Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista en EE.UU. Jerez de la Frontera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista en EE.UU. Jerez de la Frontera. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de enero de 2014

DETROIT: LA NOCHE DE LOS LOBOS




Por: Mumia Abu Jamal    Un tribunal federal aprueba la quiebra de la ciudad de Detroit, poniendo en la tajadera las pensiones de miles de trabajadores jubilados.


Ya empezó.

El desmantelamiento y desmembramiento de Detroit está por llegar, ya que un tribunal federal de Estados Unidos abre la puerta a un programa de desastre.

Con su aprobación de la quiebra, se ponen en la tajadera las pensiones de miles de trabajadores jubilados de esta ciudad. Ellos y ellas trabajaron durante décadas. Luego se jubilaron y esperaban vivir de sus pensiones en sus últimos años.

Sin embargo, una camarilla de abogados, jueces, políticos y financieros han proporcionado el marco para quebrantar los contratos y disfrutar del banquete como vampiros en un hogar de ancianos.

El capitalismo se devora a sí mismo. En su infernal búsqueda de cada vez más ganancias, absolutamente nada es sagrado.

Con sus escuelas clausuradas, sus casas hipotecadas y su enorme población negra, Detroit está en el menú.

Y lo crean o no, Detroit es solo el comienzo; esto no acaba ahí. Hoy, Detroit, mañana, cualquier lugar.

Este es el saldo de la guerra cada vez mayor contra las y los trabajadores, especialmente los sindicatos.

Próximamente, California. Y a partir de ahí, la moneda está en el aire.
Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.


--©’13maj
4 de diciembre de 2013
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah  Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México
http://amigosdemumiamx.wordpress.com/2014/01/04/detroit-la-noche-de-los-lobos/

Mumia Abu Jamal (Pantera negra)

Mumia Abu-Jamal (nacido con el nombre de Wesley Cook el 24 de abril de 1954 en Filadelfia) es un periodista y activista político afroamericanoestadounidense, acusado del asesinato del policía Daniel Faulkner y sentenciado a muerte en 1982.
Su caso ha generado campañas masivas por su liberación en Estados Unidos y el resto del mundo y las fraternidades policiacas estadounidenses han buscado activamente acelerar su ejecución.

Técnicamente, estuvo esperando ser ejecutado entre 1982 y diciembre de 2001, cuando el juez federal de distrito William Yohn revocó la pena de muerte de Jamal.

Sin embargo, Yohn reafirmó los cargos contra Jamal, condenándolo a cadena perpetua. El 27 de marzo de 2008, un tribunal estadounidense ordenó revisar la condena a muerte.1

La Jornada, Nueva York, 7 de diciembre 2011. El ex pantera negra Mumia Abu-Jamal, uno de los condenados a muerte más famosos de Estados Unidos, no será ejecutado y su pena se conmutará a cadena perpetua.

El fiscal de Filadelfia, Seth Williams, dijo que no volverá a solicitar la pena de muerte para el periodista y activista por los derechos de los afroestadunidenses en los años 1960 y 1970, condenado por matar a un policía blanco en 1981. Abu-Jamal siempre se declaró inocente del crimen.
Williams añadió que no tenía "ninguna duda" de que Abu-Jamal, de 57 años de edad, asesinó al policía Daniel Faulkner el 9 de diciembre de 1981.
Por su parte, los abogados defensores –Judith Ritter y el equipo legal de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP), la mayor organización de derechos civiles de los estadunidenses negros– valoraron positivamente el anuncio.
"Los fiscales hicieron lo correcto", dijo John Payton. "Después de 30 años, ya era hora de poner fin a esta carrera en pos de la pena de muerte", agregó.
La NAACP siempre denunció la parcialidad de las audiencias que llevaron a la condena a muerte de Abu-Jamal, pues lo sentenció un jurado sólo de blancos.

La causa de Abu-Jamal se convirtió en emblema de los esfuerzos internacionales para abolir la pena de muerte en Estados Unidos. Fotogénico y elocuente, el ex pantera negra continuó realizando en prisión su programa de radio "Live from Death Row" (En vivo desde el corredor de la muerte), que fue también el título de su exitoso libro editado en 1995.

