Los días 14 y 15 de agosto de 1936 las
tropas fascistas al mando del sublevado Teniente Coronel Juan Yagüe
irrumpieron en la ciudad de Badajoz, dejando tras de sí un reguero de
muerte y desolación. Durante esas dos trágicas jornadas más de 4000
personas fueron asesinadas por los traidores a la democracia y la
legalidad republicana: mujeres y hombres comprometidos con la libertad,
campesinas y campesinos sin tierras que se unieron a los milicianas y
milicianos de toda Extremadura, congregados en Badajoz para resistir con
uñas y dientes el avance del fascismo.
77 años después de estos horribles
acontecimientos, sus nietas, nietos, bisnietas y bisnietos no olvidamos
el sacrificio realizado por los héroes del pueblo y la libertad. Los y
las descendientes de los represaliados por el fascismo entendemos que es
preciso mantener viva la memoria de su lucha y continuar con su
ejemplo. No podemos consentir que desde los medios de comunicación y
los dos grandes partidos de nuestro Estado se silencie y se oculte lo
que ocurrió en Badajoz, no permitiremos que sus nombres sean borrados de
la historia.
Por todos estos motivos, el pasado 14 de
Agosto de 2013 más de 200 personas acudimos a la convocatoria
unitaria realizada por la Coordinadora Antifascista de Extremadura y el
Bloque Antirracista, Antifascista y Multicultural, de Badajoz. Para
dejar claro que ni olvidamos la matanza, ni perdonamos a los culpables.
La marcha, que finalizo en la antigua
plaza de toros, uno de los escenarios de la matanza; transcurrió sin
incidentes, se corearon consignas como “milicianos, nosotros no
olvidamos”, “Matanza de Badajoz, ni olvido ni perdón” o “Juan Carlos
primero, de Franco es heredero”. Frente a la antigua plaza de toros las
organizaciones convocantes de la movilización así como: la Asociación
Matilde Landa, la Asociación de Mujeres de la Izquierda Oliventina
(AMIO), CNT Badajoz y algunas personas a título individual leyeron
diferentes comunicados en los cuales además del homenaje a las víctimas y
su lucha, se expresó la necesidad de continuar con esta lucha, puesto
que el fascismo es un problema al que aún nos enfrentamos hoy en día,
ya sea por el auge e experimentan en la actualidad los partidos y
colectivos de tinte fascista o neofascista, ya sea por la herencia del
franquismo y de la falsa transición que permitió a los fascistas,
represores y torturadores salir totalmente impunes de sus crímenes y
continuar con su labor represiva dentro de las estructuras de la
administración, el Estado y los dos grandes partidos.
La parte negativa del homenaje pudimos
verla el día 15 cuando un grupo de unas 20 personas acudimos al
cementerio viejo de Badajoz, otro de los escenarios de la matanza, a
mostrar nuestro respeto por los represaliados. Cuando nos disponíamos a
colocar nuestra pancarta un grupo de simpatizantes del Partido
“Socialista” intento expulsarnos del lugar, la intención de estos
fascistas es clara monopolizar el homenaje, manipular la verdad y
utilizar la memoria de nuestros muertos como arma electoral y
partidista.
Aunque desde los dos grandes partidos de
la oligarquía se ha intentado constantemente ocultar y manipular lo
ocurrido hace 77 años en Badajoz las y los Extremeños y sobre todo las y
los jóvenes hemos dejado claro que no olvidamos la matanza y que
exigimos justicia y reparación.
MANIFIESTO DE LA COORDINADORA ANTIFASCISTA DE EXTREMADURA.
El día 25 de marzo de 1936, un terremoto
de lucha popular sacudió Extremadura. Durante la madrugada de ese día,
bajo un aguacero y al grito de ‘¡viva la República!’, decenas de miles
de campesinos y campesinas sin tierra (alrededor de 80.000 según las
fuentes más fidedignas), de forma pacífica y sin que se produjera
incidente alguno con propietarios o fuerzas del Estado, recuperaron más
de tres mil fincas que sumaban casi 250.000 hectáreas en prácticamente
todos los términos municipales de nuestra tierra, en lo que, sin lugar a
dudas, constituye una de las mayores movilizaciones populares de
nuestra historia.
