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martes, 23 de diciembre de 2014

SE NOTA QUE ESPAÑA ESTÁ " TIRANDO" DEL CARRO EUROPEO


 23 de diciembre de 2014

Uno de cada cinco alemanes es pobre o está excluido socialmente.

16,2 millones de personas padecen de pobreza o de exclusión social en la considerada como primera potencia europea.

En el motor de Europa, el 20,3 por ciento de la población era pobre o se encontraba excluida socialmente el pasado 2013. Así lo ha revelado la Oficina Federal de Estadística alemana (Destatis), en su último informe “Vida en Europa 2013”.

Los malos datos crecen también para los más desfavorecidos y el futuro, según los expertos, no augura ninguna mejoría.

La federación nacional de las personas sin hogar apunta como una de las principales razones que hicieron crecer los malos datos en 2008-2009 el cierre de proyectos destinados a financiación de empleo y programas de integración especiales debido a los recortes aplicados. Y, desde entonces, la cifra se mantiene aumentando ligeramente a la alza.

A pesar de que el número de desempleados ha bajado hay alrededor de un millón de parados permanentes que no encuentran su sitio en el mercado laboral.

Librered.net


viernes, 28 de febrero de 2014

EL DESEMPLEO, UN OBSTACULO INFRANQUEABLE PARA EL GOBIERNO FRANCÉS


por Amilcar Morales Garcia 
 
Viernes, 28 de Febrero de 2014 09:31

Las estadísticas sobre el desempleo en Francia correspondientes a enero muestran que este problema sigue hoy su marcha ascendente, iniciada hace más de dos años, y está lejos de hallarse una solución permanente. 
 
 
De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, en el primer mes del año se registraron ocho mil 900 nuevos casos de personas en edad laboral que no tienen ningún tipo de ocupación y el total se eleva ahora a tres millones 316 mil, algo nunca visto en el país.

Mientras, la cifra de quienes tienen un contrato por algunas horas a la semana con salarios reducidos se incrementó en 25 mil.

Si se suman ambas categorías, en estos momentos son más de cuatro millones 900 mil los franceses con serios problemas para hallar una colocación que les permita resolver sus necesidades básicas y las de su familia.

Durante 2013 el presidente François Hollande reiteró su promesa de comenzar a revertir la curva ascendente de este fenómeno antes de diciembre, pero fracasó en su empeño a pesar de la implementación de varios programas, como "Empleos del futuro" y "Contrato de generación".

A estos planes se agregan los empleos subsidiados, como se conoce a los puestos temporales, de tres a seis meses de duración, abiertos por las empresas privadas a cambio de un beneficio económico o fiscal otorgado por el Gobierno.

Desde principios de este año un nuevo proyecto se sumó a la denominada "caja de útiles" del ejecutivo destinada a frenar el desempleo, considerado como una de las principales causas de descontento entre la población.

Se trata del Pacto de Responsabilidad entre el Gobierno y las empresas privadas, cuyo mecanismo fundamental consiste en otorgar a los patronos beneficios fiscales y administrativos para bajar sus costos de mano de obra y mejorar su productividad.

A cambio, éstos deben comprometerse a crear nuevas fuentes de trabajo, incrementar sus inversiones en el país y propiciar el diálogo social para disminuir las tensiones con las organizaciones sindicales.

El plan recibió críticas de ambos lados. Los gremios lo consideran un regalo a los empresarios sin suficientes garantías de que cumplirán sus obligaciones, mientras los empleadores aceptan las ventajas, pero rechazan comprometerse con la apertura de un número fijo de puestos.

Según el ministro de Trabajo, Michel Sapin, este nuevo proyecto permitirá crear en un mediano plazo 300 mil empleos, pero su afirmación contrasta con las proyecciones publicadas esta semana por la Comisión Europea.

Bruselas señaló que la tasa de paro seguirá creciendo en 2014 y se estabilizará en 11 por ciento de la población laboral, o sea medio punto por encima de la actualidad.

Esta estimación coincide con el Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (Ofce), que prevé un plazo de dos años para comenzar a reducir efectivamente esta dificil situación.

El meollo del problema no está en la falta de medidas o de voluntad política, precisa la Ofce, sino en una situación objetiva: el débil crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que en 2012 estuvo estancado y el año pasado solo subió en tres décimas de punto.

Marion Cochard, especialista del Observatorio señala que el país está todavía en una etapa de austeridad presupuestaria y un severo rigor en el gasto público, señales claras de la persistencia de la crisis económica.

Para este año el ministerio de Economía y Finanzas fijó una meta de 0,9 por ciento de alza del PIB, que podría llegar hasta el 1,1 según la Comisión Europea.

En todo caso, señala el Ofce, está por debajo del 1,5 por ciento considerado indispensable por los economistas para comenzar a crear una cantidad suficiente de puestos destinados a quienes están sin trabajo y absorber, al mismo tiempo, a los que arriban a la edad laboral.

Las estadísticas de enero se difundieron casi cuatro semanas antes de las elecciones municipales, cuando se cambiarán los gobiernos locales en más de 36 mil 600 comunas, incluyendo las principales ciudades del país.

Estos comicios se consideran aquí como una especie de examen de los resultados del trabajo gubernamental, y también una proyección de lo que podría ocurrir en 2017, cuando estará en juego el Palacio del Elíseo.

La falta de trabajo, junto al aumento de los impuestos y el alza del costo de la vida figuran entre los problemas que podrían orientar el voto en este evento, destacan los expertos.

lunes, 6 de enero de 2014

LA UNIÓN EUROPEA IMPONE SU LEY


por Enric Llopis
Lunes, 06 de Enero de 2014 10:13

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Desde la génesis, en 1957, la Comunidad Económica Europea se proponía como gran ideal un “mercado común” en el que se garantizara la libre circulación de personas, servicios y capitales, así como la libertad plena en el juego de la oferta y la demanda. 
 
La “cuestión social” se reservaba, en principio, a los estados miembros de la Unión.
Quedaba así estipulada una suerte de reparto competencial (el ámbito económico se regulaba desde Europa, mientras que los estados nacionales se ocupaban de la legislación sociolaboral). Con el tiempo, la Unión Europea ha impuesto sus criterios economicistas y neoliberales (habría que analizar el grado de colaboración de los gobiernos), de manera que las legislaciones más o menos garantistas del llamado “Estado del Bienestar” han quedado en la práctica muy mermadas.

Es ésta, a grandes rasgos, la tesis que la especialista en Derecho Laboral y profesora de Derecho del Trabajo de la Universitat de València, Adoración Guamán, defiende en el artículo “Estado Social y Unión Europea: el conflicto permanente”, que se incluye en el libro de Guamán y Albert Noguera –“Lecciones sobre el estado social y los derechos sociales” (Ed.Tirant lo Blanch)-, que se publicará próximamente.

“Las tensiones no tardaron en aparecer”, explica Adoración Guamán en el artículo. La expansión de los principios de libertad de circulación y la regulación de la competencia empresarial, llevó pronto a un cuestionamiento de las legislaciones sociolaborales y las políticas públicas de los estados nacionales. Las manifestaciones de las autoridades de la Unión arrecian, desde mediados de los 80, señalando esta contradicción. Pero es con el Tratado de Maastricht (en vigor desde el 1 de enero de 1993) cuando el conflicto se resuelve del lado del poder económico. Por un lado, “la imposible convivencia entre disposiciones sociales estatales y construcción del mercado, se ampliaba al plantearse (en Maastricht) una unión económica y monetaria”, señala la especialista en Derecho Laboral.

Además, los criterios de convergencia establecidos en el Tratado, sobre todo los límites al déficit público, condicionaban en gran medida la capacidad de los estados para implementar políticas sociales.

El 17 de junio de 1997 se firmó en Amsterdam el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un mecanismo de disciplina fiscal que incluye un sistema de supervisiones para garantizar su cumplimiento. Los estados miembros, recuerda Adoración Guamán, reciben Informes y Recomendaciones de Europa sobre los programas nacionales de “reforma” e informes que se derivan de la supervisión del cumplimiento de los “programas de estabilidad y convergencia”.

Por ejemplo, el estado español recibió una Recomendación del Consejo de Europa encaminada a poner fin a la situación de déficit público “excesivo” el 29 de mayo de 2013; el Consejo de Europa emitió, asimismo, otra Recomendación sobre el Programa Nacional de Reformas de 2013 de España, y por la que se emitía un dictamen sobre el Programa de Estabilidad del estado español para el periodo 2012-2016.

Explica Adoración Guamán que es precisamente en materia de empleo donde se ha demostrado una particular intensidad en la influencia de estas Recomendaciones; ha sido así en las “reformas estructurales” adoptadas por los estados miembros, sobre todo Grecia y España, en los últimos años de la crisis económica.

Ello se complementa con la actuación de la Comisión Europea mediante instrumentos que, a pesar de no contar con poder normativo, han influido señaladamente en la política sociolaboral de los estados miembros. Uno de los ejemplos más evidentes, según Adoración Guamán, es el Libro Verde “Modernizar el Derecho Laboral para afrontar los retos del siglo XXI” (22 de noviembre de 2006); o la Comunicación de la Comisión Europea titulada “Hacia los principios comunes de la fexiseguridad: más y mejor empleo mediante la flexiblidad y la seguridad (27 de junio de 2007).

“Ambos textos lanzaron el debate sobre la necesidad de reformar los mercados laborales para hacerlos más flexibles, rebajando la estabilidad en el empleo y en las condiciones de trabajo para centrarla en la seguridad en el mercado de trabajo y en las transiciones en el empleo”, explica la investigadora. La influencia de estos textos en reformas laborales posteriores de los estados miembros resulta evidente, por ejemplo, en el estado español, en las leyes 35/2010 de 17 de septiembre y en la 3/2012 de 6 de junio.

En la dialéctica normas sociales estatales-construcción del “mercado común” y libre competencia, ha actuado como mediador en diferentes ocasiones el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Y lo ha hecho, según Adoración Guamán, de manera que la jurisprudencia marcada “ha sido una vía para la imposición a los estados miembros de la obligación de modificar determinadas disposiciones sociales estatales, para adaptarlas a las exigencias de la integración económica”. De hecho, la tendencia del Tribunal ha sido la de ampliar el ámbito de aplicación de las normas de libre circulación y competencia, incluyendo dentro de dicho ámbito a las disposiciones laborales estatales.

En resumen, ¿Cuál ha sido el discurso propagado desde la Unión Europea en los últimos años? Europa habla, en esencia, de la “necesaria” reforma estructural de los “modelos de bienestar” a partir de dos ejes: la exigencia de una flexibilización de los mercados de trabajo (menor estabilidad en el empleo) y la reducción de gastos en protección social y de los sistemas de la seguridad social (reducción de la cuantía de las pensiones, aumento de la edad de jubilación o fomento de los planes privados).

