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jueves, 2 de abril de 2015

COMUNICADO DEL PARTIDO COMUNISTA DE GRECIA(KKE) DENUNCIANDO LA POLÍTICA ECONÓMICA Y EXTERIOR DEL GOBIRNO DE SYRIZA-ANEL


02.04.2015

Sobre las declaraciones inaceptables y peligrosas del Ministro de Defensa durante su visita en los EEUU


El Ministro de Defensa del gobierno SYRIZA-ANEL, P.Kamenos, ha realizado una visita oficial a los EE.UU. donde asistió al desfile ceremonial dedicado al Día de la Independencia de Grecia.

Durante su visita a EE.UU., P.Kamenos se reunió con la secretaria adjunta para Asuntos Exteriores de EE.UU., responsable de Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria Nuland.

Según sus declaraciones, el Ministro de Defensa griego planteó la cuestión de la explotación conjunta de Grecia y EE.UU. de los yacimientos de petróleo y de gas natural en Grecia. Además, presentó esta cooperación como una salida de la crisis capitalista. Hizo un llamamiento para una cooperación militar aun más estrecha con EE.UU. e Israel. Aseguró que el nuevo gobierno griego sigue orientado de manera estable a la cooperación estrecha con EE.UU. Además, se ofreció a contribuir a las operaciones de la OTAN y de EE.UU. que se llevan a cabo bajo el pretexto de “la guerra contra el terrorismo”.

Respecto estas declaraciones del Ministro de Defensa del gobierno de coalición de SYRIZA “izquierdista” con el partido nacionalista ANEL, la Oficina de Prensa del CC del KKE emitió el 30 de marzo el siguiente comunicado:

“El Ministro de Defensa del gobierno SYRIZA-ANEL, Panos Kamenos, durante su visita a EE.UU., hizo una serie de declaraciones inaceptables y peligrosas.

Trató de presentar como una panacea para la crisis capitalista, el reparto de los recursos energéticos del Egeo y del país en general, con EE.UU. Sin embargo, la vida ha demostrado que los temas de energía, en condiciones capitalistas y de intensificación de la competencia interimperialista no sólo no pueden asegurar la prosperidad sino además constituyen un “imán” de conflictos y de enfrentamientos sangrientos, una “fuente” de desmembramiento de estados y de otros males.

El gobierno tiene grandes responsabilidades. La invitación a EE.UU. para actuar como el árbitro transatlántico de los recursos energéticos del país y su presentación como una fuerza de estabilidad es una provocación a nuestro pueblo.

La experiencia ha demostrado que estas “soluciones” no sólo socavan los derechos soberanos sino además llevan a nuestro pueblo a nuevos peligros, como han demostrado los acontecimientos en otros países, aliados cercanos de EE.UU. en la región, como son Georgia y Ucrania. La explotación conjunta a la que ha invitado el Ministro de Defensa a los EE.UU., tiene que ver con la “fiesta” que pretenden organizar los monopolios energéticos estadounidenses con empresarios locales sobre las espaldas de la clase obrera y de las demás capas populares.

Igual de peligrosas son las declaraciones del Ministro respecto la expansión de una doctrina de defensa única entre Grecia y Chipre “con la participación de Israel, en combinación con la cooperación más estrecha con los EE.UU.”. El país se enreda aún más en las competencias interimperialistas, mientras que la paz en el Egeo y el Mediterráneo no se puede garantizar por los que son responsables de decenas de crímenes en todo el mundo, por los que continúan masacrando al pueblo palestino.

El Ministro de Defensa ofreció una vez más que el país apoye los planes agresivos de la OTAN y de EE.UU. que se están preparando en el Oriente Medio y en África del Norte bajo el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”.

Lo anterior, igual que otros himnos a los EE.UU. que utilizó el señor Kammenos y su declaración “no se preocupen, Grecia no cambia su curso”, son las garantías ofrecidas por el gobierno SYRIZA-ANEL a los EE.UU. Estas declaraciones se hacen pocos días después de la visita del Primer Ministro, A.Tsipras, a Moscú.

Demuestran la intención del nuevo gobierno griego de realizar maniobras arriesgadas en el conflicto geopolítico entre los “gigantes” capitalistas, con la intención de ganar el mayor beneficio posible a favor de la burguesía del país. Sin embargo, es bien sabido que “cuando los búfalos pelean en el pantano, las ranas pagan el precio”.

Por esto decimos que la posición del KKE de desencadenamiento de las alianzas imperialistas de la OTAN y de la UE, la cancelación unilateral de la deuda, la socialización de las herramientas económicas, de la riqueza que producen los trabajadores, con el pueblo en el poder, es necesaria y vigente. En esta dirección, los recursos minerales de nuestro país, que son propiedad popular, podrán ser utilizados en base a los intereses populares en lugar de ser entregados o vendidos a los monopolios.”
31.03.2015

martes, 30 de diciembre de 2014

CON SYRIZA " PODEMOS" SEGUIR EL MISMO CAMINO


martes, 30 de diciembre de 2014

Hay que disimular, en consecuencia el camino no será en línea recta: tomarán varios vericuetos para llegar al mismo destino del "siempre habrá ricos y pobres". "Empezaremos el cambio en Grecia. ¡Vamos Alexis!", Pablo Iglesias, líder de Podemos.

El líder de Syriza, Alexis Tsipras, aseguró hoy que un Gobierno dirigido por su partido "garantizará los depósitos bancarios de los griegos" (faltaría más, no te jode, nota de blog) en cooperación con sus socios europeos (socios de políticas neoliberales, nota de blog) "y el Banco Central Europeo".

"2014 no es 2012, porque los bancos sistémicos han pasado las pruebas de choque (qué "buenos" son los bancos, nota de blog), la consolidación de la banca ha progresado y los cuatro bancos sistémicos forman parte del sistema bancario europeo. El equilibrio del sistema bancario es un tema que concierne a todos" 

La demagogia que lo justifica todo

"En contraste con 2012, países como Francia e Italia han renunciado unilateralmente a normas de austeridad y disciplina fiscal y las políticas de austeridad están haciendo mella incluso en Alemania"

jueves, 3 de octubre de 2013

GRECIA: SYRIZA TIENDE LA MANO A SOCIALDEMÓCRATAS Y LIBERALES




La pasada semana, Alexis Tsipras (el presidente de SYRIZA,  pronunció una conferencia en el Kreisky Forum, en Viena. Se dirigió a los socialdemócratas austríacos en la que fuera residencia de Bruno Kreitsky. Reproducimos la versión castellana de esa conferencia por dos razones: primero, porque envía un interesante mensaje a la socialdemocracia centroeuropea  (austriaca y alemana, en particular). Y segundo, porque este importante discurso parece haber pasado desapercibido por los medios de comunicación establecidos.  

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Querida Gertraud, queridos todos:
Gracias por vuestra amable invitación. Me siento honrado y feliz de estar aquí. En la casa de Bruno Kreisky. Entre amigos austriacos que, supongo yo, comparten conmigo las mismas preocupaciones sobre nuestro común hogar europeo. Nuestro común hogar, cuyos fundamentos se ven ahora amenazados por una peligrosa bomba de tiempo social y política. Una bomba de tiempo que podemos y debemos desactivar.

