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jueves, 26 de marzo de 2015

LA GUERRA OBAMA-NETANYAHU


Publicado en: 26 marzo, 2015

Por German Gorraiz López
 
Análisis de la guerra Obama-Netanyahu y de sus posibles efectos colaterales.

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El inesperado triunfo de Netanyahu en las recientes elecciones supondrá la formación de un Gobierno de Guerra de filiación ultranacionalista y totalmente contrario a la existencia de dos Estados independientes (Israel y Palestina) que acelerará la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este y presionará a la Administración Obama para conseguir el ataque militar a Irán y la destrucción de sus instalaciones nucleares. Así, cuando se suscribieron los Acuerdos de Oslo, 100.000 colonos poblaban Cisjordania y en la actualidad serian 300.000, lo que aunado con la prevista culminación del Muro de Cisjordania que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este, donde unas 60.000 casas palestinas podrían ser demolidas al carecer de permisos oficiales y habría unos 200.000 colonos más que en 1.993 a pesar de la “extenuante presión norteamericana para finiquitar los mismos”, habría provocado la indignación del mundo árabe, por lo que Jordania, (miembro no permanente del Consejo de Seguridad), habría ya solicitado la reunión de emergencia de dicho Consejo.

Conviene recordar que Netanyahu acudió  a Washington con el objetivo de lograr la ayuda de sus padrinos del AIPAC para que le ayuden a convencer a Obama de que contener los planes nucleares de Irán es en estos momentos mucho más importante que frenar los asentamientos judíos, pues en la actualidad el Comité Americano-Israelí de Asuntos Público (AIPAC en inglés), sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948.Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( más de 3.500 millones de dólares en ayuda militar).

Enésimo desencuentro Obama-Netanyahu

En la actualidad asistiríamos además a un “desencuentro de fondo” entre las Administraciones de Netanyahu y Obama debido al concepto geopolítico imperante en la Administración Obama y cuyo cerebro sería el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter,Zbigniew Brzezinski. Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”, pues desde el asesinato de John F. Kennedy los Estados Unidos no habrían ya disfrutado de ese derecho al quedar desde entonces como rehenes de los intereses sionistas todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU. Además, Brzezinski, estaría enfrentado con los lobbys neocon republicano y judío de EEUU y con su habitual mordacidad habría desacreditado la miopía geoestratégica de ambos grupos de presión al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: la verdadera potencia en el mundo es Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”.

El mensaje diáfano de Obama hacia Israel sería que “la paz en Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME) es posible a través del diálogo y que Israel y Estados Unidos tienen que negociar con Irán y con Siria, dos actores cruciales en la política de Oriente Próximo”, postulados que serían un misil en la línea de flotación del Gobierno de Netanyahu que aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), lo que supondría la restauración de la Declaración Balfour (1.917), que dibujaba un Estado de Israel dotado de una vasta extensión cercana a las 46.000 millas cuadradas y que se extendía desde el Mediteráneo al este del Éufrates abarcando Siria, Líbano, parte noriental de Irak , parte norte de Arabia Saudí , la franja costera del Mar Rojo y la Península del Sinaí en Egipto así como Jordania, que pasaría a denominarse Palesjordán tras ser obligado a acoger a toda la población palestina de las actuales Cisjordania y Gaza forzada a una diáspora masiva ( nueva nakba). Dicha doctrina tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”, doctrina en la que se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967).

La traición de Netanyahu

Conviene recordar que Theodor Herzl es considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo y en su libro “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, propuso la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo al tiempo que promovió la creación de la OSM (Organización Sionista Mundial) y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera en la que se proyectaba al pueblo judío dentro del contexto de la búsqueda de derechos para las minorías nacionales de la época que carecían de estado, como los armenios y los árabes. Sin embargo,aurora-israel.co/il, denuncia que “ la política aislacionista del primer ministro, Biniamín Netanyahu, parece estar en las antípodas de los fundadores del sionismo, tales como Teodoro Herzl y Chaim Weizmman, que incluyeron al movimiento dentro del espectro progresista en el campo de la diplomacia, con lo que la pregunta es si puede revertirse peligroso el aislamiento diplomático de Israel con una política que sea contraria al inmovilismo y el encerramiento”.Así, el jefe negociador palestino, Saeb Erakat, adelantó que “si Washington veta la resolución palestina en la ONU; la AP buscará su inclusión en numerosos organismos internacionales, entre ellos en la Corte Penal Internacional para juzgar a Israel por ocupación y crímenes de guerra “ .

