20.10.2012
Candidata a lehendakari. Laura Mintegi confiesa que era «imposible»
de imaginar hasta hace unos meses. Pero, además, lo de candidata a
lehendakari no es solo el título que le otorga la coalición a la que
representa, sino que existe la posibilidad de que llegue a gobernar.
Mintegi es la mayor de los candidatos y la que mejor curriculum
académico tiene. Es concienzuda y severa consigo misma. Sonríe con
naturalidad y es extremadamente cariñosa, educada y amable. Una
apariencia que algunos políticos y periodistas no parecen perdonarle,
pues siempre se empeñan en reseñar que hay un pasado de lobo bajo su
piel. Lo dicen quienes nunca la conocieron hasta hace cuatro días.
¿Qué hace una persona «de la calle» cuando le ofrecen ser candidata a lehendakari?
Primero asustarse y segundo tomar una decisión rápida, porque tampoco
tenía mucho tiempo. No lo dudé mucho. En 24 horas tomé la decisión. Era
consciente de que estamos en un punto de inflexión importante. Llevaba
un tiempo pensando en las enormes oportunidades que se han abierto a
este país con el fin de la violencia de ETA -otras siguen- y en que cada
cual tenía que aportar desde donde pudiera. Cuando se me dio la
oportunidad de aportar desde aquí, decidí que era la hora de
comprometerse.
El resto de candidatos ha hecho toda una carrera en su partido antes de llegar a serlo. Usted ni lo pensaba.
Hay un abismo entre la ciudadanía y la clase política al uso, lo que
la desprestigia. Queremos hacer una política nueva y hacerla de otra
forma. EH Bildu tiene en su ADN el espíritu de participación. No solo
porque la coalición está formada por cuatro fuerzas que en una época
estaban distanciadas entre sí y hoy en día han conseguido llegar a
consensos, sino porque todo nuestro programa está cuajado de ideas para
que la ciudadanía pueda participar. Pensamos que la política hay que
hacerla ensamblando las instituciones y la calle.
¿Está siendo fácil trabajar como representación de esas cuatro fuerzas diferentes?
Suelo decir que «el proyecto nos hace». No es una suma de siglas,
sino un proyecto común que se pone por encima de los intereses
partidarios. Es muy enriquecedor porque cada formación tiene unos
acentos distintos, pero que son complementarios. Creo que nos es más
fácil llegar a capas amplias de la población, porque estamos dando un
mensaje muy plural, ofreciendo un modelo de país.
¿Una escritora de lehendakari?
No es tan extraño. En muchos países ha habido escritores, poetas, que
han llegado a presidentes de gobierno. Algunos escritores nos
comprometemos con la sociedad y no hay tanto salto de comprometerte con
tu país, con tu tierra, desde la literatura y la cultura a hacerlo desde
la política. Pienso que las gentes de izquierdas hacemos siempre
política, estemos donde estemos.
¿Por qué sería usted una buena lehendakari?
Porque tengo voluntad de sacar adelante este país. Lo quiero mucho.
Me importa. Porque sé trabajar, en equipo sobre todo. Y porque toda mi
vida he gestionado equipos humanos plurales, muy distintos. He tenido la
voluntad firme de avanzar teniendo en cuenta todas las opiniones. Es
algo que llevo haciendo toda mi vida. Pienso que puedo aportar eso y
puedo aportar también una cultura de diálogo y de llegar a acuerdos. Es
algo que sé hacer y he tenido resultados positivos durante treinta años.
No pretendo saber más que nadie, sino ser el aglutinante de que
personas que tienen diferentes puntos de vista y valores sean capaces de
ver el punto de vista de otro y, aunque no lo compartan, lo respeten.
¿Para ser lehendakari hay que ganar las elecciones?
La experiencia nos dice que ha habido de todo. Yo defiendo que hay
que respetar la voluntad de la ciudadanía y tiene que gobernar la
formación que tenga más representación parlamentaria.
¿Cuáles serán los primeros pasos de EH Bildu si gana?
Buscar acuerdos, no solo para cuestiones puntuales, sino para
construir un país que tiene que finiquitar primero este ciclo de
violencia que está sin acabar y, segundo, tiene que crear una nueva
sociedad donde se respete la opinión de los otros y se busquen puntos de
confluencia. Creo sinceramente que somos la única garantía de poder
conseguir una convivencia después de un proceso de violencia.
Pero en el pleno de investidura hay que conseguir más votos que el resto de candidatos. ¿Cuáles son sus planes?
