Criticó el modelo que tienen los medios de comunicación “y como se la
pasan transmitiendo antivalores de la muerte, del culto a la droga, a
las armas, a la violencia, a la traición y a todo lo malo que puede
tener el ser humano. ¿O es que los venezolanos no podemos tener cosas
buenas?”, se preguntó.
La crítica de Maduro parece referirse a la telenovela de Venevisión “
De todas maneras rosas“,
en la cual uno de los personajes centrales asesina incluso a su madre.
“Asesinando a su mamá es la heroína”, lamentó el Presidente.
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=0-GAc0RFwsQ
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=CncSRGl3Y1Y
Para el presidente de un país donde se
asesina a una persona cada 20 minutos, se hace necesario
"revisar todo el modelo comunicacional cultural".
El presidente Nicolás Maduro ha considerado que las telenovelas que
se emiten en Venezuela son "violentas" y ha pedido a la ministra de
Comunicación, Delcy Rodríguez, y a la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones (Conatel), que revisen toda la programación
televisiva, tanto en señal libre como por cable.
El mandatario ha afirmado, durante su intervención en el Congreso, que las telenovelas que se emiten en el país sudamericano
"incitan a la violencia y el odio en la sociedad" y
ha puesto como ejemplo algunas de ellas, en las que sus protagonistas
"asesinan a siete u ocho personas y son los héroes". "Vamos a debatir
sobre el contenido de las televisoras, vamos a dar un verdadero debate
sobre el contenido de los medios de comunicación", ha apostillado
Maduro.
En este sentido, ha hecho un llamamiento, dirigido principalmente a los jóvenes, para "demoler la violencia" y
crear "una cultura con menos criminalidad o sin criminalidad, si no es mucho pedir". "No creo que nadie se oponga a esto", ha concluido.
El presidente venezolano se refería de esta manera a la telenovela
'De todas maneras Rosa', producida y transmitida por la cadena
Venevisión, en la que el personaje interpretado por la actriz venezolana
Norkys Batista asesina a su madre.
Estas declaraciones llegan después de que el pasado 6 de enero, la
modelo Mónica Spear y su esposo fuesen asesinados a tiros en la
autopista Puerto Cabello-Valencia, provocando un fuerte debate sobre los
elevados índices de violencia que se registran en Venezuela.
Crimen, sexo, Mónica Spear y las telenovelas colombianas en Venezuela
Por: Jesús Silva R.
Como revolucionarios autocríticos debemos asumir que el notorio
asesinato de Mónica Spear es tan sólo uno de centenares de casos de
casos semejantes que ocurren en Venezuela diariamente
http://goo.gl/GPYRWC
En efecto, los índices de criminalidad en nuestro país revelan
síntomas de descomposición social, lo cual consiste en un fenómeno cuya
fase de mayor gravedad está caracterizada por la pérdida del respeto a
la vida humana.
Cuando el irrespeto hacia ese derecho (la vida) de las personas es
despreciado por un número considerable de integrantes de la
colectividad, entonces la sociedad puede ser diagnosticada como
profundamente enferma o descompuesta.
Dolorosamente en países hermanos como Colombia, pareciera haber un
extendido repudio hacia el derecho a la vida y la violencia es un evento
cotidiano y natural ya que actividades delictivas como sicariato,
esclavitud sexual, narcotráfico son practicadas ampliamente como lo
revelan varias estadísticas. Allá la burguesía gobierna sin contrapeso y
multiplica antivalores que menoscaban al resto de la sociedad
prácticamente indefensa.
De manera preocupante, el elenco de delitos más crueles es exportado
desde dicho país y por ello en la región latinoamericana la violencia
se expande aceleradamente. No obstante, sería insincero desconocer la
responsabilidad política y jurídica de los gobiernos para frenar la
penetración o inmigración de delincuentes.
En vez de jugar al populismo de una integración latinoamericana que
en nombre de Simón Bolívar elimina restricciones para la entrada de
extranjeros cuyos antecedentes penales no han sido examinados por
mecanismos de control previo, lo acertado y más maduro sería que los
cuerpos policiales y de inteligencia en cada país latinoamericano
operaran unidos con recursos humanos y tecnológicos para detectar a las
redes criminales, impedir su libre tránsito, desmantelar sus escondites,
capturarlos y aplicarles todo el peso de la ley penal.
Obligatorio es advertir que si El Libertador estuviera vivo hoy, no
plantearía la unidad latinoamericana y caribeña en los mismos términos
que lo hizo cuando aquel célebre Congreso Anfictiónico de Panamá. Ya que
el desarrollo de la delincuencia organizada y hampa común con drogas y
armas potentes, obliga a los Estados a defender celosamente sus
fronteras y examinar a cada aspirante que pretenda ingresar a su
territorio soberano.
Gringos y europeos son celosos defensores de los requisitos para
entrar a sus territorios en perjuicio de los latinoamericanos. Y aunque
dicha praxis migratoria tenga manchas de repugnante intolerancia,
América Latina tiene sobradas razones para protegerse de forasteros de
dudosa conducta.
Que ningún populista del siglo XXI esgrima el argumento de que las
restricciones en materia de inmigración constituyen discriminación. Muy
por el contrario se debe establecer una categorización de la buena
integración latino caribeña y otra que es muy mala porque sólo beneficia
a delincuentes.
Por ejemplo, si cada Estado latinoamericano elimina barreras legales
para el intercambio de profesionales, médicos, abogados, maestros,
investigadores, etcétera; entonces estamos frente a una buena
inmigración. Porque precisamente la retroalimentación de saberes entre
países hermanos contribuye al crecimiento integral de nuestros pueblos.
Si se fomenta, acepta o facilita la libre entrada o salida de un país
a otro de sujetos cuya hoja de conducta no ha sido debidamente
chequeada en diversas fases por las autoridades, América Latina seguirá
siendo como hasta ahora, territorio para la clandestinidad de criminales
que desdichadamente ven en Venezuela un país desprotegido que empieza a
mostrar indicadores de violencia aguda como la que hasta hace poco solo
se conocía en la Colombia de los sicarios, traquetos y paramilitares
que vemos en esas nocivas telenovelas que mucho se ven en Venezuela.
Ni el Derecho Penal Nazi de Gunter Jackobs con su "teoría del
enemigo" para reprimir, suspender garantías, aplicar violencia
preventiva con uso de policías y militares no servirá para reducir la
criminalidad. Tampoco la pena de muerte o el aumento de las sanciones
penales solucionan el dilema delincuencial.
Resolver la criminalidad, implica la acción de muchas ciencias están
involucradas (Derecho, sociología, psicología, educación, economía). En
paralelo, se deben mejorar los valores ciudadanos que se difunden en los
medios de comunicación y en las instituciones porque buena parte de la
juventud comete delitos buscando alcanzar la vida lujosa de los
teleculebrones colombianos. Esa programación tóxica debería desaparecer
inmediatamente de la televisión venezolana.