Obama, solo ante la Historia

Por su parte, Obama, tras la pérdida del control del Senado en las pasadas e lecciones de medio término y en la recta final de su mandato Presidencial, aceptará el pulso de Netanyahu y adoptará una suicida conducta transgresora que podría reconsiderar el tradicional veto de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU ante propuestas “nocivas para el Estado israelí”, con lo que Obama se convertiría en un serio obstáculo para diseñar la arquitectura del Nuevo Gran Oriente y no sería descartable la gestación de una trama endógena que tendría de nuevo como cerebros a la CIA y al Mossad israelí y que no dudará en reeditar el Magnicidio de Dallas (Kennedy,1.963) con el objetivo inequívoco de lograr que EEUU vuelva a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el establishment anglo-judío.

 Caso de ser asesinado Obama, aumentaría la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC), para proceder a la desestabilización de Siria e Irán por métodos expeditivos, momento que será utilizado aprovechado por la Trilateral EEUU-Gran Bretaña-Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por los actuales países de Oriente Próximo y Medio y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales .

Germán Gorraiz López.Analista

miércoles, 25 de marzo de 2015

EL WALL STREET JOURNAL DENUNCIA COMPLOT DE ISRAEL CONTRA ESTADOS UNIDOS


 

Según el Wall Street Journal, Israel espió las negociaciones de Estados Unidos con Irán, tanto las reuniones del Grupo 5+1 como los encuentros bilaterales, y utilizó la información así obtenida para atacar al presidente Obama y sabotear el acuerdo.

El diario estadounidense revela también que Israel comunicó parte de esa información a varios miembros de la oposición en el Congreso de Estados Unidos.

El gobierno israelí desmintió de inmediato las acusaciones del Wall Street Journal. En 1987, a raíz del caso de Jonathan Polard, Tel Aviv se había comprometido a no espiar nunca más a Estados Unidos.

Según el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, las acusaciones del Wall Street Journal carecen de fundamento y son un intento de desacreditar al primer ministro Netanyahu.

Por su parte, Moshé Yaalon, ministro israelí de Defensa saliente, confirmó que Israel dispone de información sobre esas negociaciones. Pero agregó que la obtuvo a través de diplomáticos de terceros países.

También salió en ayuda de Netanyahu el presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner –quien en plena campaña electoral israelí invitó al primer ministro a pronunciar un discurso ante el Congreso de Estados Unidos.

Boehner dijo haber hallado chocante el artículo del Wall Street Journal y afirmó que ningún miembro del Congreso estadounidense recibió información confidencial.

El Wall Street Journal subraya que Israel instaló micrófonos en las salas de conferencias y recogió las confidencias de varios diplomáticos antes de manipular a los congresistas estadounidenses.

También según el WSJ, la operación de espionaje se desarrolló bajo la responsabilidad de Ron Dermer, el principal consejero de Benyamin Netanyahu y actual embajador de Israel en Washington.
“Israel Spied on Iran Nuclear Talks With U.S.”, por Adam Entous, The Wall Street Journal, 23 de marzo de 2015.

martes, 24 de marzo de 2015

"NETANYAHU PONE FIN A LA SOLUCIÓN DE LOS DOS ESTADOS"


«Ante nuestra mirada»

La campaña electoral israelí sirvió de marco para decretar el fallecimiento de los acuerdos de Oslo, que Yitzhak Rabin y Yaser Arafat habían impuesto a sus pueblos respectivos. Benyamin Netanyahu ha arrastrado así a los colonos judíos a un callejón sin salida que resultará obligatoriamente fatal para el régimen colonial de Tel Aviv. Al igual que en el caso de Rhodesia, que sólo vivió 15 años, a partir de este momento el Estado hebreo tiene los días contados.

| Damasco (Siria)  
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Benyamin Netanyahu es el único jefe de gobierno en todo el mundo que se ha hecho fotografiar felicitando a terroristas de al-Qaeda. Al hacerlo, ha metido su país en un callejón sin salida.
Durante su campaña electoral, Benyamin Netanyahu afirmó con toda franqueza que, mientras él viva, los palestinos nunca tendrán su propio Estado. Con esa declaración, Netanyahu puso fin a un «proceso de paz» que venía prolongándose desde los acuerdos de Oslo, firmados hace más de 21 años. Así termina el espejismo de la «solución de los 2 Estados».

