaba una moneda única. Ese objetivo se consagró con el Tratado de Maastricht de 1.992, que dibuja una unidad europea, no política, cultural o social -  ni siquiera económica - sino monetaria, una Europa para el Capital.

En ella, lo que se unifica es la universalización de la forma mercancía y su fetiche, el dinero. En la Europa del Euro las informaciones más relevantes para los políticos son las que se expresan en términos monetarios. La institución que sobresale en poder e independencia sobre todas las demás es el Banco Central Europeo, que sin estar obligado por ningún poder democrático, obliga a todos.  

El euro es necesario para el buen funcionamiento del mercado único, verdadero contenido del proyecto europeo. Las condiciones macroeconómicas que voluntariamente se imponen los gobiernos, hacen  imposible su propia soberanía porque impiden la aplicación de las políticas que necesitan sus ciudadanos entre ellas la modificación de la paridad de la propia moneda respecto a otras. 

Lo que los gobiernos deciden, se presenta luego como un marco insuperable. Prisioneros de la jaula de hierro que ellos mismos han creado, desisten de medidas  para la creación de empleo, la protección social y la devaluación de la propia moneda ante  pérdidas de competitividad en los mercados internacionales.

La violencia del euro.

La debilidad de las instituciones comunitarias, más intergubernamentales que europeas, junto a sus menguados recursos  para limitar los efectos devastadores de la economía especulativa, contrastan con la independencia del Banco Central Europeo. 

Sin atenerse a control político alguno - tanto de gobiernos y parlamentos nacionales como europeos - el BCE tiene como misión fijar la política monetaria (tipos de interés) y velar por la estabilidad de precios que necesitan  los capitales para moverse sin distorsiones en el espacio económico del euro. Los objetivos prioritarios  de esta política monetarista son: 1) la estabilidad monetaria a costa de lo que sea (precariedad, paro, pérdida de poder adquisitivo) y 2) la estabilidad presupuestaria a cualquier precio (seguro de paro, pensiones, privatización de sanidad, educación y dependencia). 

El euro unifica radicalmente el lenguaje en el que se expresan las relaciones económicas y sociales capitalistas. Las distintas monedas de los países europeos mantenían la capacidad de variar sus proporciones relativas mediante depreciaciones,  para favorecer la competitividad de sus exportaciones y equilibrar distintos índices de inflación, tipos de interés o fiscalidad. El proceso constituyente del capital europeo, exigía acabar con las distorsiones producidas por las diferencias en estructura productiva, tecnología, riqueza, recursos naturales y nivel de vida. Pero, sobre todo, acabar con la inestabilidad de los precios, incluido, en primer lugar,  el precio del dinero.

Sin embargo, unificar la moneda es unificar un signo, pero no lo designado. Las enormes diferencias materiales entre los estados incluidos en el euro, no se disuelven sino que como la experiencia demuestra, se acrecientan. España desde su ingreso en 1986, tuvo un margen de siete años para rebajar paulatinamente las barreras arancelarias y los contingentes a las importaciones procedentes del resto de países de la Comunidad Europea.

Para ingresar en la Unión Europea y posteriormente en el euro, se legitimaron todos los sacrificios económicos y sociales. Lo que no sabíamos entonces es que, veinte años después deberíamos asumir sacrificios aún superiores para no salir del euro.

Una vez implantado el euro como  moneda única en Marzo de 2001, a pesar de las grandes diferencias entre las distintas economías de los países miembros y en un entorno de gran apertura comercial, la única forma de ganar en competitividad es la devaluación del precio de la fuerza de trabajo a través de la caída de los salarios directos y el desmantelamiento o privatización de la protección social.

El segundo agente económico  a disciplinar por la economía neoliberal es el estado que maneja, a través de sus Presupuestos Generales (P.G.E.), el 40%  de la riqueza producida en un año (Producto Interior Bruto  -PIB). A partir de 1992, el Tratado de Maastricht, limitó la capacidad estatal para intervenir en el ciclo económico al establecer que el déficit público (diferencia entre sus gastos y sus ingresos),  no podía superar el 3% del P.I.B. y que la deuda pública  (suma de los déficit históricos), no podía exceder del 60% del P.I.B.

Cuando se entrega el protagonismo económico al beneficio de las empresas, en lugar de a los derechos humanos y a la conservación de la vida, financiar el déficit mediante impuestos progresivos y luchar contra el  fraude fiscal, no es “políticamente” posible porque ahuyenta a los inversores.  Por tanto, la única vía para reducir el déficit del estado es reducir los gastos, aunque eso suponga abandonar a su suerte a parad@s, precari@s y jubilad@s.

El Tratado de Ámsterdam de 1.997 incorporó, con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el compromiso de estabilidad presupuestaria independientemente de las necesidades que tuviera cada país, bajo la amenaza de  multas a los países que incumplieran dicha norma. Este tratado fracasó en los intentos de modificación de la arquitectura política europea de cara a una ampliación de países miembros y dio una vuelta de tuerca a la subordinación de la sociedad respecto a la estabilidad monetaria y al protagonismo del beneficio empresarial.

El Pacto de Estabilidad establece que los países con déficit público superior al 3% del PIB, pagarían una multa del 0’2% de su P.I.B.  Por cada punto porcentual que el déficit excediera del 3%, la multa se incrementaría en una décima  (0’1% sobre el PIB) hasta el límite del 0’5%. Estas cantidades serían detraídas de los fondos de cohesión y los fondos estructurales que recibe el país infractor para permanecer en una cuenta del BCE sin remuneración durante dos años.  Si, al finalizar este plazo, el país infractor persiste en su incumplimiento, la cantidad retenida pasa a propiedad del BCE para ser repartida entre los países cumplidores de la estabilidad presupuestaria.

Los países más débiles, necesitados de más recursos públicos para superar sus deficiencias, son castigados con sanciones económicas que les hacen más débiles. Lo que les pasa a Grecia, Portugal e Irlanda desde 2011 estaba escrito en los Acuerdos de la Unión Europea desde hace veinte años. Para que no nos pase a nosotros el gobierno Español ratificó la entrega ilegal de nuestra soberanía al gran capital europeo mediante la modificación del art. 135 de la Constitución en Noviembre de 2011. Esta modificación subordina las políticas económicas para resolver problemas como el empleo, la vivienda o la salud a la satisfacción de los intereses de la deuda pública española frente a los acreedores extranjeros.

Europa del Euro y democracia.

La involución del Estado como mecanismo de redistribución de la renta y protección social es de tal intensidad que, los ministros del ECOFIN (Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea) han establecido en 2012 el objetivo de Déficit cero radicalizando el Tratado de Maastrich y el Tratado de Amsterdam. En este horizonte, inscribe el Gobierno Español sus planes de Estabilidad y reforma fiscal: A) Rebajar impuestos directos para atraer inversiones extranjeras, para que circule el dinero y se activen los negocios aunque el Estado no disponga de recursos para atenuar las desigualdades que origina el mercado.  B) Descargar al Estado del esfuerzo financiero para garantizar las pensiones, la sanidad y la educación, en la inteligencia de que el interés privado protegerá mejor estos derechos constitucionales.  C) Prohibir por ley la financiación de la inversión pública mediante endeudamiento de las administraciones (modificación del art. 135 de la C.E.). D)  Precarizar y despojar de derechos al trabajo asalariado para hacerle transparente a las leyes de la oferta y la demanda. E) Poner la protección de la economía nacional y l@s ciudadan@s en un rango inferior a la protección de los inversores de capital. F) Desconocer las garantías jurídicas de l@s ciudadan@s y trabajador@s que impiden el correcto funcionamiento de la mercancía fuerza de trabajo.  G) Condicionar los subsidios y prestaciones por desempleo a la disponibilidad plena del trabajador/a ante los contratos basura. H) Flexibilizar los contratos a tiempo parcial como camino de ingreso al mercado de trabajo.

Los programas electorales de la izquierda, cuando proclaman desde la oposición que “otra política económica es posible”, contrastan con el apoyo al proceso de unidad monetaria europea y a las políticas de flexibilización, recortes sociales y privatización cuando está en el gobierno. En los períodos de depresión económica bajo gobiernos socialdemócratas, se ha generado el estado de necesidad y la indefensión jurídica que explican por qué millones de trabajador@s aceptan “libremente” condiciones laborales por debajo de leyes y convenios colectivos. El consentimiento por parte de la izquierda mayoritaria en el fraude de ley de millones de contratos eventuales para tareas fijas y en la violación sistemática de los derechos de los sectores precarizados, constituyen la condición para que éstas políticas funcionen.

Las reformas laborales, impulsadas desde los gobiernos y aceptadas por los grandes sindicatos han ido convirtiendo en legal los abusos ilegales que ya eran moneda corriente. La inseguridad jurídica y la alarma social se cronifican en una economía de mercado global que tiende a manifestarse como una injusticia armada. Estas políticas, contrarias a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales consagrados en la Constitución y en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, son incompatibles con la democracia.

A pesar de que esta “construcción europea” vulnera los derechos políticos y sociales de la mayoría, es apoyada  por todo el arco parlamentario. 

La crisis de la izquierda.

No se puede hablar de “Estado de Bienestar” sin tener en cuenta las condiciones políticas,  económicas y geoestratégicas en las que surgió. El capitalismo con un rostro humano en Europa duró veinticinco años por las oportunidades de reconstrucción económica que se dieron en la postguerra mundial, pero también por el poder constituyente de las revoluciones obreras europeas y su triunfo en la Unión Soviética dando paso a un bienestar social garantizado por la planificación económica y no por el mercado.