Para convencerse de que la Unión Europea apuesta por estos criterios no hay más que hojear el Libro Verde “Modernizar el Derecho Laboral para afrontar los retos del siglo XXI” o el Libro Blanco 2012: Ayuda para unas pensiones adecuadas, seguras y sostenibles.

Las “reformas”, ajustes y recortes implementados en el estado español desde 2011, sobre todo las efectuadas en materia laboral y de seguridad social, se han justificado en los discursos europeos, apunta Adoración Guamán. “Una gran mayoría de estas reformas afirman situarse en la línea de lo exigido por la Unión Europea”. Así, el Plan Nacional de Reformas 2013 de Rajoy afirma en su preámbulo que su redacción da cumplimento a los compromisos de España en el marco del Semestre Europeo y que las reformas propuestas sientan las bases para el cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Europa 2020.

Entelequias como el “compromiso de España con la UE” o el cumplimiento de las recomendaciones derivadas de la Comisión Europea aparecen como justificación de “reformas” acometidas en el estado español, como la exposición de motivos de la Reforma del artículo 135 de la Constitución Española, de 27 de septiembre de 2011 (que consagra como gran prioridad de la política económica el control del déficit público).

A similares referencias europeas se recurre en la exposición de motivos de la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral; la exposición de motivos de la Ley 11/2013, de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo; o en la exposición de motivos del Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo.

Es más, en la Ley reguladora del Factor de Sostenibilidad y del Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social se afirma lo siguiente: “Esta norma es coherente con las diversas recomendaciones contenidas en diversos instrumentos y documentos de las instituciones de la Unión Europea, como el Libro Blanco 2012: Ayuda para unas pensiones adecuadas, seguras y sostenibles; completado con otros como el Informe de Envejecimiento 2012 o Adecuación de las Pensiones en la UE 2010-2050, todos ellos enmarcados en la Estrategia Europa 2020, que constituye el referente para la coordinación de las políticas económicas de los estados miembros y el ámbito desde el que se impulsa una política de orientación y coordinación de esfuerzos para afrontar el reto del envejecimiento y su impacto sobre los sistemas de protección social”.

Así, “el desarrollo del proceso de integración europea ha provocado una continuada erosión del constitucionalismo social en el plano estatal, hasta el punto de poder afirmarse que la evolución de la Unión Europea ha devenido incompatible con el mantenimiento del Estado Social en el ámbito nacional”, concluye Adoración Guamán.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178927&titular=la-uni%F3n-europea-impone-su-ley-

sábado, 4 de enero de 2014

¿ HACIA DÓNDE MACHA EUROPA

 

 04.01.2014

Mark Russe, doctor en Economía de la Universidad de Columbia, ha hecho un epitafio para la crisis que desde hace cinco años azota al Viejo Continente: «Ahora Europa está en un estado de degradación política, espiritual, demográfica y militar. Esta degradación afecta a todos los aspectos de la vida».

No es otra cosa que esa crisis sistémica del capitalismo donde emergen el alto desempleo —especialmente duro con la juventud—, la deuda inmensa que engorda a los bancos salvados por las arcas impositivas de los Estados, los problemas de la inmigración, y el auge de los partidos políticos de extrema derecha, que han traído el repugnante olor que dio paso a la Segunda Guerra Mundial; y aquí la pregunta es si la intolerancia, el racismo, y la violencia contra africanos, musulmanes y gitanos que se ha acrecentado en los meses finales de este 2013, son los heraldos de una Europa fascista.

Sin embargo, los especialistas de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) solo hacen vaticinios optimistas, cuando los datos son tan concluyentes como este: 26 800 000 desempleados, casi un millón más que el año antecedente; no se ve por ningún lado la posibilidad de que la debilitada economía tenga un repunte sostenido, y lo poco que ha obtenido ha sido consecuencia de unas políticas neoliberales que recortan derechos a la clase trabajadora.

Esta crisis ha demostrado que Europa está muy lejos todavía de ser una comunidad verdadera, la dividen fronteras perceptibles de desarrollo, donde era una ilusión la nivelación de la periferia sureña. Grecia, España, Irlanda y Portugal muestran otra vez la pobreza, y Francia se tambalea como una ficha más en ese dominó, mientras que el poder europeísta parece tener residencia germana.
Privatizar y endeudarse son las premisas y ellas llegan acompañadas de una desaparición paulatina del poder adquisitivo de los trabajadores y de los servicios públicos, con una vuelta a la “proletarización” debido a la pérdida de derechos conquistados en casi dos siglos de lucha.

En 2014, todo parece indicar que, lamentablemente, Europa avanzará en el camino neoliberal que la aferra a la crisis y sus males políticos, sociales y económicos.

JR

jueves, 2 de enero de 2014

HE AQUÍ LAS CAUSAS

jueves, 2 de enero de 2014

A la gente le ha llamado la atención de que en Francia durante la noche de Nochevieja, miles de autos fueran quemados. "Son menos que el año pasado", dice el ministro del ramo buscando consuelo.¿Qué pasa en Francia? ¿Es una gamberrada? Porque los incendios de hace 9 años estuvieron vinculados a la muerte de varios africanos a manos de la Policía. Esa fue la versión oficial; sin embargo en el fondo había más causas y éstas se han agravado. Y si son menos los vehículos incendiados, pese a ser más de mil, es porque la dictadura capitalista francesa lleva años (como España) en estado de alerta y vigilancia, en lo que denominamos "estado de contrarrevolución preventiva"

Se agrava la crisis económica y el desempleo en Francia

El presidente francés, François Hollande, reconoció en un discurso que el 2013 fue muy difícil debido a una crisis económica y financiera más fuerte y prolongada de lo previsto, tanto en el país como en la Unión Europea (UE).

Durante su tradicional mensaje a la población con motivo del Año Nuevo, el jefe de Estado francés señaló que el precio de esta situación fue un crecimiento débil y una sucesión de programas masivos de desempleo.

La gravedad de la crisis justificó los sacrificios exigidos, como el aumento de impuestos que representan una carga muy pesada, admitió el gobernante.

El mandatario no se refirió a la promesa hecha durante la campaña electoral de comenzar a revertir la curva ascendente del paro antes de finalizar este año, lo cual será a todas luces inalcanzable.

Luego de un breve retroceso en la cifra de personas sin ningún tipo de trabajo en octubre, las estadísticas volvieron a subir en noviembre y las proyecciones indican que se mantendrán así al menos hasta finalizar el primer semestre de 2014.

Hollande anunció para 2014 más austeridad, incluyendo nuevos recortes del gasto público en todas las esferas posibles, incluido el sector de la seguridad social.

Respecto a las intervenciones militares iniciadas en Mali en enero, y la República Centroafricana en diciembre, el mandatario reiteró la justificación de proteger los derechos humanos como pretexto para estas operaciones y se abstuvo de anunciar una eventual fecha del retorno de los efectivos.

Al Manar 


viernes, 27 de diciembre de 2013

ITALIA: SOBRE LA " REVUELTA DE LAS HORCAS": EL INVISIBLE PUEBLO DE LOS NUEVOS POBRES

por Marco Revelli
Viernes, 27 de Diciembre de 2013 

La primera impresión, superficial, epidérmica, fisionómica —el color y la forma de los vestidos, la expresión del rostro, el modo de moverse— ha sido la de una masa de pobres. Quizá lo digo mejor: de “empobrecidos”. 
 
 
 
 
Turín ha sido el epicentro de la llamada “rebelión de las horcas”, al menos hasta ayer. Turín es también mi ciudad. Así que he salido de casa y me he ido a buscarla, la rebelión, porque como  decía el protagonista de una vieja película de los años 70, ambientada en el tiempo de la revolución francesa, «si uno va, uno lo ve…». Bien, tengo que decirlo sinceramente: lo que he visto, a la primera ojeada, no me ha parecido una masa de fascistas. Y ni siquiera de vándalos de un clan deportivo. Ni tampoco de mafiosos o camorristas, o de evasores sin castigo.

La primera impresión, superficial, epidérmica, fisionómica —el color y la forma de los vestidos, la expresión del rostro, el modo de moverse— ha sido la de una masa de pobres. Quizá lo digo mejor: de “empobrecidos”. Las numerosas caras de la pobreza, hoy. Sobre todo de la que es nueva. Podríamos decir de la clase media empobrecida: los endeudados, los prejubilados, los fracasados o en riesgo de fracaso, pequeños comerciantes obligados por los requerimientos  a quedarse en descubierto bancario, u obligados al cierre, artesanos con los requerimientos de Equitalia (agencia tributaria)  y con el crédito cortado, transportistas, “pequeños patronos” con el seguro caducado y sin dinero para pagarlo, desempleados de larga y corta duración, ex albañiles, ex peones, ex empleados, ex mozos de almacén, ex titulares del CIF que ya no pueden soportar ese impuesto, precarios sin renovación gracias a la reforma de la ex ministra Fornero, trabajadores con contrato limitado, despedidos de las obras ya paradas o de las tiendas cerradas.

Los rostros marginales de cada categoría productiva, aquellas que están “al límite” o ya se han desplomado, las hasta hace poco todavía sutiles, hoy ya en rápida y quizá vertiginosa expansión… Alrededor, la plaza en círculo, con todas las tiendas cerradas, las persianas bajadas formando un muro gris como el de la muchedumbre. Y la “gente”, encerrada en los coches bloqueados por un filtro no asfixiante pero suficiente para generar  inquietud, ella también con sus propios problemas, mirándolos —al menos en un primer momento— con cierto respeto, me ha parecido. Como cuando uno se para porque pasa un entierro. Y piensa “podría tocarme a mí…”  Levantaban el dedo pulgar —no el índice, el dedo pulgar— como diciendo “aquí andamos todavía “, desde los automóviles alguien respondía con el mismo gesto, y una sonrisa triste como preguntando “¿hasta cuándo?”.
No había otra comunicación: la “plataforma”, por decir algo, el común denominador que les unía era debilísimo, reducido a los huesos. El único cartel que mostraban decía “Somos ITALIANOS”, con caracteres cubitales, “Paremos ITALIA”. Y la única frase que repetían era: “Estamos hartos”. Es decir, si transmitían algún dato sociológico era éste: que eran aquellos que no aguantan más. Heterogéneos en todo, multitud solitaria por constitución material, pero reunidos por ese único, terminal estado de emergencia. Y de una visceral, profunda, constitutiva, antropológica extrañeza/hostilidad política.