Netanyahu ha asumido la postura de un bravucón, capaz de garantizar la seguridad pública de la colonia judía aplastando a la población autóctona.
- Aportó su apoyo a al-Qaeda en Siria;

- atacó al Hezbollah en la frontera del Golán, matando a un general de los Guardianes de la Revolución iraníes y a Jihad Moghniyé, dirigente del Hezbollah;

- Desafió al présidente Obama en Washington denunciando ante el Congreso estadounidense los acuerdos que su administración está negociando con Irán.
Los electores israelíes optaron por la vía de Netanyahu, que es la de la fuerza.
Sin embargo, un análisis más detallado muestra que todo eso no tiene nada de especialmente glorioso y, sobre todo, no tiene futuro.

En la frontera del Golán, Netanyahu sustituyó la fuerza de interposición de la ONU por el Frente al-Nusra, la rama local de al-Qaeda. Le dio apoyo logístico a través de la frontera y posó para los fotógrafos junto a jefes terroristas en un hospital militar israelí. Sin embargo, la guerra contra Siria es una derrota para Occidente y las monarquías del Golfo. Según la ONU, la República Árabe Siria logra garantizar la seguridad sólo en el 60% de su territorio, cifra engañosa ya que el resto del país es un vasto desierto, por definición incontrolable. Pero, también según la ONU, los «revolucionarios» y las poblaciones que los apoyan, ya sean yihadistas o «moderados» (o sea, abiertamente proisraelíes), son sólo 212 000 personas entre los 24 millones de sirios, lo cual representa menos de un 1% de la población.

Varias personalidades murieron en el ataque contra el Hezbollah, pero la venganza de este último no se hizo esperar. Netanyahu afirmaba que la Resistencia libanesa estaba empantanada en Siria y que ello le impediría responder a la agresión. Pero varios días después, con fría precisión matemática, precisamente a la misma hora que el ataque israelí, el Hezbollah mató exactamente la misma cantidad de soldados israelíes en la región ocupada de las Granjas de Shebaa. Al escoger esa zona, considerada como la más protegida por las tropas israelíes, el Hezbollah lanzaba un mensaje destinado a mostrar su poder absolutamente disuasivo. El Estado hebreo comprendió que ya no tiene todos los triunfos en sus manos y prefirió no reaccionar ante la respuesta de la Resistencia libanesa.

Finalmente, el desafío de Netanyahu al presidente Obama puede costarle muy caro a Israel. Estados Unidos está negociando con Irán una paz regional que le permita sacar del Medio Oriente el grueso de las tropas estadounidenses. Lo que Washington tiene en mente es apostar por el presidente Rohani para convertir un Estado revolucionario en una simple potencia regional. Estados Unidos reconocería la influencia iraní en Irak, Siria y Líbano. Pero también lo haría en Bahréin y Yemen. A cambio de ello, Teherán renunciaría a exportar su revolución hacia África y Latinoamérica. Para garantizar su abandono del proyecto del imam Khomeiny, Irán renunciaría a su desarrollo militar, principalmente –aunque no únicamente– en el sector nuclear (es importante señalar aquí una vez más que no se trata de la fabricación de la bomba atómica sino de la producción de motores nucleares). La exasperación del presidente Obama es tan acentuada que el reconocimiento de la influencia iraní podría extenderse incluso a Palestina.
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En 1965, Ian Smith creyó que podía salvar la colonia británica de Rhodesia rechazando el proceso de paz. Pero no logró más que precipitar la caída del proyecto colonial y, 15 años más tarde, Rhodesia se convertía en el actual Zimbabwe.
Benyamin Netanyahu sigue los pasos de Ian Smith, quien en 1965 se negó a reconocer los derechos cívicos de la población negra en Rhodesia, rompió con Londres y proclamó la independencia. Ian Smith nunca logró gobernar a derechas el Estado colonial que había proclamado, que se vio devorado por la resistencia de la Unión Nacional Africana de Robert Mugabe. Quince años después, Smith se vio obligado a dimitir, Rhodesia se convertía en el actual Zimbabwe y la mayoría negra llegaba al poder.

La fanfarronería de Netanyahu, al igual que la de Ian Smith en sus tiempos, es un intento de disimular el callejón sin salida donde ha metido a los colonos.

Buscando a toda costa ganar tiempo, durante los 5 últimos años, en vez de aplicar los acuerdos de Oslo, Netanyahu no ha hecho más que acentuar la frustración de la población autóctona. Y al anunciar ahora que hizo esperar a la Autoridad Palestina inútilmente está creando las condiciones para un cataclismo.