La construcción política e ideológica de la clase obrera por parte de la izquierda europea consistió en la emulación de los valores de la burguesía;  individualismo, mercado, propiedad privada, competencia, consumismo, derroche y descompromiso político, incluyendo la dominación sobre los países  colonizados por las potencias europeas. Este proceso explica por qué, hoy,  la fuerza política, social y moral de la izquierda depende del consentimiento de los poderes fácticos. 
A pesar de numerosas luchas locales y sectoriales, a lo largo de los años 80 y 90 del siglo XX, se impuso la nueva política económica basada en precarizar, privatizar, desregular, externalizar y deslocalizar. Con ella se impone la teoría que la teoriza: el neoliberalismo, ahora aplicado - tal  como sucedió con el keynesianismo - por los gobiernos de derechas y de izquierdas. El prefijo neo, rompe con la promesa liberal keynesiana de bienestar desde el crecimiento económico capitalista y convierte dicho crecimiento en un fin autorreferente, cada vez más emancipado del empleo, la economía real, la naturaleza y la democracia. La aparición de potencias mundiales regionales emergentes, algunas con vocación de potencia mundial en un contexto de crisis económica global marca el camino de EEUU que, al dictado de su complejo industrial – militar – financiero, aplica un keynesianismo militarista y agresor de los pueblos, estimulando su propia economía con enormes gastos en armamento para agresiones y guerras.

Para el extremismo neoliberal, la globalización económica y la moneda única son buenas, no porque integren a toda la población, sino porque expresan la máxima eficiencia económica, identificada con el máximo beneficio del capital, la naturaleza humana egoísta y la democracia. Para este pensamiento fanático las crisis sólo significan que la sociedad no se ha puesto totalmente de rodillas ante las leyes naturales de la economía de mercado. De aquí se deriva que, para superar las crisis, hay que aumentar la fuerza de las políticas que la producen y la sumisión de sus víctimas. El dogma neoliberal presenta las mareas sociales contra la desigualdad, la pobreza, el hambre y la violencia como irracionales y antidemocráticas.

Al llegar la crisis el verdadero activo de la izquierda mayoritaria era su integración en la lógica del capital a través  del consumismo irracional de masas y la democracia delegada. Cuando,  a manos de la propia socialdemocracia, desaparecen las condiciones económicas y políticas que posibilitaban el pacto social, la población  integrada en el modo de producción y consumo capitalista, carece de conciencia para ni siquiera desear una vida diferente a la producción y el consumo de mercancías. La mayoría de la clase obrera, pastoreada electoral y sindicalmente por la izquierda social-demócrata,  confunde trabajo con empleo y consumo con despilfarro. Se mofa de la austeridad, considera arcaicos a los campesinos y desconsidera la esquilmación de los países empobrecidos  y la contaminaciónd el aire, el agua y la tierra producida por su propia forma de vida.

Con la crisis, se disuelven el empleo y el consumo como modo de pertenencia social para millones de personas. Estos daños carecen de palabras en el imaginario popular. Por eso los políticos culpables se postulan como la solución. Sin identificación del enemigo las necesidades de la población no se pueden expresar mediante  políticas de izquierda transformadora, lo que genera desconfianza, individualismo y lucha entre los de abajo. Mientras tanto, los poderes fácticos se preparan para la guerra contra el enemigo exterior e interior.

Desde dentro de este guión, la impotencia de la izquierda capitalista, en perpetua retroalimentación con su alejamiento del poder popular y su fascinación por el poder – y el dinero – del Estado solo puede sostenerse mediante adaptaciones sucesivas – siempre insuficientes - a los desastres de la  competitividad y la economía financiera promovidas por las políticas monetarias del Banco Central Europeo, piedra filosofal de la Europa del Euro.

La Comisión Europea aclaró hace veinte años el porvenir del sindicalismo en el euro: “La Unión Monetaria comporta un cambio global en el que los requerimientos macroeconómicos se dirigen, clara y creíblemente, hacia la estabilidad de la nueva moneda. Este nuevo marco macroeconómico afectará a la forma en que se establecen en el mercado laboral los salarios y las condiciones de empleo. En la Unión Monetaria, al darse cuenta los sindicatos y empleadores de que ya no existe la posibilidad de devaluar monedas nacionales, los acuerdos de salarios variarán acordemente. Por lo tanto, en la hipótesis de unos sindicatos racionales completamente adaptables, se puede esperar la aparición de una conducta sobre salarios compatible con el empleo”.

Esto significa: Primero, la convergencia no es económica sino monetaria. No convergen salarios ni condiciones de vida y trabajo sino inflación, tipos de interés, déficit público y deuda pública. Segundo, lo racional es plegarse a esto. Pretender que la gente tenga casa y condiciones de vida y trabajo dignas, es una quimera antieconómica y antidemocrática. Tercero, si aceptamos la moneda única, aceptamos el control de la inflación, luego no se pueden mejorar las rentas salariales y sociales. Cuarto, si aceptamos la moneda única, aceptamos la contención del déficit público, luego los parados no pueden cobrar un subsidio incondicional, ni los jubilados mantener sus pensiones. Partiendo de aquí, el sindicalismo que luche por mejorar las condiciones de la gente, sin más, será culpable de la pérdida de competitividad y, por lo tanto, del paro.  Los gastos en desempleo causarán el aumento del déficit público, la inestabilidad monetaria,  y la subida de los tipos de interés de la deuda pública  con lo cual, se frenarán las inversiones y aumentarán los despidos. Para la ideología del euro, la culpa del paro la tienen los sindicalistas.

Con la reforma laboral de 1997 y  las reformas posteriores (suscritas por los grandes sindicatos) del Pacto de Toledo sobre Pensiones de 1995, el gobierno demostró que el abaratamiento del despido y el recorte de las pensiones fomentan el crecimiento económico, la creación de empleo – aunque sea precario - y la estabilidad de precios. Al suscribir el Acuerdo Interconfederal en Defensa del Empleo de Mayo de 1997 y la Reforma de las Pensiones de 2011,  los sindicatos firmantes legitimaron ese razonamiento. Desde entonces, los gobiernos tienen autoridad para avanzar sin los sindicatos. En un entorno de crisis económica, mantener el crecimiento,  los beneficios y el empleo exige  mejoras en la productividad mediante la devaluación del precio de la fuerza de trabajo lo que supone descargar las inestabilidades del mercado sobre la gente trabajadora.

El sindicalismo mayoritario se sustenta en algunas nociones que es necesario revisar. Desde el horizonte político de la moneda única, la competitividad y la globalización, es imposible hacer nada más que gestionar la degradación de los derechos y libertades de las mayorías sociales. No impugnar la lógica del capital (globalización, euro, competitividad) sirve para legitimarse frente al poder económico, el Estado y una opinión pública conservadora y desmoralizada, pero también sirve para ser cada vez más dependiente de los recursos estatales y más ajenos, a la organización del conflicto social. Cuando el capital se constituye en el verdadero sujeto de las democracias de mercado y la izquierda hace como si no lo viera, es natural que, los individuos compitan entre sí en una ciega carrera hacia los puestos de trabajo escasos, propiedad privada de los empresarios.

La monarquía neofranquista y el Euro.

La instauración de la monarquía en 1975 permitió que la clase política y empresarial del franquismo ocuparán el aparato del estado y las organizaciones de la gran patronal, volviéndose formalmente democráticas. El tributo de la izquierda parlamentaria para aplacar a los militares golpistas e incluirse en el aparato del estado del nuevo régimen fue la cancelación del movimiento popular y el enfrentamiento con cualquier movimiento constituyente.

La monarquía española representante de los poderes fácticos procedentes de la dictadura se empleó a fondo en su incorporación a la Europa del Capital y a la OTAN, donde esperaba obtener  - y ha obtenido -  enormes beneficios. Veintisiete años después de la inclusión formal de España en la OTAN (1981) y en la Comunidad Europea (1986).  El precio pasado es patente en términos de precariedad, libertades democráticas, corrupción política, contaminación, especulación y riesgo de vernos envueltos en las guerras de los países imperialistas contra los pueblos en lucha o los estados desobedientes.  

Las decisiones políticas que favorecen la seguridad para la inversión del capital. Se presentan como un límite infranqueable para las políticas económicas y sociales.  En los períodos de crecimiento económico, los nuevos contingentes laborales entran en el mercado de trabajo bajo condiciones ya precarizadas constantemente presionadas a la baja, en franco desafío al “estado social y democrático de derecho” que encabeza los primeros párrafos de la Constitución. Ahora, la precariedad avanza incluso en los sectores más sindicalizados y regulados. La burocracia sindical consiente la represión de quienes ejercitan, desde abajo, los derechos fundamentales de negociación colectiva, expresión, reunión o sindicación. Al mirar la izquierda hacia otro lado, conviviendo pacíficamente con la insurrección de las patronales, se naturaliza la inseguridad y se facilita la profundización de las diferencias entre estables y precarios lo que, a su vez, justifica la igualación “democrática” de todos por abajo, como única forma de aplicación de las promesa de la izquierda.