No eran una astilla del mundo político. Eran un trozo de sociedad disgregada. Y sería un error imperdonable liquidar todo esto como producto de una derecha golpista o de un populismo radical. Había entre ellos gente de Fuerza nueva, es verdad, allí estaban. Como había ultras entre las escuadras. Y los cultivadores de la violencia por vocación o por frustración personal o social. Había de todo, porque cuando un contenedor social se rompe y deja escapar su propio líquido inflamable, a los incendiarios les ha caído el gordo. Pero no es esto lo que explica el fenómeno. No se ceba así una movilización tan amplia, diversificada, multiforme como la que se ha visto en Turín. La verdadera pregunta que hay que hacerse es por qué precisamente aquí se ha materializado este “pueblo” hasta ayer invisible. Y por qué una protesta  en otro momento  puntual y selectiva ha tomado un carácter tan masivo…

¿Por qué Turín ha sido la “capital de las horcas”? En parte porque ya existía un núcleo cohesionado —los vendedores ambulantes de Porta Palazzo, los llamados “mercatali” , ya movilizados desde hace tiempo— que ha funcionado como principio organizativo y detonador de la protesta, capaces de ramificarla y extenderla de forma capilar. Pero sobre todo porque Turín es la ciudad más empobrecida del Norte. Donde la ruptura sobrevenida a consecuencia de la crisis ha sido más violenta. Las cifras hablan.

Con sus casi 4.000 procedimientos ejecutivos en 2012 (cerca del 30% más respecto del año anterior, uno cada 360 habitantes como certifica el ministerio) Turín ha sido definido como “la capital de los desahucios”. En su mayor parte debidos a “morosidad involuntaria”, es decir, “cuando a consecuencia de la pérdida de empleo o el cierre de la actividad, el inquilino no puede pagar el alquiler”. Y ya se han anunciado otros 1.000, tal y como ha  denunciado el obispo Nosiglia, para los inquilinos de las casas populares que han recibido la advertencia de pagar al menos los 40 euros mensuales marcados por una reciente ley regional,  también a quien está clasificado como “involuntario” y que no se lo puede permitir.

Las actividades comerciales también están de luto: en los dos primeros meses del año han cerrado 306 tiendas, es decir, el 2% de las existentes, lo que equivale a 15 al día, y 626 en toda la provincia, de los que 344 son bares y restaurantes. Es la última estadística disponible, pero podemos suponer que en los meses sucesivos el ritmo no se ha parado. Otros casi 1.500 habían “muerto” el año anterior […]

Si echamos un vistazo al mapa de los grandes ciclos socio-productivos ocurridos en el tránsito hacia el siglo XX, está en crisis toda la composición social que la vieja metrópolis de producción fordista había generado en su pasaje hacia el post-fordismo, con la retroversión de la gran factoría centralizada y mecanizada en un territorio, la diseminación de las subcontratas, la multiplicación de empresas individuales que se emplean en aquello que quedaba del ciclo productivo automovilístico, las consultas externalizadas, el pequeño comercio como sucedáneo del welfare, junto con las prejubilaciones, los contratos por programa, los empleos interinos de bajo nivel (no los cognitarios  de la creative class sino el peonaje de bajo costo)[1]. Era una composición frágil, que sobrevivía en suspensión dentro de la burbuja del crédito fácil, de las tarjetas revolving, del crédito bancario blando, del consumo compulsivo. Y así ha ido hasta que la presión financiera ha puesto sus manos en el cuello de los marginales, y cada vez más fuerte y cada vez más hacia arriba.

No da gusto ver esta segunda sociedad  salida a la superficie con el símbolo tremendamente obsoleto, premoderno, de feudalismo rural y de jacquerie (levantamientos campesinos)  como es la horca, pero a la vez portadora de una hipermodernidad explosiva. De una tentativa de transición fracasada. Pero es verdadera, más verdadera que los vacuos ritos que se vuelven a proponer desde arriba, en los tenderetes de las primarias que, precisamente decían también, con otra forma y con buen tono, que “no se puede aguantar más”, o en los programas de debate de la televisión. Es sucia, fea, mala. Esclavitud, también. Está llena de rencor, de rabia y a veces de odio. Porque la pobreza no es nunca serena.

Nada que ver con la “hermosa sociedad” (y la “hermosa subjetividad”) del periodo industrial, con el lenguaje del conflicto áspero pero aseado. Aquí la política es coto del orden del discurso. Ha sido demasiado profundo el abismo excavado en estos años entre representantes y representados, entre el lenguaje que se habla en voz alta y el dialecto con el que se comunica la gente de abajo. Demasiado vulgar ha sido el éxodo de la izquierda, toda la izquierda, de los lugares donde está la vida. Y quizás, como en la Alemania de los años treinta, serán sólo los lenguajes guturales de los nuevos bárbaros los que vayan al encuentro de esta nueva plebe. Pero sería una desgracia —peor, un delito— regalar a los centuriones de la derecha social el monopolio de la comunicación con este mundo y la posibilidad de que esos (malos) sentimientos coticen en su propia bolsa. Un enésimo error. Quizás el último.

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Marco REVELLI es catedrático de Ciencia Política de la Universidad del Piamonte Oriental. El artículo apareció publicado en il Manifesto, el 13 de diciembre.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

UN ESTALLIDO SOCIAL EN CURSO



ITALIA: Las revueltas contra las políticas neoliberales se extienden por quinto día en Italia


El presidente italiano, Giorgio Napolitano, expresó  su preocupación por el estallido de protestas violentas debido al descontento social azuzado por la crisis capitalista que atraviesa el país y Europa.
El ‘Movimiento de las Horcas’ (Movimento dei Forconi) se extiende por Italia. Las protestas contra los recortes del Gobierno y las políticas neoliberales entran en su quinto día y han dejado disturbios en varias ciudades del país.

“La crisis que afecta a la eurozona ha dañado la cohesión social. Las previsiones más detalladas para 2014 indican que existe el riesgo de tensiones sociales generalizadas: un riesgo que hemos de tener en cuenta y al que se ha de hacer frente”, lamentó el mandatario italiano durante un discurso pronunciado en el palacio presidencial, sito en la capital, Roma.

Ante la situación, consideró urgente que las autoridades plantearan nuevas medidas y reformas eficientes para calmar el ambiente social, en este momento que “la recesión sigue golpeando”.

Napolitano hizo estas afirmaciones el mismo día en que la oficina de estadísticas del país, Istat, informara de que uno de tres italianos se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.

Cabe recordar que Italia en los últimos meses ha sido escenario de masivas marchas contra el desempleo, los recortes salariales y la cancelación de servicios públicos, todo esto por las medidas neoliberales aplicadas por el gobierno bajo presión de la Troika, conformada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE).

La crisis capitalista en Europa, surgida en 2008, afecta a casi todas las naciones de la eurozona, donde se registran altos porcentajes de malestar social.

El movimiento de Las Horcas  surgió en Sicilia y toma su nombre de un grupo de agricultores que inició las protestas en 2012 contra el Ejecutivo italiano por los altos impuestos y las subidas de los carburantes.

Pero a ellos se les han unido en la última semana miles de estudiantes, autónomos, desempleados, camioneros, que recorren el país cortando carreteras y mantienen colapsada la frontera con Francia para mostrar su rabia por la situación social.

La tensión ha ido en aumento y en los últimos días este movimiento ha bloqueado carreteras, estaciones ferroviarias y se han producido enfrentamientos entre manifestantes y policías, con el resultado de cinco detenidos y más de medio centenar de personas denunciadas por saqueos.
Este jueves se produjeron enfrentamientos entre cientos de estudiantes y la policía en Roma. También se produjeron incidentes entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad después de que se bloqueara durante varias horas la carretera estatal Aurelia a la altura de Ventimiglia en la frontera con Francia.

Las protestas continúan en varias ciudades y las marchas se extienden. En Mestre, se ha convocado una concentración ante la sede de Equitalia, sociedad que se ocupa de la recaudación de impuestos, así como en Florencia, Bari y Barletta, y los manifestantes están ocupando algunas carreteras.
“Somos millones y seguimos creciendo cada hora. El Gobierno se tiene que ir”, asegura Danilo Calvani, un granjero que participa en las protestas.

Disolver el parlamento

Las protestas se ven alimentadas por la fuerte caída de los ingresos, la tasa de desempleo récord del 41 por ciento entre los jóvenes menores de 25 años, además de los diferentes casos de corrupción y los escándalos que sacuden a la clase política.

La principal demanda de los manifestantes es que el Parlamento se disuelva y el Gobierno sea reemplazado por otro.

El Ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, ha mostrado la preocupación del Gobierno ante las protestas. En una comparecencia en el Parlamento expresó la “inquietud” del Ejecutivo ante la posibilidad de que este movimiento pueda derivar en una “rebelión contra las instituciones italianas y europeas que puede estar apoyada por organizaciones subversivas”.

viernes, 6 de diciembre de 2013

ESPAÑA, GRECIA Y RUMANÍA, LOS PAÍSES DE LA UE CON MÁS POBLACIÓN EN RIESGO DE POBREZA



pobreza_España


España, Grecia y Rumanía son los Estados miembros de la UE con una mayor tasa de población en riesgo de pobreza incluso después de contabilizar las ayudas sociales. En concreto, el 22% de los ciudadanos españoles están amenazados de pobreza (un porcentaje ligeramente inferior al 23% de griegos y rumanos), frente al 17% de media de la UE, según un informe publicado este jueves por la oficina estadística Eurostat con datos de 2012.

Por detrás de España se sitúan Bulgaria y Croacia (ambos con una tasa del 21%), mientras que las tasas de riesgo de pobreza más bajas se encuentran en República Checa y Países Bajos (10%), así como Dinamarca, Eslovaquia y Finlandia (13%).

España encabeza también la clasificación de países con una mayor proporción de personas que viven en hogares con una intensidad de trabajo muy baja, que son aquellos donde los adultos han utilizado menos del 20% de su potencial total de trabajo en el año anterior.

En concreto, las mayores tasas de personas que viven en hogares con una intensidad de trabajo muy baja se registraron en Croacia (16%) y España, Grecia y Bélgica (14%), mientras que las más bajas corresponden a Luxemburgo y Chipre (6%).

Además, en España el 5,8% de la población se encuentra en una situación de privación material severa, lo que significa que sus condiciones de vida están limitadas por una falta de recursos, que le impiden por ejemplo pagar sus facturas, calentar correctamente su hogar o cogerse una semana de vacaciones fuera de su domicilio.

Sumando todos estos conceptos, el porcentaje de población española en riesgo de pobreza o exclusión social asciende al 28,2% (13,1 millones de personas), muy por encima de la media comunitaria del 24,8%. Los Estados miembros con una mayor tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión social son Bulgaria (49%), Rumanía (42%), Letonia (37%) y Grecia (35%), mientras que los porcentajes más bajos corresponden a Holanda y República Checa (15%), Finlandia (17%), Suecia y Luxemburgo (18%)

martes, 15 de octubre de 2013

SE ACERCA UNA CATÁSTROFE " IGUALA UNA GUERRA MUNDIAL" PARA EUROPA

15.10.2013


SIN EMBARGO DICEN QUE LAS COSAS MEJORAN: "Actualmente no hay una mejora económica. Por el contrario, [la economía] se hunde muy rápidamente. Lo que ocurre es que la Unión Europea y el Banco Central Europeo nos dicen que las cosas mejoran", comentó el economista británico Chris Clarke a RT.


