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domingo, 10 de mayo de 2015

LA CASA BLANCA SE OPONE A UNA INVASIÓN DE SIRIA POR LOS KURDOS DE IRAK



 

Al recibir en la Casa Blanca al presidente del gobierno regional del Kurdistán iraquí, Massud Barzani, el presidente estadounidense Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden insistieron repetidamente en el respaldo de Estados Unidos a un Irak unido y federal, o sea en su oposición al proyecto de creación de un Kurdistán independiente. El ejecutivo estadounidense ha emitido advertencias a los kurdos proisraelíes de Irak en contra de toda iniciativa en ese sentido.

Desde hace varios meses, el gobierno regional del Kurdistán iraquí ha venido preparando, con ayuda de Israel, una invasión del norte de Siria y la aplicación del plan de «rediseño de Siria e Irak», concebido en el Pentágono, publicado en septiembre de 2013 y parcialmente concretado, principalmente por el Emirato Islámico [1]. Ese plan prevé la creación de un Sunnistán y de un Kurdistán que se extenderían sobre territorios hoy pertenecientes a Siria e Irak.

El general Joseph Dunford, quien acaba de ser nombrado jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos, había alertado en 2014 al presidente Obama sobre las graves consecuencias del plan de respaldo al Emirato Islámico.

Al reactivar la guerra a través de los kurdos iraquíes a los que manipula, Tel Aviv está tratando de hacer fracasar la conclusión de un acuerdo entre Washington y Teherán.

Pero Turquía está resueltamente en contra del plan de «rediseño», que llevaría inevitablemente a la división de su propio territorio. Así que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha venido multiplicando sus compromisos con los kurdos de Turquía para lograr que depongan las armas. Si Tel Aviv y el gobierno regional del Kurdistán iraquí finalmente emprendiesen una cuarta guerra contra Siria, Ankara pudiera acabar poniéndose del lado de Damasco.

viernes, 17 de abril de 2015

4 MILLONES DE MUERTOS EN AFGANISTÁN, PAKISTÁN E IRAK DESDE 1990

Las víctimas ignoradas de las guerras de Occidente


En los países occidentales, la opinión pública vive convencida de que el colonialismo es cosa del pasado, cree que sus Estados ya no practican las matanzas en masa. La realidad es muy diferente. Varias asociaciones internacionales acaban de demostrar que sólo en Afganistán, Pakistán e Irak, las guerras impuestas por las naciones occidentales ya han dejado probablemente más de 4 millones de muertos.
| Londres (Inglaterra)  
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Vistas desde Asia, las guerras occidentales no han aportado ayuda ni democracia. Tampoco han vengado los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sólo han sembrado muerte y desolación.
Un importante estudio demuestra que la «guerra contra el terrorismo» encabezada por Estados Unidos ha matado a 2 millones de personas. Pero sólo se trata de un conteo parcial de las muertes de las que Occidente es responsable en Irak y Afganistán desde hace más de 2 décadas.

El mes pasado, Physicians for Social Responsibility (PSR), prestigiosa ONG con sede en Washington DC, publicó un estudio clave [disponible para su descarga a través del vínculo que aparece al final de este trabajo]. Ese estudio demuestra que el balance sobre las pérdidas de vidas humanas de más de una década de «guerra contra el terrorismo», desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, se eleva como mínimo a 1,3 millones de muertos. Según esta ONG, ese conteo podría alcanzar incluso los 2 millones.

Publicado por un equipo de doctores que obtuvo el Premio Nobel de la Paz [En 1985, cuando ganar ese premio todavía significaba algo. Nota de la Red Voltaire.], este informe de 97 páginas es el primer conteo del número total de bajas civiles provocadas por las intervenciones «antiterroristas» desatadas bajo la égida de Estados Unidos contra Irak, Afganistán y Pakistán.

Este informe del PSR fue redactado por un equipo interdisciplinario de expertos de primera línea en materia de salud pública, entre los que se encuentra el Dr. Robert Gould, director a cargo de la sensibilización y la educación de los profesionales de la salud en Centro Médico de Universidad de California (San Francisco). Entre sus redactores también podemos citar al profesor Tim Takaro, quien enseña en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simon Fraser (Canadá).

Sin embargo, este estudio ha sido casi totalmente ignorado por los medios de difusión anglófonos [al igual que por la prensa francófona y por la prensa en español. Nota de la Red Voltaire.]. Se trata del primer intento –realizado por una organización mundialmente prestigiosa– de presentar un cálculo científicamente realizado del número de personas muertas a causa de la «guerra contra el terrorismo» desatada por Estados Unidos [, Francia] y Gran Bretaña.

Cuidado con las lagunas

El Dr. Hans von Sponeck, ex secretario general adjunto de la ONU, describe este informe del PSR como una
«importante contribución para reducir el abismo entre los estimados confiables sobre las víctimas de la guerra –en particular la cifra de civiles en Irak, Afganistán y Pakistán– y los balances tendenciosos, manipulados e incluso falsificados».
Este estudio contiene un reexamen científico de los antiguos estimados sobre el número de víctimas de la «guerra contra el terrorismo». En el caso de Irak, el estudio es particularmente crítico al referirse al balance habitualmente citado por los grandes medios de difusión, o sea los 110 000 muertos que expone el Iraq Body Count (IBC). Esas cifras se obtuvieron mediante el conteo de las bajas civiles anunciadas en los medios de prensa. Pero el PSR ha encontrado graves lagunas y otros problemas metodológicos en esa forma de conteo.

Por ejemplo, de los 40 000 cadáveres enterrados en Nayaf desde el inicio de la guerra de Irak en 2003, el IBC contó solamente 1 354 muertos en esa ciudad durante el mismo periodo. Ese ejemplo indica la gran diferencia entre las cifras del IBC en la ciudad de Nayaf y el balance real. En este caso, las cifras reales son 30 veces superiores.

La base de datos del IBC está llena de esas diferencias [entre las cifras que registra y la realidad]. En otro ejemplo, esta organización registró solamente 3 incursiones aéreas en cierto momento de 2005. En realidad, la cantidad de ataques aéreos había aumentado aquel año de 25 a 120. Nuevamente, los datos reflejados son 40 veces inferiores a la realidad.