El orden monetario implica el desorden social ecológico y alimentario. El desorden y la inseguridad para millones de ciudadanos son el precio de un orden monetario a la medida de inversores,  especuladores y políticos, que se llaman a sí mismos “los demócratas”. La izquierda, para  hacerse respetable, interioriza este orden al considerar que, el cumplimiento de  los derechos de los trabajadores, las mujeres y los ciudadanos debe incorporar, necesariamente, el aumento de los beneficios del capital. Cuando hay crisis no se puede pedir justicia porque hay que salir de la crisis y cuando hay prosperidad,  no se puede pedir igualdad porque se pone en peligro la continuidad del ciclo expansivo.

El orden capitalista de la dictadura (1939 – 1975) no se podría cuestionar porque lo impedían la Brigada Político Social y el Tribunal de Orden Público. Paradójicamente, el orden capitalista de la monarquía parlamentaria tampoco se puede impugnar por el consenso político del bipartidismo en torno a la Europa del Euro, el consumismo y la OTAN.

Por un Pacto Social de las mayorías contra especuladores y corruptos.

Se desvanece el capitalismo con rostro humano en los países ricos de Europa. En Noviembre de 2011, la pinza PSOE-PP modificó el artículo 135 de la C.E. para impedir cualquier ley o decisión administrativa que pudiera interferir con los intereses de los grandes grupos económicos.

En nombre del euro, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea (la Troika) imponen a los gobiernos el recorte de salarios y la mercantilización de los derechos sociales. Pero estas políticas antipopulares no son capaces de reactivar la economía ni frenar el crecimiento del paro, la desigualdad y la exclusión. El reformismo keynesiano de la izquierda mayoritaria ha resultado ser una efímera excepción, hoy impotente ante la economía competitiva y globalizada.

La creación de plusvalor para el capital es cada día más autónoma del trabajo. Hay más inversiones en especulación, simulación, adoctrinamiento y represión que en producir los bienes y servicios básicos que aseguren el empleo, la dignidad y la seguridad de la gente. El desorden económico, energético y ecológico produce grandes migraciones y confrontaciones armadas. Los sucesivos gobiernos de derechas y de izquierdas profundizan su compromiso con la OTAN implicando a nuestro país en operaciones militares contra los pueblos en lucha y los estados desobedientes. Por eso, la confianza popular en los políticos y las instituciones "de mercado" está en caída libre. Y las mareas de descontento contienen una creciente desafección respecto a la política de mercado.

El bipartidismo que, en España, secuestra el pluralismo político y sostiene una monarquía en descomposición, se desmorona electoralmente. Para intentar evitarlo, prepara un Gran Acuerdo Político y Social inspirado en los Pactos de la Moncloa de 1977 cuyo saldo, treinta y seis años después, no puede ser más demoledor: desmovilización social, desembarco del franquismo en la joven democracia, especulación, corrupción política, aumento de las diferencias y desmoralización ciudadana.

Hoy, nuevas formas de participación abren la posibilidad de evitar las catástrofes de la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra, cambiando algo más que el partido en el gobierno. Conviene no olvidar que la sustancia de la democracia es la autodeterminación popular y que el único pacto útil para el pueblo es la cooperación para superar los estertores de la economía de mercado y su monarquía mediante un proceso constituyente por el trabajo digno, la economía social y sostenible, la seguridad alimentaria, la igualdad y la participación.



CONTRA LOS RECORTES.
POR LA DEMOCRACIA, LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS SOCIALES.
NO AL GOLPE DE ESTADO FINANCIERO. NO DEBEMOS, NO PAGAMOS.
CONTRA LA EUROPA DEL CAPITAL, LA GLOBALIZACION Y LA GUERRA.

LA JUSTICIA INSTA AL CORTES INGLÉS A QUE PAGUE IGUAL A LAS TRABAJADORAS QUE A LOS TRABAJADORES

04.'6.2013


La Sala de lo Social de la Audiencia Naciona ha instado a El Corte Inglés a cumplir los compromisos en materia de igualdad de género que aún tiene pendientes en el Plan de Igualdad que firmó en abril de 2008.

Entre ellos se encuentra igualar las diferencias salariales existentes entre hombres y mujeres. El presidente de la Sala, Ricardo Bodas, insta en un auto a la empresa que apruebe "medidas destinadas a reducir las desigualdades retributivas entre hombres y mujeres en el plazo de tres meses".
De no ser atendidas esa demanda, "se les les impondrán los correspondientes apremios pecuniarios", según el auto, publicado por 'Voz Populi'.

El caso proviene de una demanda de CCOO y UGT contra el grupo a finales del pasado año por entender que se incumplía el plan de igualdad. El juez entendió en una sentencia de enero que la empresa estaba haciendo bien el trabajo en la mayor parte de los puntos que denunciaban los sindicatos pero no en dos de ellos: el cumplimiento de la igualdad salarial y que los altos cargos masculinos no tuvieran la obligación de vestir uniformes como si la tenían sus compañeras.

La Audiencia Nacional considera que la sentencia "no se ha cumplido" en lo referente a los sueldos. "Es indudablemente uno de los más importantes para que el denominado Plan de Igualdad promueva efectiva y no formalmente la igualdad entre hombres y mujeres", dice ahora el juez en el auto.

Para homegeneizar los uniformes, el juez ve "razonable" el plazo de seis meses acordado por El Corte Inglés.

LA TRAGEDIA DE ESPAÑA Y LOS PREMIOS NOBEL DE ECONOMÍA

04.06.2013.



Rubén Nissensohn.-

 Con fecha 1 de mayo manifestábamos en un artículo nuestra sorpresa porque no se contemplara en absoluto, en los debates y comentarios públicos sobre la crisis que venimos sufriendo, el papel que en esta tenía el hecho de que nuestra moneda fuera el euro. Pedíamos que ese aspecto por lo menos se debatiera “con participación de los mejores economistas”.
El azar ha querido que la respuesta nos llegara solo cinco días más tarde en el artículo publicado por el periódico digital “Expansión” bajo el título “Los cinco Nóbel de Economía que contemplan la salida de España del euro”. Son pues precisamente los “mejores economistas” los que contemplan esa posibilidad o se pronuncian sobre ella.
Alguno, Paul Krugman, piensa que España estaría mejor si nunca hubiera adoptado el euro,  pero que ahora no se le ofrece al país ninguna buena opción. Admite, sin embargo, que la única forma de reducir el desempleo pasaría por el “sacrificio” que debería hacer el país al abandonar el euro.
Otro, James Mirrlees, es mucho más tajante: España solo saldrá a flote fuera de la moneda común, hay que salir del euro, imprimir mucho dinero y usarlo en inversiones públicas deseables y en políticas de empleo.
En cuanto a Joseph Stiglitz, ha dicho que seguir el camino de Grecia sería “un suicidio”, que estamos en una depresión económica sin esperanza de recuperación, que el pacto fiscal europeo no será suficiente y que se puede seguir en la Unión Europea sin compartir moneda. 
Pensamos, frente a esas decididas opiniones, que los mejores economistas del mundo no pueden estar propugnando una idea disparatada. Lo que sí se comprobaría que es un disparate es  justamente lo contrario, lo que se está haciendo y lo que están sufriendo ya millones de familias, mientras sale periódicamente un Presidente del Gobierno a hablar para no decir nada, ya que evidentemente se siente obligado a ceder a lo que se le dice desde Europa o Alemania. 
Sería hora , pues, de que se abriera el debate en la propia España, dado que se trata de una cuestión delicada al máximo, y de la más extrema gravedad. Lo que  no queda más remedio que reconocer, es que por la ruta elegida no se puede continuar. Habría que tomar medidas bien reflexionadas pero decididas, con el mejor asesoramiento posible, como el de Stiglitz o el de Mirrlees. El riesgo de pánico o fuga de capitales podría tener que prevenirse, si fuese  necesario, con medidas de tipo “corralito”.
Es evidente que este tema es tabú, totalmente contrario al neoliberalismo en cuyo universo viven nuestros gobernantes, y sufre sin salida el pueblo español.
Los políticos parecen  haber adoptado la actitud que en psicología se conoce con el nombre de “negación” de la realidad. Esta es precisamente la palabra que utilizan Andrés Ortega y Angel Pascual Ramsay en su libro “¿Qué nos ha pasado?”. No recomendamos, en cambio, el análisis que transmiten acerca de las consecuencias de la salida del euro sobre el PIB. Y ello por dos razones: si la medida fuera tan negativa no se comprende por qué las mayores eminencias la preconizan. Y segundo, los datos provienen de los círculos bancarios, que son los más adeptos a ver solo un mundo neoliberal y suponen el mantenimiento de una política acorde con tal visión. Mirrlees, por el contrario, recomienda la salida como medida inicial, pero simultánea con la adopción de una neta política keynesiana, de fomento y empleo.
El problema es más vasto. Estamos sufriendo las consecuencias de una evolución histórica de la mayor magnitud. El fracaso del marxismo, la pérdida del temor que albergaban los intereses económicos a que se acabara con ellos, la ignorancia y falta de ilusión de los votantes, la trampa siniestra para el obrero occidental que representa la globalización, nos colocan en una situación de impotencia que sería más fácil de solucionar a nivel europeo. Pero para ello debería haber un movimiento político de izquierda a ese nivel.
No existe hoy el “fantasma que recorre Europa” que en su momento representó el comunismo. No es verdad, hoy por hoy, que los trabajadores occidentales “nada tengan que perder sino sus cadenas”. Pero no parece que tardará el momento, si es que no ha llegado ya, en que muchos trabajadores españoles “nada tengan que comer”. ¿Qué pasará entonces?
Es hora de que la izquierda europea se modernice y se torne más sofisticada. No se es útilmente de izquierda por sentirse solidario con todo lo que puede oler a antinorteamericano. Lo que necesitamos es un Nuevo Socialismo Europeo Unificado que se presente a las elecciones en los distintos países  propugnando el retorno al keynesianismo y un proteccionismo de ámbito europeo.
A quienes tengan mala conciencia por sentir que esa posición privaría de ventajas a los obreros de Bangladesh, por ejemplo, respondemos: deseamos el progreso de Bangladesh, pero no basado en el trabajo esclavo resultante de la mala globalización y destinado a los mercados occidentales, en el que están sometidos a derrumbes e incendios periódicos, sino en un trabajo digno y normal en el que los trabajadores constituyan su propio mercado.
Y a quienes piensen que el proteccionismo europeo es una idea utópica y extravagante, les señalamos que es promovida nada menos que por Emmanuel Todd. Y decimos “nada menos” porque se trata del sociólogo cuya sagacidad le permitió predecir el derrumbe del comunismo muchos años antes de que se produjera, cuando ningún otro sospechaba siquiera tal posibilidad.
Pero volvamos a lo que es más inmediatamente nuestro.
La principal razón para no continuar con la política que nos viene llevando ya a más de 6.200.000 desempleados es, por supuesto, que es el más refinado ejemplo de lo contraproducente. No hay ninguna posibilidad de que, en un país destrozado por los   recortes, la ambición de competitividad en las exportaciones y la “moderación salarial”  reactiven alguna vez decididamente la economía. Incluso si aumentara algo la competitividad ¿cuánto y cuándo vamos a reducir de esa manera el desempleo, con un mercado interno anémico? No hay que ser premio Nóbel para conocer las respuestas. Solo hablando como un muñeco articulado y sin someterse a preguntas puede Rajoy evitar hablar de ello (¿darse cuenta?) El fuero interno del Presidente del Gobierno es un enigma (¿en qué puede estar pensando?).
Pero además esa política tiene consecuencias nefastas, aberrantes, injustas y antinaturales. Comencemos por esto último; lo natural es que una población debidamente capacitada, como la española, no se vea impedida de producir para vivir con un mínimo de alimentos, vivienda, etc. No puede ser que se llegue a esa situación sin que se indique claramente, de manera detallada, como se saldrá de ella.
Lo nefasto se traduce en desahucios, familias enteras desempleadas, un número creciente de desempleados que han agotado sus subsidios, suicidios, etc.
Lo aberrante e injusto, es la total ausencia de culpa de las clases sociales que sufren las consecuencias, mientras los banqueros –los verdaderos responsables- se han ocupado de asegurarse retiros millonarios.
Solo se puede aconsejar al señor Rajoy que se ponga en contacto con los señores Mirrlees y Stiglitz ,sin publicidad, y que amplíe su universo mental. Si eso fuera posible, quizá España se salvaría.