Como ustedes saben, yo no soy un socialdemócrata.

Pero soy muy consciente de la grandeza de Bruno Kreisky y de la importancia de la socialdemocracia en la que él creyó y a la que se entregó políticamente con abnegada honradez durante toda su vida. Y tengo asimismo un gran respeto por sus logros.

La razón de que empiece declarando francamente que yo no soy un socialdemócrata no es, huelga decirlo, porque quiera levantar una barrera ideológica entre ustedes y yo. El diálogo y las alianzas políticas se hallan en el corazón mismo, en el DNA de mi partido, SYRIZA, como parte esencial de la vía democrática al socialismo con libertad y democracia.

Yo estoy seguro de que comparto con la mayoría de ustedes idénticos o similares valores. Sin embargo, no puedo ocultarles mi sorpresa y mi decepción con el giro que el grueso de los partidos socialdemócratas europeos han dado en los últimos años.

Queridos amigos:

Como estoy convencido de que todos ustedes saben, hemos experimentado últimamente en Grecia una reviviscencia del apabullante fenómeno nazi. El atroz asesinato político de un músico antifascista, Pavlos Fyssas, en las cercanías de la Plaza del Pireo es buena prueba de sus objetivos y de sus métodos.

En 1967 Bruno Kreisky era uno de los dirigentes de los movimientos europeos de solidaridad con la lucha por la restauración de la democracia en Grecia.

Los demócratas griegos le estaremos eternamente agradecidos, a él y a sus camaradas austriacos, por demostrar su solidaridad con el pueblo griego en tiempos críticos.

Yo me temo que la reaparición del nazismo tiene que ver con las implacables políticas de austeridad impuestas a Grecia por la Troika de los prestamistas y los sucesivos gobiernos de Grecia, señaladamente el actualmente en el poder, formado por una coalición entre la conservadora Nueva Democracia y el socialdemócrata PASOK.

El actual PASOK se ha eclipsado porque no se percató de las consecuencias ni de la crisis en sí, ni de las de gestión neoliberal de la misma en un país deficitario como Grecia, y encima, miembro de una unión monetaria de arquitectura mal concebida sometida a un shock simétrico. 

De esta crisis todos debemos sacar una lección, pero especialmente los partidos socialdemócratas.

Queridos amigos:

En los 90, el grueso de los partidos socialdemócratas se divorció gradualmente de las políticas que buscaban regular el capitalismo.

Sin embargo, luego de la II Guerra Mundial, hubo tiempos y socialistas valientes e inspirados como Bruno Kreisky que marcharon por la vía de los valores, los principios y las políticas socialdemócratas.

En un artículo recientemente publicado en el Spiegel, el columnista habitual delFinancial Times Wolfgang Münchau dijo lo siguiente:

“La SPD renunció finalmente al keynesianismo cuando el último keynesiano del partido, Oskar Lafontaine, lo abandonó en 1999 y dejó el campo abierto a Gerhard Schröder, quien luego habría de poner por obra políticas económicas reformistas del lado de la oferta.

“Ahora, la SPD no es sino otro partido conservador más del lado de la oferta, y las diferencias con la CDU han quedado reducidas a discusiones sobre la distribución, pero ya no sobre los asuntos fundamentales de fondo. Por eso el debate entre Merkel y Steinbruck ha sido tan cojo: un dueto, como lo han calificado algunos periódicos.”

Yo coincido totalmente con esta opinión. Si los socialdemócratas hubieran secundado el legado de estadistas como Bruno Kreisky, Willy Brandt u Olof Palme, Europa no se habría convertido en el desierto neoliberal que es ahora.

Queridos amigos:

Recordemos el desplome de 1929. Me permitirán que resuma sumariamente lo que entonces ocurrió en dos frases:

- la “moneda común”, por decirlo así, del momento, el Patrón Oro, un sistema con tasas de cambio fijas, se desplomó y se incendió:

- el gobierno negó que hubiera un fallo de arquitectura en el diseño global, insistió en la austeridad y en la política de salida de la crisis a través de las exportaciones netas.

Se trataba de un conjunto de políticas económicas que los historiadores vinculan al ascenso del fascismo en la Europa meridional y del nazismo en la Europa central y septentrional.
¿Se percatan ustedes de las similitudes con la presente situación en Europa?

La Eurozona se parece al Patrón Oro, con una diferencia que hace peores las cosas: en vez de tasas de cambio fijas entre las monedas, hay una única moneda de la que es imposible salir en tiempos de crisis grave.

Pero al estar tan mal diseñada, la moneda común nos hizo dos cosas terribles. Dos cosas que hacen especialmente apta la analogía con el Patrón Oro:

Primero causó, durante sus primeros años de existencia, masivos movimientos de capital desde los países desarrollados excedentarios de la Eurozona hacia la Periferia.

Los países excedentarios tienen industrias oligopolísticas intensivas en capital que producen bienes de capital y bienes de consumo que la Periferia no puede producir por sí misma (al menos, a precios competitivos).

Por su propia naturaleza, una unión monetaria entre economías avanzadas de este tipo y una periferia menos avanzada y menos capitalizada tiene que generar excedentes comerciales crecientes.

Pero esos excedentes comerciales crean inmediatamente montañas de beneficios en los países excedentarios, muy superiores a sus necesidades de inversión.

El resultado es el colapso de las tasas de interés en los países excedentarios, razón por la cual los bancos septentrionales tienen incentivos para canalizar su capital hacia una Periferia en la que los tipos de interés son superiores. Por eso hubo enormes flujos de capital hacia la Periferia.

¿Y por qué el flujo de capitales es un problema?

Porque el dinero que fluye a la Periferia crea burbujas.

En Grecia causó una burbuja de deuda pública, en la medida en que el Estado tomó a préstamo por encargo de los emprendedores y desarrolladores cleptócratas que se servían de ese dinero para crear, indirectamente, todo tipo de burbujas.

Igual que Hoover en los 20 y los 30, los gobiernos conservadores y socialdemócratas europeos insistieron en que las deudas impagables tienen que ser pagadas.

¿Pero cómo?

Con nuevas deudas contraídas con los países excedentarios.

Así terminó la quebrada Grecia de mayo de 2010 aceptando el mayor empréstito jamás realizado en la historia universal, lo que aceleró las pérdidas en el ingreso nacional.

La falta de socialdemócratas en la tradición de Bruno Kreisky creó el espacio político para que  prosperaran políticas anticrisis que dieron lugar al levantamiento de un nuevo e invisible muro entre los países acreedores excedentarios del Norte y los países deudores deficitarios del Sur.

Queridos amigos:

Ya llevo un rato hablando, y apenas he mencionado a Grecia.

Me permitirán, pues, que dedique unas cuantas palabras a mi sufrido país.
Grecia no es un caso especial.

Puede que Grecia haya sido el eslabón más débil de la cadena de la Eurozona.
Pero aun si Grecia no hubiera existido, la cadena de la Eurozona habría tenido otro eslabón más débil.

Grecia fue, por decirlo simplemente, el canario en la mina, cuya muerte dispara todas las alarmas, indicando a los mineros –y al resto de los socios europeos— que algo anda mal en la mina.