Según el informe del PSR, el controvertido estudio de la revista británica The Lancet, que había estimado en 655 000 el número de muertos en Irak entre 2003 y 2006 –y en más de 1 millón hasta hoy, mediante una extrapolación– estaba probablemente mucho más cerca de la realidad que las cifras del IBC. En realidad, este informe confirma un cuasi consenso entre los epidemiólogos sobre la confiabilidad del estudio publicado en The Lancet.

A pesar de una serie de críticas justificadas, la metodología estadística aplicada en ese trabajo es el modelo universalmente reconocido para determinar la cantidad de muertos en las zonas de conflicto. Por cierto, es la que utilizan los gobiernos y las agencias internacionales.

Una negación politizada

El PSR analizó también la metodología y las conclusiones de otros estudios que indican un balance inferior de pérdidas humanas, como un artículo del New England Journal of Medicine que también contiene cierta cantidad de lagunas.
El mencionado artículo no tiene en cuenta las cifras de las provincias más afectadas por las operaciones militares, o sea Bagdad, al-Anbar y Ninive. En realidad, el artículo del New England Journal of Medicine se basa en los datos erróneos del IBC al extrapolar las cifras sobre esas regiones. Y también impuso «restricciones motivadas por razones políticas» a la recolección y análisis de los datos. Por ejemplo, las entrevistas fueron realizadas por el ministerio iraquí de Salud, en aquel momento «totalmente dependiente de la potencia ocupante». Bajo la presión de Estados Unidos– ese ministerio iraquí se había negado a publicar sus datos sobre las muertes de iraquíes oficialmente registradas.

En particular, el PSR analizó las alegaciones de Michael Spaget, John Sloboda y otros críticos que describieron como «fraudulentos» los métodos de recogida de datos del estudio de The Lancet. Según la ONG, tales argumentos carecen de fundamento.

Las pocas «críticas legítimas», según el PSR, «no afectan la credibilidad de los resultados de las investigaciones de The Lancet en su conjunto. Esas cifras siguen siendo los mejores estimados actualmente disponibles». Las conclusiones de «The Lancet» también se ven corroboradas por los datos de un nuevo estudio realizado por la revista científica PLOS Medicine, que contabilizó 500 000 víctimas de la guerra en Irak. En total, el PSR ha logrado determinar que la cantidad más probable de muertos civiles en ese país desde 2003 asciende a 1 millón.

El estudio del PSR agrega a ese balance al menos 220 000 muertos en Afganistán y 80 000 en Pakistán, víctimas directas o indirectas de la campaña militar encabezada por Estados Unidos. En otras palabras, esta ONG presenta un «estimado conservador» que se eleva a 1,3 millones de muertos en Irak, Afganistán y Pakistán. Sin embargo, las cifras reales podrían fácilmente «sobrepasar los 2 millones».
Pero el propio estudio del PSR también presenta ciertas lagunas. Primeramente, la «guerra contra el terrorismo» iniciada después del 11 de septiembre de 2001 no era nada nuevo sino una simple prolongación de las políticas intervencionistas ya iniciadas anteriormente en Irak y Afganistán.

Por otra lado, la carencia de datos sobre Afganistán significa que el estudio del PSR probablemente subestimó el balance de bajas humanas en ese país.

Irak

La guerra de Irak no comenzó en 2003 sino en 1991, con la primera guerra del Golfo, a la que siguió la aplicación de un régimen de sanciones impuesto a través de la ONU.

Un estudio anterior del propio PSR, realizado por la entonces demógrafa del Buró de Censos de Estados Unidos Beth Daponte, ha demostrado que la cantidad de muertes de iraquíes provocadas por la primera guerra del Golfo se elevaba a cerca de 200 000, principalmente víctimas civiles [1]. Aquel estudio fue censurado por las autoridades.

Después de la retirada de la coalición encabezada por Estados Unidos, [la primera guerra del Golfo] prosiguió en el plano económico, a través de las sanciones de la ONU, impuestas por Estados Unidos y Gran Bretaña. El pretexto que se invocó para justificar aquellas sanciones fue impedir que el presidente Sadam Husein lograse tener acceso a los elementos necesarios para la fabricación de posibles armas de destrucción masiva. Pero bajo aquel embargo, los bienes cuyo acceso se prohibió a Irak incluían gran cantidad de productos de primera necesidad, indispensables para la población civil.

Cifras de la ONU, que nunca han sido puestas en dudas, demuestran que alrededor de 1,7 millones de civiles iraquíes murieron por causa de ese brutal régimen de sanciones impuesto por Occidente y que la mitad de esos muertos fueron niños [2].
Y parece que las sanciones tenían como objetivo provocar esa gran cantidad de muertos. Entre los bienes prohibidos [a Irak] por las sanciones de la ONU estaban los productos químicos y el equipamiento esencial para el funcionamiento del sistema iraquí de tratamiento del agua. El profesor Thomas Nagy, de la Escuela de Comercia de la Universidad George Washington, descubrió un documento secreto de la agencia de inteligencia del Pentágono (la DIA, Defence Intelligence Agency), documento que, según el profesor Nagy, constituye
«un plan inicial de genocidio contra el pueblo iraquí».
En un artículo científico redactado en el marco de la Asociación de Investigadores sobre los Genocidios de la Universidad de Manitoba (Canadá), el profesor Nagy explicó que el documento de la DÍA revelaba con «lujo detalles, un método perfectamente operacional para “degradar completamente el sistema de tratamiento de aguas” de toda una nación» a lo largo de una década. De esa manera, la política de sanciones crearía
«las condiciones favorables a la amplia propagación de enfermedades, como epidemias de gran envergadura (…) liquidando así gran parte de la población iraquí» [3].
Por consiguiente, sólo en el caso de Irak, la guerra de Estados Unidos contra ese país mató 1,9 millones de iraquíes, desde 1991 hasta 2003. Y a partir de 2003 se registran más o menos 1 millón de muertes más. Así que la agresión de Estados Unidos contra Irak costó en total cerca de 3 millones de vidas de iraquíes.

Afganistán

En Afganistán, el número total de víctimas mencionado en el estimado del PSR también parece estar muy por debajo de la realidad. Seis meses después de la campaña de bombardeos de 2001, el periodista del Guardian Jonathan Steele reveló que entre 1 300 y 8 000 afganos habían sido víctimas mortales directas [4]. Steele agregaba que las consecuencias de la guerra habían provocado un exceso de mortalidad al provocar la muerte de unas 50 000 personas.