Ramallah anunció de inmediato que pondrá fin a toda cooperación con Tel Aviv en materia de seguridad si Netanyahu es nombrado nuevamente primer ministro para iniciar la aplicación de su nuevo programa. De producirse esa ruptura entre la Autoridad Palestina y Tel Aviv, es muy probable que la población de Cisjordania, y –por supuesto– también la de Gaza, se enfrente de nuevo a las fuerzas de seguridad de Israel, en lo que sería la Tercera Intifada.

El temor de las fuerzas armadas de Israel de que esa situación llegue a producirse es tan grande que sus principales oficiales retirados de alta graduación han creado una asociación llamada Commanders for Israel’s Security, que ha lanzado constantes advertencias contra la política del primer ministro, quien por su parte no ha logrado constituir una asociación para defender su política. Los militares israelíes han entendido perfectamente que Israel podría extender aún más su hegemonía, como en Sudán del Sur o en el Kurdistán iraquí, pero que ya no podrá seguir extendiendo su territorio. El sueño de construir un Estado colonial desde el Nilo hasta el Éufrates resulta irrealizable y es cosa de un siglo que ha quedado atrás.

Al rechazar la «solución de los 2 Estados», Benyamin Netanyahu cree estar abriendo el camino a una solución de estilo rhodesiano, un ejemplo que ya resultó inviable. El primer ministro puede celebrar hoy su victoria, pero esta será de corta duración.

En realidad, su ceguera abre el camino a otras 2 opciones: una solución de tipo argelino, con la expulsión de millones de colonos, muchos de los cuales ni siquiera cuentan con otra patria que los acoja; o una solución de estilo sudafricano, o sea la integración de la mayoría palestina al Estado de Israel según el principio «un hombre, un voto», única opcion humanamente aceptable.

jueves, 19 de marzo de 2015

LA GUERRA ESTÁ DE FIESTA

19.03.2015

 


El triunfo de Benyamin Netanyahu en las elecciones legislativas en los territorios ocupados palestinos ejemplifica la dinámica bélica que anima la política del régimen sionista.

Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo de los israelíes, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla.

Apelando al temor frente Palestina e Irán, Netanyahu centró su campaña en los aspectos externos obviando las serias deficiencias económicas y sociales que golpean a los israelíes.

Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo de los israelíes, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla.

El giro a la ultraderecha de la etapa final de la campaña de Netanyahu se observó con nitidez, cuando la presión de Unión Sionista, en las encuestas, señalaban un empate entre ambos partidos, allí se mostró en toda su dimensión el rostro del Halcón que representa Netanyahu, el que no desea la paz, el que es capaz generar más agresiones contra Palestina, buscar el enfrentamiento con Irán e inclusoimpulsar el desarrollo de EIIL (Daesh en árabe) pues va en directo beneficio de sus objetivos.

En el tramo final de su campaña, el premier israelí atrajo el voto duro de los colonos israelíes, que se han beneficiado de los asentamientos ilegales en los territorios ocupados, afirmando que “si retengo el poder vetaré la creación del Estado Palestino”. El rostro del sionismo en toda su expresión le permitió sumar los votos de aquellos que viven en guetos en tierra ajena. Partes componentes de una sociedad que ve enemigo y no vecinos, que esquilma los territorios palestinos para seguir con su política de asentamientos ilegales, con la seguridad que el apoyo de Estados Unidos seguirá a pesar de los berrinches demócratas, principalmente porque el American Israel Public Affairs Committee (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, AIPAC) conocido popularmente como el lobby sionista, seguirá operando regularmente para favorecer las políticas del sionismo, defendidas no sólo por el Likud, sino también por lo que denominan la centro-izquierda israelí.

El premier sionista encabezará por cuarta vez un gabinete en los territorios ocupados palestinos y con este triunfo en las urnas la soberbia política de Netanyahu alcanzará las cotas más altas, pues presentará como una jugada magistral el haber acudió el día 3 de marzo al Congreso de Estados Unidos y declarar que la política exterior de ese país, administrado por demócratas, estaba en un error frente a temas relacionados con las conversaciones nucleares entre el Grupo 5 + 1 e Irán. Esto, a pesar que las rondas de conversaciones continúan su cronograma, en la idea que antes del 30 de junio del año 2015 haya resultados concretos, que permitan terminar con la política de sanciones contra Irán y continuar con el desarrollo de su programa nuclear definido por sus máximas autoridades políticas y religiosas como pacífico.