En vez de eso, se privó al canario agonizante de todo alimento hasta casi dejarlo morir; se le trató como a un chivo expiatorio.

Aun si Grecia hubiera logrado ser más eficaz, más competitiva y moderna antes de 2008, igual nos habríamos dado de bruces con una Eurozona que no pudo hacer frente al terremoto de 2008.

Tal vez no habríamos sido los primeros en caer. Pero habríamos terminado cayendo. Porque si Irlanda, el país que encabezaba todas las listas de “buenos” resultados, cayó, Grecia estaba condenada a caer también. Como Portugal, Italia, España y, eventualmente, Francia.
No quiero con ello decir que Grecia no precise de reformas o que no tenga debilidades.
 Sería absurdo.

Todo eso es verdad. Pero no hay reforma que valga en una economía en colapso.
Sin embargo, hay otra verdad que tal vez ustedes no hayan oído nunca.

Es el hecho de que nuestra cleptocracia se ha aliado con las elites europeas para propagar un sinfín de mentiras sobre Grecia
.
Mentiras que quitan de culpas sobre nuestras debilidades a la cleptocracia griega para cargarlas en las espaldas de las gentes del común, del pueblo trabajador de Grecia.
Mentiras que los ayudan a imponer políticas tan terribles para Grecia como penosas para Austria y el resto de Europa, pero excelentes para los banqueros quebrados y oportunísimas para los eurócratas.

Les ruego que me permitan entrar en algunas de esas míticas mentiras:
Mito Número Uno: el trabajo griego está sobreprotegido.

Mito Número Dos: Los griegos son holgazanes.

Mito Número Tres: el mercado laboral griego es demasiado rígido. ¿Saben ustedes que desde 2001, cada año, se ha despedido a un tercio (33,3%) de los trabajadores asalariados?

Mito Número Cuatro: Los trabajadores parados griegos reciben una cobertura de desempleo demasiado generosa.

Mito Número Cinco: Los salarios reales en Grecia se fueron acercando en el período 2000-2009 a la media del salario real europeo. Jamás llegaron a alcanzar ese nivel.

Podría seguir y seguir. No lo haré.

Si ustedes quieren entender realmente por qué Grecia sigue en depresión, la respuesta es muy sencilla: está atrapada en una Eurozona que impone austeridad a Grecia y al resto de la Periferia.

Sin embargo, una vez instalados en ella, desmantelar la Eurozona tendría un coste terrible para todos nosotros.

De modo que, aun si pensamos que se trata de una unión monetaria terrible, de una unión que divide a nuestros pueblos mediante una simple moneda, estamos obligados a rediseñarla.

Desgraciadamente, ese rediseño no puede hacerse tan fácilmente:

• Los banqueros quebrados de Grecia y de España, en total cooperación con los banqueros quebrados de Alemania y de Francia, se niegan a admitir cualesquiera cambios drásticos.

• Los políticos actualmente en el poder tampoco quieren cambios radicales. 

• Los eurócratas están particularmente en contra de admitir el menor error en el pésimo diseño de las instituciones. 

Desgraciadamente, si los banqueros, los políticos dominantes y los eurócratas siguen a su aire, Europa se desintegrará.

¿Quieren ustedes tener un vislumbre de lo que ocurrirá aquí en Viena, una vez se contagie, como terminará por ocurrir, de la enfermedad de la Periferia?

Pues vengan a Grecia y echen un vistazo a los escaparates clausurados, a las fábricas vacías, al miedo dibujado en el rostro de los inmigrantes cuando vuelven de noche a casa.
Queridos amigos:

No es necesario llegar a eso.

SYRIZA ganará las próximas elecciones en Grecia y realizará un cambio político fundamental.

Un gobierno de la izquierda en Grecia tenderá la mano a los socialdemócratas europeos, a los liberales genuinamente librepensadores europeos, a todos los europeos que no quieren ver deslizarse a Europa por la pendiente de la pesadilla.

Y a todos les pediremos sumarse a un proyecto común: al proyecto de estabilizar Europa, el primer paso para llegar a una Europa abierta, democrática y cohesionada.

Para hacerlo, tendremos que negociar tenazmente con las principales palancas del neoliberalismo en Francfort, en Berlín, en Bruselas, en París.

Para hacerlo, necesitaremos vuestro apoyo.

No sólo para conseguir un mejor resultado para Grecia. Sino para construir una Europa mejor, una Europa humana.

Un gobierno de SYRIZA no esperará de los sufridos trabajadores alemanes y austriacos que sostengan nuestra recuperación contra sus propios intereses.

Un gobierno de SYRIZA pondrá sobre la mesa un Plan Marshall para Europa que incluirá una unión bancaria propiamente dicha, una deuda pública centralmente gestionada por el BCE y un programa de inversiones públicas.

Estamos particularmente empeñados en convocar una Conferencia especial sobre la deuda europea en el conjunto de la Periferia, por analogía con la Conferencia de Londres de 1953 para la deuda de Alemania, que decidió condonar una gran parte de esa deuda, así como una moratoria para el pago de intereses y una cláusula de crecimiento.

Esas son las exigencias mínimas del futuro gobierno de SYRIZA:

• Pueden lograrse sin alterar ninguno de los Tratados actualmente en vigor.   

• Sin necesidad de que los contribuyentes alemanes o austriacos tengan que pagar un céntimo a la Periferia.

• Sin que nuestros Parlamentos cedan un ápice de su soberanía. [1]

Mi intención es mirar a los ojos del trabajador alemán o austriaco y poder decirle: 

Ellos nos hicieron aceptar el mayor empréstito de la historia procedente de ti. Pero no ha beneficiado a nuestro pueblo. Todo fue una cínica estratagema para cargar sobre tus espaldas las pérdidas de los bancos septentrionales.

No será fácil convencer a la Señora Merkel, al Señor Asmussen, al Señor Draghi.

Tenemos que estar preparados para arrostrar las consecuencias de su resistencia.
Y las arrostraremos.

Sabed que la única alternativa a eso es la aceptación de una lenta agonía para mi nación y  de la lenta desintegración de la Eurozona, lo cual terminará por llevarse también por delante a la propia Unión Europea.

Para terminar: mi partido, SYRIZA, esta dispuesto a promover una agenda europea para la salvación de la Eurozona como medio de dar a Grecia un respiro.

Yo no sé si el partido socialdemócrata austriaco me apoyará en ese combate para salvar a Europa de sí misma.

De lo que en cambio estoy convencido es de que Bruno Kreisky estaría de mi lado.
¡Juntemos nuestras fuerzas para hacer el bien! ¡En toda y por toda Europa!
Muchas gracias.

