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domingo, 5 de octubre de 2014

MÁS DE 66 MIL NIÑOS INMIGRANTES FUERON DETENIDOS EN EE.UU.



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05.10.2014
Washington, 3 oct (PL) Más de 66 mil menores solos fueron detenidos por las autoridades estadounidenses entre octubre de 2013 y agosto de 2014 en el intento de entrar al país, una crisis humanitaria que hoy no tiene final a la vista.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza informó que las edades de los niños y niñas arrestados fluctuaron entre los tres y los 17 años, lo que algunos observadores han calificado de dramático.
Tales cifras superaron las 38 mil 759 detenciones de menores registrados en el año fiscal 2013 (que concluyó el 30 de septiembre de 2014), subrayan reportes de medios locales.
Organizaciones de derechos humanos afirman que los niños y mujeres migrantes centroamericanos bajo custodia en Estados Unidos carecen de una asistencia legal adecuada y su detención es completamente inaceptable.
El tema de los niños inmigrantes se suma a un escenario completo en materia migratoria para el presidente Barack Obama, quien a dos años de terminar su segundo mandato en la Casa Blanca no ha podido cumplir su compromiso de recomponer el sistema de inmigración del país.
La víspera Obama anunció una campaña nacional de seis semanas para aumentar el apoyo a la reforma migratoria y reiteró su intención de dictar medidas ejecutivas de alivio en favor de millones de indocumentados.
Sin embargo, el gobernante fue abucheado mientras pronunciaba un discurso sobre el tema en la gala de la conferencia anual que organiza el caucus hispano del Congreso.
Desde su ascenso al poder en enero de 2009, se han incrementado las deportaciones (cerca de dos millones hasta la fecha) y más de 11 millones de residentes sin papeles esperan por una ley que regularice su situación en el país.

miércoles, 27 de agosto de 2014

UN CUBO DE BALAS PARA DENUNCIAR LA VIOLENCIA POLICIAL EN EE.UU




El actor Orlando Jones

El asesinato a manos de un policía de un joven afroamericano en la ciudad estadounidense de Ferguson (Misuri) ha desencadenado las mayores protestas raciales en 50 años en los EEUU. Los hechos ocurrieron el pasado 9 de agosto, cuando Michael Brown (18 años) y un amigo se dirigían a pie a casa del abuelo de Brown. El oficial de policía Darren Wilson (de raza blanca) les ordenó detenerse. Mientras discutían, un arma fue disparada desde el interior del vehículo policial. Los dos chicos echaron a correr y Wilson abrió fuego en repetidas ocasiones (hasta seis), matando al joven afroamericano, que iba desarmado. 

El incidente reabrió un debate en la sociedad estadounidense que se creía cerrado desde los años 60. 

Ferguson es un pequeño suburbio del estado de Misuri en el que casi el 70% de la población es afroamericana. La muerte de Brown ha generado una ola de protestas en la ciudad, que están siendo duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad. El funeral está teniendo lugar en las últimas horas, si bien Michael Brown Sr. (padre del joven), les ha pedido a los manifestantes que se tomen una pausa el lunes y cumplan un "día de silencio" para que la familia pueda guardar luto. Ahora, el actor estadounidense Orlando Jones (’Evolution’, ’Al diablo con el diablo’) ha realizado un vídeo con el que quiere denunciar la represión por parte de la policía en las calles de Ferguson. Aunando dos acontecimientos que están dando la vuelta al mundo (el reto del cubo de agua fría por la Esclerosis Lateral Amiotrófica y los disturbios de Ferguson), Jones ha grabado un vídeo en Youtube tirándose encima un cubo con balas. 

"No estoy apuntando con mi dedo a nadie, salvo a mí mismo", afirma el actor, que también es miembro de la Asociación Nacional del Rifle. "Cada cartucho en el cubo representa la vida de alguien que luchó y murió por los derechos civiles y la dignidad humana". Jones, que también ha tenido palabras para el desafío del cubo de agua contra la ELA, promete que hará una aportación económica en los próximos días para la investigación de la enfermedad. 
Video:
https://www.youtube.com/watch?v=mcGwCnMN2Bc


http://www.gonzoo.com/flash/noticia/un-cubo-de-balas-para-denunciar-la-violencia-policial-en-eeuu-6304/

domingo, 6 de abril de 2014

VIDEO DE UNA BRUTAL DETENCIÓN POLICIAL EN EE.UU: " SEÑOR, NO ME DISPARE"

 
 06.04.2014

Un video colgado en Facebook que muestra cómo un agente de Policía del departamento de Luisiana en EE.UU. esposa y arresta a un hombre en su propia casa, es una evidencia incontestable de las actitudes de algunos policías en este país.