Según los resultados oficiales dados a conocer por la comisión electoral israelí, escrutado el 100 % de los votos los resultados arrojaron el triunfo del Likud con 30 escaños (de un total de 120). Unión Sionista del Laborista Isaac Herzog con 24 escaños. Lista conjunta, conformada por los partidos árabes eligió a 14 parlamentarios. Yesh Atid, partido de centro obtuvo 11 asientos. Los ultraortodoxos israelíes mantienen su influencia a través de los sietes escaños del partido sefardí Shas y el partido askenazi Unión de la Torá y el Judaísmo con seis escaños. Habayit Hayehudi, obtuvo ocho parlamentarios, Yisrael Beitenu, con seis; y el partido de izquierda Meretz, con cuatro asientos se situó en el umbral del acceso al parlamento israelí.
Con el 25 % de los asientos parlamentarios, Netanyahu y su partido Likud pueden formar gabinete con sus aliados de movimientos y partidos de ultraderecha y ortodoxos. Ello les permite, que duda cabe, continuar con su política de asentamientos en los territorios palestinos ocupados, bajo el argumento de la ultraderecha israelí, que la retirada puede dar cabida a un Estado palestino, que constituiría una amenaza a su seguridad pues da pie a que el Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (HAMAS) pudiese atacar el territorio ocupado. Netanyahu y su cuarto período podrán seguir proclamando que durante su mandato seguirá la política bélica contra el pueblo palestino y contra quién ose rebelarse a la idea del “Gran Israel”. Y sobre todo, hará patente su decisión que mientras gobierne el Likud, Al-Quds (Jerusalén) no será dividida y para ello, el asentar colonos en los barrios árabes de Jerusalén Este seguirá siendo parte del plan mayor sionista.

El triunfo de Netanyahu le da el piso para inventar nuevas crisis en la región, para encubrir las realidades de Medio Oriente, para seguir proclamando que Irán debe cesar su programa pacífico de energía nuclear mientras el régimen de Tel Aviv sigue acumulando artefactos nucleares, sigue sin firmar el Tratado de No Proliferación (TNP), impide la visita de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y fortalece su posición violatoria de los derechos del pueblo palestino con una conducta contumaz de no cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas respecto a los territorios ocupados. Pero ¿quién le pone un freno a esta soberbia belicista israelí?

En su cuarto período como primer ministro, Netanyahu hará caso omiso de cualquier presentación que haga la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por los crímenes contra la humanidad cometidos por el régimen de Israel. Simplemente ignorará cualquier llamado pues sabe que Washington, parte de la Unión Europea (UE), Turquía, Arabia Saudí e incluso Daesh juegan a favor de su política expansionista y violatoria del derecho de los pueblos a los cuales agrede constantemente. Como también está claro que el AIPAC seguirá dictando la política exterior de las administraciones estadounidense respecto al régimen de Tel Aviv.

El sueño de Netanyahu y el sector más extremista israelí es consolidar su cruzada antislámica teniendo como centro a Irán – es ese su objetivo superior – y si para conseguir ello hay que agredir a Palestina, apoyar al terrorismo takfirí, aliarse con la Monarquía wahabita de la Casa Al Saud, intercambiar inteligencia con Ankara y la Monarquía Jordana lo hará como también usar las técnicas goebbelianas, sin vergüenza, sin que le tiemble el pulso pues para eso cuenta con la complicidad de Washington, amarrado a su aliado del levante mediterráneo desde el año de proclamación del régimen de Israel el año 1948 que marca el inicio de la diáspora palestina y una sucesión de conflictos donde permanentemente Israel ha estado en el centro.

El futuro de Medio Oriente presenta negros nubarrones, nada bueno puede esperar la Franja de Gaza de la victoria de Netanyahu y sus halcones. Nada bueno pueden aguardar los pueblos de El Líbano y Siria,  pues la derecha ha inclinado aún más su línea política hacia el extremismo, a la irracionalidad y a la ceguera, la soberbia y el belicismo. Apenas conocido los resultados Benyamin Netanyahu reclamó el triunfo para su partido, el Likud anunciando que invitaría a los partidos de la derecha y los partidos religiosos a unirse a este proyecto “a la brevedad, sin demora, para formar un gobierno de coalición sin demora, porque la realidad no tiene tiempo de espera”.