Una petición lanzada en Internet en enero de 2010 para pedir al presidente Barack Obama que rechazara la pena de muerte recogió miles de firmas, incluidas las de la ex primera dama francesa Danielle Mitterrand, ya fallecida, el escritor alemán Günter Grass y el estadunidense Noam Chomsky.


martes, 22 de octubre de 2013

NADA PODRÁ EVITAR EL ARMAGEDÓN ECONÓMICO-FINANCIERO Y LA CRISIS SOCIAL EN EE.UU



 Pese al fin del cierre del gobierno

Basem Tajeldine

Pese a que los líderes del senado estadounidense hayan declarado haber alcanzado un acuerdo para poner fin al cierre del gobierno, elevando nuevamente el astronómico techo de la deuda calculada en 16,7 billones de dólares, las consecuencias de la crisis estructural del capitalismo en Estados Unidos ya comienzan a verse y marcan, si lugar a dudas, un cambio de época para el mundo.
Según el nuevo plan del senado estadounidense, esta nueva moratoria debería prolongar el límite de la deuda federal y mantener el Gobierno abierto para proporcionar su financiación hasta el 15 de enero del próximo año, dando tiempo a que el Congreso inicie un debate sobre cómo reducir aún más el gasto público que permita acabar con el déficit fiscal de ese país [1], lo que terminará por prolongar aún más la agonía del pueblo estadounidense, mientras la carroñera plutocracia de ese país aprovechará un año más para continuar usurpando los fondos públicos para hacer frente a la verdadera razón de la crisis capitalista: que es producto de la taza decreciente de ganancia del gran capital, la especulación financiera y la sobreproducción de mercancías que no logra conseguir mercados para su consumo.
Resultan, por menos decir, impresionantes la mayoría de las informaciones, comentarios y análisis que surgen de muchas partes del mundo a razón de la crisis estructural que hoy enfrenta el sistema capitalista especialmente en Estados Unidos (EE.UU.). Todas estas noticias resultan muy alentadoras para quienes creemos que otro mundo es posible y urgente para salvar la humanidad.
Llama la atención el hecho particular que sean las mismas recocidas personalidades vinculadas a la defensa del sistema capitalista quienes se han ocupado en advertir sobre las consecuencias catastróficas del Armagedón financiero y la recesión que para el mundo ha traído el default estadounidense. Otros, incluso, prefieren definir esta situación como el colapso total del sistema económico en EE.UU. que sólo se mantiene por el milagro de la comprensión que poseen el resto de los países del centro capitalista de estar atados a ese país. Pues, de llegar a caer EE.UU., todos caerían tras él.
Expertos de las reconocidas bancas financieras como el Goldman Sachs, IHS y BNP Paribas esperan que el Tesoro de EE.UU ahorre significativamente dinero a costa de los contribuyentes para pagar los intereses y amortizar la deuda del país, pero añaden que la reducción será tan grande que conducirá a Estados Unidos a la recesión". Al tiempo que el economista jefe de la otra prestigiosa firma financiera estadounidense JP Morgan, Michael Feroli, considera que la capacidad del Gobierno de evitar el 'default' no significa que la economía pueda evitar una recesión. "En el primer caso, tendríamos una crisis financiera, mientras en el segundo caso tendríamos una recesión" [2].
Las últimas administraciones estadounidenses desde Ronald Reagan (1911-2004), al igual que todos los gobiernos de la Unión Europea, luego de los tratados de Maastricht (1992), han lanzado un búmeran que regresa con mucho más fuerza contra sus propios rostros. Las recetas neoliberales de privatizaciones de los sistemas públicos de salud y educación, los recortes salariales, la flexibilización laboral, el aumento en los años de jubilación, reducción del Estado, etc., han generado una verdadera crisis humanitaria en los países del Norte desarrollado, escenarios que antes era sólo creíble en países africanos, en Latinoamérica y Asia. Estas erradas políticas económicas han repercutido en acrecentar los índices de desempleo donde sobresalen países como España 26%, Grecia 27%, Portugal 16% y Estados Unidos con 7,3% [3] -grandes tazas de desempleo comparables a las épocas de las postguerras mundiales- y ahondado más la brecha de la sobreproducción de mercancías y falta mercados (pueblos) que puedan consumirlas, lo que a su vez repercute en la desaceleración de todas las economías interrelacionada en nuestro mundo globalizado.
¿Qué hará EE.UU. para mantener activo el aparato productivo interno cuando el desempleo, el subempleo y la reducción de los salarios han hecho trizas la capacidad adquisitiva de los trabajadores estadounidenses? ¿Podrá EE.UU. únicamente depender del Complejo Militar Industrial y el mercado de la guerra para sus fines económicos y hegemónicos? ¿Cómo resolverá su competencia con China en los colapsados mercados mundiales donde el gigante asiático ha sabido jugar y conquistar mercados sin la intervención, la prepotencia y arrogancia que caracteriza la política exterior de EE.UU.?