Apelar a la conciencia de país del resto de las fuerzas. Hay que
superar las miopías políticas. En el tema nacional tendremos mayores
coincidencias con los partidos que se dicen nacionalistas, y en el tema
social, con los de izquierda. Realmente lo que me preocupa es que el
partido supuestamente de izquierdas que ha estado gobernando ha aplicado
políticas de derechas. Por tanto, tengo cierta prevención de que
realmente quieran coincidir con EH Bildu.
Usted desveló la existencia de un pacto entre PNV y PSE que estos han negado...
Lo han negado con la boca pequeña porque saben que lo tienen. Esto es
grave por dos motivos. Hacer un acuerdo sin saber qué fuerza va a ser
la que recabe la confianza de la población es una falta de respeto a la
ciudadanía y una burla a la democracia. Por otro lado, es grave porque
están diciendo que tienen un mismo modelo para gobernar juntos. No
importa nada lo que digan ni los programas, lo que les preocupa es
ocupar poder para hacer lo que han venido haciendo siempre.
¿Tienen pruebas de lo que dice?
Sí, pero voy a ser discreta y no voy a dar nombres.
Ya ha dicho que si llega a Ajuria Enea lo primero que va a hacer será escuchar. ¿Qué sería lo último que haría?
Defraudar a la ciudadanía. Si me he comprometido a dar soluciones,
voy a hacer todo lo posible por darlas. Evidentemente hay imponderables,
hay dificultades, vivimos en un mundo globalizado y los poderes
económicos están ahí, no podemos ignorar esa realidad. Pero lo que puedo
asegurar es que voy a hacer todo lo que está en mi mano, con un equipo
muy preparado. Si de algo estoy orgullosa no es de ser candidata a
lehendakari, sino de encabezar un equipo impresionante.
¿Por qué EH Bildu presentó el equipo de gobierno no solo antes de las elecciones, sino antes incluso que los candidatos?
Por pura honestidad política. Queríamos decir qué es lo que queríamos
hacer y con qué gente contábamos. No queremos ocupar espacios por
ocupar, sino hacer. En la propia formulación del gobierno ya dábamos
unas pautas de nuestra política.
El equipo tiene una vicelehendakari que sería la responsable del
Departamento de Igualdad de Oportunidades y Participación. Normalmente
hay una vicepresidencia económica y otra política.
Es que queremos hacer una política participativa, tiene una
confluencia entre la política y la ciudadanía. Somos gente de la calle y
queremos hacer así la política. Tenemos un modelo más cercano al de
Europa del norte, donde los ministros van en bicicleta al Ministerio,
viven en casas alquiladas con una austeridad enorme. Es tal el concepto
que nuestra sociedad tiene de los políticos que ya hay quien me está
diciendo «ahora te olvidarás de mí». Me asombra esa expresión. Nuestro
modelo es otro y por eso se explica que haya una vicelehendakari que se
encargue de igualdad de oportunidades, participación, juventud y género.
Pero la gente dice que ahora lo que importa es la crisis...
Efectivamente, y es lo que nos importa también a nosotros y nosotras,
y traemos una batería de propuestas. Planteamos que el trabajo que
existe hay que repartirlo y el que no existe hay que crearlo. Y para eso
hay que conseguir dinero. En los lugares en los que gobernamos,
ofreciendo fórmulas. En Gipuzkoa, con el impuesto de grandes fortunas se
esperan recaudar más de ocho millones de euros. Hay que atajar el
fraude fiscal, que está en 2.500 millones de euros, es decir, todo el
presupuesto de la Consejería de Educación. Con las tímidas medidas que
se han tomado en Gipuzkoa, ya ha habido en el IRPF una recaudación de
seis millones más que el año pasado.
El Gobierno no tiene competencias en materia fiscal.
Hay que introducir medidas correctoras en la Ley de Territorios
Históricos para que el Parlamento pueda fijar unos criterios generales
de recaudación, unas normas básicas. También hay que eliminar
duplicidades y fijar bien las competencias de cada institución. Por
ejemplo hay competencias de las diputaciones de las que los
ayuntamientos se hicieron cargo en épocas de bonanza y que ahora no
pueden asumir. Hay cosas que replantear, pero creemos que la
arquitectura institucional actual tiene sentido y muchas virtualidades.
¿Hay que recortar?
Hay que recortar en cuestiones que no tienen utilidad social y que no
son prioritarias en una situación de crisis. Tenemos medidas a corto y
largo plazo. Todo nuestro programa está plagado de medidas
transicionales: somos conscientes del tipo de sociedad al que queremos
llegar, pero también de la situación actual de la que partimos. No
podemos implantar una serie de medidas ahora, cuando no tenemos
competencias. Hay medidas que se pueden tomar ya, como la moratoria de
grandes infraestructuras y el recorte de privilegios.