En su libro, Body Count: Global Avoidable Mortality Since 1950, el profesor Gideon Polya aplicó la misma metodología que el Guardian para analizar los datos anuales de mortalidad de la División de Población de la ONU [5]. Así pudo calcular las cifras plausibles del exceso de mortalidad en Afganistán. Bioquímico retirado de la Universidad de La Trobe (Melbourne, Australia), Polya llegó a la conclusión de que el total de decesos evitables en Afganistán –país en estado de guerra permanente desde 2001 y sometido a las privaciones que le impone el ocupante– se elevaba a 3 millones (entre los que se cuentan los fallecimientos de 900 000 niños de menos de 5 años).

Aunque ninguna revista universitaria publicó los descubrimientos del profesor Polya, el estudio que presenta en Body Count, su libro de 2007, ha sido recomendado por Jacqueline Carrigan, profesora de sociología de la Universidad del Estado de California [6]. Jacqueline Carrigan ha presentado este estudio como «una mina de datos sobre la situación global de la mortalidad» en una reseña publicada en la revista Socialism and Democracy de las ediciones universitarias Routledge.

Como en el caso de Irak, la intervención de Estados Unidos en Afganistán comenzó, mucho antes del 11 de septiembre de 2001, en 1992 bajo la forma de una ayuda militar, logística y financiera clandestina de Estados Unidos a los talibanes. Aquella ayuda secreta favoreció la conquista violenta de cerca del 90% del territorio afgano por parte de los talibanes [7].

En 2001, la Academia Nacional de Ciencias publicó un informe titulado Forced Migration and Mortality [8]. En ese estudio, Steven Hansch –epidemiólogo de primer plano y director de Relief International– subrayaba que el incremento de la mortalidad provocado en los años 1990 por las consecuencias de la guerra había dejado entre 200 000 y 2 millones de muertos en Afganistán. Por supuesto, la Unión Soviética es en parte responsable de la devastación de la infraestructura civil de ese país, la cual creó las bases de ese desastre humanitario.

Al adicionarlas, esas cifras sugieren que en Afganistán el balance total de las consecuencias directas e indirectas de las operaciones estadounidenses [y occidentales] desde el inicio de los años 1990 hasta el día de hoy podría ser estimado entre 3 y 5 millones de muertos.

La negación

Según las cifras que acabamos de estudiar, el total de muertes provocadas por las intervenciones occidentales en Irak y Afganistán desde los años 1990 –entre las muertes provocadas directamente por la guerra y las que se deben a las privaciones provocadas a largo plazo por la guerra– podría elevarse a unos 4 millones: 2 millones de muertos en Irak entre 1990 y 2003 y 2 millones a causa de la «guerra contra el terrorismo». Si tomamos en cuenta los elevados estimados sobre el exceso de mortalidad [consecuencia de la guerra] en Afganistán, este balance podría elevarse incluso a 6 u 8 millones de muertos.
Es posible que esas cifras sean demasiado altas pero nunca podremos saberlo con certeza. En efecto, las políticas de las fuerzas armadas de Estados Unidos y de Gran Bretaña consisten en no contabilizar las muertes de civiles provocadas por sus operaciones, muertes consideradas como incidentes sin interés.
Debido a la grave carencia de datos en Irak, a la cuasi total inexistencia de archivos en Afganistán así como a la indiferencia de los gobiernos occidentales ante todo lo concerniente a las muertes de civiles, resulta literalmente imposible determinar la verdadera cantidad de fallecimientos que esas intervenciones han provocado.

Al no existir ni la más mínima posibilidad de comprobarlas, esas cifras proporcionan estimados plausibles basados en la aplicación de la metodología estadística basada en las mejores pruebas disponibles –aún tratándose de pruebas particularmente escasas. A falta de datos precisos, estos estimados nos proporcionan una idea de la magnitud de la destrucción.

La mayoría de esas muertes fueron justificadas invocando la lucha contra la tiranía y contra el terrorismo. Sin embargo, gracias al silencio cómplice de los medios masivos de difusión, la mayoría de la ciudadanía no tiene la menor idea del verdadero alcance de este terror permanente que la tiranía estadounidense y británica impuso en Afganistán e Irak, en nombre de los ciudadanos de Estados Unidos y del Reino Unido.

Documentos adjuntos

 
[1] “Toting the Casualties of War”, Bloomberg Business, 5 de febrero de 2013.
[2] Behind the War on Terror: Western Secret Strategy and the Struggle for Iraq, Nafeez M. Ahmed, New Society Publishers, 1º de septiembre de 2003).
[3] “The Role of Iraq Water Treatment Vulnerabilities in Halting One Genocide and Preventing Others”, Thomas J. Nagy, Association of Genocide Scholars, 12 de junio de 2001.
[4] “Forgotten victims”, Jonathan Steele, The Guardian, 20 de mayo de 2002.
[5] Body Count Global Avoidable Mortality Since 1950, Gideon Polya, G.M. Polya, Melbourne (2007).
[6] “Body Count: Global Avoidable Mortality Since 1950”, Jacqueline Carrigan, Socialism and Democracy, 13 de abril de 2011.
[7] “Islamic State is the cancer of modern capitalism”, Nafeez M. Ahmed, Middle East Eye, 27 de marzo de 2015.
[8] Forced Migration and Mortality, Holly E. Reed and Charles B. Keely, Editors; Roundtable on the Demography of Forced Migration; Committee on Population; Division of Behavioral and Social Sciences and Education; National Research Council (2001).

miércoles, 1 de abril de 2015

BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN IMPOSIBLE


01.04.2015

Hace unos pocos días el presidente Obama tranquilizaba al mundo cuando decía que lo que ocurría en el Medio Oriente no era una guerra religiosa, y se debe suponer lo hacía ante el aumento de las sospechas de que sí lo era.

Así de sencillo, porque el premio Nobel no habla por hablar, lo que le falto decir era de qué se trataba entonces, pues si ya se descartó que la guerra era solo por petróleo que se podía comprar solo imprimiendo dólares, nadie puede creerque todo sea por las arenas de los desiertos de la zona cuando en el Sahara hay toda la que quieran sin tener que matar a nadie.

