Cuando la banca recibió la ayuda de la UE, el Eurogrupo no exigió a
España un ajuste macroeconómico; las condiciones del crédito se
limitaron sólo al sector financiero.
Así lo afirmó hoy el jefe del Gobierno de la república alpina en declaraciones recogidas por la agencia austríaca
APA en Bruselas, donde se encuentra para participar en la reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
"Grecia necesita una oportunidad buena y justa", dijo Faymann.
En este contexto, recordó los debates sobre la situación de España
cuando necesitó dinero para sus bancos pero no quería convertirse en un
"país de programa" (es decir, de reformas de ajustes macroeconómicos,
como ha sido exigido hasta ahora a Grecia).
El Eurogrupo concedió en 2012 una línea de crédito de ayuda directa a
los bancos españoles con balances desequilibrados por culpa de la
burbuja inmobiliaria.
Sin condiciones de ajuste macroeconómico
El caso español de ayuda fue así diferente a los de Grecia, Portugal e
Irlanda, pues el Eurogrupo no exigió a España condiciones de ajuste
macroeconómico ya que las condiciones del crédito se limitaron sólo al
sector financiero.
El entonces comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn,
aseguró que la ayuda a la banca española no conllevaba "nuevas
condiciones" para la política presupuestaria ni reformas estructurales.
"(La ayuda europea) incluirá condiciones políticas en el campo del
sistema financiero y del sector bancario y su reestructuración, mientras
que no habrá nuevas condiciones en otras áreas como la política
presupuestaria ni reformas estructurales", dijo.
Irlanda ya se ha pronunciado ante la posibilidad de que los socios
europeos mejoren las condiciones del rescate concedido por la
troika.
El ministro de Agricultura irlandés, Simon Coveney, ha avanzado que
cualquier trato de favor a Grecia también le sea aplicado.
En línea con los planes de Varoufakis
Las declaraciones del líder austriaco están en línea con
los planes del ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis.
Dentro del debate sobre una hipotética quita de deuda, se ha
vislumbrado el objetivo heleno: mejorar las condiciones de los préstamos
para liberar fondos.
El ruido sobre la quita ha sido simplemente una estrategia de
Varoufakis, un experto en teoría de juegos, para conseguir que los
socios europeos abrieran la mano con las medidas y dieran más libertad
al nuevo gobierno para implementar sus promesas, muchas de las cuales
implican un incremento del gasto.
El Eurogrupo y Grecia cierran su reunión sin ningún tipo de avance sobre el rescate y la deuda
Los ministros de Economía de la Eurozona y el nuevo representante de
Finanzas griego, Yanis Varoufakis, no han logrado ningún tipo de acuerdo
en las negociaciones sobre el futuro del rescate y la deuda helena y,
de hecho, ni siquiera han conseguido pactar una declaración conjunta
sobre los próximos pasos a seguir. El Eurogrupo volverá a abordar la
situación en Grecia el próximo lunes 16 de febrero, pero todavía hay
demasiadas líneas rojas que ni uno ni otro quieren cruzar.
La UE trata de buscar la manera de encajar la voluntad helena, pero
hay tres cuestiones que son sagradas: cualquier dinero llegará con
condiciones, con supervisión y los socios del euro no sufrirán una quita
sobre sus bonos griegos. Y Atenas quiere ante todo dejar que expire el
próximo 28 de febrero el rescate y todos sus compromisos y
reclama en su lugar un 'programa puente' que ponga fin a la austeridad y suavice la carga de la deuda helena.
El desentendimiento es tal que el primer ministro griego, Alexis
Tsipras, ha vetado por teléfono desde Atenas una declaración conjunta
que ya había pactado Varoufakis con sus socios europeos sobre los
próximos pasos a seguir, según han informado fuentes europeas.
Nada que tenga que ver con el rescate
La mayoría de los ministros han pedido a Varoufakis que solicite una
prórroga del actual rescate a Grecia, que vence el próximo 28 de
febrero. Pero, como se ha dicho, el nuevo Gobierno heleno rechaza
cualquier extensión.
"Hemos mantenido unas conversaciones intensas y constructivas, y
hemos cubierto mucho terreno. También hemos hecho progresos, pero no
suficientes hasta este momento como para llegar a unas conclusiones
comunes", ha explicado el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem
al término de la reunión extraordinaria, que se ha prolongado durante
siete horas.
Dijssebloem ha señalado que durante el encuentro "se discutió la
posibilidad de una extensión" del actual programa de rescate. "Para
algunos ha quedado claro que esta es la opción preferida, pero todavía
no hemos cerrado esta conclusión", añadió.
"
Mi ambición era acordar los pasos que hay que dar durante
los próximos días, para utilizarlos bien y hacer más progresos entre hoy
y el lunes.
Desafortunadamente, no hemos sido capaces de hacerlo, así que continuaremos nuestras conversaciones el lunes y trataremos de avanzar desde ahí", ha confesado el jefe del Eurogupo.
Los pocos progresos que se han observado se limitaban a que ahora los
ministros entienden "mejor dónde estamos todos, desde los diferentes
lados y las diferentes posiciones". Así, ha asegurado que las
instituciones han dejado claro que están dispuestas a trabajar con las
autoridades griegas, pero para ello se necesita una conclusión política
primero. "Necesitaremos más tiempo para esto", agregó.
"El niño nuevo"
Por su parte, el titular griego de Finanzas, Yanis Varufakis, que
vivió ayer su primer encuentro conjunto con todos sus socios de la
Eurozona, indicó que no se esperaba que el Eurogrupo "resolviera ninguna
cuestión" y que él había sido invitado a exponer el plan económico de
su Gobierno al igual que se hace con todos los titulares de nuevos
Ejecutivos.