El incidente ocurrió en una ciudad de la parroquia de Jefferson, en Luisiana.

El detenido, Donrell Breaux, de 26 años de edad, estaba en el soportal de su casa gastándose bromas con su amigo Eric Banegas y burlándose, usando un lenguaje malsonante, informa el portal The Blaze.

Un vecino de Breaux, que pasaba cerca de la casa, pensó que le habían insultado a él y amenazó con llamar a la Policía. Según dice Breaux, ya había discutido en otras ocasiones con este vecino por cuestiones insignificantes.

Unos minutos después llegó un agente de Policía, entró en la casa y sin dar explicaciones trató de arrestar a Breaux. El dueño de la casa, intentó preguntar el nombre del policía y las razones de su arresto sin obtener respuesta alguna.

"¡No voy a contestarte! ¡Tú vas a contestarme a mí!", exclamó el policía.

Breaux, asustado, incluso llega a rogar cuando se percata de que el agente se echa la mano al cinturón: "¡Señor, no me dispare! ¡Tengo miedo, señor!".

Todo el suceso fue grabado y subido a Facebook por Eric Banegas, que trata en varias ocasiones de pedir socorro y de ayudar a su amigo.

VIDEO

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-fY20sSeikw

lunes, 3 de marzo de 2014

UN NEGOCIO MULTIMILLONARIO!! CÁRCELES PRIVADAS EN EE.UU

03.03.2014
 
 

Décadas de políticas xenófobas y de mano dura, y un sistema penal anclado en el encierro, crearon en Estados Unidos la mayor población carcelaria del mundo y una industria multimillonaria de prisiones privadas.


Hace poco más de 15 años, la investigadora estadounidense y activista de los años 60, Angela Davis, acuñó el término de “complejo industrial carcelario” y lo comparó al poderoso y tan temido complejo industrial militar estadounidense.

“Las cárceles no hacen desaparecer los problemas, hacen desaparecer a los seres humanos. Y la práctica de hacer desaparecer a grandes números de personas de las comunidades pobres, inmigrantes y racialmente marginadas se ha vuelto literalmente un gran negocio”, escribió la dirigente comunista.
La mayor empresa de cárceles en Estados Unidos, Corrections Corporation of America (CCA), fue también la primera de esta innovadora industria.

Creada en 1983, fue ideada por Jack Massey, el mismo hombre que a fines de los años 60 fundó Hospital Corporation of America, hoy la mayor empresa de hospitales y centros de cirugía privados de Estados Unidos.

Al año siguiente, Wackenhut Corrections Corporation apareció en el mercado, una empresa que más tarde sería comprada por el Grupo Geo, la segunda compañía más grande del complejo industrial.
“La industria surgió en un contexto dominado por la mentalidad conservadora de la época de Ronald Reagan y por políticas de mano dura, que crearon la suficiente demanda para convencer a un grupo de inversionistas de que existía una oportunidad empresarial”, explicó a Télam Donald Cohen, director ejecutivo de la organización In the Public Interest.

Según relató por teléfono desde su oficina en Washington, las empresas comenzaron construyendo “cárceles especulativas”, es decir que lo hacían pese a no tener contratos con los gobiernos locales o estaduales.

Las primeras cárceles fueron construidas en pueblos pequeños y pobres con la promesa de garantizar empleos, aumentar la recaudación y abaratar los costos que provocaba la creciente población carcelaria a los gobiernos.

Cumplían las mismas reglamentaciones que las prisiones públicas y una vez en funcionamiento estaban bajo el control de los mismos entes gubernamentales, pero, como toda empresa, su objetivo último era el lucro.

Según Cohen, desde el principio la expansión de esta industria se basó en el “cortejo a los funcionarios”.

Primero fueron los municipios, luego los gobiernos de los estados, principalmente en el sur del país, cerca de la frontera con México, y finalmente, con la llegada de Bill Clinton a la Casa Blanca, el Estado nacional.

Clinton endureció aún más la política criminal del país, pero fue su compromiso con el fin de “la era del gran Estado” la que redujo dramáticamente la burocracia pública y abrió la puerta a que el Departamento de Justicia comenzara a contratar cárceles privadas para decenas de miles de inmigrantes indocumentados y criminales.

“Para mediados de los 90, CCA era una de las empresas que mejor cotizaba en Wall Street”, destacó Judy Green, directora de la organización Justice Strategies, una organización especializada en política criminal con base en Brooklyn, Nueva York.

Pero el mayor boom para el incipiente complejo industrial carcelario llegó después de la declaración de la “guerra contra el terrorismo” en 2001 y, especialmente, con la política para frenar la inmigración del segundo mandato del republicano George W. Bush.