Porque ya no estamos en los buenos tiempos de la sublime Troya donde los hombres se mataban  por montones por una simple vendetta sexual.

Tampoco se puede creer sea el rescate del espíritu de las cruzadas de hace un milenio que más que la recuperación del Santo Sepulcro lo que se buscaba era  el camino a las Indias, la tierra de las especies para comer mejor.  Además en la Tierra Santa está situado el intocable estado de Israel.

El cuento de los derechos humanos no se puede ni mencionar, pues los países que se destruyen son los que menos problemas tienen en ese sentido, incluida la sufrida Libia con el mayor desarrollo socioeconómico de África y se excluyen países como Arabia Saudita y Egipto donde la represión y la muerte son cosa de cada día.

El detalle de la democratización de la sociedad no se puede considerar por las mismas razones, los peores casos gozan del completo apoyo de los países occidentales para la represión de sus propios pueblos.

Es sospechoso el esfuerzo que se hace para la destrucción total.Toda la infraestructura social se destruye al máximo y lo mismo se hace con la población a la que se le aplica una reducción implacable, lo que puede hacer sospechar que se intenta hacer retroceder a esos pueblos a su etapa nómada como un simple detalle folklórico con fines de poder utilizarlos en el negocio del turismo. 

Algo así como el destino de los negros del África subsahariana donde se les presenta como un componente más del paisaje salvaje para disfrute de los turistas blancos.

El caso es que en estos momentos hay un gran alboroto por la supuesta conclusión de un acuerdo sobre la utilización de la energía atómica por Irán y con eso se decidirá si Occidente bombardeará o no ese país, mientras Arabia Saudita declara abiertamente su pretensión de construir la bomba atómica y nadie dice absolutamente nada.

Todo sucede siguiendo un patrón de conducta demasiado evidente.

Antonio González

viernes, 13 de marzo de 2015

SIRIA, PRIVADA DE ELECTRICIDAD



Un estudio basado en imágenes satelitales muestra que, en 4 años:
- 83% de la iluminación nocturna ha desaparecido en toda Siria;
- 97% de la iluminación ha desaparecido en la ciudad siria de Alepo y sus alrededores;
- 35% de la iluminación ha desaparecido en el distrito de Damasco.

Este estudio ha sido divulgado bajo la firma de 130 organizaciones humanitarias subvencionadas por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y el Vaticano, y reagrupadas para ello bajo la denominación de #withSyria.

El estudio se limita a mostrar los hechos y sus terribles consecuencias para el pueblo sirio, cuidándose mucho de tratar de interpretarlos.

El ya mencionado estudio acompaña una petición dirigida a los gobiernos, petición que contiene 3 demandas:

- Acelerar la ayuda humanitaria,
- Cese de los ataques contra la población civil,
- Priorizar una solución política compatible con el respeto de los derechos humanos.

Según los adversarios de la República Árabe Siria este estudio sería una demostración de la derrota del gobierno de Bachar al-Assad. Y sería por lo tanto ilusorio creer que existe una opción entre el caos –representado por la oposición armada– y un «dictador-que-masacra-su-propio-pueblo». O sea, afirman que la única opción actual sería entre «el caos y el caos».

La realidad es muy diferente.

Para interpretar correctamente esas imágenes hay que saber, en primer lugar, que la República Árabe Siria está dando servicio eléctrico a todo el país, lo cual incluye las zonas ocupadas por los yihadistas.

Sin embargo, los ataques de los yihadistas así como las acciones militares de la coalición internacional (encabezada por Estados Unidos) que dice luchar contra el Emirato Islámico bombardeando las refinerías de petróleo y, por otro lado, las sanciones financieras que impiden a Siria la compra de petróleo en el extranjero son las causas de una situación en la que el Estado sirio sólo puede garantizar entre 6 y 8 horas de electricidad diarias.
El Estado sirio ha logrado reparar las centrales eléctricas afectadas pero sólo la mitad de esas instalaciones están funcionando, a falta de combustible. Y las que están funcionando sólo lo hacen a media máquina. Los comercios importantes y los servicios fundamentales se han dotado de generadores propios pero tampoco logran aprovisionarse de todo el combustible necesario.

Además de utilizar la electricidad para el alumbrado y para hacer funcionar sus fábricas, los sirios también la necesitan para calentarse en invierno, y este último ha sido corto pero rudo. Durante 2 semanas, el país estuvo recubierto por 40 centímetros de nieve. Por las razones anteriormente citadas, el fuel (combustible doméstico) también escasea y el Estado sólo puede garantizar 200 litros de fuel, 2 veces al año, a cada familia, previa presentación de una Libreta Familiar. Como sucede en toda situación de guerra, existe un mercado negro donde es posible aprovisionarse en fuel, vendido a un precio 3,5 veces superior al precio que practica el Estado.

En las regiones de Alepo y Raqqa, los yihadistas cortaron voluntariamente el servicio eléctrico garantizado por el Estado sirio. Según ellos, el servicio eléctrico estatal es inútil ya que «no había electricidad en la época del Profeta».
Por consiguiente:

- La iluminación se multiplicaría por 3… si las naciones occidentales levantaran sus sanciones financieras contra Siria;

- La iluminación sería idéntica en Alepo y en el resto del país si las naciones occidentales lograran razonar con los «rebeldes moderados» a los actualmente apoyan;

- La iluminación sería idéntica en Raqqa y en el resto del país si las naciones occidentales se aliasen con la República Árabe Siria para expulsar de allí a los yihadistas del Estado Islámico.
Todo lo anterior permite concluir que la población ha huido de las zonas de combate.
Según la ONU, al menos la cuarta parte de la población siria desplazada se ha refugiado en el extranjero, ya sea por ser esa la solución geográficamente más asequible o por huir de la República.
Pero las otras 3 cuartas partes de los desplazados se han refugiado en los distritos de Damasco y de Latakia, bajo la protección que les garantiza la República Árabe Siria.

lunes, 9 de marzo de 2015

" EL FRANCOTIRADOR" ESTADOUNIDENSE CONTRA EL FRANCATIRADOR DE BAGDAD

09/03/2015 
x Pepe Escobar
 
 
Juba, el francotirador que fue leyenda y pesadilla para los marines norteamericanos invasores
 
La historia de Chris Kyle ha sido consagrada en celuloide, produciendo más de 300 millones de dólares, pero el Ejército Islámico en Irak [no confundir con el actual EI] también tuvo su leyenda, “Juba”, el francotirador de Bagdad.
Un jurado en Texas dictaminó que el ex marine Eddie Ray Routh era culpable de homicidio calificado; en 2013 mató a tiros al ex SEAL de la Armada de EE.UU., Chris Kyle, el hombre tras Francotirador – el libro convertido posteriormente en una exitosa película dirigida por el ícono de Hollywood Clint Eastwood. El gobernador de Texas Greg Abbott también se distinguió, tuiteando “¡JUSTICIA!”
No tuvo importancia que los abogados de Routh –y su familia– insistieran en que sufría psicosis, causada por trastornos por estrés postraumático (PTSD). Fiscales en Texas fácilmente lo descartaron “probando” que los episodios de PTSD de Routh eran provocados por alcohol y marihuana.