¿Qué son privilegios?
Privilegios son, por ejemplo, los sueldos de parlamentarios y cargos
públicos, que son desorbitados. Ya anunciamos que pediremos reducirlos,
como hizo Bildu cuando llegó a los ayuntamientos. Y, por cierto, se
encontró con la oposición y el impedimento de otras fuerzas políticas.
En algunos casos ha sido imposible reducirlos. También planteamos la
retirada de dietas no justificadas de los parlamentarios. Las dietas,
contra factura. Por ejemplo, los parlamentarios no cobraban paro pero
tampoco cotizan. Proponemos que seamos como el resto de trabajadores
públicos. Y hay otros recortes que hay que hacer a largo plazo, que
suponen avanzar hacia la independencia, como son los que afectan al
Cupo. Estamos pagando 813 millones de euros al año al Estado, que en
gran parte van al Ejército, a la Guardia Civil, a la Casa Real, y que
son los capítulos que menos recortes están sufriendo. Y parte de ese
Cupo va también al pago de la deuda ilegítima que está impidiendo la
creación de empleo. El Gobierno de Rajoy está planteando recortes para
pagar el rescate de los bancos alemanes. El pago del Cupo es más que
todo el presupuesto de la Diputación de Gipuzkoa y ese dinero lo estamos
metiendo en un agujero negro, para pagar una deuda impagable, en lugar
de poder invertirlo aquí.
¿Cómo le van a decir a Madrid que no le van a pagar el Cupo?
El Cupo es uno de los capítulos que hay que negociar con Madrid. Pero
quizá, en algún momento dado, nos tendremos que plantear una posición
de desobediencia civil o de pase foral, algo que en absoluto
descartamos. Es que el Estado español ha tomado la opción política de
pagar la deuda en lugar de hacer frente a otras necesidades, y para eso
hasta cambiaron la Constitución, y todos los presidentes de comunidades,
incluido el lehendakari, lo han aceptado recientemente para sus
autonomías. O salimos de esa dinámica o no vamos a conseguir nunca
reducir los niveles de paro. Y no nos podemos fiar de que tenemos datos
mejores que otras comunidades, porque estamos avanzando rápidamente en
el empeoramiento. Si no conseguimos frenar el paro y si no conseguimos
que la riqueza que generemos se quede aquí, estamos en una dinámica de
naufragio.
Escuchándole se diría que en cuanto lleguen al Parlamento van a plantear una declaración de independencia...
Si estuviera en mi mano, lo haría. Pero todos los procesos tienen su
propia evolución y tienen sus fases. Y a mi me importa más hacerlo bien
que rápido.
¿En qué fase estamos ahora?
En la de llegar a acuerdos con el resto de las fuerzas y de poner
sobre la mesa un derecho que está reconocido por la Declaración de
Derechos de la ONU que el Estado español firmó y que los estados
democráticos lo ejercen. Lo estamos viendo. Queremos recabar apoyos en
esta línea, no solo porque seamos independentistas, sino por las razones
económicas que acabo de citar.
El Estado español no es muy ducho en aplicar los convenios internacionales que firma...
Lo hemos visto con recientes sentencias del Tribunal de Estrasburgo.
El Estado español no sé si puede calificarse de democracia. Si lo es, es
de muy baja calidad. Es urgente retomar las riendas de nuestras vidas y
de nuestro país. Hay que aplicar grandes dosis de pedagogía, por una
parte, y por otra parte tiene que ser un proceso sostenible, sin marcha
atrás. Hay ejemplos, como Quebec, de que si lo planteas y no sale, eso
te retrasa quince años. Si no se hace bien, te puede retrasar. Pero
también hay veces que hay que hacer la apuesta y saber ver el momento
político. Si no se da un paso valiente y decidido en un momento dado, a
veces las oportunidades se pasan. Estamos en una coyuntura importante y
este puede ser el momento.
Se cumple un año del anuncio de ETA de poner fin a la lucha armada.
¿Que reflexión hace en lo personal y en lo político?