POPULISTAS SIN OBJETIVOS

04.06.2013.



Manuel Navarrete.

“Si alguien tiene alguna idea mejor, bienvenida será. Si alguien cree que lo planteado en este artículo no es factible, que explique por qué, que dé alguna alternativa. El debate está abierto”. (José López)

Circulaba por la red hace poco un gracioso vídeo del llamado “Partido X”. Al parecer, sus promotores, tan fanáticos de la “participación”, abrieron una votación on-line para que la gente decidiera el nombre del “partido del futuro”. Pero la participación fue rápidamente suprimida cuando arrojó como resultado algo diferente a lo deseado: los nombres más votados eran cosas como “Populistas sin Objetivos”, “Partido Progre Chachiguay” y “Partido de Liberación Pija”.
Se me ha venido esta anécdota a la cabeza leyendo el último artículo de José López. No es la primera vez que polemizo con este autor, ni será la última, al parecer. El motivo es muy sencillo: la gente se está suicidando, lo que está sucediendo es muy serio y no vamos a resignarnos a que se difundan ideas que, como las de José López, garantizan que todo siga igual.
López se equivoca desde la primera frase, al hablar del “frente ciudadano”. Una vez más estamos ante una concesión al telediario. Costó mucho tiempo y esfuerzo elaborar el análisis de clase de las sociedades, como para ahora renunciar a él ante el primer concepto que ponga de moda la televisión. José López escribe que el futuro “dependerá de quién lleven la iniciativa: la ciudadanía o las élites actuales”.
Pero no hay disyuntiva, pues las élites forman parte de la ciudadanía; son tan ciudadanos como José López y como yo. La cosa está clara. “Ciudadanía” es la categoría social que nos une a Botín y nos separa de los inmigrantes sin papeles. “Pueblo trabajador” es la categoría social que nos une a los inmigrantes sin papeles y nos separa de Botín. Así pues, que cada cual decida. Para nosotros es crucial que el movimiento popular se una a sus hermanos de clase y se separe de sus explotadores.
José López ha descubierto cuál ha de ser el objetivo del 15 M: un cambio de régimen. A continuación, nos explica por qué: según él, no es posible parar el neoliberalismo sin transformar el sistema. Lo que no es posible es cometer más errores en una sola frase. Para empezar, confunde régimen con sistema. A la vez, por casualidad, expresa algo correcto: el keynesianismo es imposible en el capitalismo globalizado actual, por lo que para acabar con el neoliberalismo hay que acabar con el capitalismo. Pero a continuación destruye su propia idea, al hablar de “transformar” el sistema. En todo caso, podría hablar de transformar la sociedad, a través de un cambio de sistema. Pero las sutilezas no importan a quien habla por hablar.
Posteriormente habla de llegar a las instituciones a través de partidos que se hagan con el poder. En esta ocasión, confunde gobierno con poder, olvidando que alcanzar las instituciones parlamentarias es algo muy diferente de detentar el poder fáctico, que por supuesto es el poder financiero.
López parece haber descubierto la necesidad de que el 15 M se presente a las elecciones. Así, dice que de nada servirán tantas manifestaciones, acampadas o huelgas si los principales partidos del régimen siguen recibiendo el apoyo de la mayoría de la gente en las urnas. Una vez más se equivoca. Más bien al revés: de poco servirán las urnas si los partidos y otros poderes del régimen no reciben la presión de la calle… y no sólo de la calle, también de las habitaciones cerradas en la que se organicen plataformas revolucionarias de todo tipo. Hay que entender la lucha de clases, analizar la historia… La mayor libertad sindical real se dio en el Estado español al final del franquismo, porque existía un fuerte contrapoder combinando diversos métodos de lucha. El primer sistema de seguridad social no fue creado por ninguna socialdemocracia, sino por el conservador Bismarck ante la presión del poderoso movimiento socialista alemán (poco dado entonces a levantar las manitas).
Eso sí, para López hay que ser ante todo pacifista y emplear un lenguaje inclusivo. Por lo pronto ya hemos visto que su lenguaje “ciudadanista” es muy inclusivo con los banqueros y muy excluyente con los inmigrantes sin papeles. Con respecto a la cuestión de la paz (por cierto, ¿es “paz” la paz sin justicia? ¿o es “pacificación”?), José López considera “demostrado por el 25 A” que “la violencia no sirve de nada”.
Supongo que el que fuera poca gente a asediar el Congreso el 25 A demuestra la razón de las tesis anti-violentas. En cambio, toda la historia de la humanidad, en la que nunca jamás se ha hecho una revolución de manera pacífica, no demuestra nada. Pero probablemente López no esté de acuerdo con esto y sea admirador de la sociedad de castas que impera en la India pos-gandhiana. Yo también (lo aclaro para cuando me lea la policía).
Si se trata de demostraciones, ahí va otra: creo demostrable que, aunque el triple de gente hubiera ido el 25 A al Congreso, eso tampoco habría cambiado nada. Es más, creo demostrable que ya hay más gente en las calles de las que hubo en cualquier revolución de la historia. Por lo tanto, lo que falta es otra cosa. Pensemos: ¿qué hubo en todas las revoluciones de la historia pero falta aquí?
José López dice que al reivindicar la “democracia real” pero por métodos pacíficos es “radical en los objetivos pero no en las formas”. Es justo lo contrario. Si reivindicas X sin reivindicar también los métodos que harían posible X, eres radical en las formas… pero una estafa en el fondo y en los objetivos.
Así, error tras error, José López va perfilando su programa político, no sin fustigar a los “dogmáticos” que quieren seguir hablando de “izquierdas y derechas”. Vale. Por nuestra parte, ya hemos dicho mil veces que el problema no es renunciar a las palabras izquierda y derecha (ni siquiera son categorías marxistas), sino renunciar al análisis de clase de la sociedad... como hace José López. Pues “desarrollar la democracia política", como propone José López, es una abstracción que no quiere decir nada o, peor aún, que puede querer decirlo todo, en función de si quien la hace suya es Ulrike Meinhof, Rosa Díez o Tutankamón.
José López, el Partido X, DRY y el resto de este selecto club quieren hacernos a todos participar y participar. Muy bien. Deben de organizar más actividades que los Boy Scouts. Eso sí, ni rastro de contenidos políticos. Puro eclecticismo. Pero ¿y si la gente, participando democráticamente, decide expulsar a los inmigrantes (a los “no-ciudadanos”)? ¿Y si deciden, como en las elecciones alemanas de 1933, que gobierne Hitler?
Así, caminando por este cenagoso pantano, llegamos finalmente a las propuestas de López, a las que auguro un gran futuro, ya que son perfectamente asumibles por cualquier partido como UPyD, el PSOE o incluso el PP. Básicamente lo de siempre: una persona=un voto, referendos vinculantes, mandato imperativo y separación de poderes. Ah, y por si alguien lo tilda de reformista, ¡referéndum entre monarquía o república!
A muchos les gustará esto último. Pues bien, otros pensamos que la reivindicación republicana burguesa en sí misma, si no va ligada a un proyecto político transformador, a la creación de una República Popular en la senda de la construcción socialista, es una auténtica estafa y una burla cruel a las necesidades acuciantes de la gente, a quienes pasan hambre, a quienes son desahuciados, a quienes emigran y a quienes sufren la represión policial.
Por no hablar de la separación de poderes, esa reivindicación tan transformadora. ¿Para qué queremos a Marx teniendo a Montesquieu? El país con más separación de poderes del mundo es EE UU, en el que incluso se votan los jueces. ¿Y bien? ¿Acaso eso soluciona algo? ¿Acaso el poder capitalista no es una unidad de todas maneras?
¿Y la reforma de la ley electoral? ¿Una persona, un voto? Pues no. Los mecanismos de ponderación son necesarios, para que ciertas zonas (por ejemplo, las zonas rurales) no estén subrepresentadas. Pero, aunque dicha reforma se adoptara, ¿cambiaría algo? La respuesta me parece obvia. Porque, en suma, José López nos ofrece algo muy viejo: socialismo utópico, bajo la pretensión de que con cuatro reformas formales se puede transformar la sociedad.