El francotirador –la película– no pudo dejar de convertirse en un fenómeno de la cultura pop en EEUU. Kyle, representado por Bradley Cooper, es Harry el sucio en uniforme de combate – un especialista en la deshumanización del “enemigo” anónimo mientras los extirpa uno tras otro. Sucede que el “enemigo” estaba defendiendo su patria contra una fuerza invasora/de ocupación.

Interviene la justicia poética y el máximo Francotirador se deshumaniza él mismo. Le diagnostican PTSD. En un cruel vuelco del destino, termina por ser extirpado en su país, en un polígono de tiro, por alguien a quien trataba de ayudar; un soldado con –adivinasteis– PTSD.
Por cada soldado estadounidense muerto en 2014, no menos de 25 veteranos cometieron suicidio. Por segundo año sucesivo, el Pentágono ha perdido más soldados por suicidio que en combate. Ah, pero en Texas, ese asunto es tema para afeminados.
Kyle, según su propia versión, mató a más de 300 soldados enemigos como francotirador del Team 3 de los SEAL. Después de abandonar las fuerzas armadas, su expiación fue ayudar a veteranos de guerra con PTSD, llevándolos a –qué iba a ser– disparar.

Clint Eastwood es mucho más matizado de lo que se reconoce – y lo que pueden implicar sus engañosamente superficiales entrevistas publicadas durante años. Podría ser solo que, apelando a los instintos más primitivos, puede haber consagrado a otro héroe estadounidense para presentar mejor una cinta contra la guerra.

Lo que nos lleva al ejemplo opuesto de El francotirador: Juba.

Apuntando a ese tiro solitario
"Juba" era el apodo dado por las fuerzas estadounidenses invasoras/ocupantes a un fenómeno pop iraquí; un francotirador que llegó a ser legendario por sus víctimas en el sur de Bagdad. Era un fantasma. Nadie conocía su nombre, su apariencia, incluso si era iraquí o no.

Juba se convirtió en una leyenda en el mundo árabe porque solo apuntaba a soldados de la “coalición” – de las tropas invasoras/ocupantes, todas fuertemente protegidas por vehículos blindados, blindaje corporal y cascos. Traducción: solo mataba a estadounidenses que habían sido llevados a creer –por el Pentágono y la maquinaria de los medios corporativos de comunicación– que estaban “liberando” Irak de Sadam, quien estaba aliado con al-Qaida y “nos atacó el 11-S”. Lo oí directamente de muchas bocas de soldados – sin tratar de ser irónico.

Juba mataba desde una distancia mínima de 200 metros – algo que El fancotirador difícilmente podría lograr.

Juba era infinitamente paciente, y devastadoramente exacto. Disparaba solo un tiro – y cambiaba de posición. Nunca hacía un segundo disparo. Apuntaba a la brecha más pequeña en el blindaje corporal del soldado, y a la parte más baja de su columna vertebral, costillas, o por sobre su pecho. Ningún equipo de especialistas francotiradores estadounidenses logró rastrearlo.

Esto explica, en pocas palabras, por qué Juba se convirtió en una leyenda urbana en Bagdad, el triángulo suní, y más allá. Lo que es virtualmente seguro es que era miembro del Ejército Islámico en Irak. Un héroe de la resistencia contra los invasores, por cierto, pero lejos de ser salafista-yihadista.

El Ejército Islámico en Irak, a mediados de los años 2000, era el principal grupo de resistencia contra los estadounidenses, como afirmaba el ex vicepresidente iraquí Tariq al-Hashemi. Eran todos ex baasistas –suníes, chiíes y kurdos– trabajando en conjunto. Y lo mismo hacía Juba – de quien se pensaba que era suní. Pero eso no fue nunca totalmente confirmado.

En esos días, la resistencia no podía dejar de ser popular – la “liberación” significó que más de 50% de los iraquíes estaban desnutridos; por lo menos 1 de cada 3 moría literalmente de hambre; y por lo menos un 50% de toda la población vivía en la pobreza más absoluta.

A fines de 2005, el Ejército Islámico en Irak publicó un video de 15 minutos de duración sobre los Mayores Éxitos de Juba. A mediados de 2006 circulaba toda clase de cifras sobre la verdadera cantidad de sus víctimas. Incluían a un equipo de cuatro francotiradores de los marines en Ramadi, en el “triángulo de la muerte”, cada uno de un solo tiro a la cabeza.

Los francotiradores estadounidenses siempre operaban en equipos de por lo menos dos, un tirador y un rastreador. Un rastreador tenía que ser extremadamente experimentado, utilizando un cálculo muy complejo para considerar, por ejemplo, variaciones del viento y coeficientes de arrastre. Juba, en cambio, trabajaba solo.

Rebelde con un Dragunov
El Ejército Islámico de Irak gustaba de alardear de que Juba –y otros francotiradores– habían sido esencialmente entrenados según el libro El óptimo francotirador: un manual avanzado de entrenamiento para francotiradores militares y policiales (Paladin Press, 1993; edición expandida en 2006); escrita por el francotirador estadounidense en retiro John Plaster.