En lo personal, como muchas otras personas del país, compartí una
sensación de alegría moderada. Conocimos una alegría de euforia unos
años antes y como vimos que aquello no salió adelante, todos quisimos
contenernos, como quien se enamora pero pone prevenciones a ese
sentimiento por miedo al fracaso. Hemos ido tomando confianza y seguimos
con la alegría y la ilusión. Pero somos personas maduras y vemos las
dificultades. Nos han tocado los dos estados más reaccionarios,
jacobinos y retrógrados de todo Europa. Pero también sabemos que esto no
tiene marcha atrás. Llevará más o menos tiempo, pero esto va a terminar
en una situación de convivencia y de paz. Ahora, un tema tan sensible
como el de las víctimas y los presos tiene dificultades. El tema de los
presos está compartido por toda la sociedad. En la manifestación de
enero vi votantes de todos los partidos, salvo del PP y de UPyD. El
Gobierno español se equivoca si cree que puede seguir apretando la llave
en este asunto para achuchar a la izquierda abertzale, porque está
hiriendo la sensibilidad del conjunto de la sociedad vasca.
¿Qué utilidad pueden tener las elecciones en este proceso?
Van a dar una visión clara de cuál es la fotografía de este país y
que las sensibilidades soberanistas y de izquierdas no son marginales,
sino que están en la centralidad. Por una parte va a haber una mayoría
nacionalista y también una mayoría de izquierda, y EH Bildu es
soberanista y de izquierda y va a estar presente en todas las mayorías.
El Estado español va a tener que tomar nota de que EH Bildu, esa fuerza
que ha tratado de ningunear, está en la centralidad de todas las
mayorías. Va tener que tentarse la ropa. Nosotros y nosotras tenemos muy
claro que el tema de la paz y el de la crisis económica son
prioritarios. Y no vamos a cejar hasta que consigamos un país en
convivencia. Vamos a poner toda la carne en el asador en este asunto.
Nos va a tener día a día en el Parlamento y en la calle, y quizá en el
Gobierno, con estos temas de manera permanente. Que tome nota. El hecho
de que estemos en las instituciones no nos va a sacar de la calle.
Tenemos una fuerza enorme.
El sábado en el BEC comentó que al día siguiente tenía visita. ¿Qué le dicen los presos?
Antes que nada quiero dejar claro que fui a visitar a un periodista,
directivo de un periódico que cerraron hace años, que tiene una condena
de cárcel de ocho años, y que su delito ha sido ser periodista y
directivo de un periódico. Que toda la directiva está en la cárcel, como
su director y su subdirectora. Que haya políticos en la cárcel por
hacer política, y periodistas por ser periodistas, en Europa solo ocurre
en España y Turquía.
Tras dejar constancia de esto, ¿qué le dicen los presos?
Los presos son conscientes de que ellos son aquellos a los que el
Gobierno español está utilizando para presionar a la izquierda
soberanista. Y tienen paciencia. Saben que se van a ir consiguiendo otro
tipo de cosas y observan que el Gobierno español va a intentar por
todos los medios retrasar lo suyo hasta el final. Les están aplicando
las medidas mas duras, incluso ilegales. El ministro de Interior confesó
que incluso estaban prevaricando. Los están utilizando para intentar
atenazar a una fuerza política que se sale del mapa. Quiero recalcar que
Bildu se creó hace quince meses, y tiene la Diputación de Gipuzkoa y
más de mil concejales en Euskal Herria. Hace un año se creó Amaiur y
consiguió siete diputados, por encima del PNV. Y hace cuatro meses que
se ha creado Euskal Herria Bildu y su candidata a lehendakari puede ser
la que presida el Gobierno Vasco. Si no hacen presión por algún lado,
las fuerzas soberanistas y de izquierda se salen del mapa. Y, en este
momento, en el único lugar en el que pueden hacer fuerza es con los
presos, porque los tienen encerrados y tienen la llave de la puerta. Eso
lo sabe el Gobierno español y lo saben los presos.
¿Y qué les dice Laura Mintegi a los presos?
Que estamos con ellas, que estamos con ellos. Y lo saben. Que no les
olvidamos. A veces, con la parafernalia de las campañas, da la impresión
de que estamos a otra cosa, pero no. Estamos a eso, estamos a la crisis
y estamos a construir de una sociedad vasca libre y justa
.
Presenta un currículum académico y personal
inhabitual entre los candidatos que en esta y otras elecciones han
optado a llegar a Ajuria Enea. Carece de experiencia en la política
institucional y partidaria, aunque siempre ha sido una mujer
comprometida con Euskal Herria y las múltiples luchas por la libertad y
la justicia. Se define como una persona política como deben serlo todas
las de izquierda. Le gusta escuchar, como se vio en el debate de ETB2.
Cuando se abría el plano mientras otros hablaban, era la única que
atendía en lugar de repasar sus apuntes