Habla López de la necesidad de buscar un programa mínimo que pueda ser apoyado por “la mayoría de los ciudadanos”. No. Lo que hay que hacer es ayudar a que la gente comprenda su necesidad de apoyar las medidas de un programa mínimo transformador y que la emancipe objetivamente. Y no asumir como nuestro programa el “mínimo” que ellos asumirían hoy día. Hoy día lo que la gente quiere es colgar a los inmigrantes. ¿Debemos celebrar que “decidan” cualquier cosa? Eso es eclecticismo vulgar. ¿Deben estar todo el día participando? Los que tienen que buscarse la vida no disponen de tanto tiempo; de hecho, sólo los pijos pueden permitirse tanta “horizontalidad”.
Pero José López nos pide alternativas, más allá de las críticas. Allá va una inspirada por el crucial artículo Línea revolucionaria y referente político de masas, de Vicente Sarasa. Las cosas están mal, y es culpa del sistema capitalista, de modo que queremos cambiarlas, y por tanto acabar con el sistema capitalista. Por ello, debemos aprender de aquellos que, antes que nosotros, han destruido al capitalismo. Por ejemplo: Mao. Siguiendo a Mao, en cada etapa hay que caracterizar cuál es la contradicción principal y cuáles son secundarias, aplazables.
En el Estado español actual (y en Grecia, y en Portugal, y en…) la contradicción principal es la que enfrenta a las grandes mayorías populares con las políticas de recorte. Estas políticas de recorte se efectúan para pagar la deuda externa. Por tanto, la reivindicación fundamental de este periodo debe ser “No al pago de la deuda”. Pero es imposible no pagarla si se continúa dentro de las instituciones europeas, por lo que el siguiente punto de nuestro programa debe ser “Salida de la UE y el euro”. Pero, además, no podremos organizar la sociedad fuera de estas instituciones imperialistas si no expropiamos a la banca privada para construir una banca pública. Ahí está, pues, el siguiente punto del programa de mínimos: “Expropiación de la oligarquía financiera y banca pública”.  Por supuesto, todo esto no se conseguirá levantando las manitas en las manifestaciones, como propone López, por lo que es imprescindible otro punto en el programa, a fin de enfrentar la inevitable represión policial: “Depuración de los cuerpos policiales y del régimen de la Transición”.
Nótese que, aunque soy comunista, no he hablado del socialismo, ni de suprimir la contradicción entre capital y trabajo, de suprimir el patriarcado... del programa de máximos, en suma. Tampoco he hablado, aún, de la autodeterminación, de la república, de la OTAN. Porque creo que, en la situación actual, hace falta construir un referente político de masas que, superando la división de las luchas parciales y las “mareas”, partiendo del primer punto del programa de mínimos esbozado, “No al pago de la deuda” (por ser el que puede movilizar a la población siendo, a la vez, inasumible por el sistema), puede tirar de una cadena que haga necesaria para la población, mediante una debida pedagogía revolucionaria, la exigencia del resto de reivindicaciones. Hacia la revolución.
Sé que esta propuesta de mínimos no va a gustar a José López. Sé que, probablemente, el populismo sin objetivos llegue todavía más fácilmente a la población que la propuesta revolucionaria que hemos efectuado. Pero también sé que, a la larga, el populismo sin objetivos acabará defraudando a la gente y tendremos una oportunidad. Y que, en realidad, una propuesta revolucionaria es estrictamente necesaria en tiempos en que la decadencia y la crisis no dejan margen para la concesión pacífica de reformas y en las que, por lo tanto, los revolucionarios son más efectivos en la conquista de reformas que los propios reformistas.
Unas últimas reflexiones. López insiste en la coherencia entre su objetivo (una “democracia real”) y sus métodos (el pacifismo). Nada de eso es cierto. Decía Lenin, con razón, que la única garantía de democracia es un fusil en el hombro de cada obrero. Por otro lado, jamás habrá democracia real si no se expropia a todos los banqueros y grandes empresarios.
José López considera que todas estas consignas contra la oligarquía financiera son “etiquetas ideológicas” que dividen a la gente y nos separan de “los votantes de la derecha”. Claro. Mejor juntar a toda la gente, aunque por el camino renunciemos a los objetivos. ¿Por qué no emplea como vídeo electoral el gol de Iniesta? La banca debe expropiarse. Eso no es una etiqueta ideológica, sino una necesidad política sine qua non para poder, al menos, desarrollar un programa de mínimos, o incluso reformista. Otro hecho objetivo: la deuda debe dejar de pagarse, o seguirá habiendo más y más recortes, que hundirán la vida de la gente. No es tan difícil de entender. ¿O cree José López que pagando la deuda y soportando las hipotecas de quienes reciben dinero barato del BCE tendremos recursos para cambiar algo o, al menos, dejar de recortar sin piedad?
Por último, José López concluye que sólo hay una formación coincidente con su proyecto político y posible aliada de la “candidatura 15 M”: Izquierda Unida. No sin expresar sus dudas, que por supuesto no se deben al carácter socialdemócrata de IU, a sus recortes sociales en Andalucía o a cualquier otra cosa así, sino… al miedo a perder para su futura candidatura a los votantes fachas. Para semejante viaje no hacían falta tantas alforjas.

EUROPA TIENE 33 MILLONES DE MALNUTRIDOS

04.06.2013.



Acostumbrados a asociar la malnutrición con los países del Tercer Mundo, muchos podrían alarmarse al conocer que unas 33 millones de personas en Europa presentan riesgo de esta condición física, con los niños y los ancianos como los más perjudicados.


De acuerdo con el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (Eufic, por sus siglas en inglés), las cifras comunitarias son alarmantes; en el caso de algunas enfermedades, la proporción de pacientes malnutridos alcanza el 60 por ciento, mientras uno de cada tres adultos mayores que vive de forma independiente está con riesgo de desnutrición.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define esta afección como el desequilibrio entre el suministro de nutrientes y de energía a nivel celular y la demanda o necesidad que el cuerpo tiene de los mismos para asegurar el crecimiento, el mantenimiento y las diversas funciones concretas.

Escasez de agua y alimentos no son los únicos factores existentes para ser víctimas de ese mal, pues además de los desnutridos, también la pueden padecer personas obesas y con sobrepeso.

La Asociación Dietética Británica (BDA) y la Fuerza Operacional contra la Malnutrición en el Reino Unido advirtieron que esta condición física se ha convertido en un problema muy grande en ese país, donde afecta a uno de cada 10 ancianos, lo cual responde a casi tres millones de adultos mayores.

Para la directora honoraria de la BDA, Helen Davidson, la actual situación se contradice con lo que por mucho tiempo se consideró como una afectación del Tercer Mundo.

En España, el 27 por ciento de los niños sufre esta enfermedad debido a la crisis económica, en tanto una de cada cuatro personas de la tercera edad tiene desnutrición, principalmente los mayores de 80 años que viven solos, informa la Fundación Española de la Nutrición.

Asimismo, el 30 por ciento de los niños en la nación ibérica padece de sobrepeso u obesidad, según una Encuesta Nacional de Salud.

Mientras 870 millones de personas padecen hambre, el mundo se enfrenta a un doble lastre de la subnutrición crónica y la carencia de micronutrientes, coexistentes con la obesidad, el sobrepeso y las enfermedades no transmisibles asociadas, las cuales afectan a más de mil 400 millones habitantes, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Para la OMS, constituye la amenaza más grave a la salud pública a nivel mundial, al ser el factor que más contribuye a la mortalidad infantil cada año, cuando seis millones de niños mueren de hambre a causa de la malnutrición asociada a la desnutrición.

Advierten estudios llevados a cabo a gran escala en el Reino Unido y en los Países Bajos sobre una alta prevalencia del padecimiento en hospitales, donde se estima que uno de cada cuatro pacientes está desnutrido o corre riesgo de desarrollar ese estado físico, y muchos más no son diagnosticados debido a una evaluación inadecuada.

Varias organizaciones alertan que los niveles de concienciación respecto a los problemas nutricionales y conocimiento de los profesionales sanitarios son bajos y no tratan adecuadamente el padecimiento desde el punto de vista médico.

