Nunca planeó tanto sobre un debate la sombra de los ausentes. Con
el paripé de este lunes en Canal Sur Televisión tuve la misma sensación
que con el Debate sobre el Estado de la Nación de hace un par de
semanas: que van tarde, que el mundo avanza por un lado y ellos se
empeñan en […]
Nunca planeó tanto sobre un debate la sombra de los ausentes.
Con el paripé de este lunes en Canal Sur Televisión tuve la misma
sensación que con el Debate sobre el Estado de la Nación de hace un par
de semanas: que van tarde, que el mundo avanza por un lado y ellos se
empeñan en continuar por otro, por el suyo de siempre. Que no se quieren
enterar, que van a poner todo su empeño en que las cosas no cambien, y
no perciben que eso ya no cuela frente al intenso clamor callejero que
proclama que ese tiempo se ha acabado.
Juan Manuel Moreno Bonilla, Antonio Maíllo y Susana Díaz, candidatos a la presidencia de la
Junta de Andalucía,
perdieron este lunes una ocasión histórica de demostrar que tienen
reflejos y que están por la labor de escuchar el recado de la calle. Por
mucho que la legislación vigente les dé la razón, y les permita debatir
solos por representar a los únicos tres partidos que tenían diputados
en la anterior legislatura, han desaprovechado una oportunidad única de
dotarse de autoridad moral y demostrar cintura abriendo el abanico para
dejar participar en el debate de este lunes a quienes las encuestas
otorgan esta vez una amplia intención de voto.
Pero no: los han ninguneado descaradamente.
No digo yo que la gente no quisiera escuchar a los representantes del
PSOE, PP e IU.
Seguramente sí, pero de lo que no tengo ninguna duda es de que había
interés por verlos enfrentarse a las fuerza emergentes que amenazan su
hegemonía. Y cuando tú ninguneas a quien te echa el aliento en el
cogote, cuando organizas un debate medido, sin preguntas y sin público
siquiera, luego no te puede parecer raro que esa puesta en escena
recuerde a los plasmas de Rajoy.
La gente pidiendo cercanía y ellos en su jaula de cristal.
El debate de este lunes en Canal Sur Televisión era ficticio, olía a
alcanfor, aburría a las ovejas y nos ratificaba a los ciudadanos en la
convicción de que esto tiene que cambiar pero ya, que las cosas no
pueden continuar abordándose con el cansino estilo de siempre:
– Tú lo que pasa es que eres un corrupto que tienes las listas infestadas de imputados
– Pues anda que tú, que prometiste que empurarías a
Chaves y a
Griñán y a la hora de la verdad te has acojonao…
Todo el rato el cansino sonsonete del
“y tú más”,
todo el rato repitiendo mensajes memorizados, como el niño que se
aprende la lección y la suelta de carrerilla a ver si así aprueba cuanto
antes y se quita la asignatura de encima. En ningún momento hubo allí
vida, en ningún momento hubo tensión, ni espontaneidad, ni corazón. Allí
faltaba calor, faltaba sangre en las venas, faltaba verdad, por mucho
que se empeñaran en rivalizar a ver quién certificaba una procedencia
familiar más humilde: fontaneros, emigrantes autónomos, talabarteros…
Aquello no fue un debate, aquello fue puro teatro, pero del malo. Un
trámite por el que tenian que pasar, sabedores ellos de lo poco que iban
a modificar las intenciones de voto con lo que allí expusieran. Moreno
Bonilla (PP) tenia que aprovechar su cuarto de hora de gloria pero,
pobre, quizás no se dio cuenta que quienes le escuchaban no sabian ni su
nombre ni de qué partido era, porque la cara ni la conocen y los
rótulos, vaya casualidad, escasearon. Maíllo (IU), ya que los hados le
habían brindado la oportunidad de salir en la foto, estuvo toda la noche
intentando sacar la cabeza para ver qué migajas podía recoger para su
desesperada y despedazada coalición. Susana Díaz (PSOE), nerviosa e
insegura, tardó en encontrar el tono, quizá porque no era capaz de
olvidar su condición de primeriza en esto de presentarse como cabeza de
lista a unas elecciones…
Me entristeció profundamente el bajo nivel del debate; la ausencia de
propuestas, de compromisos, de argumentos; la incapacidad para no caer
en los reproches y en las acusaciones mutuas, el abuso de lugares
comunes y frases hechas, la escasa profundidad de las reflexiones… Y me
sorprendió la ausencia de una fuerza como
Podemos, a quien las encuestas otorgan un más que respetable porcentaje en los sondeos de intención de voto.
A cambio, este martes se plantea un encuentro a siete (
PSOE, PP, IU, Podemos, UPyD, Ciudadanos y Partido Andalucista)
en el que, por supuesto, no participarán ni Susana Díaz ni Moreno
Bonilla, sino sus respectivos segundos.
Un debate que, para más
recochineo, han llamado “
de máximo espectro plural“. Un
totum revolutum en el que si yo fuer
a Teresa Rodríguez,
candidata a la Junta por Podemos, me negaría a participar. Maíllo (IU),
casi convidado de piedra en el debate de este lunes, sí que participará
de nuevo este martes. No lo conocen ni en su casa a la hora de comer, y
el hombre hace bien en aprovechar cualquier minuto de gloria que tengan
a bien regalarle para ver si sale del ostracismo y alguien se queda con
su cara…
Te entiendo, Teresa, si decides no ir este martes a Canal Sur, y en
tu lugar mandas también a tu número dos. El miedo te lo tienen a ti y a
lo que representas. Saben que detrás de la opción para la que pides el
voto está todo el descontento, toda la crítica y toda la indignación que
han provocado, durante muchos años ya, los partidos que anoche jugaron a
debatir y nos dieron gato por liebre una vez más. Todo tan
light que a mi me produjo verdadera vergüenza ajena.
Aún así seguí el debate con verdadero interés y tomé muchas notas con
la intención de reflejarlas y resumirlas aquí, pero al repasarlas me
han parecido tan insustanciales que me niego a reproducirlas. Baste con
deciros, si os fiáis y no queréis perder el tiempo buscándolo en
internet y viéndolo, que lo que anoche pasó en el debate de Canal Sur
Televisión es justo lo contrario de lo que soñamos con presenciar en un
debate televisivo entre líderes políticos.
Huelen a naftalina. Y es tiempo de azahar.
J.T.
http://blogs.publico.es/juan-tortosa/2015/03/10/debate-andaluz-la-sombra-de-los-ausentes/