"Lo que ustedes están viendo por el momento es que los líderes financieros, la Unión Europea, la Comisión, los Gobiernos, todos ellos nos están contando cómo han resuelto los problemas, aunque en realidad no han hecho absolutamente nada en el último par de años para resolver ninguno de sus problemas. Por lo tanto, no debería ser una sorpresa para nadie que vayan a sufrir las consecuencias", insistió Clarke.

Europa se enfrenta a su peor crisis humanitaria en seis décadas, dice un informe de la Federación Internacional de la Cruz Roja. Según sus estadísticas, 120 millones de europeos corren el riesgo de caer en la pobreza. "Estoy de acuerdo con la Cruz Roja en que nos estamos enfrentando a una catástrofe en Europa y creo que esta catástrofe tendrá lugar pronto. Será absolutamente igual en cuanto a los niveles de sufrimiento y dolor a lo que hemos visto durante las Guerras Mundiales", puntualizó Clarke.

Según el economista, la respuesta a una realidad como esta no puede ser imprimir más dinero e intentar convencer a todo el mundo de que todo va a salir muy bien, cuando no es así. Insiste en que ni siquiera las economías estables, como Alemania, podrán salvar la situación. Subraya que el bienestar financiero de Berlín depende mucho de sus exportaciones al resto de Europa, que se están agotando debido a la falta de demanda, mientras que los alemanes ya no quieren seguir pagando para que el resto de los europeos pueda vivir por encima de sus posibilidades.

En una situación en la que "hay multitud de personas sin trabajo y en la que hay gente en diferentes países que siente que está continuamente pagando para apoyar a otros países, un problema que claramente va a generar bastante xenofobia", concluye.

sábado, 12 de octubre de 2013

CRUZ ROJA: 43 MILLONES DE EUROPEOS NO PUEDEN COMPRAR ALIMENTOS


 12.10.2013.

HAY 120 MILLONES QUE VAN HACIA EL MISMO DESTINO: Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, 43 millones de europeos no pueden permitirse alimentos por sus propios medios y 120 millones de europeos corren el riesgo de caer en la pobreza, según un estudio de este organismo

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Europa se hunde en una profunda pobreza, desempleo masivo y exclusión social mientras aumenta la desigualdad.
Todo esto como resultado de las políticas de austeridad adoptadas en respuesta a la deuda y la crisis monetaria de los últimos cuatro años en varios estados europeos, señala el estudio que recoge los datos de las 42 sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en 22 países europeos.

"Europa se enfrenta a su peor crisis humanitaria en seis décadas", dice el secretario general de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Bekele Geleta.

Europa se enfrenta a su peor crisis humanitaria en seis décadas
Según los datos de la Cruz Roja, durante el período entre 2009 y 2012 el número de personas que han recibido alimentos de las organizaciones de ayuda en 22 países de Europa aumentó en un 75%.

En sus declaraciones a RT el representante de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Pierre Kremer, comentó que en el viejo continente "aumenta el número de pobres" y "los pobres se hacen más pobres". Como subrayó el experto, Croacia, Rumanía, Bulgaria y Lituania junto con España e Italia son los países que experimentan más claramente la crisis humanitaria.

A pesar de la lenta recuperación de la economía en varios países de Europa, millones de personas en otras partes del continente viven en la extrema pobreza debido a los efectos de la crisis financiera, augura el estudio de la organización.

"En unas condiciones en las que el número de pobres aumenta, se eleva el riesgo de discriminación y de incremento de la violencia", dijo a RT Kremer y añadió que "si hoy no tomamos las medidas contra esa crisis social que observamos en varios países, la violencia seguirá aumentando".
En la creciente pobreza se eleva el riesgo de discriminación y de incremento de la violencia

"A medida que la crisis económica ha plantado sus raíces, millones de europeos viven en la inseguridad y la incertidumbre en el futuro.
Este es uno de los peores estados psicológicos de la mente en los seres humanos.
Comparado con 2009, millones de europeos más se ven obligados a hacer cola para conseguir comida, no pueden comprar medicinas, ni tienen acceso a la salud.
Millones de personas no tienen trabajo y muchos de los que todavía lo tienen enfrentan dificultades para mantener a sus familias debido a la insuficiencia de los salarios y la subida de los precios", indica la investigación.

Geleta instó a los Gobiernos de toda Europa a reservar dinero de sus presupuestos para hacer frente a estas situaciones y alertó del "gran coste a largo plazo" que derivará de los recortes en sanidad. "Hemos notado un fuerte aumento de personas que vienen a nuestros centros de asistencia pidiendo medicamentos porque no se los pueden permitir", dijo.

Menea y vencerás...

miércoles, 17 de julio de 2013

PORTUGAL: SE DISPARA LA POBREZA; CONOZCA LAS RECETAS PARA NO PRACTICARLA

17.07.2013.


 

MÁS DE 2,3 MILLONES DE POBRES: La pobreza aumentó en Portugal durante el año 2012 como resultado de la agudización de las políticas capitalistas, que se traducen en recortes en sanidad, educación y ayudas sociales, privatización de servicios básicos, despidos masivos de trabajadores y reducciones salariales.

Estos paquetazos neoliberales dictados por la Troika, conformada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Eurpoea (CE), e impuestos por el gobierno de Pedro Passos Coelho, han provocado que un 21,8 por ciento de la población, lo que equivale a unos 2,3 millones de personas, se encuentren al borde de la pobreza, según datos publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los datos reflejan el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora lusa, que padece un desempleo de cerca del 18  por ciento.

También crece la desigualdad social entre la población.

Este aumento de la pobreza se corresponde con las cifras que manejan las organizaciones de atención social en Portugal y que han alertado de una subida importante del número de personas necesitadas, coincidiendo con la aplicación de severas medidas capitalistas en el país durante los últimos años.

LibreRed

lunes, 8 de abril de 2013

POBLACIÓN PORTUGUESA AL LÍMITE DEL ESTALLIDO SOCIAL

08.04.02013.

 

El Gobierno luso anuncia más recortes en Portugal

El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, ha anunciado que habrá más recortes en áreas como la salud, seguridad social y empresas públicas. En una alocución televisada a la nación ha dicho que son necesarios para evitar un segundo rescate del país.

Passos Coelho ha condenado el reciente fallo del Tribunal Constitucional luso, que invalidó cuatro medidas de austeridad presupuestadas para este año. A su juicio, ponen en riesgo la recuperación financiera y las negociaciones para alargar los plazos de devolución de los créditos a la Troika, a los que acudió en 2011. 
Fuente: http://actualidad.rt.com/ultima_hora/view/91112-recortes-portugal-coelho-rescate-troika

martes, 19 de marzo de 2013

PORTUGAL: 20.000 EMPLEADOS PÚBLICOS SERÁN DESPEDIDOS ESTE AÑO. LA MITAD DE ELLOS SON PROFESORES Y PROFESORAS


 
 
 
 
 
 
 19.03.2013
 
Un frondoso programa de rescisiones de contrato de mutuo acuerdo en la Administración Pública avanzará en este año 2013. La idea es recuperar 400 millones de euros de gastos del Estado, usados en salarios de lxs trabajadorxs del Estado.
La prensa informa acerca de las condiciones de estos despidos amigables, de mutuo acuerdo.  El Gobierno las lleva para tratarlas en la reunión con los sindicatos, que será el próximo viernes.


Humillante
El  secretario de Estado de la Administración Pública, Hélder Rosalino, se encontrará  con los sindicatos,  para discutir la propuesta del Ejecutivo.
1 - El  Gobierno propondrá el pago de una indemnización equivalente a 20 dias por cada año de antigûedad.
2 - La indemnización ser´ña de un máximo de 12 meses, para los empleados públicos que acepten rescisiones de mutuo acuerdo.
Profesores
Es que la cifra promedio que se utiliza de base para los cálculos de las Finanzas representan, en la práctica, la eliminación de cerca de 20 a 25 mil  empleados públicos. Recaerá sobre los y las docentes el mayor número de despidos, como mínimo 10 mil.
El gobierno quiere despedir a los mas pobres, denuncian las centrales sindicales

El  primer ministro anunció esta mañana que los despidos en la administración Pública comenzarán por los asistentes operacionales y técnicos. La central sindical dice que son "los que ganan menos" y "sostienen el funcionamiento del Estado".
"O anúncio de hoje de Passos Coelho [de que as rescisões começavam pelos assistentes operacionais e técnicos] não tem nada a ver com a redução do défice, porque estes trabalhadores são os que menos ganham", disse Ana Avoila, dirigente da CGTP, ao Expresso.
Passos Coelho anunciou hoje, durante uma conferência no Instituto Superior de Ciências Sociais e Políticas, em Lisboa, que o programa de rescisões amigáveis na Função Pública deverá começar pelos assistentes operacionais e técnicos. A CGTP acusa-o de querer fazer um despecimento coletivo entre os trabalhadores que ganham menos na Função Pública.
O chefe de Governo justificou a escolha destes grupos profissionais com a requalificação da administração pública. "Num primeiro momento o programa poderá vir a ser dirigido para grupos como assistentes operacionais e técnicos, como forma de suporte ao processo de incremento de qualificação da administração pública".
Ana Avoila contesta a ideia de que estes profissionais são os menos qualificados: "Podem ser os que ganham menos, mas são o sustentáculo de todo o funcionamento do Estado."
A sindicalista acusa Passos de estar a querer cortar nestes funcionários para poder diminuir as funções sociais do Estado. "O que se trata aqui é de uma questão ideológica, da tal refundação do Estado."

martes, 5 de febrero de 2013

¿QUÉ ESTRATEGIA A SEGUIR FRENTE AL "GOLPE DE ESTADO DE BUSINESEUROPE?


05.02.2013
www.jaimelago.org
Las crisis son momentos propicios para forzar las cosas. Es lo que también piensa la Unión Europea. Los partidarios del fortalecimiento radical de las competencias de la UE aprovechan la actual coyuntura para avanzar con pasos de gigante hacia un poder de Estado federal. La supuesta necesidad de una especie de gobierno económico y financiero se utiliza como argumento a favor de dicho propósito. Asegurar el euro y la zona euro es el argumento último para avanzar terreno. Los presupuestos nacionales de los Estados miembros y sus planes económicos y sociales se encorsetan en una camisa de fuerza y deben​​ recibir la aprobación de la Comisión Europea. Paso a paso, la UE está desarrollando posibilidades casi ilimitadas para dictar la política social de los Estados miembros: además de las normas de Maastricht (el Pacto de Estabilidad), ahora hay un Pacto Euro plus, y el six-pack.
En este artículo se describe la enorme transferencia de poderes de los estados nacionales a la Unión Europea y aporta algunos elementos que podemos avanzar como marxistas para discutir de la contra-estrategia.