NOTA de la T.: [1] Tsipras está haciendo suyo aquí el programa de la Modesta Proposición para terminar con la crisis de la Eurozona ideado por Yanis Varoufakis (su principal asesor en materia económica), Stuart Holand y Jamie Galbratih.
Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ventureta Vinyavella

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA SOCIALDEMOCRACIA ARROPA A SYRIZA EN MADRID

 
 


El arrepentido eurocomunista Sartorius, la ex ministra del PSOE, Narbona, y Fabra de Economistas frente a la Crisis, más que cercano a Rubalcaba, son los intervinientes. Colabora la Fundación del PSOE "Alternativas". Syriza en su s

martes, 28 de mayo de 2013

"SYRIZA NO DEFRAUDA Y SE DECANTA POR EL PSOE"



111341_600Jero  J.
La Asociación Economistas Frente a la Crisis y La Fundación Alternativas, ambas con estrecha vinculación al PSOE,  celebraran un acto de ineludible  transcendencia con un invitado de honor, Alexis Tsipras, líder de la coalición socialdemócrata griega (Syriza). Para desarrollar y debatir que proyecto y modelo europeo trabajan por conseguir, como el propio nombre de la conferencia indica ¿Qué Europa Queremos?.

Acto que sin duda dejara en mal lugar al partido de referencia de Izquierda Unidad en  Grecia y a la dirección del Partido Comunista de España, ya que ante las polémicas surgidas entre los que se debatían apoyar a los comunistas griegos (KKE) y la socialdemocracia (Syriza), dentro de las filas del partido y la coalición española se decantaron por los segundos, haciendo una apuesta arriesgada  pero segura, en cuanto afinidad ideológica, sin duda por el momento no conseguirá despertar muchas simpatía entra las filas de sus simpatizantes y afiliados, ya que ante los defensores de las actividades capituladoras y vacilantes posiciones de Syriza hacia el movimiento obrero griego, sus referentes en España siempre trataron de defenderlos tímidamente. 

Legitimando el papel de estrecha colaboración en el trabajo que ejercen ambas coaliciones en el partido de la izquierda europea. Parece ser que los aires de grandeza de la segunda fuerza en el parlamento heleno se ha dejado llevar por la seguridad que ofrece los social-liberalistas españoles y hasta ahora la segunda fuerza en la oposición.

Como dice el refranero popular manchego: “Syriza no apuesta a chica”

lunes, 4 de febrero de 2013

SYRIZA: LA PATA SOCIALDEMÓCRATA DEL NUEVO BIPARTIDISMO GRIEGO


04.02.2013
Analizar con detenimiento los acontecimientos políticos en Grecia es un asunto de mayor importancia para los trabajadores del Estado español. El vecino país helénico constituye un espejo en el que podemos contemplar el futuro al que, con gran seguridad, nos encaminamos, arrastrados por un empeoramiento rápido de las condiciones materiales de vida de la población trabajadora (debido a la crisis estructural del sistema capitalista) y un cambio más lento, pero igualmente constante, en las condiciones subjetivas -es decir, en la conciencia y organización- de los obreros y las capas populares.
Tal y como afirmaba Lenin hace casi un siglo, los países capitalistas se desarrollan a ritmos desiguales; este hecho es indisociable de las leyes económicas fundamentales del modo de producción capitalista, basado en la anarquía en la producción y en la búsqueda del máximo beneficio. El capital se traslada rápidamente de una rama económica a otra, de una región a otra, y de punta a punta del mundo, en busca de los lugares y sectores donde puede obtener mayor rentabilidad.
De esta forma, entre los países capitalistas se establece espontáneamente, de acuerdo con las propias características de la economía capitalista, una jerarquía fundamentada en el mayor o menor grado de desarrollo de cada una de estas naciones.
En el marco de la cadena imperialista europea, Grecia es uno de los eslabones más débiles. Por ello, allí la crisis estructural del sistema capitalista tiene por ahora unos efectos más visibles que en otros Estados situados en escalones más altos de la jerarquía, como Alemania o Francia. Los países que están en la cúspide de la pirámide tienen una situación económica aparentemente mejor porque su burguesía, sus grandes empresas no sólo explotan brutalmente a su clase trabajadora, sino también a la de otras naciones a través de la exportación de capitales.
Sirva esta introducción para entender que Grecia es el reflejo de lo que serán dentro de poco tiempo muchos países europeos, incluido el nuestro. Al ser Grecia uno de los eslabones débiles de la cadena imperialista, en él pueden vislumbrarse las condiciones de vida a las que la clase trabajadora de toda Europa se dirige. Esas terribles condiciones de vida, que empeoran a cada día que pasa, generan la base material para que se desarrolle un movimiento obrero revolucionario. En efecto: en Grecia no están empeorando sólo las condiciones objetivas de la clase obrera, sino que paralelamente a este hecho, también están mejorando sus condiciones subjetivas (su grado de organización y conciencia) gracias a la acción metódica, constante y revolucionaria del Partido Comunista de Grecia (KKE), verdadera vanguardia de todas las luchas obreras y populares que se producen en el país.
Manifestación del Partido Comunista (KKE), núcleo del movimiento revolucionario
Al mismo tiempo que se daba al crecimiento gigantesco del Partido Comunista de Grecia y de las organizaciones de masas ligadas a él (el PAME obrero, el MAS estudiantil…), se ha producido en el último año un vertiginoso ascenso de diversas organizaciones políticas que, con discursos (y a veces también métodos) radicales y vistosos, han conseguido atrapar a ciertas capas de la población en propuestas políticas que en realidad operan dentro de la lógica del sistema capitalista. Me refiero al grupo fascista Amanecer Dorado y al partido socialdemócrata Syriza.
El primero propugna en el plano teórico la colaboración forzosa de clases en el marco del sistema capitalista, dictada por un gobierno autoritario; lo cual equivale, en el terreno práctico, a un cambio en la forma de dominación de la burguesía, desde un sistema democrático-burgués en el cual ejerce su dictadura a través del consenso y el soborno a amplia escala, a otro de tipo autoritario en el cual subyuga a la clase obrera a través del terrorismo abierto y descarado.
El segundo defiende la formación de un gobierno de izquierdas que, según afirma, gestionaría el sistema capitalista en beneficio del pueblo. Esta tesis se basa en la creencia implícita o explícita de que el Estado es neutro, no una herramienta de dominación de clase, y por ende puede caminar en una dirección o en otra dependiendo de la correlación de fuerzas políticas en el Parlamento burgués. Estas teorizaciones ignoran que la clase económicamente dominante en el modo de producción capitalista es a la vez la clase políticamente dominante, a través de un Estado aparentemente neutro que en realidad controla gracias a los inmensos recursos económicos de los que dispone para sobornar, extorsionar y comprar voluntades.
Es importante para los trabajadores del Estado español y de todos los países europeos aprender de los acontecimientos de Grecia para poder afrontar con mayor decisión, seguridad y conocimiento de causa potenciales sucesos que puedan producirse en nuestros territorios.