Estos hechos tuvieron como consecuencia
una de las represiones más cruentas de toda la Guerra Civil española. La
tarde del 14 de Agosto de 1.936, 2.250 legionarios, 750 regulares
marroquíes y cinco baterías de artillería, al mando del Teniente Coronel
Juan Yagüe, y tras bombardear la ciudad por tierra y por aire con
aviones del régimen fascista de la Italia de Mussolini, consiguieron
romper la defensa de la ciudad defendida por 3.000 milicianas y
milicianos republicanos, muchos de ellos braceros que habían participado
en la recuperación de las tierras meses antes y de unos 500 soldados
leales a la legitimidad republicana.
Esta fatídica tarde, la ciudad cayó en
manos de los generales traidores a la República que, bendecidos por el
clero y aplaudidos por la oligarquía, desencadenaron una represión
cruenta y calculada que todavía hoy está grabada a fuego en la memoria
colectiva del pueblo de Badajoz. De los muchos testimonios recogidos hay
uno que destaca, el de un empleado municipal que relató los hechos así:
La guardia civil fue a buscarlo a su
casa a las tres de la madrugada del 15 de agosto, “porque había
trabajo”. (…) Uno de los civiles dijo que cogiera el camión del corral,
que nos teníamos que ir a la plaza de toros. (…) A las tres y media
llegaron a la plaza. “Dentro del ruedo, a mano izquierda, había varios
muertos en fila y nos dijeron que los cargáramos en el camión y nos los
lleváramos al cementerio”. Volvieron a la plaza y dentro “había más
muertos, pero no todos juntos, sino un montón aquí y otro más allá.
Después supe que los sacaban por tandas y los iban fusilando. Aquel día
dimos por lo menos seis viajes”.
El número exacto de víctimas a día de
hoy sigue siendo un enigma, aunque la más aceptada es la del propio
artífice de la Matanza, que confesó al periodista americano John T.
Whitaker: “Claro que los fusilamos. ¿Qué esperaba? ¿Suponía que iba a
llevar a más de 4.000 rojos conmigo mientras mi columna avanzaba contra
reloj? ¿Suponía que iba a dejarlos sueltos a mi espalda y dejar que
volvieran a edificar una Badajoz roja?”.
Declaraciones como estas dejan claro el
carácter del fascismo, cuyo fin no es otro que instalar un régimen de
represión, persecución permanente y asesinato contra la construcción de
poder popular en las etapas históricas en que la careta de falsa
democracia no es capaz de esconder la explotación y el robo clamoroso
que sostiene el sistema capitalista para el mantenimiento de los
privilegios de unos pocos a costa de la mayoría trabajadora.
A día de hoy, cuando se derrumban las
fantasías de la prosperidad capitalista ante una crisis económica sin
precedentes que el propio mercado ha provocado, el antifascismo tiene
que contribuir a la recomposición de fuerzas populares para organizar la
respuesta colectiva a los ataques del poder, entendiendo que el origen
de la institucionalidad actual del Estado español no se encuentra en el
apaño constitucional del 78, sino en la victoria del bando
nacional-católico en 1939. Esa es la razón por la cual las instituciones
y las organizaciones de la base social del régimen intentan borrar
nuestra memoria, es por eso que aquellos que se dicen “socialistas”
derribaron la Plaza de Toros en 2002, es por eso que el Ayuntamiento
franquista de esta ciudad tiró y reconstruyó las tapias de los
cementerios donde asesinaron a los defensores de nuestra libertad. Y es
que, como dijo Fraga (fundador del Partido Popular), “El franquismo ha
sentado las bases para una España con más orden. De hecho, no hay más
que comparar la España de hoy con la de los años treinta.” Este es su
orden y esta es su España.
Por todo ello, pensamos que el combate
antifascista debe tener por objetivo hoy, como ayer, la construcción de
una sociedad diferente, diametralmente opuesta al proyecto del capital
internacional, de la oligarquía española y los caciques en la que la
tierra sea para los que la trabajan, en la que la economía esté dirigida
por la clase trabajadora y el pueblo, y se encuentre al servicio de
toda la población en vez de servir a los intereses de una minoría
parásita; una sociedad en que la igualdad de derechos de hombres y
mujeres sea un hecho y no una declaración de intenciones sobre el papel,
sin discriminación por razón de nacionalidad, raza u orientación
sexual; una sociedad sin imperialismo, que permita la autodeterminación
de todos los pueblos (también de las distintas nacionalidades del Estado
español) y el mantenimiento de nuestras culturas, lenguas y naturaleza.
Como antifascistas, somos en consecuencia anticapitalistas, pues como ya se preguntó Bertolt Brecht, “¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.”
El mejor homenaje es continuar la lucha.
NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS. EXIGIMOS JUSTICIA Y REPARACIÓN
¡NO PASARA
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