Quienes hoy promueven en el gobierno más políticas neoliberales de recortes salariales, flexibilización laboral y recortes en la asistencia pública (particularmente el fin del programa de asistencia de salud Medi-care) para intentar hacer atractiva la tasa de plusvalía de los trabajadores estadounidense (tasa de explotación), comparable a los niveles del trabajador chino, están profundizando el desastre económico del país y generando las condiciones de una explosión social en Estados Unidos.
Bien lo resume el reconocido escritor y periodista estadounidense David Brooks en uno de sus últimos escritos titulado La pesadilla del sueño americano cuando dice:
Los saldos del neoliberalismo al estilo estadunidense se resumen rápidamente así: nunca desde antes de la gran depresión los ricos han concentrado tanta riqueza mientras todos los demás a pesar de que su productividad se ha incrementado 40 por ciento desde 1979 se han mantenido, en el mejor de los casos, igual, pero en muchos rubros peor, que hace 30 años, cuando primero se aplicaron las formulas clásicas neoliberales [4].
En el mismo escrito Brooks también cita al economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, cuando este señala que 95 por ciento de los beneficios económicos logrados entre 2009 y 2012 se canalizaron al 1 por ciento más rico del país. Ese 1 por ciento hoy día capta más de una quinta parte del ingreso nacional. Stiglitz concluye: nos hemos convertido en el país avanzado con el nivel más alto de desigualdad, con la brecha más amplia entre ricos y pobres.
China en el dilema
La República Popular China -considerada por los halcones imperiales como la verdadera y mayor amenaza para la hegemonía de EE.UU.- ha venido tomando sus precauciones al respecto revirtiendo el rumbo de su economía fortaleciendo el consumo interno para hacer frente a esta realidad mundial que desde el 2008 la afecta con mucha fuerza.
Todos los datos económicos del gigante chino denotan un acelerado impulso del gobierno chino al crecimiento interno con grandes inversiones sociales y gastos en obras civiles, permitiendo la revaluación del yuan para elevar la capacidad adquisitiva del pueblo chino, lo que ha permitido un inesperado crecimiento económico en China de 7,8% pese a crisis de su mayor socio EE.UU. [5]
Por otra parte, China me mueve aceleradamente para inducir un cambio de la arquitectura económica mundial mucho más trascendental. Los últimos movimientos económicos de China parecen denotar un inusitado interés por despojarse de las ataduras de EE.UU., para no seguir financiando  aquella quebrada economía a costa del sacrificio chino. Para julio de este año China acumuló 1,28 billones de dólares en títulos del Tesoro de EE.UU, al tiempo que las reservas internacionales de China alcanzaron el pasado año 3,3 billones de dólares, el doble de la reserva global del Oro, ocupado el primer lugar del mundo, seguida de Japón, Arabia Saudí, Rusia [6]. Pero de estas reservas sólo un 2%  están en Oro.
Obligados por la realidad que la amenaza y los últimos acontecimientos que golpea la economía del gigante asiático, los cambios se están produciendo. China, que es también uno de los mayores productores mundiales de Oro, está importando una cantidad enorme de oro de otras naciones. La analista de Bullion Bulls Canada, Jeff Nielson, plantea que China probablemente haya podido aumentar sus reservas oficiales de oro hasta las 4.000 toneladas, cifra bastante superior a las 1.054 que afirma tener desde el año 2008 [7]. Mientras muchos analistas estiman que China planea eventualmente respaldar el yuan con Oro como alternativa al dólar estadounidense.
Mientras China respalda su moneda actúa con otros actores mundiales. El Banco Popular de China y el Banco Central Europeo han llegado a un acuerdo para desplazar al dólar como moneda de transacción mutua. Los dos bancos acordaron un intercambio directo de activos equivalentes a 56.000 millones de dólares en el yuan por un respectivo valor de 60.800 millones de dólares en el euro [8]. Por otra parte, China continúa aumentando sus relaciones comerciales con Latinoamérica, en África y Europa. China y Rusia han intercambiado mercancías en base a una cesta de monedas de ambos países (rublos y yuanes). Igualmente China ha establecido relaciones de intercambio comercial con Irán y la India en base al yuan y el Oro.
La crisis y decadencia de EE.UU. inducirá al grupo de países emergente BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a buscar sus propias salidas a esa situación que también los afecta. El Banco de los BRICS, como alternativa al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así como también una nueva moneda respaldada en Oro y acuñada por este grupo de países para realizar las transacciones internacionales dejarán de ser pronto simples propuestas para convertirse en realidad. Las futuras reuniones que sostendrán los líderes de los BRICS revelarán al mundo las buenas nuevas.
Ya nada podrá evitar que el Armagedón económico-financiero en EE.UU. continúe pese a todos los salvavidas moratorios y acuerdos alcanzados por el senado estadounidense. Así como tampoco nada podrá evitar los cambios transcendentales que esta crisis ha inducido en la arquitectura económica mundial.