La construcción de la Unión Europea

En la primera etapa de la unificación europea, se estableció una zona de libre comercio sobre la base de un acuerdo entre los Estados-nación. En 1951, seis países fundaron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), una zona de libre comercio para ambos productos. En 1957, estos mismos países forman la Comunidad Económica Europea (CEE), un libre intercambio generalizado, definido por el Tratado de Roma. En su base se encuentran las cuatro libertades: libre circulación de capitales, personas, mercancías y servicios. Con el proyecto de la Europa de 1992, se lleva a cabo la libre circulación de personas y mercancías. Hoy en día lo que está encima de la mesa es la libre circulación de servicios (Directiva Bolkestein incluida).
Con el Tratado de Maastricht (1992), la unificación da un paso decisivo hacia el establecimiento de un cierto aparato de Estado confederal. En aquella ocasión, la zona económica de libre comercio (CE) se complementa con dos nuevos pilares:
1º la política exterior y de seguridad
2º la justicia y la política interior.
El conjunto se convierte en la Unión Europea, con su bandera e himno. En parte es intergubernamental, en parte supranacional. El tratado prevé la formación de una unión monetaria como una perspectiva para el año 1999, con la introducción de una moneda única (el euro). Para realizarlo, se pone la camisa de fuerza a los Estados nacionales: las reglas de Maastricht. La moneda única entra en circulación el 1 de enero de 2002. El Banco Central Europeo retira a los bancos nacionales la jurisdicción de la política monetaria.
Desde el 1 de diciembre de 2009, la Unión Europea tiene una Constitución (el Tratado de Lisboa) así como un poder legislativo, ejecutivo y judicial. Estos poderes emiten directivas que son decisiones obligatorias para los Estados miembro, ya que deben ser transformadas en leyes y decretos a nivel nacional.
Por encima del nivel del estado nacional existe, pues, una suerte de aparato de Estado confederal europeo al que los Estados constituidos ceden de buena gana más y más competencias. Pero la UE no es todavía un aparato estatal completo. La unificación en el plano político, policial y militar, se logrará cuando se pueda hablar de un federalismo europeo, con un aparato de Estado federal europeo, con los Estados nacionales como Estados parciales sometidos. Todavía no es esta la situación.
Jean-Claude Trichet, el antiguo presidente del Banco Central Europeo, expresó la posible configuración de ese futuro, a los ojos de los partidarios de Europa: “Por lo tanto, parece cada vez más audaz el no considerar la creación de un Ministerio de Hacienda europeo en el futuro. Sin embargo, el Ministerio de Finanzas de la UE sólo sería un componente del futuro marco institucional en Europa. Es fácil imaginar que, tras la puesta en común de varios elementos soberanos, el Consejo Europeo podría convertirse en el Senado de la UE, junto a un Parlamento Europeo que jugara el papel de Cámara Baja. Del mismo modo, la Comisión Europea podría convertirse en el ejecutivo, mientras que el Tribunal Europeo de Justicia sería el poder judicial de la UE. Y, dada la larga y orgullosa historia de los países europeos, no tengo ninguna duda de que la “subsidiariedad” jugará un papel importante en la Europa del futuro – significativamente mayor que en los actuales modelos de la federación.”[2]

La Unión Europea como construcción imperialista

La UE es una máquina de guerra económica contra las grandes potencias rivales, contra los países emergentes, contra el mundo y contra su propia clase obrera. La formación de bloques en el mundo esta a punto de llevarse a cabo de manera acelerada. Durante la última década, hemos sido testigos de un rápido ascenso de los países emergentes (Brasil, Rusia, India y China – los BRIC). Las relaciones de poder evolucionan hacia un mundo más multipolar, aunque Estados Unidos todavía mantienen su hegemonía a través de la superioridad militar.
La burguesía europea está luchando por la supervivencia del euro por razones estratégicas, por su lugar en el nuevo orden mundial. Como afirma Jean-Claude Trichet: “Europa tiene que enfrentarse a un nuevo panorama geopolítico, que está remodelándose profundamente por estas economías emergentes. Dentro de esta nueva constelación global, la integración europea – tanto económica como política – es fundamental para mantener nuestra prosperidad y nuestra influencia.”
La UE ejerce su dominio sobre países y zonas de influencia ante todo como aliado en la OTAN. Ahí existe un interés común con el imperialismo de EE.UU. A pesar de algunas “diferencias de estilo” y pequeñas fricciones allí donde se contraponen algunos intereses, la política exterior de la UE sigue en la misma dirección, en gran medida, que la de los Estados Unidos. La UE sigue a los EE.UU. en el bloqueo contra Cuba (aunque hay divisiones internas) y pone los mismos requisitos a China. Además, los países europeos han mantenido sus antiguos lazos coloniales. No es sorprendente pues que haya un conflicto de intereses al interior de Europa, como en el caso de Túnez, Libia o la República Democrática del Congo (entre Bélgica y Francia).
La formación de este bloque también sirve para llevar a cabo una política interior conjunta que haga recaer la crisis sobre las personas que trabajan, para el desmantelamiento de los salarios y la seguridad social, para la introducción de la «flexiguridad», para los ataques contra el derecho de huelga, etc. Paso a paso, la libertad de expresión se ve amordazada, como por ejemplo, en el caso de la prohibición de partidos comunistas.

Las competencias de la UE y de los Estados miembros

El Tratado de Lisboa actualiza y reúne los tratados anteriores y clarifica el reparto de competencias entre la Unión Europea (UE) y los Estados miembros. Se introduce por primera vez una clasificación precisa, distinguiendo tres tipos de competencias: las competencias exclusivas, las competencias compartidas y las competencias de apoyo. Además también hay una serie de competencias específicas.[3]
Las competencias exclusivas son áreas en las que sólo la UE puede legislar y tomar decisiones jurídicamente vinculantes. El papel de los Estados miembros se limita a la aplicación de estas decisiones, salvo cuando la UE les mandata adoptar ciertas decisiones ellos mismos. A esta categoría pertenecen la normativa aduanera, las normas sobre la competencia y la política monetaria. Dependen, por ejemplo, la decisión sobre las condiciones de competencia que igualan a las empresas públicas y privadas, con, entre otras medidas, la prohibición de los monopolios estatales y de los subsidios. Las directivas postales y ferroviarias son otro componente.
En las competencias compartidas, tanto la UE como los Estados miembro tienen potestad para adoptar decisiones legales vinculantes. Aún así los Estados miembro no pueden ejercer su jurisdicción mientras la UE no haya ejercido la suya o haya decidido no hacerlo. En las competencias compartidas, funciona el principio de subsidiariedad: esto significa que la UE sólo puede intervenir si es capaz de hacerlo con más eficacia que los Estados miembros.
A esta categoría pertenecen las reglas del libre mercado. Determinan todas las políticas de liberalización de la circulación de bienes, servicios, capitales y personas (Directiva Bolkestein).
Algunas competencias sociales también pertenecen a este grupo, como la promulgación de las directrices que se fijan las disposiciones mínimas de seguridad, condiciones laborales, de protección y de seguridad social, la protección en caso de despido, la representación colectiva o el trato equivalente entre hombres y mujeres. La UE también puede emitir directrices sobre legislación laboral y sobre las que los interlocutores sociales europeos lleguen a acuerdo. Así tuvo lugar la Directiva sobre el desplazamiento de trabajadores (a igual trabajo, igual salario en el trabajo interfronterizo), las directivas sobre el trabajo temporal, sobre el trabajo a tiempo parcial, sobre la jornada laboral máxima y la no discriminación.
También se incluyen en esta categoría: la agricultura y la pesca, los transportes, las redes transeuropeas, la energía, la cohesión económica y social, el medio ambiente, la salud pública y la protección del consumidor.
En las competencias de apoyo, la UE sólo puede apoyar, coordinar y completar las iniciativas de los Estados miembros. Por lo tanto, no tiene competencias legislativas en estas áreas y no puede intervenir. Las decisiones están reservadas a los Estados miembro. Aquí se incluyen la política industrial, la educación, la formación profesional y de los jóvenes, la cultura, el deporte, la protección contra los desastres o la ayuda al desarrollo.
Por último, hay competencias específicas. Así, la UE tiene potestad para asumir la coordinación de las políticas económica y de empleo.
Hasta ahora hemos hablado de “competencias explícitas”, es decir, de competencias formalmente identificadas y descritas. Pero también hay competencias subsidiarias no mencionadas: el Consejo Europeo (la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno de todos los Estados miembro) tiene la capacidad de tomar por unanimidad las medidas que considere necesarias para alcanzar alguno de los objetivos del Tratado en coherencia con el mercado europeo. Por ejemplo, la política fiscal, la seguridad social. En la práctica, esto significa que hay un derecho de veto: si un Estado miembro no está de acuerdo, la propuesta es rechazada.

