Las autoridades griegas volvieron a suspender hoy el derecho de
reunión en Atenas con motivo de la visita oficial de la Canciller
alemana Angela Merkel y desplegaron más de seis mil agentes para impedir
las manifestaciones convocadas.
Un día después de la explosión de un potente coche bomba frente a
la sede del Banco de Grecia, el jefe de la Dirección de Policía de
Ática, la región capitalina, anunció la prohibición de realizar marchas y
mítines en el centro de Atenas por "razones de seguridad pública".
Entre las once y media de la mañana y las nueve y media de la noche,
una amplia zona de la capital quedará clausurada para la realización de
cualquier acto de protesta y vigilada por varios miles de policías,
mientras que cuatro estaciones de metro se cerrarán a lo largo del día.
Pese a ello el principal partido opositor, el izquierdista Syriza,
junto con la Confederación de Empleados Públicos (Adedy) convocaron una
concentración en la zona prohibida, a la misma hora en que la dirigente
alemana tiene previsto reunirse con el Primer Ministro griego, Antonis
Samarás.
El objetivo de esta visita es "apoyar a la coalición
de gobierno de Samarás y Venizelos en vista de las elecciones", aseguró
Syriza en un comunicado, mientras su líder, Alexis Tsipras, dijo que la
Europa de Merkel es la creadora y aceleradora de la crisis habiendo
sustituido "el beneficio del pueblo por el de los mercados".
También el partido extraparlamentario Frente de Izquierda
Anticapitalista, Antarsya, convocó para la tarde una manifestación para
protestar contra la visita de la canciller germana.
Según la
agenda prevista Merkel intervendrá a primera hora de la tarde en un foro
de negocios, al que seguirán un encuentro con representantes del sector
empresarial, una reunión con Samarás en la oficina del Primer Ministro y
una conferencia de prensa que pondrá fin a la visita.
Cientos de griegos se manifiestan contra la visita de Merkel
Cientos de personas se manifestaron hoy en Atenas contra la
visita de la canciller alemana, Angela Merkel, en el límite del área de
seguridad en la que fueron prohibidas las protestas y concentraciones.
Los manifestantes pertenecían en su mayoría al principal partido de
la oposición, el izquierdista Syriza, y a organizaciones de la izquierda
extraparlamentaria.
Durante su corta marcha desde la plaza Klafthmonos hasta que fueron
detenidos por agentes antidisturbios que bloquearon el paso hacia la
simbólica plaza Syntagma, sede del Parlamento, los manifestantes
corearon eslóganes en contra de Merkel, del Gobierno y de la "troika" de
acreedores de Grecia.
También hubo gritos a favor de abandonar la Unión Europea, que Grecia preside este semestre.
La manifestación se dispersó por sí sola tras soportar más de una hora de intensa lluvia.
Más de 6.000 policías fueron desplegados hoy en el centro de la
ciudad, que a partir del mediodía quedó prácticamente bloqueado al
tráfico, y las principales estaciones de metro permanecen clausuradas
hasta últimas horas de la tarde.
Durante gran parte de la jornada, quedaron prohibidas las
manifestaciones y marchas en las principales calles y plazas del centro,
una medida que la Policía justificó por "razones de seguridad pública".
Si bien no es inusual que se extremen las medidas de seguridad
durante las visitas de representantes europeos, en este caso el
nerviosismo es especialmente visible, tras el estallido ayer de un coche
bomba en el centro de Atenas, ante las puertas del Banco de Grecia,
que, aunque no causó víctimas, sí dejó numerosos daños materiales.
"Cuando no se nos permite caminar por las aceras porque visita Atenas
un líder extranjero, es que hay déficit democrático", denunció Rena
Duru, una de las dirigentes de Syriza.
El partido nacionalista Griegos Independientes criticó que el
Gobierno que lidera el conservador Andonis Samarás "da la bienvenida (a
Merkel) como si fuese una procónsul, en una ciudad bajo custodia
policial".
"Este Gobierno se ha convertido en enemigo de quienes trabajan en el
centro de Atenas. Hoy decidió prohibir el acceso al centro a causa de la
visita de su amor, Merkel", se burló el candidato de Griegos
Independientes a la alcaldía de Atenas, Vasilis Kapernaros.
Fotis Kuvelis, líder del partido de centroizquierda Dimar, que hasta
el pasado junio formaba parte del Gobierno de coalición, cargó contra la
política de Berlín y dijo que lo necesario es "una Alemania europea y
no una Europa alemana".