miércoles, 9 de octubre de 2013

PARÁLISIS FISCAL DE EE.UU MUESTRA LA PRECARIA SITUACIÓN DE LA EONOMÍA MUNDIAL


por Marco Antonio Moreno / El Blog Salmón
  09 de Octubre de 2013

El gran problema que se avecina para Estados Unidos es el límite de endeudamiento del gobierno federal, que ha superado los 16 billones de dólares. Este es el límite anual o “techo de la deuda”, fijado por el Congreso.

Deuda Pública Estados Unidos 1940-2013
 
Cada día se alejan más los tiempos en que Estados Unidos era la superpotencia económica mundial. Los efectos nocivos de la globalización y la gobernanza del mundo en manos de las trasnacionales ha disuelto la noción de “Estado-Nación” en una situación que se precariza a nivel mundial. La parálisis fiscal que hoy afecta al país bastión del capitalismo, es una clara muestra de lo que espera a todo el planeta. Las imágenes de los visitantes asombrados por el cierre de la Estatua de la Libertad en Nueva York, dieron la vuelta al mundo. El turismo y los empleados del sector público son parte de los 800 mil funcionarios afectados por el cierre parcial de las actividades del Estado. Este cierre fiscal pospone también la entrega de las cifras que son claves para medir la evolución de la salud de la mayor economía del mundo, como las cifras de empleo correspondientes al mes de septiembre. La Oficina de Estadísticas del Trabajo (BLS) señala en su página web que “no recogerá ningún dato ni publicará el informe ni responderá a cualquier solicitud”. Pero este no es el principal problema.

El gran problema que se avecina para Estados Unidos es el límite de endeudamiento del gobierno federal, que ha superado los 16 billones de dólares. Este es el límite anual o “techo de la deuda”, fijado por el Congreso, en que se determina la cantidad en que el gobierno de Estados Unidos puede endeudarse. El techo de la deuda se introdujo durante la Primera Guerra Mundial para ayudar al gobierno federal a pagar la guerra. Desde entonces, el Congreso ha prescindido de la cantidad de bonos que entrega el gobierno, y sólo establece el límite en la cantidad de deuda en que puede incurrir el gobierno cada año. Pero ahora que la deuda federal supera los 16 billones de dólares (US$16.000.000.000.000, ver gráfica) y que al contemplar las hipotecas y otras deudas garantizadas por el Estado supera los 23 billones de dólares, la situación es asfixiante. 