Para fines de 2010 el complejo industrial carcelario concentraba el 8% de los presos en los sistemas federal y estadual, y se había instalado con distinta fuerza en 30 de los 50 estados del país, según la Oficina de Estadísticas de Justicia estadounidense.

El porcentaje parece pequeño, pero lo que llama la atención es el ritmo al que creció la industria en relación al aumento de personas detenidas en el país.

Entre 1999 y 2010, la población carcelaria en Estados Unidos creció un 18%, pero el número de presos en cárceles federales y estaduales privadas aumentó alrededor de un 80%.

CCA posee 66 cárceles con capacidad para 91.000 presos, mientras que el Grupo Geo tiene 65 prisiones y puede albergar más de 65.700 detenidos. Sus ganancias anuales en 2011 fueron de 1.700 millones y 1.600 millones de dólares, respectivamente.

A nivel federal este crecimiento se basó en la privatización de gran parte del sistema de detención de inmigrantes indocumentados, mientras que a nivel de los estados se consiguió gracias al “cortejo” de las autoridades locales, que permitió la firma de contratos poco convencionales.

Un informe de 2012 de In the Public Interest analizó 62 contratos de empresas de cárceles con gobiernos estaduales y reveló que más del 65% contiene cláusulas que obligan al Estado a garantizar una ocupación mínima del 80 hasta el 100% de “las camas”, incluso si la tasa de criminalidad disminuye.

Por ejemplo, en Colorado, el número de crímenes se redujo en un tercio en la última década y eso permitió el cierre de cinco cárceles públicas desde 2009.

Originalmente, el gobierno de Colorado había defendido la firma de contratos con prisiones privadas argumentando que el sistema carcelario público estaba desbordado.

Sin embargo, en 2012 y tras el cierre de cinco prisiones, el gobierno local firmó un acuerdo con CCA para garantizar durante 2013 al menos 3.300 presos en las tres cárceles que la empresa tiene en ese estado, con un costo anual de 20.000 dólares por preso.

Como el complejo industrial militar, la industria carcelaria adquirió sus dones de negociación a fuerza de millones de dólares invertidos en lobby y consiguió parte de su influencia gracias al grupo ALEC (Consejo de Intercambio Legislativo Estadounidense).

ALEC no es un grupo de lobby formalmente.

Su slogan es “gobierno limitado, libertad de mercados, federalismo”, su función es redactar y promocionar proyectos de ley y sus miembros incluyen más de 2.000 legisladores estaduales y directores ejecutivos de grandes corporaciones (hasta hace unos años, CCA y el Grupo Geo).
La agrupación está organizada por comisiones, como los del Poder Legislativo, y cada una está liderada por un legislador en funciones y un empresario vinculado con esa área.

Medios estadounidenses, entre ellos el diario The New York Times y la revista The Nation, vincularon a ALEC con leyes de mano dura, como la que permite a los ciudadanos disparar cuando sienten que su vida está en peligro, y las principales normas que permitieron la privatización del sistema penitenciario.

“Las empresas de cárceles no crearon las leyes, pero ayudaron a que sean aprobadas… y tiene sentido. Si cotizás en Wall Street, tenés que crecer. Y para que tus acciones suban, tu mercado tiene que agrandarse”, sintetizó Judy Green.

Los últimos 30 años demostraron que la única forma que tiene el complejo industrial carcelario de aumentar su mercado es con políticas criminales más duras.
Telam

miércoles, 8 de enero de 2014

RECONOCE EL FBI SU TRANSFORMACIÓN EN POLICÍA POLÍTICA




El Buró Federal de Investigaciones (FBI), cuya prioridad consistió hasta ahora en garantizar el respeto de la ley –o sea, dedicarse a la lucha contra el crimen– ha cambiado oficialmente de misión para dedicarse a garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Creado inicialmente para investigar los litigios inherentes al comercio entre los diferentes Estados de la Unión, el FBI se convirtió –entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial– en una fuerza que simultaneaba el papel de policía judicial de alto nivel, dotada de un laboratorio de policía científica, con las misiones de un servicio de contraespionaje y las de una policía política encargada de investigar con carácter preventivo las opiniones de la ciudadanía.

A partir de la adopción del Acta Patriótica –en 2001 y a raíz de los atentados del 11 de septiembre– la actividad fundamental del FBI pasó a ser la de una policía política: recoger información sobre los ciudadanos y además ficharlos. Entre las prerrogativas del FBI figura actualmente la posibilidad de obligar a cualquier persona o entidad a proporcionarle información sobre terceros, a espaldas de las personas interesadas y sin control judicial.

De hecho, el FBI acaba de modificar su formulario de presentación, reconociendo así esa evolución.
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