El régimen de Israel seguirá siendo gobernado por un político, un halcón, un belicista definido por el pensador estadounidense Noam Chomsky como “un atrevido, hipócrita y agresivo” interesado en asegurarse que ninguna fuerza regional, que no sea la israelí frene la política expansionista del régimen de Tel Aviv y la política belicista del Leading From Behind (el dirigir desde atrás) de Estados Unidos en esa zona del mundo, interesado en cercar a Irán, detener la influencia rusa en la zona del Cáucaso.

De esa manera se mantiene el status de potencias hegemónicas de Washington y sus aliados que tanto daño, muertes y destrucción han ocasionado a Medio oriente. Este 17 de marzo ha triunfado Netanyahu y con ello la guerra está de fiesta y la consolidación de la doctrina del nacionalsionismo que le permite ocupar por cuarta vez el cargo de primer ministro.

Escrito por Pablo Jofré Leal

miércoles, 4 de marzo de 2015

SOLDADOS ISRAELIS AZUZAN A DOS PERROS PARA QUE MUERDAN A UN JOVEN PALESTINO DE 16 AÑOS



Hamzeh Abu Hashem, palestino de 16 años

Hamzeh Abu Hashem, palestino de 16 años

Credito: Captura

03-03-15.-Un vídeo difundido en las redes sociales y publicado en la página web de la ONG israelí B’Tselem muestra cómo soldados israelíes arrestan a un menor de edad palestino con dos perros que lo muerden.

El incidente, en el que están implicados soldados de la unidad Oketz, tuvo lugar el pasado 23 de diciembre a 10 kilómetros al norte de la ciudad palestina de Hebrón (Cisjordania), pero ha trascendido ahora con la aparición del vídeo.

En la grabación se ve a un soldado no identificado y se oye una voz que parece ser de otro soldado, que le dice al niño: “¿Eres un gallina, eh? ¿Quien es un gallina? Perfecto. Muy bueno”. Otra voz ordena al perro que vaya “a por él”.

El ex diputado ultraconservador israelí Michael Ben Ari difundió ayer el vídeo en Twitter. “Los soldados han dado una lección al pequeño terrorista!”, escribió en un tweet. Y pidió a sus seguidores que difundieran el vídeo para que “cada pequeño terrorista que piense hacer daño a nuestros soldados aprenda cuál es el precio” a pagar.

El detenido es Hamzeh Abu Hashem, palestino de 16 años, que fue arrestado durante los enfrentamientos que se produjeron cerca de Beit Umar y de la colonia judía de Karmei Zur, en Cisjordania. El padre de Abu Hashem ha declarado que su hijo fue arrestado por arrojar piedras y lo condenaron a seis meses de prisión y a una multa de 4.000 shekels -900 €-. Antes de ser trasladado a la cárcel de Ofer, fue ingresado en el hospital Hadassah de Jerusalén por mordeduras de perro.

sábado, 13 de diciembre de 2014

PALESTINA: PRIMERO LO ASESINAN Y DESPUÉS ATACAN SU CORTEJO FÚNEBRE

 13 de diciembre de 2014

Al menos 19 palestinos resultaron heridos el jueves después de que fuerzas de ocupación israelíes atacaran la procesión del funeral del ministro palestino Ziad Abu Ein, que fue asesinado un día antes por soldados israelíes durante una manifestación pacífica en Ramalá.

Varios enfrentamientos estallaron en el área de Yabal al Tawil después de que militares israelíes, que estaba desplegados cerca del cercano asentamiento ilegal de Psagot, intentaran dispersar a los miles de palestinos que tomaban parte en la procesión del funeral de Abu Ein.

El féretro del ministro asesinado fue llevado a hombros por varios palestinos que vestían uniformes militares y caminaban sobre una alfombra roja en el complejo presidencial, en la ciudad de Ramalá.

El féretro, cubierto con la bandera palestina, fue conducido al cementerio cercano de Al Bireh. La multitud que participaba en el funeral hizo ondear banderas nacionales y lanzó gritos como “Venganza” y “Tu sangre no será derramada en vano”.

Las escuelas permanecieron cerradas como parte de las jornadas de luto decretadas por la Autoridad Palestina y fotos de Abu Ein aparecieron pegadas en los muros de la ciudad.

Según la agencia Maan, las tropas israelíes hirieron a unos 19 palestinos que participaban en el funeral con balas de goma y varias decenas sufrieron la inhalación de gases lacrimógenos.