SYRIZA Y LA REFORMULACIÓN DEL BIPARTIDISMO EN GRECIA

Para entender el papel que juega Syriza en el circo político burgués, es necesario entender cómo funciona el juego de partidos en un país capitalista democrático, y de qué manera controla el Estado, copando de facto el poder político, la clase económicamente dominante en el modo de producción capitalista, que es la burguesía.
Antes que nada, hace falta comprender que el Estado como institución política surge, hace miles de años, junto con las clases sociales, en un momento determinado del desarrollo de las sociedades humanas. Y ese Estado, que nace con las clases sociales, sirve para conciliar por la fuerza sus intereses, imponiendo los de la clase económicamente dominante por encima de los de la clase dominada. Esclavistas y esclavos, terratenientes y campesinos siervos, burgueses y proletarios…la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, y en esa lucha de clases, el Estado siempre ha jugado el papel de garante de los intereses de una de las clases sociales con intereses contrapuestos.
El Estado capitalista no es excepción. Surgido al calor del ascenso de la burguesía y del modo de producción capitalista, allá por los siglos XVII y XVIII, el Estado capitalista ha protegido siempre los intereses de la burguesía, a pesar de las mutaciones que ha ido experimentando con el paso de los siglos. Ninguna de esas mutaciones (ni el sufragio universal, ni el voto femenino, ni el sistema de seguridad social implantado en muchos países europeos tras la II Guerra Mundial…) han alterado en lo más mínimo el carácter de clase del Estado capitalista y su papel como herramienta de dominación por parte de la oligarquía financiera.
Esto es debido a que la burguesía ejerce su dominación gracias a su control de la mayor parte de los recursos producidos por los trabajadores. Los empresarios y los banqueros tienen en sus manos ingentes riquezas que pueden usar para comprar todo aquello que necesiten: partidos políticos, jueces, medios de comunicación, etc. Las libertades y los derechos políticos formales reconocidas por las constituciones burguesas (libertad de asociación, prensa, información, separación de poderes…) permiten a la burguesía ejercer cómodamente su dictadura, al mismo tiempo que genera consensos sociales mediante la ilusión de que el Estado es neutro. Todo el mundo puede abrir un medio de comunicación, pero sólo la burguesía tiene los medios para hacerlo; todo el mundo puede fundar un partido político, pero sólo los partidos que disponen de dinero prestado de los bancos pueden montar gigantescas campañas electorales para darse a conocer. Todo el mundo puede denunciar a otro en los juzgados, pero no todo el mundo puede pagar las tasas judiciales o a un abogado. Y así una larga lista de etcéteras.
Y a pesar de lo absurdo que pueda parecer, es precisamente de la premisa de que el Estado es neutro y no de clase, de donde parten los postulados de la organización socialdemócrata Syriza.
Del 30 de noviembre al 2 de diciembre, la coalición Syriza celebraba su I Conferencia Nacional [1], paso previo al Congreso que, en primavera de 2013, le llevará a constituirse como partido. La resolución política elaborada en el marco de esta conferencia arroja luz sobre los objetivos estratégicos de esta organización.
Al principio de dicha resolución se afirma que las medidas de corte neoliberal que se están aplicando en Grecia “tratan de acabar con la vida digna y la democracia”, adoptando la tesis reformista de que la democracia en abstracto, para el pueblo entero, existía con el Estado del Bienestar y está siendo secuestrada por los gobiernos de derechas que se extienden por todos los países de la Unión Europea. ¿La solución? Formar gobiernos de izquierda con socialdemócratas, socioliberales, ecologistas…para recuperar la democracia.
Más adelante, el documento caracteriza hipócritamente a Syriza como una organización que busca “superar el capitalismo y su lógica del beneficio privado”. ¿Y de qué manera propone hacerlo? Pues fomentando las “virtudes antropológicas y valores tales como la generosidad, la solidaridad, la honestidad” así como el “respecto mutuo” (es de suponer que se refiere también al respeto entre los empresarios y los obreros; ideal que ya defendían los primeros socialistas allá por el siglo XIX -que Marx calificaba de “utópicos”- y que ha sido refutada por los propios acontecimientos históricos y el fracaso de los intentos de poner en práctica ese “respeto”). Una sociedad que tenga estos valores es ya una “sociedad socialista, democrática y libre”, según Syriza. De poder obrero y de cambiar las relaciones de producción no dicen ni pío. Los reformistas se apropian aquí de la máxima liberal de que el hombre tiene una serie de valores que son indisociables de su naturaleza (“virtudes antropológicas”) y que ahora hay que hacer “reflotar”, hay que redescubrir mediante el uso de la razón. El análisis de clase de la realidad material y de la relación entre la estructura económica y los valores imperantes en una sociedad dada lo dejan escondido en el armario de las escobas.
Un poco después, la resolución termina por reconocer sin ambages que el objetivo estratégico de la coalición “radical” Syria es “derrocar el dominio de las fuerzas neoliberales y los memorándums, de las fuerzas de destrucción sociales, de     colusión, de corrupción y decadencia, y hacer emerger un gobierno de izquierda que se apoye en una alianza amplia de fuerzas sociales”. En otras palabras: gestionar el sistema capitalista en beneficio del pueblo, limitándose a cambiar un modelo de gestión (el neoliberal) por otro (el socialdemócrata). En realidad la participación o apoyo de algunos Partidos Comunistas en gobiernos burgueses de Italia, España o Francia ya reveló absolutamente ilusoria la aspiración de construir un “capitalismo de rostro humano”.
Afortunadamente, la declaración de esta I Conferencia Nacional de Syriza ya nos advierte de antemano que “este gobierno de izquierda no promete una solución inmediata de todos los problemas acumulados” y anima a la clase obrera a ejercer “una presión en todos los ámbitos, una presión creadora, incluso sobre el propio gobierno.” Dicho de otro modo: Syriza pretende formar un gobierno que no podrá resolver las necesidades del pueblo, y ya avisa antes de hacerlo que deberán seguir las huelgas, las manifestaciones y las protestas, porque los problemas fundamentales no podrán ser resueltos “a corto plazo”. Brillante, ¿no es así?
Esta coalición amplia, ambigua y heterogénea de grupúsculos reformistas expulsados del KKE, ecologistas, maoístas inconsecuentes con sus propias teorías y socialdemócratas, es el partido que ha escogido la burguesía griega para reformular el bipartidismo griego tras la debacle del PASOK.
En efecto, la imposición durante largo tiempo de medidas de austeridad por parte de la versión griega del PSOE, por orden de los banqueros y empresarios griegos, ha acabado desgastando la imagen de este partido a los ojos del pueblo. En las últimas elecciones, el PASOK cayó por debajo del 15 % de los votos; cinco años atrás tenía más del 40 %.
El ascenso de un movimiento obrero verdaderamente masivo, encuadrado en el proyecto clasista del PAME y dirigido por el Partido Comunista (KKE), hace temblar a la burguesía griega. Y ésta, desesperada, intenta reformular los consensos del pueblo alrededor del sistema democrático-burgués decrépito, recomponiendo el bipartidismo con el surgimiento y ascenso de una nueva coalición socialdemócrata que defiende algunas propuestas típicamente keynesianas, que fueron abandonadas por el PASOK cuando viró hacia el socioliberalismo, de acuerdo con las exigencias y necesidades de la clase dominante en la época actual de crisis estructural.
Así, en las elecciones de mayo y junio de 2012, una parte de los medios de comunicación burgueses se hicieron amplio eco de la campaña de Syriza, mientras la del KKE era silenciada. En junio, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, se reunió con representantes políticos de los monopolios de distintos países europeos, para exponerles su proyecto político y tranquilizarlos, según denunciaba el períodico Ryzospastis del KKE.
"Los medios de comunicación burgueses jugaron un papel fundamental en el ascenso electoral de Syriza"
Las dos elecciones sucesivas acontecidas en Grecia en mayo y junio demostraton de manera significativa qué rápido puede cambiar el discurso de un partido político que acepta el sistema capitalista, siempre a merced de la voluntad de sus amos que son los ricos burgueses. Si en mayo, Tsipras dedicaba duras palabras a los memorandum impuestos a Grecia (condiciones de la Unión Europea y el FMI para los rescates al país) y apostaba abiertamente por salir de la OTAN, en junio se hartó de afirmar que era necesario “renegociar” las condiciones del rescate y permanecer a toda costa en la zona euro y la UE. ¿Y la OTAN? Salir de ella permaneció en el programa de Syriza, pero se convirtió en un asunto de “poca prioridad”. [2]
Las elecciones de mayo, y especialmente las de junio de 2012, fueron una verdadera prueba de fuego para el Partido Comunista de Grecia (KKE), que recibió enormes presiones de los medios de comunicación burgueses y duras críticas de todas las organizaciones oportunistas del mundo. Unos y otros estaban de acuerdo en decir que Syriza y el KKE debían formar una coalición -que previsiblemente les habría permitido obtener el primer puesto en las elecciones, ganar los 50 diputados extra que ello concede y gobernar- para formar un gobierno “responsable”, que fuese “social” pero a la vez permitiese a Grecia permanecer dentro de la zona euro, pues salir de ella sería una verdadera “hecatombe”.
El Partido Comunista de Grecia se mostró inflexible, coherente con sus análisis y postulados políticos, y afirmó que el sistema capitalista era imposible de gobernar en favor del pueblo; que formar gobierno no equivalía a “tomar el poder”, sino a erigirse en representante de la clase social que tiene el poder (la burguesía), y que no podía existir “salida social a la crisis” sin cancelación unilateral de la deuda en su totalidad, salida de la Unión Europea y el euro y construcción de poder obrero-popular con una economía planificada.
Ante la amenaza del “caos social” que predicaban los medios de comunicación, en caso de salida de la UE y la zona euro, y ante las promesas de redención inmediata que propagaba Syriza, una parte de los honestos obreros del PAME optaron por votar a la reformista Syriza en vez de al KKE, que sufrió un importante batacazo electoral. Ese batacazo no fue tanto debido a una posición incorrecta por parte del KKE, sino más bien a un trabajo político insuficiente entre los obreros para explicar el proyecto comunista y a una ofensiva durísima de los medios de comunicación, que dibujaron un cuadro de desolación y horror en el caso de que no ganase una fuerza “pro-UE”. Ambos hechos fueron debidamente analizados por el Comité Central del KKE en varias resoluciones públicas emitidas en las semanas posteriores a las elecciones de junio.
Ha pasado más de medio año desde los comicios, y en este lapso de tiempo Syriza no ha dejado de subir en intención de voto, que ahora rondaría el 27 % según las encuestas. Paralelamente a esa subida en intención de voto, Syriza ha ido incorporando a sus filas a desertores del PASOK, y ha colocado a sus militantes en las direcciones de los sindicatos tradicionalmente copados por los socialistas: ADEDY y GSEE; al mismo tiempo ha seguido rebajando su discurso, adaptándose a las exigencias del capital monopolista.
A finales de enero de 2013, Alexis Tsipras viajó a Estados Unidos para reunirse con el gobierno norteamericano, representantes del FMI y otros lacayos de la clase dominante estadounidense. A todos ellos intentó calmar con un discurso “responsable” (es decir, favorable a los intereses de la clase dominante), intentando mostrarles lo “razonable” de sus propuestas (es decir, su ingente traición reformista a la clase trabajadora).