Resulta contradictorio que por más de 20 años se ha denunciado la insuficiente importancia concedida a ese mal en todas sus formas: subnutrición, carencias de micronutrientes e hipernutrición.

Durante la Conferencia Internacional de Nutrición (CIN), realizada por la FAO y la OMS en Roma, en 1992, los ministros y plenipotenciarios, representantes de 159 estados, plantearon que el hambre y la malnutrición son inaceptables en un mundo con los conocimientos y recursos necesarios para acabar con esta catástrofe humana.

Otro de los contra para los afectados es que a menudo el tratamiento nutricional no está incluido en los presupuestos de la atención sanitaria ni de los servicios sociales.

A medida que Europa se enfrenta a la crisis financiera, nunca ha sido más importante hacer frente a la carga económica de la malnutrición en los presupuestos sanitarios, evidencia un dossier elaborado por expertos británicos, bajo el título Suplementos Nutritivos Orales (SNO) para Abordar la Malnutrición.

Lo cierto es que, en el bloque comunitario, el coste del tratamiento de los pacientes que padecen malnutrición asociada a enfermedades es elevado, más de 120 mil millones de euros al año.

En ese sentido, autoridades británicas indican que la lucha contra ese estado en adultos mayores podría ahorrarle al Servicio Nacional de Salud cerca de 45 millones 500 mil libras esterlinas (unos 53 millones 140 mil euros) anualmente.

Sin embargo, la FAO alerta que mientras hacer frente a los efectos de la malnutrición supone un costo elevado desde el punto de vista fiscal, económico y humano, el costo de la prevención es mucho más bajo.

El Eufic advierte que en Europa ese padecimiento está asociado a una mayor morbilidad, a hospitalizaciones prolongadas y gastos superiores en asistencia sanitaria.

Dicha dolencia puede reducir la respuesta inmunitaria, lo cual pudiera provocar un mayor riesgo de infecciones, cicatrización deficiente de las heridas, retraso en la recuperación de enfermedades y hospitalizaciones prolongadas.

La pérdida de nutrientes, como una de las principales causas, puede verse acelerada por diferentes formas, entre ellas, la diarrea, disfunción intestinal grave, quemaduras, sudoración excesiva, hemorragias intensas y alteración de la función renal.

Figuran entre los más vulnerables a este padecimiento los lactantes, adolescentes, mujeres embarazadas, pues tienen mayores necesidades nutricionales que otras personas, y por ello son más sensibles a los efectos de una nutrición deficiente. En ese aspecto, las organizaciones sanitarias alertan que los bebés prematuros constituyen un grupo de alto riesgo, en tanto denuncian que esta condición física, como problema, es poco conocida.

Con el propósito de solventar la ignorancia sobre el tema, la Sociedad Europea para la Nutrición Clínica y el Metabolismo, la Alianza Europea de Nutrición para la Salud y el Grupo Industrial Internacional de Nutrición Médica produjeron en 2008 un cortometraje titulado "La malnutrición: otro problema de peso".

La cinta reitera que este padecimiento causado por la desnutrición plantea una amenaza exactamente igual a la obesidad, además, reclama la adopción de medidas consensuadas por parte de los gobiernos y los organismos y profesionales sanitarios.

Un llamado similar realizaron esas organizaciones años más tarde, quienes junto a otras asociaciones científicas y expertos de la industria y de grupos de pacientes y aseguradoras sanitarias, advirtieron a los gobiernos y ciudadanos del bloque que el desorden nutricional asociado a enfermedades constituye un problema crucial de salud pública.

En los dos decenios que siguieron a la CIN de 1992, y pese a las mejoras logradas en muchos países, el avance general en la reducción del hambre y la malnutrición ha sido inaceptablemente lento, denunció recientemente la FAO, cuando informó sobre los preparativos de la segunda Conferencia Internacional de Nutrición, del 19 al 21 de noviembre de 2014.

Según el organismo internacional, de 2010 a 2012 casi 868 millones de personas -el 12,5 por ciento de la población mundial, o una persona de cada ocho- se hallaban subnutridas, frente a mil millones desde 1990 hasta 1992.

Pese a las medidas adoptadas en los últimos años, por increíble que parezca, la malnutrición afecta a 33 millones de personas en Europa, pero una vez más la región demuestra que dentro de sus políticas, el sector de la salud no es una prioridad.

PLAZA DE TAKSIM PUEDE CONVERTIRSE EN AL-TAHRIR



A las manifestaciones populares en Turquía se añaden dos días de "huelga de advertencia" el 4 y 5 de junio por el exceso de violencia policial a la hora de atajar las protestas.

La revista estadounidense Time ha escrito este lunes que si las manifestaciones en Turquía continúan, probablemente la plaza de Taksim en Estambul se convertirá en la plaza Al-Tahrir de Egipto.


De acuerdo con esta revista, la revolución del pueblo egipcio contra el régimen de Hosni Mubarak se inició desde la plaza Al-Tahrir, el que puede también repetirse para el país euroasiático.

A continuación, afirma que las protestas acaecidas en Turquía no son nada nuevo ya que el pueblo turco, anteriormente, hace un año habían realizado unas manifestaciones para protestar contra la violación del derecho a la libertad de prensa, la detención de los activistas políticos y la postura adoptada por el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan en el caso de la crisis de Siria.

Time indica que, desde hace unos días, Turquía vive las más grandes manifestaciones durante los últimos años de manera que el número de personas que se ha congregado en la plaza de Taksim ha superado decenas de miles.

Concluye que otras ciudades de este país, entre ellas Ankara, también han sido escenario de movilizaciones populares y alrededor de mil personas han sido detenidas y otras mil han resultado heridas en los enfrentamientos entre las fuerzas de la Policía y los indignados.

Desde el pasado viernes, una pacífica sentada de activistas de medio ambiente contra el proyecto de construcción de un parque público en Estambul fue dispersada con violencia por las fuerzas policiales, aun con todo se extendió al conjunto de Turquía y, devino posteriormente en protestas antigubernamentales.

OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA

HECHO INSÓLITO, LOS ANTIDISTURBIOS SON EXPULSADOS DE LA UNIVERSIDAD DE BOLONIA



Este lunes en la Universidad de Bolonia se habián citado en la Plaza Verdi, ligada a la universidad, para llevar a cabo una asamblea. La policía italiana tenía órdenes de impedirles realizarla y les instó a dispersarse.


Los estudiantes, no dispuestos a ello, comenzaron a avanzar en masa en dirección a la plaza y contra los antidisturbios, que en un principio resistieron el envito y cargaron contra los estudiantes, pero finalmente fueron forzados por la multitud a abandonar la plaza y son expulsados.

RTVE se negó a dar la información sobre este hecho insólito.   OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA

REUNION DEL GRUPO BILDERBERG


La lista  de los asistentes a la reunión del Grupo Bilderberg


Con el secretismo que le caracteriza, Bilderberg celebra su cita anual, esta vez en Watford, Reino Unido

La reunión anual del Club Bilderberg, paradigma en varias teorías de la conspiración del gobierno mundial en la sombra, ya tiene lista conocida de participantes. Al igual que en 2012, habrá un representante del Gobierno de Mariano Rajoy. El año pasado, fue la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y esta vez será el ministro de Economía, Luis de Guindos. Es muy recomendable hablar inglés, lo que descarta a Montoro.

Los otros invitados españoles son el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, y el de Inditex, Pablo Isla.

La influencia que se concede a esta reunión se debe a su secretismo. A diferencia de otros muchos cónclaves internacionales –el caso típico es el de Davos–, Bilderberg siempre ha cerrado sus puertas a los medios de comunicación y ha mantenido en general la discreción sobre los temas que se discuten dentro.

Lo que no se puede negar es que el plantel de primeros ministros, ministros de Exteriores y Hacienda, altos directivos de las mayores empresas, bancos y medios de comunicación del mundo, líderes de la oposición y profesores universitarios es espectacular.

Este año tiene lugar en un hotel en la localidad británica de Wartford en medio de grandes medidas de seguridad. Se celebra cada año desde 1954. Sólo falló en un año, 1976, por un detalle ciertamente embarazoso. El presidente fundador del grupo, el príncipe Bernardo de Holanda, fue descubierto recibiendo sobornos del Grupo Lockheed por la venta de armamento.

Esta es la lista completa de los participantes en la reunión de 2013 tal y como la ha publicado el Telegraph.

–Presidente de la reunión: Henri de Castries, presidente y consejero delegado de AXA.

–Paul M. Achleitner, presidente del consejo de supervisión del Deutsche Bank.

–Josef Ackermann, presidente del consejo de Zurich Insurance.

–Marcus Agius, ex presidente de Barclays.

–Helen Alexander, presidente de UBM.

–Roger C. Altman, presidente ejecutivo de Evercore Partners.

–Matti Apunen, director del think tank EVA.

–Susan Athey, profesora de economía en la Escuela de Negocios de Stanford.

–Asli Aydintasbas, columnista del periódico turco Milliyet.

–Ali Babacan, viceprimer ministro turco para asuntos económicos.

–Ed Balls, número dos de los laboristas británicos.

–Francisco Pinto Balsemão, presidente y consejero delegado de IMPRESA, y exprimer ministro portugués

–Nicolas Barré, director del diario económico francés Les Echos.

–José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea.

–Nicolas Baverez, directivo del bufete de abogados Gibson, Dunn & Crutcher.

–Olivier de Bavinchove, jefe del Eurocuerpo y exjefe de Estado Mayor de las FFAA francesas.