Qué fabulosa historia posterior a la Guerra Fría; es posible que las tácticas hayan sido prestadas por el invasor (estadounidense); pero el arma elegida era rusa.
El “nido” usual de Juba –donde se atrincheraba antes de un ataque– estaba invariablemente decorado por una colección de colchones, que amortiguaban el sonido de su rifle Dragunov de francotirador, conocido también como SVD; un semiautomático diseñado por Evgeniy Dragunov en la antigua URSS a fines de los años 1950. El SVD ha sido apreciado como el primer rifle militar de precisión hecho específicamente para francotiradores. Por lo tanto, considerando las estrechas relaciones entre la URSS y el Irak de Sadam, no es sorprendente que los militares baasistas hayan estado familiarizados con el Dragunov.
El “souvenir” de marca de Juba también llegó a ser tan legendario como su persona de Hombre Invisible: un solo cartucho, y unas pocas palabras escritas en árabe: “Lo que ha sido cobrado en sangre no puede ser recuperado excepto mediante sangre. El francotirador de Bagdad.”

Hubo una época a fines de 2005, comienzos de 2006, cuando yo seguía de cerca la resistencia iraquí, incluso cuando no estaba en el terreno, en la que jugaba con la idea de escribir un drama sobre Juba. Era una especie de héroe al estilo de Camus para muchos iraquíes; un rebelde existencial, pero con un Dragunov. Finalmente descarté la idea, por considerar que solo un iraquí podría examinar en toda su dimensión la psicología del francotirador de Bagdad.

Hoy en día, el francotirador de Bagdad quizás sobrevive solo como el fantasma de una desvanecida leyenda urbana. El propio Bagdad ha cambiado su estatus de principalmente suní a principalmente chií – y sus nuevos temores se centran en el ficticio Califato ISIS/EI/Daesh. El Francotirador, por su parte, viaja por el planeta como un célebre héroe digital, incluso si derechistas estadounidenses se quejan ruidosamente de que ni la cinta de Clint Eastwood ni Bradley Cooper no hayan recibido ningún Oscar. Solo muestra –una vez más– que desde Vietnam, el Imperio del Caos solo gana sus guerras en Hollywood.

ICH/Sputnik. Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens. Revisado por La Haine
Texto completo en: http://www.lahaine.org/el-francotirador-estadounidense-frente-al

domingo, 8 de marzo de 2015

SIGUE EL " CORRE-CORRE" HACIA LA NADA DEL EI-CIA

domingo, 8 de marzo de 2015

Soldados iraquíes respaldados por voluntarios han reconquistado el aeropuerto militar en la localidad de Al Dur, al sureste de la estrategia ciudad de Tikrit, expulsando del mismo a los terroristas takfiris del EI.


La liberación del aeropuerto tuvo lugar el viernes por la mañana cuando soldados del Ejército y voluntarios shiíes y sunníes dieron un nuevo empuje a la ofensiva contra Tikrit con la que ellos han logrado hasta el momento liberar a 97 pueblos y distritos que estaban bajo el control del EI.

Algunos miembros de los grupos de voluntarios han manifestado al canal Al Mayadin que habían encontrado equipos de comunicaciones y espionaje israelíes utilizados por los territoristas del EI en la localidad de Al Dur.

Avance desde cinco direcciones

La ciudad de Tikrit, junto al Río Tigris, es el objetivo último de la actual ofensiva, la mayor dirigida contra el EI desde que éste ocupó territorios en el norte de Iraq en junio de 2014.

La operación del Ejército está siendo conducida desde cinco direcciones para evitar que los terroristas del EI huyan o refuercen sus defensas. 

El progreso ha sido gradual. Una columna de soldados y milicianos que se aproximaba desde el este ha avanzado despacio teniendo que limpiar la ruta de bombas, minas y francotiradores, que retrasaron su avance. Otras columnas que avanzan desde el norte y el sur han avanzado más rápido.

Según los medios iraquíes, varias localidades y campos petrolíferos que se hallan cerca de la ciudad han sido ya tomados. 

Los informes señalan que los campos petrolíferos de Ayil y Alas fueron capturados el viernes junto con el pueblo cercano de Maibdi, situado entre Tikrit y Kirkuk.

Pausa en la marcha

El viernes, los militares y milicianos hicieron una pausa en su avance con el fin de consolidar las ganancias obtenidas, dijeron varios responsables.

“Existen algunas áreas que acabamos de liberar de tal modo que debemos colocar fuerzas en las mismas para impedir que los insurgentes del EI vuelvan a ellas”, dijo una fuente del Mando de Operaciones de Samarra. “Se trata de una reorganización de fuerzas, pero no de un freno en la ofensiva”.

La ofensiva contra Tikrit tendrá una influencia significativa en la forma y el momento en que se inicie la otra ofensiva contra Mosul, la segunda mayor ciudad de Iraq.

150 terroristas del EI muertos en ataques aéreos

Por otra parte, al menos 150 terroristas del EI murieron cuando aviones iraquíes llevaron a cabo dos operaciones de bombardeo separadas en la provincia de Anbar y en la provincia norteña de Salahuddin.

Según una declaración publicada por el Ministerio de Defensa iraquí el viernes, los terroristas murieron cuando los aviones iraquíes llevaron a cabo ataques de precisión contra posiciones del EI en la provincia de Salahuddin y al este de la ciudad de Karma, situada a 48 kms al oeste de Bagdad.

La declaración señala que los aviones iraquíes destruyeron también 25 vehículos

lunes, 2 de marzo de 2015

EL FUTURO DEL MEDIO ORIENTE

«Ante nuestra mirada»


Hace meses que Barack Obama viene tratando de modificar la política estadounidense para el Medio Oriente para poder eliminar el Emirato Islámico con ayuda de Siria. Pero no logra concretar esa modificación. Por un lado, porque durante años estuvo repitiendo constantemente que el presidente Assad tenía que irse. Y también porque sus aliados regionales apoyan al Emirato Islámico en contra de Siria. A pesar de eso, la situación va evolucionando lentamente y finalmente debería lograrlo. Parece, por el momento, que todos los Estados que apoyaban al Emirato Islámico han dejado de hacerlo, abriendo así el camino a una redistribución del juego.
| Damasco (Siria)  
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El mundo está pendiente de la conclusión de un acuerdo global entre Washington y Teherán –bajo el ridículo pretexto de poner fin a un programa atómico militar que no existe desde 1988, cuando terminó la guerra entre Irak e Irán. El verdadero objetivo del acuerdo entre Washington y Teherán será garantizar la seguridad de Israel a cambio del reconocimiento de la influencia iraní en el Medio Oriente y en África.
Sin embargo, es probable que el esperado acuerdo se concrete únicamente después de las elecciones legislativas que tendrán lugar en Israel el 17 de marzo de 2015. La posible derrota de Benyamin Netanyahu volvería a fortalecer los vínculos entre Washington y Tel Aviv y facilitaría el acuerdo con Teherán.
En ese contexto, las élites estadounidenses están tratando de ponerse de acuerdo sobre su futura política, mientras que los aliados europeos de Estados Unidos se preparan para alinearse con lo que será la nueva política estadounidense.