Ante un grupo de “expertos” de la Brookings Institution reunidos en Washington, Tsipras dijo que esperaba “haberlos convencido de que no soy tan peligroso como algunos creen”. [3]
El FMI, por su parte, diría a través de un representante que David Lipton -del mismo FMI- y Tsipras mantuvieron una “discusión constructiva y sincera sobre los retos económicos que tiene Grecia por delante” [4]
Para calmar a la clase dominante norteamericana, el joven líder de Syriza dijo ante los honorables miembros del Instituto Brookings que quisieron escucharle:”¿Realmente hay algo que temer de un gobierno de izquierda en la Grecia de hoy día? [...] Antes he oído que alguien decía que mi organización es de izquierda radical. ¿Pero en qué somos nosotros radicales? Los alarmistas os dirán que cuando nuestro partido llegue al poder, romperá los acuerdos con el FMi y la Unión Europea y hará salir a Grecia de la zone euro, rompiendo todos los vínculos con el Occidente culto y civilizado, para acto seguido transformar Grecia en una Corea del Norte…”
Y les conminó a mantener la calma. “El objetivo [de Syriza] es salvar al país y mantenerlo dentro de la zona euro”. La voluntad de mantener a Grecia dentro de la estructura de los monopolios europeos que es la Unión Europea -y su instrumento económico: el euro- fue manifestada de manera insistente durante la campaña electoral de junio de 2012.
De hecho, en las elecciones de junio de 2012, Tsipras especificó que no sólo quería mantener a Grecia dentro de la eurozona para salvar al país, sino también para salvar a la eurozona y al proyecto imperialista de la Unión Europea, que él consideraba vital para el progreso de los países (capitalistas, claro) del continente. [5]

CONCLUSIÓN

El curso de los acontecimientos demuestra día a día que los análisis que hacía el Partido Comunista de Grecia (KKE) sobre Syriza antes de las elecciones de junio eran acertados: cualquier partido político que pretenda gestionar el sistema capitalista, acabará sirviendo a la burguesía, sin importar cuan radical sea su mensaje. Los últimos meses han ido corroborando esta tesis, y mientras Syriza se reúne con embajadores de los países imperialistas y con el FMI para tranquilizar a los empresarios de todo el mundo, el KKE sigue organizando a los obreros de Grecia para hacer la revolución socialista e instaurar la dictadura del proletariado. Así, mientras la máxima del KKE es “proletarios de todos los países, ¡uníos!”, la de Syriza parece ser “empresarios de todos los países, ¡tranquilizaos!”.
Comprender la imposibilidad de formar gobiernos de izquierda y entender el papel que juega la socialdemocracia en el sistema de dominación capitalista es fundamental para los obreros del Estado español. Igual que los obreros en Grecia están cada vez más detrás de su partido de vanguardia, que es el Partido Comunista, también en España deben los trabajadores rechazar la influencia perniciosa del reformismo encarnado en el PCE e Izquierda Unida, para unirse al proyecto de unidad clasista que son los Comités de Unidad Obrera (CUO) y a su partido de vanguardia que es el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE). Porque en el Estado español habrá mil partidos, pero sólo hay uno que diga en voz alta: ¡cancelemos unilateralmente toda la deuda, instauremos una economía planificada, creemos poder obrero, salgamos de la Unión Europea, el euro y la OTAN!
FUENTES
[1] http://www.vientosur.info/spip/IMG/article_PDF/article_a7562.pdf
[2] http://www.athensnews.gr/portal/1/56211
[3] http://www.mondialisation.ca/syriza-aux-usa-reunions-a-huis-clos-avec-le-ministere-des-affaires-etrangeres-et-le-fmi/5321427
[4] http://www.greeknewsonline.com/?p=24201
[5] http://www.ft.com/cms/s/0/4c44a296-b3b3-11e1-a3db-00144feabdc0.html#axzz2JrM5ckvU