Transferencias recientes

A principios de marzo de 2012, 25 de los 27 Estados miembros firmaron el “pacto de estabilidad”, vinculante o, según su nombre completo, el Tratado sobre estabilidad, coordinación y gobernanza. A este tratado se le conoce como el Fiscal Compact –tratado fiscal – y exige que todos los Estados miembros reduzcan su déficit presupuestario por debajo del 3% del PIB (con el equilibrio como objetivo permanente). Este margen del 3% se destina sólo a una política contracíclica, no al déficit estructural. El aumento del gasto no puede exceder el crecimiento económico y la deuda pública debe reducirse a menos del 60% del PIB. Los países cuya deuda pública sea mayor deben eliminar cada año 1/20ava parte de diferencia: en el caso de Bélgica, esto equivale a una reducción de la deuda de más de 20 mil millones los próximos tres años. Los países con alto nivel de deuda serán especialmente vigilados de cerca y se espera de ellos esfuerzos más importantes durante los próximos años. A partir de 2014, se podrá imponer una multa del 0,2% del PIB si no se cumplen esos objetivos. Para Bélgica, ascendería aproximadamente a 700 millones de euros. También se abordan otros desequilibrios macroeconómicos (la balanza comercial, la competitividad, la cuenta corriente). La clave es que en estas intervenciones en el presupuesto nacional, y por lo tanto en el gasto público, se pone en cuestión toda la distribución de las competencias descritas anteriormente.
Ya en mayo de 2010, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEEF) se establecieron como órganos intergubernamentales. El primero decide el apoyo financiero a los países en dificultades, el segundo asegura estos préstamos financiados por el presupuesto europeo. Desde julio de 2013, los dos cuerpos serán reemplazados por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES), un mecanismo permanente de lucha contra la crisis con un presupuesto de 500 millones de euros que puede prestar bajo estrictas condiciones, y permaneciendo ligados a los programas macroeconómicos de adaptación.
Desde 2011 entra en funcionamiento el Semestre europeo. Entre enero y junio, los Estados miembros y la Comisión Europea discuten juntos todas las reformas estructurales, medidas de crecimiento y auditorías fiscales. La segunda mitad del año se utiliza para aplicar las decisiones en los Estados miembros.
El Pacto Euro Plus se firmó en marzo de 2011 y refuerza las reglas en materia de competitividad, empleo, gasto y fortalecimiento de la estabilidad fiscal.
El six-pack es el nombre colectivo de seis paquetes legislativos que subyacen a la gobernanza económica de la UE. Cuatro propuestas atañen a la disciplina fiscal, mientras que dos nuevas ordenanzas afectan al diagnóstico temprano y las medidas eficaces sobre los desequilibrios macroeconómicos en la UE y la zona euro. El incumplimiento de estas nuevas obligaciones europeas conllevará sanciones.
Por lo tanto, el poder de la UE en términos de política fiscal, de política macroeconómica y de reformas estructurales se fortalece enormemente. No es de extrañar que Etienne Davignon[4] esté entusiasmado: “La crisis de la deuda del año pasado fue preocupante para Europa. Sin embargo, el resultado podría ser positivo. Hace doce meses, la zona euro no tenía legitimidad legal comparable a la de la Unión Europea. Hoy en día, ya la tiene. [...] El famoso six-pack, las medidas para evitar que los Estados miembros acaben nuevamente en problemas a causa de sus deudas, fue una transferencia muy importante de la soberanía nacional a Europa. Si me hubierais preguntado hace un año, si los Estados miembro estarían listos,  yo probablemente lo hubiera dudado.”[5]
La construcción del Estado supranacional europeo y el desmantelamiento de la soberanía nacional
Aunque el proceso de desarrollo es incompleto, la Unión Europea es un hecho. Esta realidad es irreversible. Esto no es incompatible con la enorme fragilidad de la Unión Europea y la zona del euro en la crisis actual. Las grandes tensiones económicas y políticas pueden hacer estallar la zona euro. O algunos países también pueden salir de la Unión y hacer tambalearse todo el trabajo de edificación. Pero aunque la UE y la zona euro tengan graves problemas debido a la crisis o se desmoronen, nunca sería para volver a los estados nacionales. El proceso ha ido demasiado lejos. Nos veremos confrontados a una unidad supranacional, tal vez con otra forma: una Europa de dos velocidades (un núcleo y la periferia europea). Por otro lado, hemos hablado de cómo la crisis actual es una oportunidad única para Europa de apropiarse de una serie de nuevas competencias – especialmente económicas.
Hoy en día vemos cómo, a pesar de todas las contradicciones, las élites económicas y políticas de Europa están luchando juntas para superar la crisis del euro, de la zona euro y de la Unión Europea. Asistimos a una movilización general de empresarios, partidos políticos, grupos de presión patronales para dar más poder a la Unión Europea.
Por tanto, aunque los Estados nacionales sigan existiendo (incluso en una Europa federal) y aunque haya contradicciones entre la burguesía de los distintos países puede existir una burguesía europea. Está en pleno desarrollo. Es visible en los grupos financieros europeos que trascienden las fronteras, como el que estaba activo durante el fraccionamiento de la “intocable” Societé Générale, “nuestro” holding nacional. Y también en las organizaciones de empresarios y grupos de presión en Europa (como la Mesa Redonda Europea de Industriales) y en los partidos políticos europeos que han desarrollado, mayoritariamente, una especie de partido europeo confederal, con un programa europeo común.
A pesar de las numerosas contradicciones, a pesar de las diferencias lingüísticas y culturales, todos los líderes políticos y empresariales hablan el mismo lenguaje de capacidad competitiva y de competitividad frente a otras economías y regiones de reciente aparición. En base a esto, en cada Estado miembro, esta burguesía europea se deshace voluntariamente de competencias para cedérselas al Estado supranacional en construcción. Este abandono de competencias no se basa en ningún tipo de opresión imperialista por parte de la Comisión Europea contra las burguesías de los diferentes países.
Aunque hoy en día, la burguesía alemana es la fuerza dominante y la capital alemana está emergiendo como la más fuerte de la Unión Europea y la zona euro, no podemos hablar de opresión nacional. Como afirma el Partido Comunista de Grecia (KKE): “Grecia no está “ocupada” por la Comisión Europea (CE), por el Banco Central Europeo (BCE) o el Fondo Monetario Internacional (Troika).” El KKE subraya el hecho de que la plutocracia griega es totalmente cómplice. Grecia no es una neo-colonia. La UE es una unión voluntaria, con un desarrollo desigual.

¿Qué posición frente a la UE en desarrollo? ¿Qué hay de progresista y de reaccionario en la construcción de la Unión Europea?

Desde un punto de vista económico, la centralización de las fuerzas productivas más allá de las fronteras nacionales va en el sentido de la historia y por tanto es progresista. Este proceso ya fue descrito por Marx en el Manifiesto Comunista, en la formación de estados nacionales. Pero, desde un punto de vista político, la UE es una máquina de guerra reaccionaria para la puesta en marcha de los grandes monopolios europeos contra otros bloques económicos y contra su propia población trabajadora.
Aunque se centralicen las fuerzas de producción no es necesario un aparato político de Estado en sí mismo. No hay leyes acerca de la centralización política, mientras que la economía, de hecho, se ajusta a leyes. Pero la burguesía ha optado por la creación de este aparato de Estado supranacional, motivada, naturalmente, por el deseo de mejorar la resistencia frente a otras potencias económicas mundiales, como las llamadas potencias emergentes. Pero esta elección de una UE unificada es más bien una huida hacia delante, en términos económicos, asociada a una decisión política para forzar a las economías muy desiguales en una misma cerca, y ahora se ven las consecuencias.

¿Reformar Europa?

Algunos aspiran a “una Europa más social y democrática”. Y “quieren iniciar relaciones más justas” con otros bloques y con el Tercer Mundo. Esta corriente quiere reformar el aparato del Estado europeo para hacerlo más social, democrático y anti-imperialista.
Asistimos en este caso a una repetición a nivel supranacional de una contradicción política fundamental que también se da a nivel nacional: ¿debemos limitarnos a corregir las deformaciones más negativas del sistema económico y político o debemos construir una sociedad distinta ? Sin embargo, como un Estado-nación no puede ser democrático y social, mientras los grandes grupos capitalistas impongan su ley a toda la sociedad, mientras decidan lo que se produce y dónde se produce, mientras decidan quién recibe dinero y por qué, mientras puedan – a través de su poder financiero – influir de todas las maneras posibles en las decisiones políticas, el aparato de Estado europeo tampoco podrá ser “mejorado” fundamentalmente. Esto requiere un cambio esencial. Esta es una línea divisoria entre los partidos comunistas consecuentes y el Partido de la Izquierda Europea.
Luego, por supuesto, también está el punto de vista “socialdemócrata”, que pretende defender una Europa social. Sin embargo, los propios partidos socialdemócratas europeos han participado en la construcción de esta Europa neoliberal e imperialista. Cuando ocuparon los puestos de primer ministro en once de los quince Estados miembros, no vacilaron en poner en marcha la liberalización de los servicios públicos y aprobar los objetivos de Lisboa en 2010. Y también hoy siguen siendo partidarios de una gran potencia europea. La pequeña capa de pintura social que sacan “a veces”, “un poco”, “de tiempo en tiempo” no cambian mucho.

¿Un retorno a la independencia nacional?

También existen otras corrientes que desafían a la formación de un Estado europeo. Algunos abogan por un retorno a los Estados nacionales. Sin embargo, esta estrategia se basa en la ilusión de que hay una diferencia cualitativa entre el carácter de clase del Estado europeo supranacional y la construcción del Estado nacional. Si esta diferencia existiese realmente, efectivamente se podría defender una estrategia de retorno a la soberanía nacional y podríamos proponer una estrategia en dos etapas, en la que, tras el retorno al estado nacional, vendría una lucha por una sociedad socialista.
Pero son los propios Estados nacionales, con altibajos, impulsados por los grandes monopolios, los que renuncian paso a paso a su soberanía para construir un potente aparato europeo. Esto significa que el carácter fundamental del aparato europeo no difiere del de el Estado nacional. Supongamos que mañana Francia sale de la Unión Europea. ¿Qué clase estaría en el poder?

El futuro no está en el regreso a los Estados nacionales soberanos. Defendemos la unificación europea, pero sobre otra base.

De modo que no estamos de acuerdo con el punto de vista que aboga por una estrategia en dos etapas. Primero un cambio democrático en el plano nacional con la restauración de la soberanía nacional frente a Europa, y después un cambio socialista. La fase democrática nacional sería dejar Europa y organizar el retorno completo hacia un Estado nacional. Un punto de vista similar al defendido por las fuerzas políticas que están por la salida de la Unión Europea como requisito previo para comenzar a partir de entonces la lucha por el socialismo. Esto equivale a considerar el Estado europeo como algo cualitativamente diferente del Estado nacional. La tradición revolucionaria de la soberanía francesa,[6] por ejemplo, está en contradicción con el hecho de que la propia Francia es una gran potencia imperialista (que no duda en intervenir militarmente en África, como en Ruanda o en Costa de Marfil ). La burguesía francesa se convirtió en parte de la burguesía europea con el fin de llevar a cabo sus ambiciones de gran potencia.