La búsqueda del consenso en Estados Unidos

Al cabo de 2 años de políticas incoherentes, Washington trata ahora de lograr un consenso sobre lo que debería ser su política en el «Medio Oriente ampliado».
- 1. El 22 de octubre de 2014, la Rand Corporation –principal tanque pensante del complejo militaro-industrial– modificaba radicalmente su posición. Después de haber hecho campaña a favor de la destrucción de la República Árabe Siria, la Rand Corporation ahora afirma que, en este momento, lo peor que podría suceder para Estados Unidos e Israel sería la caída del presidente sirio Bachar al-Assad [1].
- 2. El 14 de enero de 2015, Leslie Gleb, presidente emérito del Council on Foreign Relations (CFR), el club de las élites estadounidenses, advertía contra las divisiones que existen en el seno de la administración Obama y que amenazan su autoridad a nivel mundial. El CFR aconsejaba por lo tanto crear una especie de nueva «Comisión Baker-Hamilton» para revisar a fondo la política exterior [2].
- 3. El 24 de enero, el New York Times publicaba un editorial donde respaldaba el viraje de la Rand Corporation y llamaba a un cambio radical de política hacia Siria [3].
- 4. El 6 de febrero, la administración Obama publicaba su nueva doctrina estratégica. Y ya no se trataba de garantizar la seguridad de Israel mediante la destrucción de Siria sino creando una alianza militar regional con las monarquías musulmanas sionistas. Cuando más, el Emirato Islámico («Daesh») podría ser utilizado para impedir que Siria llegue a desempeñar nuevamente un papel político a nivel regional [4].
- 5. El 10 de febrero, la National Security Network (NSN), un tanque pensante bipartidista que trata de difundir la geopolítica en Estados Unidos, publicaba un informe sobre las posibles opciones ante el Emirato Islámico. El documento pasaba en revista unas 40 opiniones de expertos y concluía que es necesario «contener y posteriormente destruir» el Emirato Islámico buscando el apoyo de Irak, en primer lugar, y de… la Siria de Bachar al-Assad. La NSN fue fundada por Rand Beers, un ex consejero de John Kerry actualmente convertido en subsecretario del Departamento de Seguridad de la Patria [5].
- 6. El 11 de febrero, la administración Obama presentaba al Congreso un pedido de autorización para el uso de la fuerza militar contra el Emirato Islámico, pedido que echaba a la basura la idea de derrocar al presidente Bachar al-Assad y de destruir Siria [6].
- 7. El 23 de febrero, el nuevo secretario de Defensa, Ashton Carter, reunía un grupo de expertos en una cena de trabajo. Y estuvo escuchando sus opiniones durante 5 horas… sin revelar su propio punto de vista. Lo que quería el señor Carter era verificar por sí mismo el trabajo de la NSN. Entre los invitados de Ashton Carter se encontraban no sólo el ex embajador de Estados Unidos en Siria, Robert Ford, y varios viejos especialistas de los tanques pensantes sino también Clare Lockhart, conocida por sus notorios vínculos con el mundo de la finanza, y también el presidente de la Escuela de Periodismo de Columbia, Steve Coll, para evaluar las posibles reacciones de los medios de prensa [7].

Lo que ha cambiado en el terreno

Varios factores han evolucionado en el terreno durante los últimos meses.
- La «oposición moderada» siria ha desaparecido por completo. El Emirato Islámico la absorbió. A tal punto que Estados Unidos no logra encontrar combatientes a quienes formar con vistas a la construcción de una «nueva Siria». El ex embajador Robert S. Ford, hoy asalariado del tanque pensante del AIPAC [8], el mismo embajador que organizó las manifestaciones que se registraron en Siria en 2011 y que apoyó a la «oposición moderada» hasta el último momento, ha cambiado oficialmente su posición. Ahora piensa que la única oposición real que existe en Siria se compone de yihadistas y que entregarles más armamento sería extremadamente peligroso [9]. Retrospectivamente resulta que el término «oposición moderada» no designaba a los combatientes civilizados sino a sirios dispuestos a traicionar su país aliándose a Israel, lo cual por cierto ni siquiera ocultaban [10]. Desde el primer momento, esa oposición estuvo dirigida de facto por miembros de al-Qaeda –como el libio Abdelhakim Belhadj y posteriormente el iraquí Abu Bakr el-Baghdadi– y perpetraba las peores atrocidades –incluyendo el canibalismo [11]. En definitiva, todos esos líderes son actualmente dirigentes... del Emirato Islámico.
- El 28 de enero de 2015 –fecha de la respuesta del Hezbollah al asesinato de varios de sus responsables en Siria–, Israel puso fin a su respaldo a las organizaciones yihadistas que operan en Siria. Durante 3 meses y medio, Tel Aviv les había entregado armas, les había garantizado cuidados médicos en los hospitales militares israelíes y la aviación israelí había proporcionado cobertura aérea a las operaciones de los yihadistas mientras que Tel Aviv justificaba sus incursiones aéreas contra Siria afirmando que se trataba de impedir entregas de armas al Hezbollah libanés. En definitiva, Tel Aviv ponía la seguridad de su frontera en el Golán en manos de los yihadistas, en detrimento de las fuerzas de la ONU.
- El 30 de enero de 2015, el nuevo rey de Arabia Saudita excluyó al príncipe Bandar y prohibió a todos sus súbditos cualquier forma de apoyo al Emirato Islámico. El reino dejaba así de desempeñar un papel en la manipulación del terrorismo internacional, función que le había confiado la CIA después de la revolución islámica iraní de 1979 y que durante 35 años fue la carta de triunfo de Riad.
- Turquía también parece haber puesto fin a su apoyo a los yihadistas desde el 6 de febrero y la dimisión de Hakan Fidan, jefe del MIT (la inteligencia militar turca). Además, en la noche del 21 a 22 de febrero de 2015, el ejército turco penetró ilegalmente en Siria, a unos 30 kilómetros de la frontera, para llevarse los restos de Suleiman Shah, el abuelo del fundador del Imperio Otomano, del mausoleo que el Tratado de Ankara atribuyó en 1921 a Turquía en territorio sirio. Aunque la operación incluyó un impresionante despliegue de fuerza, el ejército turco no luchó contra el Emirato Islámico, cuyos hombres controlan esa zona. Los restos de Suleiman Shah no fueron repatriados a Turquía sino solamente trasladados un poco más lejos, a otro punto en territorio sirio. Turquía mostraba así que no tiene intenciones de actuar en contra del Emirato Islámico y que mantiene sus ambiciones anti-sirias.