domingo, 3 de junio de 2012

SYRIZA, SOCIALDEMOCRACIA Y UNION EUROPEA

  • 03.06.2012
Alberto Herbera / Rebelión
El espectacular resultado electoral de la coalición Syriza en las pasadas elecciones parlamentarias griegas y la posibilidad de vencer en la repetición de estas elecciones en junio, representa una novedad política de primer orden. Por primera vez desde la disolución del Partido Comunista Italiano en 1991, una fuerza política situada a la izquierda de la socialdemocracia oficial -convertida en todas partes al neoliberalismo- se convierte en primera fuerza electoral de la izquierda y puede convertirse en la primera fuerza electoral en un país europeo occidental. Esta novedad tiene particular importancia al representar un desplazamiento significativo del electorado griego hacia la izquierda en el país donde se están aplicando las medidas de ajuste neoliberal más agresivas, con el resultado del retroceso brutal de las condiciones de trabajo y de vida de la inmensa mayoría de la población griega, y donde esta población ha desplegado formas de lucha y resistencia de una intensidad desconocida en Europa en los últimos treinta años.
Syriza ha ocupado el espacio político que la socialdemocracia abandonó al abrazar los postulados básicos del neoliberalismo -lo que le ha valido en toda Europa la denominación de social-liberalismo- y participar en los gobiernos que han ejecutado las salvajes políticas antipopulares decididas por la “troika” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). No es ninguna sorpresa, pues, que el programa de Syriza sea un programa reformista, de corte socialdemócrata clásico. Ocurre, no obstante, que en la actual etapa de desarrollo de la lucha de clases, con una ofensiva y agresividad sin precedentes de la oligarquía financiera, que se muestra dispuesta a imponer sus medidas aún a costa de liquidar cualquier forma de representación democrática, propuestas propias de la socialdemocracia de los años cuarenta y cincuenta, tales como la nacionalización de la banca, la aplicación de fuertes impuestos a las grandes fortunas o un fuerte sector público, son incompatibles con las medidas impuestas por la oligarquía y constituyen, por tanto, un programa de ruptura con las medidas neoliberales.
Así pues, el programa de Syriza, que en lo fundamental es el de las organizaciones integradas en el Partido de la Izquierda Europea (PIE), no es un programa anticapitalista. No establece objetivos socialistas. De acuerdo con los economistas de las diferentes escuelas keynesianas, Syriza y las organizaciones del PIE creen posible remontar la crisis mediante políticas anticíclicas que favorezcan el crecimiento: aumento del gasto público para estimular el aumento de la demanda interna -consumo e inversión-, políticas fiscales redistributivas que actúen sobre los ingresos, elevando los impuestos a las rentas del capital y a las grandes fortunas, utilización del crédito para estimular la actividad económica productiva y el empleo, etc. En definitiva, recomponer el Estado del bienestar, el pacto capital-trabajo que presidió los treinta años de crecimiento posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La mayor parte de economistas marxistas no creen que quede espacio para estas políticas, por la sencilla razón de que las políticas keynesianas se agotaron entre fines de los años sesenta y principios de los setenta al no ser capaces de garantizar una tasa de ganancia suficiente para asegurar la acumulación del capital, algo que desde entonces tratan de hacer las políticas neoliberales, de forma particularmente intensa desde la desaparición de la Unión Soviética.
Los puntos del programa de Syriza referidos a la deuda, al euro y a la UE son fundamentales, y en realidad determinan el resto del programa, dada la dependencia absoluta de Grecia de las decisiones tomadas por la Comisión europea. En este aspecto, la posición de principio de Syriza es clara: defiende la permanencia de Grecia en el euro (UEM) y en la Unión Europea, y aunque rechazan los ajustes salvajes que la Comisión exige para entregar en junio un nuevo tramo del rescate, según el “memorándum” acordado por la troika y el anterior gobierno, también defienden el principio de devolución de la deuda, si bien proponen una auditoría independiente que establezca qué porcentaje de la deuda es “odiosa”, y en consecuencia ilegítima, así como una suspensión temporal (moratoria) en los pagos mientras se hace público el resultado de la auditoría. Esto equivale a renegociar el monto total de la deuda, con una nueva “quita” (descuento) según la deuda considerada ilegítima por la auditoría.
El planteamiento de Syriza respecto a la deuda en general y la Unión Europea no es muy diferente del que sostienen públicamente algunos partidos socialdemócratas, especialmente los que están en la oposición. Syriza cree, como Hollande y ahora también Rubalcaba, que la solución al problema de la deuda pasa por modificar las funciones del Banco Central Europeo (para lo que habría que modificar los tratados) de modo que estimule el crecimiento y el empleo y no sólo controle la inflación. Actuando como la FED norteamericana y como cualquier banco central, el BCE sería un prestamista de último recurso (préstamos a los estados a bajo interés e incluso, en caso necesario, sin intereses, ya que puede imprimir el dinero necesario), lo que alejaría a los especuladores de los mercados de deuda y facilitaría la devolución de la deuda por la disminución de su carga financiera. El BCE tendría, además, capacidad para emitir títulos de deuda (los famosos eurobonos o euroobligaciones), lo cual repartiría solidariamente la deuda pública europea entre los diferentes miembros de la eurozona, según el peso específico de cada uno. Alemania se niega a asumir el coste de una deuda que dice que no es suya, aunque es sabido que los bancos alemanes han tenido un papel clave en la financiación con crédito barato y por tanto en el crecimiento de la deuda de los países periféricos europeos, necesaria para asegurar las exportaciones alemanas, que representan el aporte principal a su PIB. El euro, tal como fue diseñado e implantado en economías sumamente dispares, ha sido utilizado por Alemania para ese mismo fin.
En vista de la dificultad de reformar los Tratados para modificar las funciones del BCE y de vencer la oposición alemana (verdes y socialdemócratas respaldan a Merkel en este asunto), los socialdemócratas europeos (excluido el SPD alemán) y las organizaciones del Partido de la Izquierda Europea (entre los cuales Syriza e IU) apuestan por establecer políticas de crecimiento (estímulos para incrementar la demanda interna), para lo que Hollande ha propuesto utilizar el Banco Europeo de Inversiones y los fondos estructurales de la UE. Como solución de compromiso y grito de socorro de gobiernos como el español y el italiano, también se pide intensificar la compra por el BCE de deuda pública en las subastas (bloqueada en las últimas semanas), a fin de poner trabas a los especuladores y mantener dentro de ciertos límites los intereses.
La socialdemocracia y las organizaciones del PIE creen posible abordar todos estos cambios en la UE mediante un cambio en la correlación de fuerzas políticas en Europa, que se habría iniciado con la victoria de Hollande y la eventual victoria de Syriza en junio, aunque la actitud del SPD y los verdes alemanes enfría las expectativas alrededor de una eventual derrota de Ángela Merkel el año próximo.