Una deuda indevolvible

Todo el mundo sabe que no hay como devolver esa deuda y la acción del Congreso de impedir que se siga elevando el techo de la deuda responde más que nada a causas ideológicas. Se busca la reducción del aparato estatal como se viene haciendo desde los años 70, aunque ésto es justamente lo que ha provocado la explosión de la deuda pública. La reducción del Estado que comenzó con Nixon y continuó a pasos acelerados con Reagan y el boom de la deuda pública, tiene a Estados Unidos en la quiebra. “Los déficit no importan” señalaba el otrora actor de Hollywood, y fue el primero en pedir 18 veces al Congreso “elevar el techo de la deuda”.
El punto crucial es que si el Congreso se niega a elevar el techo de la deuda, la situación de Estados Unidos se hará aún más precaria y dejaría al descubierto el fracaso del modelo capitalista implantado por Estados Unidos. Un impago de la deuda sería un desastre para la posición del gobierno en los mercados mundiales de bonos y daría lugar a una fuerte rebaja de su calificación crediticia, obligando a un aumento en la tasa de interés, provocando una caída en dominó de las principales economías del mundo. Estados Unidos entraría rápidamente en recesión y en su declive arrastraría a todo el mundo, esta vez muy debilitado para contener una nueva crisis.
Es difícil que el Congreso y el gobierno de Estados Unidos asuma la responsabilidad de este escenario tan sombrío e inmediato. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, tendrá que alcanzar un acuerdo con el Senado, controlado por los demócratas, para elevar el techo de la deuda antes de que Estados Unidos se precipite por el acantilado. Pero la intransigencia de los republicanos hasta el punto de exigir el cierre de los servicios públicos es en parte la afirmación de que el gobierno es rehén de los intereses financieros. La Fed ha destinado más de 20 billones de dólares en rescatar a la banca, y el congreso se niega a la reforma de salud que propone el gobierno de Obama. Incluso la justicia y las fuerzas policiales financiadas por el Estado, así como los servicios de inteligencia contra el “terrorismo” son vistos con recelo por algunos de los más extremistas que sugieren que lo único que se necesita es un arma para defenderse.

La deuda pública de Estados Unidos como porcentaje del PIB

Deuda pública de Estados Unidos como porcentaje del PIB
Esta gráfica de la deuda pública como porcentaje del PIB nos aporta una idea clara de en qué momentos y bajo qué gobiernos la deuda pública aumentó, disminuyó o se estabilizó. Tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos alcanzó un endeudamiento superior al PIB del país. Pero en aquellos años Estados Unidos no era la primera potencia mundial y tenía un PIB menor al de Reino Unido. Sin embargo, tras la guerra, Estados Unidos fue el único país de los que participaron en el conflicto que tenía su infraestructura pública industrial intacta. La guerra permitió a Estados Unidos revertir el orden y pasar a ser la primera potencia mundial. La implantanción del dolar como moneda de reserva mundial desde 1944 respondió al hecho de que Estados Unidos era el país que tenía la mayor cantidad de reservas en oro del planeta. También era el principal productor y exportador de petróleo.
 
Estados Unidos, gracias a las políticas de bienestar y empleo vivió tres décadas doradas en los que pudo disminuir en forma paulatina y constante la deuda pública, como se aprecia en la siguiente gráfica, tomada de los archivos históricos de la Casa Blanca (ver aquí). Todo cambió con el gobierno de Ronald Reagan y la liberalización de los mercados según las ideas de Milton Friedman desde 1980. Estados Unidos no solo privatizó sus empresas estratégicas (petroleras, mineras, navieras, de transporte y comunicaciones) sino que lo hizo a precios fuera de mercado en lo que perdió todo el país. Si bien la gráfica de la deuda actual hoy se ve muy similar a la de los años 40, la realidad es bien distinta. Hoy Estados Unidos no cuenta con el importante aval que eran las empresas públicas y estratégicas de hace 70 años. Es un país que ha sido desmantelado por los caprichosos intereses privados del libre mercado y no cuenta con la generosidad de los activos que hace siete décadas lo hicieron convertirse en la primera potencia económica del mundo.