Las posibles opciones estadounidenses

En Washington se discuten actualmente 6 opciones:
- Acabar con el Emirato Islámico y destruir Siria después. Es el punto de vista de Raytheon, primer productor mundial de misiles, punto de vista que defiende el cabildero de esa compañía, Stephen Hadley, ex consejero de seguridad nacional de George W. Bush. Un punto de vista que no vaya más allá de hacer la guerra por hacer la guerra, sin preocuparse por los intereses nacionales. Ningún responsable político apoya ese punto de vista extremista, reflejado en los medios de prensa únicamente para inclinar la balanza en el sentido de la guerra más amplia posible.
- Apoyarse en el Emirato Islámico para destruir Siria, siguiendo el modelo de las alianzas establecidas durante la guerra de Vietnam. Es el punto de visa del presidente de la Comisión senatorial para las fuerzas armadas, John McCain, quien prefiere olvidar la caída de Saigón, en 1975. Resultaría extremadamente costoso –unos 20 000 o 30 000 millones de dólares anuales durante un gran periodo de años– además de arriesgado e impopular. Provocaría de inmediato una intervención directa de Irán y de Rusia y el conflicto tomaría una dimensión mundial. Nadie, ni siquiera el propio John McCain, es capaz de explicar por qué Estados Unidos tendría que emprender una operación de ese tipo, en la que el único beneficiado sería Israel.
- Debilitar al Emirato Islámico y posteriormente destruirlo coordinando bombardeos aéreos estadounidenses con el uso de tropas aliadas en tierra, incluyendo grupos de la «oposición siria moderada» –que ya no existe. Y después utilizar esos grupos de oposición (?) únicamente para mantener la presión sobre Siria. Esa es la posición contraterrorista actual de la administración Obama, con un presupuesto de unos 4 000 o 9 000 millones de dólares al año. Sin embargo, aun suponiendo que se llegase a crear una «oposición siria moderada», resulta imposible imaginar de qué manera la US Air Force lograría acabar con el Emirato Islámico cuando ya fue incapaz de destruir a los talibanes en Afganistán en 13 años de guerra contra ellos, sin entrar a mencionar aquí lo sucedido durante la intervención militar de Estados Unidos en Somalia o el actual estancamiento de las tropas de Francia en Mali.
- Contener al Emirato Islámico y después debilitarlo paulatinamente hasta reducirlo a un tamaño aceptable. En esa opción la prioridad sería proteger Irak y los combates importantes se desplazarían hacia Siria.
- La opción del asedio. El objetivo ya no sería combatir al Emirato Islámico sino aislarlo para evitar su propagación. Las poblaciones que se hallan bajo su control se verían abandonadas a su suerte. Es la opción más económica… pero es también la menos honorable. Es la opción que defiende Kenneth Pollack.

Conclusión

Los factores anteriormente mencionados permiten prever lo que va a suceder:
Dentro de unos meses, quizás incluso hacia finales de marzo, Washington y Teherán llegarán a un acuerdo global. Estados Unidos reanudará los contactos con Siria, seguido de cerca por los Estados de Europa, incluyendo a Francia. Se descubrirá entonces que el presidente al-Assad no es un dictador, ni tampoco un torturador. Y a partir de ese momento comenzará el fin de la guerra contra Siria mientras que una verdadera coalición internacional se dedicará a reducir la envergadura de las fuerzas yihadistas. Y cuando acabe todo, la CIA se encargará de enviar los yihadistas sobrevivientes al Cáucaso ruso o la región china de Xinjiang.
[1] Alternative Futures for Syria. Regional Implications and Challenges for the United States, Andrew M. Liepman, Brian Nichiporuk, Jason Killmeyer, Rand Corporation, 22 de octubre de 2014.
[2] “This Is Obama’s Last Foreign Policy Chance”, Leslie Gelb, The Daily Beast, 14 de enero de 2015.
[3] “Shifting Realities in Syria”, The Editorial Board, The New York Times Sunday Review, 24 de enero de 2015.
[4] National Security Strategy, White House, 6 de febrero de 2015.
[5] Confronting the Islamic State. An Assessment of U.S. Strategic Options, Policy Report by J. Dana Stuster & Bill French, Foreword by Maj. Gen. Paul Eaton, National Security Network, 10 de febrero de 2015.
[6] “Joint resolution to authorize the limited use of the United States Armed Forces against the Islamic State of Iraq and the Levant (Proposal)”, por Barack Obama, Voltaire Network, 11 de febrero de 2015.
[7] “Ash Carter Seeks Fresh Eyes on Global Threats”, Dion Nissenbaum, Wall Street Journal, 24 de febrero de 2015.
[8] El AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) es el principal grupo de presión sionista en Estados Unidos. «Kennedy, el lobby y la bomba», por Laurent Guyenot, Red Voltaire, 2 de mayo de 2013.
[9] “Ex-Ambassador: CIA Wrong On Not Wanting To Arm Syrian Rebels”, Akbar Shahid Ahmed, The Huffington Post, 22 de octubre de 2014.
[10] «Leader Sees New Syria, Without Iran Ties», Jay Solomon y Nourmalas, Wall Street Journal, 2 de diciembre de 2011.
[11] Abbu Sakkar, jefe de una brigada del Ejército Sirio Libre se come el corazón y el hígado de un soldado sirio en un video que él mismo divulga en mayo de 2013. Sobre las fechorías del Ejército Sirio Libre –hechos que la prensa occidental nunca llegó a reflejar–, ver la conferencia de la periodista rusa Anastasia Kopova.