Lógicamente, hay diferencias entre los partidos del PIE y los socialdemócratas. En general, los primeros reivindican políticas keynesianas clásicas (las que defendía la socialdemocracia hasta su conversión en social-liberalismo en los años 80 y 90), anticíclicas, priorizando en tiempos de crisis el estímulo y el crecimiento sobre el control del déficit, y proponen reestructurar la deuda y flexibilizar los plazos para cumplir los objetivos de déficit, mientras los socialdemócratas tienden a aceptar la necesidad de reducir la deuda y el déficit y creen posible compatibilizar las políticas de ajuste y estabilidad con políticas de crecimiento. Pero ambos sectores políticos aceptan el principio de la devolución de la deuda y creen en la posibilidad de reformar desde dentro la UE y sus instituciones para construir políticamente “más Europa”, la pata que falta y que equilibraría la actual UE, haciendo posible construir desde dentro lo que tradicionalmente hemos llamado la “Europa de los pueblos” frente a la “Europa de los mercaderes”. Esta creencia, en el caso de organizaciones como Syriza o IU, hunde sus raíces en sus convicciones históricas acerca de las potencialidades de la unidad europea, por lo que vale la pena recordarlas.
Syriza, como IU, defiende que la UE es un marco institucional desde el que es posible construir políticamente la unidad europea. Esta idea estaba presente desde los inicios de la CEE, aunque desde su desarrollo temprano lo que se construyó fue una unión económica que apuntaló el capitalismo europeo y su inserción en el capitalismo mundial junto a los otros componentes de la tríada (EE.UU. y Japón), como no podía ser de otro modo por el papel preponderante de la patronal de las principales industrias europeas en el desarrollo de la integración económica europea y, sobre todo, por la tutela económica y geopolítica de EE.UU., en plena guerra fría.
Los avances en la unidad de mercado nunca fueron seguidos de avances equivalentes en los ámbitos social y político, que a menudo han quedado reducidos a proclamas de objetivos a largo plazo para los que apenas se articulaban objetivos y medios. La socialdemocracia europea, y desde los años setenta el eurocomunismo (al que se adscribe el PCGriego del Interior, precedente inmediato de Synaspismos, el principal partido de Syriza), siempre enarboló el discurso de la unidad política como objetivo del proceso de integración europea, pero desde las palancas de poder institucional que la socialdemocracia tuvo en la CECA, luego en la CEE, después CE y finalmente UE, apenas hizo nada diferente de lo que hicieron liberales, demócrata-cristianos y conservadores. De hecho, la construcción europea que hemos conocido es el resultado de un acuerdo tácito entre las principales corrientes políticas de la Europa de postguerra.
Un aspecto relevante del discurso “europeísta” de la socialdemocracia (y del eurocomunismo) siempre ha sido la idea de que una Europa unida era necesaria para contrarrestar la hegemonía norteamericana y garantizar una auténtica soberanía europea. Sin embargo, como pone de manifiesto toda la historia de la integración europea, la unidad contradictoria de los principales polos del capitalismo mundial ha estado pilotada por los EE.UU., que ha dirigido los principales organismos de coordinación formales (instituciones de Bretton Woods, etc.) e informales (Comisión Trilateral, etc.) Qué decir de la subordinación militar, donde la “autonomía” europea (el caso de la UEO fue paradigmático) nunca pasó de un híbrido entre tentativa condenada al fracaso y engaño puro y duro.
Sólo después de la absorción de la RDA por la RFA y de la subordinación económica y política de buena parte de la Europa central y oriental al capitalismo alemán, pudieron imaginarse formas de intervención autónomas de Europa en el capitalismo mundial, todavía limitadas por el dominio aplastante de EE.UU. en la esfera militar y por la hegemonía del dólar. Alemania utilizó la introducción del euro para subordinar las economías de la Europa periférica a sus intereses exportadores, apuntalados mediante draconianas medidas de reducción salarial internas para aumentar su competitividad. Es decir, se preparaba para entrar en la disputa imperialista por la conquista de mercados y recursos mundiales, en un momento en que la globalización neoliberal se articulaba a través de procesos de integración regionales. Todo esto ocurría en los años 90 y en los primeros años del nuevo siglo, en plena hegemonía del pensamiento y las prácticas neoliberales, con la UE saqueando a los países en desarrollo a través del GATT y después de la OMC, apoyando a Alemania en la desmembración de Yugoslavia, a la OTAN en el bombardeo a Serbia y a EE.UU. en el bloqueo criminal a Irak que siguió por más de una década al ataque de 1991. Y sin embargo la socialdemocracia y los herederos del eurocomunismo apoyaron en todas partes el Tratado de Maastricht insistiendo en la idea de una Europa “autónoma” de EE.UU., donde prevalecería la paz, el estado del bienestar, el pacto capital-trabajo, cantando las alabanzas al capitalismo renano frente al capitalismo anglosajón, etc. Y siguieron dando el “sí” o el “sí crítico” a las medidas ultraliberales contempladas en el proyecto de Constitución europea o en el Tratado de Lisboa.
El estallido de la crisis y su prolongación a través de diferentes fases, que no han concluido, está siendo aprovechado por Alemania para consolidar su posición de jugador en el escenario mundial. El proyecto de la oligarquía financiera (en la acepción de Lenin, resultado de la fusión entre el capital bancario y el industrial) alemana pasa por la subordinación de los países europeos periféricos, capaces de suministrar a Alemania producción y mano de obra a bajo precio. En este marco se han implicado las oligarquías de cada país, interesadas a corto plazo en la caída drástica de los salarios y en las privatizaciones masivas de empresas y servicios públicos como forma de recuperar la tasa de ganancia con la amplitud suficiente para iniciar un nuevo ciclo de acumulación.
La UE suministra buena parte del aparato institucional de esta conjunción de intereses entre las oligarquías financieras europeas. El papel preponderante de la Comisión y del BCE así como sus funciones están claramente definidos en los diferentes Tratados. El Pacto por el Euro Plus de 2011 y el Tratado para la Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la UEM de 2012 son camisas de fuerza que apuntalan las medidas ultraliberales. Pero todo esto, que la socialdemocracia y las organizaciones del PIE creen posible reformar, constituye el engranaje jurídico tras el que se encuentra la hegemonía de la oligarquía financiera. No parece posible ir muy lejos en las reformas si queda intacto el poder de esta oligarquía. Y resulta ingenuo pretender que las reformas desplazarán a la oligarquía financiera de las posiciones que ocupa. El aparato institucional de la UE ha sido creado por ella y está su servicio. Por eso la lucha contra la oligarquía financiera, para prosperar, implicará, en algún momento y en diferentes países, la salida de la UE, y la construcción de la “Europa de los pueblos” deberá reiniciarse desde abajo. Seguramente deberá haber sucesivas “desconexiones”, y parece preferible, tanto para salir del euro como de la UE, planteárselo desde ya como objetivo político, antes de que los oligarcas decidan, con salida o sin ella, convertirnos en parias y encadenarnos a los intereses imperialistas del capital alemán.