Una estrategia europea

Incluso sin la existencia de la Unión Europea, la entidad geográfica Europa nos obliga a pensar acerca de la colaboración dentro de este marco. Con la creciente internacionalización de la economía, soñar con una sociedad socialista en Bélgica aislada en medio de un continente europeo capitalista es una ilusión. La construcción del socialismo en Bélgica, inevitablemente, formará parte de los cambios radicales en el mundo entero, en Europa o en Europa Occidental, cambios ligados a una crisis profunda en los países de Europa occidental y que llevará al fracaso total de sus estructuras económicas y políticas.
El hecho de que, además, los Estados Unidos de Europa estén hoy en construcción pone de relieve de manera todavía más evidente esta necesidad de una estrategia más amplia. Porque el movimiento anti-capitalista de un país no sólo debe revertir radicalmente la política de su propio país, sino también enfrentarse a las estructuras europeas. Esto nos obliga a pensar y actuar en el marco de la UE.
La lucha por el socialismo se enfrentará, inevitablemente, a una estructura de Estado nacional y europeo. Actualmente no se puede precisar si el movimiento para el establecimiento de un poder democrático popular se hará por un grupo de países que se separen de la Unión o por todos los países europeos juntos. Inevitablemente, la construcción de una Europa socialista se extenderá durante un largo período, con una sucesión de diversos movimientos revolucionarios en los que se impliquen partes más o menos importantes de Europa en función de la naturaleza y gravedad de las contradicciones. La UE y sus instituciones podrán entonces dar paso a una federación de Repúblicas Socialistas formada por países que vivirán una transformación socialista.
Esto muestra la importancia estratégica de las actividades internacionales a escala europea.
¿Afirmaciones positivas o negativas frente al super-Estado europeo en construcción?
Está claro que debemos luchar contra la UE y su política antisocial, antidemocrática e imperialista y rechazarla mediante reivindicaciones negativas, pero, ¿qué pasa con las reivindicaciones positivas que hagan hincapié en algunas reformas concretas?
En la práctica, durante la cumbre de la UE en Bruselas en diciembre de 2001, el PTB ya dio el paso para hacer afirmaciones positivas respecto a las autoridades europeas. Durante la manifestación sindical europea D13. En esa ocasión, elaboramos un folleto que recogiendo algunas demandas sociales y democráticas, como el salario mínimo europeo y la eliminación de los artículos del Tratado de Maastricht que someten a las empresas públicas a las reglas de la libre competencia y del mercado (es decir, la prohibición de los monopolios públicos, la prohibición de las subvenciones, la prohibición de distorsionar la competencia, las empresas estatales).
En las elecciones europeas de 2004 y 2009 el PTB también desarrolló una “Plataforma Europea de reivindicaciones”, con diversas categorías de reivindicaciones en las que, además de las exigencias negativas, muchas de ellas también eran positivas:
  • Reivindicaciones sociales, como un salario mínimo europeo, la generalización de la indexación automática de los salarios a la inflacción, la pensión a los 55 años para las mujeres y los 60 para los hombres, a igual trabajo igual salario e iguales condiciones (para el trabajo transfronterizo) ,  un trabajo adecuado y conveniente para todos (un máximo de 40 horas semanales y 8 horas por día), la educación gratuita para todos.
  • Reivindicaciones económicas, incluyendo un impuesto europeo sobre los millonarios, una banca pública europeas, sanciones contra las empresas rentables que cierran o deslocalizan, normas ambientales más estrictas, especialmente para la industria, el cierre de los paraísos fiscales en la UE y las sanciones contra las transacciones a los paraísos fiscales fuera de la UE, la protección de los agricultores y la eliminación de los subsidios a la agroindustria,  contratos agrícolas justos con el tercer mundo.
  • Exigencias democráticas como, entre otras, derechos políticos y sindicales, una política de inmigración basada en criterios objetivos y humanos, el derecho a un referéndum europeo.
  • Una revisión de los Tratados de la UE de manera que las directivas de la UE no puedan imponer la regresión social, si no sólo una nivelación hacia arriba (es decir, imponer normas mínimas), la eliminación de la prohibición de los monopolios públicos y los subsidios a las empresas estatales, la  no sumisión de los servicios de utilidad social a las normas de competencia así como la eliminación del Tratado de Lisboa (Constitución Europea).
  • Reivindicaciones acerca de las instituciones europeas: el poder legislativo debe estar exclusivamente en manos del Parlamento Europeo, la retirada de la OTAN y no la construcción de un ejército europeo.
¿Estás múltiples exigencias eran correctas?¿O el rechazo de la consigna a favor de la “Europa social”, quiere decir que no podemos defender ninguna reforma del Estado europeo? ¿Sólo hacemos reivindicaciones negativas (“contra”) o luchamos también por cambios positivos en el interior de este superestado europeo? ¿Qué consignas y demandas debilitan “el Estado europeo de las multinacionales” en construcción y cuáles le refuerzan?
Debemos estudiar el desarrollo de las contradicciones de la política social y económica con el fin de formular rápidamente consignas negativas que tengan como objetivo debilitar el poder económico, político y militar de la Unión Europea
Estas reivindicaciones deben tener la ambición de aumentar la conciencia de los trabajadores en Europa acerca de la necesidad de una Europa totalmente diferente, sin explotación y sin el objetivo de dominar a otros países y otros pueblos. Es necesaria una nueva forma de gobierno. Nosotros la resumimos con el término “socialismo”.
Hay dos tipos de argumentos contra las reclamaciones intermedias positivas: en primer lugar, el que hace hincapié en la singularidad del estado supranacional y, en segundo lugar, el que afirma que creamos ilusiones sobre la construcción de una Europa social a través de reformas graduales.

“La singularidad del Estado supranacional”

Según los defensores de este punto de vista, el Estado supranacional europeo tiene un carácter particular, aún más antidemocrático. Como es natural, conviene debilitarlo – o incluso disolverlo – y hacer afirmaciones positivas sería equivalente a reconocer las competencias. En su lugar, debemos rechazarlas y combatir cualquier nueva transferencia de la soberanía nacional.
“En la actualidad la UE es la entidad estatal más peligrosa y más agresiva para la clase obrera. Luchar por la democratización de la UE siembra ilusiones y fortalece de facto a la entidad  estatal de las multinacionales. Tenemos que crear un movimiento anti-UE internacionalista y oponernos a cualquier ampliación de las competencias de la UE “, escribie un partidario de esta tendencia.
La distinción entre dos burguesías, una pro-fascista y una democrático-burguesa existía en los años 1930 y 1940. Difícilmente se puede decir que esta distinción siga existiendo en lo que concierne  a la construcción de la Unión Europea y en todo caso no existe en términos de lo que concierne a la política de de esta UE. Por lo tanto, este argumento decae. Partimos por tanto de la realidad de que este Estado supranacional en construcción existe y que requerirá la misma lucha que contra el Estado nacional, si queremos cambiarlo de manera fundamental (con la participación de diferentes pueblos).
A esto se suma un importante debate en relación a lo que significa “debilitar” la UE. Si “debilitar” significa “eliminar las competencias” para llevarlas a nivel nacional, entonces tenemos un problema. ¿De qué sirve desplazar las competencias si, en manos del Estado nacional, se utilizan de manera igualmente reaccionaria? Tomemos el ejemplo de Noruega, que no es miembro de la UE. Los trabajadores noruegos están en mejor situación, no porque su país esté fuera de la UE, sino porque Noruega tiene petróleo. Pero sufrieron igualmente una reforma de las pensiones y el desmantelamiento fue mucho más allá que en Bélgica. El debilitamiento real de la UE se da a través del fortalecimiento del movimiento obrero, aumentando su fuerza de choque y su conciencia, guardando los resultados parciales y dirigirlos contra la política de la UE en su conjunto. La formulación de reivindicaciones intermedias tiene como objetivo principal contribuir a ello.
Al igual que lo hacemos en el plano belga, también podemos reclamar reformas sociales y democráticas a nivel europeo, siempre que contribuyan al objetivo político final, el socialismo.
“Promocionar reivindicaciones en positivo crea ilusiones sobre la posibilidad de una Europa social”
Naturalmente, hay una diferencia entre la ilusión de que la UE vaya a ser un día “social” y el hecho de exigir reformas de las instancias europeas. Esta diferencia está clara respecto al Estado belga, no estamos luchando por una “Bélgica social”, si no por una Bélgica socialista. Esto no nos impide exigir reformas.
Algunos consideran que difundir propuestas positivas siembra ilusiones sobre el carácter de la Unión Europea.
“El problema no es “dejar caer” la defensa de las conquistas sociales nacionales o no tener el objetivo común de una Europa socialista. La pregunta que surge es si hay que luchar o no por la desaparición de la Unión Europea, tal y como se construye hoy. Exigimos generalizar las conquistas sociales y los derechos a todos los trabajadores de Europa. Nosotros no llamamos a hacer políticas europeas (ilusorias), si no a recoger estas mismas exigencias desde abajo. Al mismo tiempo, denunciamos el hecho de que esta construcción europea es la que lo hace imposible y que hace falta una integración sobre otra base (democrática, social…). Nuestras demandas deben llegar a poder demostrar al ser recibidas que las reivindicaciones sociales y democráticas “realistas” son imposibles de cumplir en esta construcción europea y que hace falta evitar reforzar las ilusiones sobre una posible “Europa social”. Con esta misma perspectiva, apoyamos y organizamos la solidaridad con todas las luchas nacionales. Defendemos un internacionalismo sobre la base de la defensa de las conquistas nacionales de los diferentes países y su generalización a toda Europa.”
Esta posición abandona la lucha por las reformas a nivel europeo, en nombre del carácter de clase de la Unión Europea. ¿Pero en nombre de qué nos batimos entonces por reformas a nivel nacional?
Esta lucha concreta por cambios es necesaria debido a que mejoran las condiciones de vida y de trabajo, y al mismo tiempo son una “escuela” que permite descubrir la fuerza colectiva y para aprender a desarrollar y poner en práctica una orientación política. Pero, al mismo tiempo, nos damos perfecta cuenta que las conquistas no podrán ser duraderas en ningún terreno mientras los monopolios capitalistas y las multinacionales tengan el poder. Estos múltiples movimientos de lucha y las experiencias diversas, sin embargo pueden converger para formar un movimiento aún mayor a favor de un cambio de sociedad.
Lo esencial es: ¿queremos dividir al movimiento por las concesiones y limosnas y hacerle abandonar la lucha de clases, o buscamos lemas que eleven la conciencia del movimiento? Si esto es cierto con respecto al Estado nacional, ¿por qué no habría de serlo respecto al estado supranacional?

¿Qué reivindicaciones formular y a qué nivel?

Debemos partir de dos cosas. En primer lugar, con el propósito mencionado, de formular reclamaciones que sean anti-capitalistas, que ayuden a mejorar la correlación de fuerzas y aumenten la conciencia (que por tanto no crean ilusiones). En segundo lugar, tenemos que observar muy  concretamente la realidad del reparto de competencias entre la UE y los estados nacionales, tal y como está hoy en día. ¿Qué reivindicaciones podemos hacer en las distintas competencias que hemos mencionado más arriba?
Debemos examinar si las reivindicaciones presentadas hacen avanzar en las luchas y el nivel de conciencia a nivel nacional y europeo. La exigencia de un impuesto a los millonarios en el conjunto de Europa estimula el debate sobre las siguientes cuestiones: ¿quién debe pagar la crisis y por qué los bancos y los monopolios son cada vez más ricos?