–John Bell, profesor de la Universidad de Oxford.

–Franco Bernabè, presidente y consejero delegado de Telecom Italia.

–Jeff Bezos, consejero delegado de Amazon.

–Carl Bildt, ministro sueco de Exteriores.

–Anders Borg, ministro sueco de Hacienda.

–Jean François van Boxmeer, consejero delegado de Heineken.

–Svein Richard Brandtzæg, presidente y consejero delegado de Norsk Hydro.

–Oscar Bronner, editor del diario austriaco Der Standard.

–Peter Carrington, expresidente honorario de las reuniones del Grupo Bilderberg.

–Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo Prisa.

–Edmund Clark, presidente y consejero delegado de TD Bank Group.

–Kenneth Clarke, ministro sin cartera del Gobierno británico.

–Bjarne Corydon, ministro danés de Hacienda.

–Sherard Cowper-Coles, director de desarrollo de negocios internacionales de BAE Systems.

–Enrico Cucchiani, consejero delegado de Intesa Sanpaolo.

–Etienne Davignon, ministro belga y expresidente de las reuniones del Grupo Bilderberg.

–Ian Davis, directivo de McKinsey.

–Robbert H. Dijkgraaf, director y profesor del Institute for Advanced Study.

–Haluk Dinçer, presidente de Sabanci Holding.

–Robert Dudley, consejero delegado de BP.

–Nicholas N. Eberstadt, responsable de política económica del American Enterprise Institute.

–Espen Barth Eide, ministro noruego de Exteriores.

–Börje Ekholm, presidente y consejero delegado de Investor AB.

–Thomas Enders, consejero delegado de EADS.

–J. Michael Evans, vicepresidente de Goldman Sachs.

–Ulrik Federspiel, vicepresidente ejecutivo de Haldor Topsøe.

–Martin S. Feldstein, profesor de economía de la Universidad de Harvard.

–François Fillon, exprimer ministro francés.

–Mark C. Fishman, presidente del Instituto de Investigación biomédica Novartis.

–Douglas J. Flint, presidente de HSBC.

–Paul Gallagher, exfiscal general de Irlanda.

–Timothy F Geithner, exsecretario del Tesoro de EEUU.

–Michael Gfoeller, consultor de asuntos políticos de EEUU.

–Donald E. Graham, presidente y consejero delegado de The Washington Post.

–Ulrich Grillo, consejero delegado de Grillo-Werke.

–Lilli Gruber, periodista italiana del canal La 7 TV.

–Luis de Guindos, ministro español de Economía.

–Stuart Gulliver, consejero delegado de HSBC.

–Felix Gutzwiller, miembro del Consejo Suizo de Estados.

–Victor Halberstadt, profesor de economía de la universidad de Leiden University.

–Olli Heinonen, académico del Belfer Center for Science and International Affairs, de Harvard.

–Simon Henry, director financiero de Royal Dutch Shell.

–Paul Hermelin, presidente y consejero delegado del Grupo Capgemini.

–Pablo Isla, presidente y consejero delegado del Grupo Inditex.

–Kenneth M. Jacobs, presidente y consejero delegado de Lazard.

–James A. Johnson, presidente de Johnson Capital Partners.

–Thomas J. Jordan, presidente del Consejo del Swiss National Bank.

–Vernon E. Jordan, Jr., director ejecutivo de Lazard Freres & Co.

–Robert D. Kaplan, analista gepolítico jefe de Stratfor.

–Alex Karp, consejero delegado de Palantir Technologies.

–John Kerr, miembro de la Cámara de los Lores.

–Henry A. Kissinger, presidente de Kissinger Associates y exsecretario de Estado norteamericano.

–Klaus Kleinfeld, presidente y consejero delegado de Alcoa.

–Klaas H.W. Knot, presidente de De Nederlandsche Bank.

–Mustafa V Koç,. presidente de Koç Holding.

–Roland Koch, consejero delegado de Bilfinger.

–Henry R. Kravis, presidente y consejero delegado de Kohlberg Kravis Roberts & Co.

–Marie-Josée Kravis, académico del Hudson Institute.
–André Kudelski, presidente y consejero delegado del Grupo Kudelski.

–Ulysses Kyriacopoulos, presidente de S&B Industrial Minerals.

–Christine Lagarde, directora del FMI.

–J. Kurt Lauk, presidente del Consejo Económico de la CDU alemana.

–Lawrence Lessig, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard.

–Thomas Leysen, presidente del Consejo de Directores del Grupo KBC.

–Christian Lindner, exsecretario general del Partido Liberal alemán.

–Stefan Löfven, líder del Partido Socialdemócrata sueco.

–Peter Löscher, presidente y consejero delegado de Siemens.

–Peter Mandelson, presidente de Lazard International y exministro en los Gobiernos de Blair y Brown.

–Jessica T. Mathews, presidente del Carnegie Endowment for International Peace.

–Frank McKenna, presidente de Brookfield Asset Management.

–John Micklethwait, director de The Economist.

–Thierry de Montbrial, presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.

–Mario Monti, exprimer ministro italiano.

–Craig J. Mundie, consejero principal del consejero delegado de Microsoft.

–Alberto Nagel, consejero delegado de Mediobanca.

–Princesa Beatriz de Holanda.

–Andrew Y.Ng, cofundador de Coursera.

–Jorma Ollila, presidente de Royal Dutch Shell.

–Omand, profesor del King's College de Londres.

–George Osborne, ministro británico de Hacienda.

–Emanuele Ottolenghi, académico de la Foundation for Defense of Democracies.

–Soli Özel, profesor de la universidad Kadir Has y columnista del periódico turco Habertürk.

–Alexis Papahelas, director del periódico griego Kathimerini.

–Safak Pavey, diputado turco.

–Valérie Pécresse, diputada francesa.

–Richard N. Perle, académico del American Enterprise Institute y ex subsecretario del Pentágono.

–David H. Petraeus, exdirector de la CIA.

–Paulo Portas, viceministro portugués de Exteriores.

–J. Robert S Prichard, presidente de Torys.

–Viviane Reding, vicepresidenta y comisaria de Justicia de la Comisión Europea.

–Heather M. Reisman, consejero delegado de Indigo Books & Music.

–Hélène Rey, profesor de economía de la London Business School.

–Simon Robertson, abogado de Partner, Robertson Robey Associates y vicepresidente de HSBC.

–Gianfelice Rocca, presidente del Grupo Techint.

–Jacek Rostowski, viceprimer ministro y ministro polaco de Hacienda.

–Robert E. Rubin, copresidente del Council on Foreign Relations y exsecretario del Tesoro de EEUU.

–Mark Rutte, primer ministro de Holanda.

–Andreas Schieder, ministro de Hacienda de Austria.

–Eric E. Schmidt, presidente ejecutivo de Google.

–Rudolf Scholten, miembro del Consejo de Directores del Oesterreichische Kontrollbank.

–António José Seguro, secretario general del Partido Socialista Portugués.

–Jean-Dominique Senard, consejero delegado del grupo Michelin.
–Kristin Skogen Lund, directora general de la Confederación de Empresas Noruegas.

–Anne-Marie Slaughter, profesora de la universidad de Princeton.

–Peter D. Sutherland, presidente de Goldman Sachs International.

–Martin Taylor, expresidente de Syngenta.

–Tidjane Thiam, consejero delegado de Prudential.

–Peter A. Thiel, presidente de Thiel Capital.

–Craig B. Thompson, presidente y consejero delegado del Centro contra el Cáncer Memorial Sloan-Kettering.

–Jakob Haldor Topsøe, directivo de AMBROX Capital.

–Jutta Urpilainen, ministra finlandesa de Hacienda.

–Daniel L. Vasella, presidente honorario de Novartis.

–Peter R. Voser, consejero delegado de Royal Dutch Shell.

–Brad Wall, primer ministro de la provincia canadiense de Saskatchewan.

–Jacob Wallenberg, presidente de Investor.

–Kevin Warsh, académico del The Hoover Institution en la universidad de Stanford.

–Galen G.Weston, presidente ejecutivo de Loblaw Companies.

–Baronesa Williams of Crosby, miembro de la Cámara de los Lores.

–Martin H. Wolf, columnista del Financial Times.

–James D. Wolfensohn, presidente y consejero delegado de Wolfensohn, y expresidente del Banco Mundial.

–David Wright, vicepresidente de Barclays.

–Robert B. Zoellick, académico del Peterson Institute for International Economics y expresidente del Banco Mundial.

OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA

SALIDA TRIUNFAL DE LA OCUPACION EN IES LAS AGUAS




Tras 16 días de encierro en el Fuerte Educativo La Victoria, la Plataforma de Docentes Interinos Andaluces hemos vuelto a demostrar que nos asiste la fuerza de los argumentos en nuestras reivindicaciones, y que todo un año de lucha nos convierte en uno de los colectivos más dignos de nuestro pais.    -----------------------------

.No nos echan, NOS VAMOS! Hemos decidido salir de este Fuerte que hemos construido en nombre de la Educación Pública, habiendo alcanzado un logro histórico sin precedentes: El compromiso de la Plataforma Andaluza por la Educación Pública y Marea Verde de centrar las fuerzas en la readmisión de los 4502 profesores despedidos este año.

Nuestra experiencia durante este tiempo ha sido bastante dura y agotadora, hemos sufrido el desprecio de la Consejería de Educación como viene haciendo desde el inicio de nuestra lucha, hacia nuestras reivindicaciones y propuestas de solución. Pero no todo ha sido frustración, por encima de todo, ha habido momentos memorables y gratificantes que quedarán ya para siempre grabados en nuestra memoria, bajo el lema ¡unidos, podemos!

HEMOS SIDO los pioneros en este camino de lucha en defensa de una educación pública y de calidad para nuestra comunidad autónoma andaluza. A lo largo del mismo, hemos parado para reponernos y seguir fortaleciendo este espíritu de unión y compañerismo que hemos llevado por bandera desde el primer momento y que nos ha permitido llegar a este Acuerdo Histórico que hoy sellamos: el aislamiento de los gobernantes socialistas andaluces, tras el cambio de postura a nuestro favor de toda la comunidad educativa y sindicatos, e incluso de su socio de gobierno.

HEMOS DEMOSTRADO a todos, durante este encierro, nuestro tesón y rechazo absoluto hacia los recortes en educación con actos concretos:

Importantísimo ha sido ofrecer clases de apoyo gratuitas y de orientación al alumnado de este centro, volviendo así a ejercer nuestra profesión robada y solidarizándonos de esta forma tanto con los estudiantes andaluces como con nuestros compañeros, que debido al aumento de dos horas y ratio en las aulas, sufren un exceso de carga lectiva.

Además de esto, hemos creado un huerto, plantado árboles, y llevado a cabo labores de limpieza de determinadas zonas de este centro abandonado por la Junta de Andalucía peligrando, en este mal estado incluso la vida y salud de la comunidad educativa que, a pesar de todo, actualmente, sigue integrada en el mismo.

Finalmente, y por esta misma razón, decidimos coordinar el III Encuentro de Marea Verde Andalucía aquí, en este un centro educativo, símbolo de nuestra lucha y de nuestro espacio de trabajo, de donde nunca debimos ser expulsados. De aquí también la idea de renombrar este instituto como FUERTE EDUCATIVO LA VICTORIA, como emblema de la resistencia a los recortes del gobierno andaluz en educación.

HEMOS LOGRADO, así, salir victoriosos de nuestro encierro, destapando la mala gestión y dejadez de la Junta de Andalucía en materia de educación y HEMOS CONSEGUIDO nuestro objetivo: Dejar aislada en su política de recortes a nuestra consejera de educación Mar Moreno. Es que todas las organizaciones y colectivos presentes han hecho público su apoyo a esta Plataforma y todas sus justas reivindicaciones. Con este acuerdo histórico del grueso de la comunidad educativa, la Plataforma Andaluza por la Educación Pública alza la voz en su conjunto por la readmisión de los 4502 docentes despedidos Hemos conseguido, incluso, lo que parecía impensable, hacer ver y sumar a nuestra lucha, a su mismo socio de gobierno, IU que ha acabado apoyando las reivindicaciones de nuestro colectivo: 2 horas menos, 4502 profesores más. Y por no hablar de los colegios e institutos públicos, de toda Andalucía, que nos han mandado foto mensajes solidarios prácticamente a diario. Todos están con nosotros.

Solo queda un paso más para que la Junta de Andalucía haga público el pacto que TODOS ya defendemos y esperamos: que la readmisión de los 4502 profesores interinos despedidos se haga efectiva YA. Y si no lo hacen, nos vamos a seguir moviendo de manera tan pacífica como contundente.

OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA



INFORME ANUAL DE LA COORDINADORA PARA LA PREVENCION DE LA TORTURA



Podéis verlo y descargarlo en: http://www.prevenciontortura.org/wp...
Igualmente la CPDT ha abierto página en Facebook (https://www.facebook.com/CPDTortura) y perfil en twitter (https://twitter.com/CPDTortura)
OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA

LAS MUJERES Y LOS CIEs

Presentación del estudio académico Mujeres en el CIE. Bueno, de la parte del estudio que pudo realizarse puesto que con el cambio de Gobierno, el Ministerio del Interior cortó el acceso a las investigadoras sin dar ninguna explicación.



El pasado 28 de mayo tuvo lugar en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid la presentación de un estudio académico un tanto particular.


Las autoras (casi todas) y autores del estudio son: Margarita Martínez Escamilla (Dirección y redacción), Catedrática de Derecho penal. Universidad Complutense de Madrid. Raquel Benito López, Profesora de Derecho penal. Universidad Autónoma de Madrid y Abogada. Victoria García del Blanco, Profesora de Derecho penal. Universidad Rey Juan Carlos. Concepción Sáez Rodríguez, Secretaria judicial. Pilar Sánchez Álvarez, Abogada y Mediadora. Carmen José Segovia Bernabé, Abogada y Mediadora. Incluye aportaciones de: Pedro José Cabrera, Patricia Fernández Vicens, José Luis Segovia Bernabé, José Miguel Sánchez Tomás y Pablo Adrián Sainz Rodríguez.

No os voy a contar más. Tenemos aquí a las protagonistas y quién mejor que ellas. Su voz, su texto y su imagen.  Exprimid este conocimiento y a estas maravillosas mujeres que ponen de su tiempo y su conocimiento en acercarnos esta horrible realidad que está a la puerta de nuestras casa y de la que, nos guste o no, somos algo corresponsables.
Papel - mujeres en el CIE
Sólo en el 6,66% de los casos, el internamiento de las mujeres en el CIE de Madrid está relacionado con delitos


Entrevista a Margarita Martínez Escamilla, Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y directora del estudio.

Entrevista a Victoria García del Blanco, Profesora de Derecho Penal de la Universidad Juan Carlos Primero de Madrid y participante en el estudio.
Presentación - mujeres en el CIE
Así edstaba el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la UCM

Portada - mujeres en el CIE
Portada de la edición impresa del estudio. Ed GAKOA.

Audio completo de la presentación (1h40') (Creative Commons BY):
Aquí el estudio íntegro en PDF para leer o descargar. Las autoras han puesto a disposición esta copia digital con una licencia copyleft para su libre uso y descarga (algo relativamente poco habitual en la Academia y de lo que somos muy fans en #Interferencias) ¡Gracias!

ACCION INTERNACIONALISTA EN UN LOCAL DE ZARA DE BILBAO

Acción internacionalista en un local de Zara de Bilbao

Diversos colectivos de Bilbao realizamos el pasado sábado una acción simbólica de protesta en el interior de una de las tiendas de Zara, para denunciar la implicación de las industrias textiles europeas en la masacre de mas de mil mujeres trabajadoras en Bangladesh.
Industria textil asesina!
En las últimas semana han muerto mas de 1100 trabajadoras en Bangladesh y otras miles han resultado heridas al derrumbarse las fábricas de ropa en las que se encontraban trabajando. Las fábricas se encontraban muy deterioradas, con numerosas grietas. Aun así, las trabajadoras fueron obligadas a seguir trabajando. Esta situación no es nueva, en los últimos 15 años ya habían sucedido numerosos accidentes de este tipo con un balance de 600 muertos 3000 herid@s. Es de subrayar además que la mayor parte de las personas que trabajaban en estas fábricas eran mujeres y niñ@s. Más del 80% de las personas que trabajan en la industria textil son mujeres. Con ello se busca el abaratamiento del trabajo ya que los sueldos que reciben las mujeres son más bajos. Este caso es un ejemplo mas de la feminización de la pobreza.
Estas personas trabajan en condiciones de semi-esclavitud para las multinacionales de la ropa. Sus condiciones de trabajo son indignantes, trabajan 16 horas o mas al día y reciben un sueldo mensual de menos de 30 euros al mes. De nuevo con este caso el funcionamiento del capitalismo queda al descubierto, lo que ocurre con el negocio de la ropa es un ejemplo mas que se puede asimilar al funcionamiento de cualquier otro negocio o producto, la riqueza de unos pocos gracias a la miseria de la mayoría. La riqueza vergonzosa de un puñado de multinacionales gracias al pisoteo de los derechos de millones de personas. Cuando se producen estos sucesos la única preocupación de las multinacionales es que no se produzca una perdida de prestigio de sus marcas. Por ello se apresuran a firmar acuerdos de buenas conductas que nunca cumplen, manteniendo las condiciones de trabajo en parámetros infrahumanos.
Por otra parte no se debe obviar que las personas consumidoras tienen su parte de responsabilidad en los sucesos que ocurren en el mundo. L@s consumidor@s ,cuando consumen, en gran medida están decidiendo el tipo de mundo que se construye. Por ello, todas las personas, en la medida en que son consumidoras, tienen su parte de responsabilidad en lo que sucede a lo largo del planeta. A la hora de comprar un producto se debe tomar en cuenta como ha sido producido y quien lo ha producido. Consumir barato en una cadena/multinacional tiene graves consecuencias tanto para el planeta como para los trabajadores del mundo. El consumismo reporta graves consecuencias. Por todo ello se debe buscar el consumo responsable y fortalecer los modos de producción y consumo alternativos que ya están en marcha. De la misma manera se debe fortalecer la solidaridad entre los trabajadores y pueblos de todo el mundo.
Denunciamos el asesinato y las condiciones de esclavitud que las multinacionales de la ropa realizan con total impunidad ante el silencio vergonzoso de los países que son sede de dichas multinacionales. Por otra parte mostramos nuestra total solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Bangladesh.
Boikot multinazional hiltzaileei!: Mango, Zara, El Corte Ingles, Carrefour, Primark, Benetton, eta beste guztiei.
Bangladesheko Langileekin elkartasuna

OTRA HUMANIDAD ES NECESARIA