Una toma de posición global frente a las competencias de la UE

Cualquier cambio de competencias requiere una modificación del Tratado de Lisboa (la Constitución de facto). Al igual que en Bélgica, donde nuestra alternativa a la constitución nacional es una constitución socialista, del mismo modo, nuestra alternativa al Tratado de Lisboa también es una constitución socialista. Al igual que el plano belga luchamos por reivindicaciones específicas en relación a la constitución (como los derechos democráticos y las libertades fundamentales), también debemos hacerlo con el Tratado de Lisboa.
Entre otras cosas sostenemos que los derechos democráticos fundamentales sean inviolables. Esencialmente, esto significa que no se deben colocar en pie de igualdad con las famosas “cuatro libertades”, según lo dispuesto en la actual reforma Monti 2. Así, la UE tiene la intención de prohibir las huelgas contra el dumping social practicado por las empresas transfronterizas.
Por tanto reivindicamos que las empresas públicas no estén sometidas a las normas de la competencia, si no que reciban el estatus de servicio público. Al mismo tiempo, sostenemos que los sectores sociales y culturales, la educación y el deporte se lleven a cabo fuera de los mecanismos de mercado.
Otra demanda importante es que la UE no tenga derecho a imponer el desmantelamiento social de los Estados miembros. O, en otras palabras, es necesario que la UE sólo pueda iniciar una espiral social ascendente, imponiendo normas mínimas.
Las competencias exclusivas (en las que sólo la UE puede adoptar leyes y decisiones vinculantes)
Tomemos el ejemplo de Correos. En 1998, la Comisión presentó un documento en el que se dice que los servicios postales están sujetos a las condiciones de competencia, de conformidad con una sentencia del Tribunal de Justicia (los servicios postales de los Países Bajos en contra de la Comisión Europea, 1992). Las condiciones de competencia se definen en los artículos 81 a 89 del Tratado de Maastricht (artículos 101 a 109 del Tratado de Lisboa): no a la convención de precios, no a la posición de poder (monopolio), no al apoyo estatal. Esto se aplica igualmente a las empresas públicas “siempre y cuando su aplicación no impida el rendimiento, de hecho o de derecho, de la misión particular confiada a ellos.” La misión particular confiada a ellos, es la distribución universal del correo. En cada municipio, debe haber al menos una vez por día laborable una llegada, un envío y una entrega de los envíos postales.
Con este espíritu se elaboraron las directivas postales europeas de 1997, 2002 y 2008, para la progresiva liberalización del sector postal. Estas directrices determinan las condiciones de competencia y prohíben “subvenciones cruzadas”, gracias a los cuales los sectores rentables (envío por correo) ayudan a los servicios  deficitarios (oficinas de correos).
Bélgica inscribió las condiciones de la liberalización en la ley de 1991 sobre la reforma de las empresas públicas y del servicio universal, confiado a Poste. Estas condiciones fueron establecidas en los contratos de gestión entre la administración de La Poste y el Estado belga. El resultado es conocido: la racionalización (Géoroute), la reducción de personal, cierre de las oficinas de correos y su sustitución por puntos de correos, la introducción de “distribuidores” de correo mal pagados, y por lo tanto baratos. Todo esto ha sido esencial para preparar a la empresa pública (La Poste) a competir con la empresa privada.
Ni que decir tiene que luchamos contra todas estas medidas de liberalización (es decir, demandas negativas). En consecuencia, es lógico formular demandas concretas en relación a los artículos 101 a 109 del Tratado de Lisboa, a saber, la garantía del estatus de “empresa pública”, con el derecho a subvenciones, a subsidios cruzados y el derecho de monopolio.
En la medida en que el Estado europeo determina las reglas, todas las nacionalizaciones en Europa deberían tener en cuenta las condiciones del mercado y competencia impuestas por la UE. No tiene sentido exigir la nacionalización en un Estado miembro de la UE sin impugnar estas normas europeas. Carece igualmente de sentido exigir sólo nacionalizaciones a nivel de un Estado miembro. Los monopolios y los bancos en Europa son transnacionales, ¿por qué las empresas públicas no podrían serlo? Los estados belga, luxemburgués y francés tienen una participación minoritaria en Fortis. ¿Por qué no podrían manejar un banco público? ¿O una sociedad de correos pública? ¿O iniciativas públicas sobre el medio ambiente? ¿Por qué tendríamos que reivindicar esto a nivel nacional y no en el plano  europeo?
Las competencias compartidas (en las que los Estados miembros podrán ejercer su jurisdicción sólo en la medida que la UE no haya ejercido la suya o haya decidido no hacerlo)
Queremos interpretar esta categoría aplicando el principio de que la UE sólo pueda aplicar una espiral ascendente y no una descendente. Por eso formulamos reivindicaciones que impongan normas mínimas en toda la UE, como un salario mínimo en función del producto interno bruto (PIB) per cápita. Además, queremos registrar formalmente en la Constitución (Tratado de Lisboa) que la UE no pueda organizar el desmantelamiento, en otras palabras, que los Estados miembros no tengan el derecho de imponer condiciones más estrictas que las normas mínimas.
Competencias de apoyo y competencias particulares (en las que la UE carece de competencias legislativas, sólo puede apoyar, coordinar o complementar los esfuerzos de los Estados miembros)
En este terreno, la UE no puede situarse en el lugar de las leyes nacionales y por lo tanto no puede aplicar[**1] ninguna sanción. No puede haber transferencia de competencias a la UE. Esto se aplica a áreas como la industria, el turismo, la educación, la cultura y el deporte.
La política económica y la política laboral, también, son competencias especiales. Aquí, la UE sólo puede intervenir coordinando al precisar las líneas de trabajo. Un ejemplo son las normas de Lisboa de 2010 y las de  Europa 2020 sobre el empleo.
¿Qué pasa con los impuestos y por lo tanto también, por ejemplo, con la reivindicación a favor de un impuesto europeo a los millonarios? Son las denominadas responsabilidades subsidiarias (sobre las que en la práctica existe un derecho al veto, en que un sólo voto en contra en el Consejo Europeo es suficiente para rechazar la propuesta)
La UE no tiene competencias para armonizar los impuestos directos y cotizaciones sociales y sólo puede dar indicaciones para hacerlas concordar.
En materia de impuestos, sin duda no abogamos por la transferencia de competencias a escala europea.
Sin embargo, el Consejo puede tomar medidas excepcionales (y medidas relacionadas con la seguridad) por unanimidad para alcanzar las metas de la comunidad aún sin tener competencia formal para este fin (artículo 352 del Tratado de Lisboa).
En resumen, nada impide la aplicación de un impuesto nacional sobre los millonarios. No queremos que esta propuesta dependa de la simultaneidad Europea. Pero también, al igual que una tasa Tobin a nivel europeo, igualmente puede ser votado un impuesto a los millonarios.
Dado que una sola voz en contra es suficiente para impedir dicha medida Europea, esta reivindicación es útil para establecer una campaña conjunta sobre esta cuestión en todos los países de la Unión. En los países donde el gobierno opone su veto, la campaña puede recibir una dinámica adicional.
Los impuestos sólo son competencia de la UE si atañen a la competencia y el libre mercado. Por ejemplo, la UE podría tomar medidas contra los paraísos fiscales, ya que ha tomado recientemente medidas contra Irán: como parte de las sanciones contra Irán, la UE ha publicado una orden que prohíbe transacciones financieras, después de lo cual treinta bancos iraníes fueron excluidos del sistema de pagos internacional SWIFT. ¿Por qué no sería posible para los paraísos fiscales?
¿Qué reivindicaciones estructurales sobre el Banco Central Europeo (BCE), como la exigencia de un reajuste de la deuda o bonos europeos?
Las propuestas de reivindicaciones intermedias a este respecto empujan en la dirección de una mayor conciencia, y su objetivo es fortalecer la movilización anti-capitalista. No defendemos reivindicaciones que alimentan ilusiones en las autodenominadas soluciones fundamentales para solucionar la crisis,  y que no son – como el desarrollo de una política anticrisis keynesiana. Todas ellas llevan a las siguientes propuestas:
  • Otro estatus para el Banco Central Europeo, de modo que su acción no se concentre en la lucha contra la inflación, si no que también pueda provocar una intervención política contra la crisis mediante intervenciones en el crédito, las compras de bonos del Estado, préstamos a los estados en lugar de préstamos sólo a los bancos.
  • El lanzamiento de euro-obligaciones (o euro-bonos) a través los cuales los Estados miembros en dificultades puedan pedir prestado a la misma tasa de interés que el país más fuerte. Es una forma de solidaridad que actualmente rechaza Alemania. (Véase el artículo de Henri Houben en esta edición.)
  • Una auditoría de las deudas para determinar dónde está la deuda de los Estados para que estas deudas se salgan del mundo financiero.

Las recientes transferencias: una violación inaceptable de los derechos soberanos

Combatimos la toma de poder autoritaria mediante la imposición de un gobierno económico europeo, ya que es una intervención inaceptable contra la democracia y la soberanía popular. Luchamos contra todas las medidas derivadas de la aplicación del semestre europeo y las sanciones que resulten de la aplicación del six-pack.
Existe un creciente problema de soberanía popular y de democracia popular – “el poder se desliza de las manos de la gente”. Hay por tanto un problema de legitimidad democrática, tanto a nivel belga como a nivel europeo, donde se siente aún más. La influencia de los ciudadanos sobre la política sigue disminuyendo. Desde la perspectiva de la soberanía del pueblo, un votante de Bélgica no tiene ninguna influencia sobre los delegados alemanes en el Consejo Europeo, pero esta voz alemana en realidad pesa mucho más en la política que se lleva a cabo. El elector belga no tiene ningún control sobre la Comisión Europea. Y el votante belga no tiene ninguna influencia en lo que hacen, deciden y votan en el Parlamento europeo los diputados que él mismo ha elegido.
Esta política y estas instituciones fueron hechas a la medida de los bancos, las multinacionales y euromillonarios que a veces incluso las dirigen directamente.
A las intervenciones y al fortalecimiento de los dictados autoritarios, oponemos medidas radicales democráticas. Nos proponemos concretar la reivindicación de soberanía del pueblo reclamando:
  • Consultas populares sobre el Tratado de Lisboa y sobre las decisiones clave que conciernen al funcionamiento de la Unión Europea.
  • La supresión del Pacto Euro-plus, las medidas del six-pack y otras que refuerzan la “gobernanza económica” antidemocrática.
Con el fin de dar vigor a estas demandas, buscamos formas destinadas a poner en práctica la soberanía del pueblo, mediante la creación de campañas europeas de desobediencia contra las decisiones impuestas de manera autoritaria.

El socialismo

La política económica, fiscal y social antidemocrática que se impone actualmente a la población de Europa parte de una lógica liberal asfixiante. Trata de poner a las multinacionales europeas en condiciones de salir mejor paradas en la competencia en un mercado mundial saturado, frente a una crisis estructural económica insoluble. Esta política es un paso más en la espiral de desmantelamiento social, del dumping salarial y en la práctica consistente en poner a competir a unos contra otros, países de la UE y diversas regiones del mundo.
Más que nunca, nos damos cuenta hasta qué punto el modo de producción capitalista es irracional, criminal y carente de perspectiva, lo urgente que es luchar por una alternativa socialista que reniegue de esta lucha competitiva a muerte y que defienda una economía planificada al servicio de las necesidades humanas y de la gestión sostenible de la naturaleza y la producción.
Jo Cottenier (jocott@numericable.be) es miembro del Buró del Partido de los Trabajadores de Bélgica. Es autor con Patrick De Boosere y Thomas Gounet de Societe Generale 1822-1992, EPO, 1989, y con Kris Hertogen de El tiempo trabaja para nosotros, la EPO 1991.
Pol De Vos (pdevos@itg.be) es médico y doctor en ciencias médicas. Trabaja en el Departamento de Salud Pública del Instituto de Medicina Tropical de Amberes. Es miembro del departamento de investigación del Partido de los Trabajadores de Bélgica. (Bibliografía en poldevos.blogspot.com.)

[1]Peter Mertens, ¿Cómo se atreven? http://www.jaimelago.org/node/22  [2]Les Échos, 27 diciembre 2011.
[3] « Répartition des compétences au sein de l’Union européenne », Europa, Síntetis de la legislación de la UE, http://europa.eu/legislation_summaries/institutional_affairs/treaties/li….
[4] Político y empresario belga.Vicepresidente de la Comisión Europea de 1981 a 1985.
[5] De Tijd,24 diciembre 2011.
[6]Tradición que tiene sus orígenes en la Revolución francesa de 1789.