"He sido invitado porque soy el nuevo niño de la clase, se me ha dado
una oportunidad maravillosa de presentar nuestros puntos de vista,
nuestras propuestas, tanto en cuanto a la sustancia como en el
calendario", aseguró.
"Como nos volvemos a encontrar el lunes, creo que es perfectamente
normal que simplemente nos alarguemos hasta el lunes" para tratar de
cerrar un acuerdo, apuntó Varufakis, esperando que para el final de
dicha jornada haya una conclusión a las deliberaciones, con un acuerdo
que óptimo tanto para Grecia como para el resto de países europeos.
"He tenido discusión muy constructiva y extensa sobre todas las
facetas de la crisis griega y de la manera en que el Eurogrupo puede
facilitar una transición a una nueva fase en la historia de la
socio-economía griega para que superemos la crisis, la crisis
humanitaria y demás", dijo al término de la reunión, que calificó de
"fascinante".
Encuentro "útil"
La falta total de acuerdo político ha impedido incluso el envío de
expertos europeos a Atenas para preparar la reunión del lunes como se
había previsto en un primer momento.
Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici,
ha dicho que la reunión ha sido "útil para clarificar la visión que
Grecia tiene de su situación y para ayudar al Gobierno griego cómo el
resto de Estados miembros y las instituciones ven esa situación".
Moscovici ha insistido en que Grecia debe "respetar sus compromisos
con las instituciones de la UE y los Estados miembros" porque "cada
Estado miembro espera que sus electores sean respetados y comprendidos".
"Pese a los esfuerzos y la buena voluntad mutua, no hemos podido
llegar a una declaración común", ha confirmado. Por su parte, el
ministro de Economía, Luis de Guindos, ha dicho también que la reunión
del Eurogrupo no ha permitido realizar ningún avance y que la situación
sigue "igual".
El Eurogrupo busca encaje para el acuerdo-puente que pide Atenas
Grecia y sus socios del euro arrancaron ayer la ronda de
negociaciones para evitar lo que justo hace cinco años los líderes
europeos empezaron a combatir: la ruptura del euro.
Tras días de mensajes confusos, y un intenso esfuerzo diplomático por
parte del nuevo Gobierno de Syriza, que fracasó en su intento de ganar
aliados, el ministro de Finanzas heleno, Yanis Varoufakis, explicó a sus
colegas de la moneda común su propuesta para establecer una nueva
relación con sus prestamistas. Las negociaciones continuarán hoy en la
cumbre europea, que sentará por primera vez al primer ministro griego,
Alexis Tsipras, frente al resto de líderes de la Unión.
Sobre el encuentro de ayer, pesaba el desafío de encajar la voluntad
helena sin cruzar tres líneas rojas: cualquier dinero llegará con
condiciones, con supervisión, y los socios del euro no sufrirán una
quita sobre sus bonos griegos.
Al llegar a la reunión, el presidente del Eurogrupo, Jeroen
Dijsselbloem, dijo que "estamos abiertos a sus ideas (de Grecia)", pero
"el punto de arranque es el acuerdo".
En un extremo, Atenas pretende dejar que expire el próximo de 28 de
febrero el programa de rescate actual y todos sus compromisos. Para
ello, no pedirá la prórroga que los europeos empujan a que solicite
antes del 16 de febrero, cuando se celebrará otro Eurogrupo crucial para
llegar a un acuerdo. A cambio, Grecia quiere un nuevo contrato con los
europeos que rebaje el ajuste, al reducir el objetivo del superávit
primario para los dos próximos años (hasta el 1,5% del PIB) y eliminando
las reformas más dolorosas pendientes. También quiere intercambiar la
mayor parte de los bonos de sus prestamistas (excepto los del BCE) por
títulos indexados con el crecimiento, y aprobar medidas para aliviar el
coste social de la austeridad.
Contenido del crédito-puente
Mientras negocia, durante los próximos meses Grecia pretende cubrir
sus necesidades de financiación hasta septiembre con un crédito puente,
que incluiría emisión adicional de títulos por encima de su límite y
acceder a parte del dinero del rescate. Los vencimientos en estos seis
meses superan los 17.000 millones de euros.
Sin embargo Alemania, como principal prestamista, avisa que los
socios europeos no negociarán algo nuevo. Entre los dos extremos, todos
los ministros y la Comisión coincidieron ayer en que Grecia tiene que
cumplir con el programa, aunque dejan espacio para enmendar el rumbo del
brutal ajuste. "El programa es evidentemente la base legal sobre la que
trabajamos hoy", dijo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre
Moscovici. Espera "un trabajo intenso para encontrar un camino entre los
cambios expresados por los votantes griegos y los compromisos que se
tienen que respetar", dijo.
Y a ese resquicio es al que todos miran para lograr un acuerdo que
permita salvar la cara al Gobierno griego frente a sus votantes y a los
Ejecutivos europeos, el BCE y el FMI que tienen el 80% de la deuda
helena.
Según reconocen fuentes diplomáticas, como tantas veces en Bruselas,
todo será cuestión del lenguaje, aunque la diferencia radica en el radio
de acción de la ingeniería verbal. Una fuente recordó que el 70% del
programa que pretende cumplir Grecia se consideraría "en líneas
generales" encarrilado, según la terminología del FMI y el Mecanismo de
Estabilidad Europeo. La clave es lo que queda excluido en ese 30%.
Ilustrando ese complicado equilibro, el ministro de Economía, Luis de
Guindos, señaló que nuestro país no esta molesto en caso de que se le
mejoren las condiciones a Grecia, aunque hay "un planteamiento muy
claro; hay que respetar las reglas porque las reglas son para todos".
Si Berlín está dispuesto a considerar eliminar del radar a la
troika,
diplomáticos de otras naciones creen que se irá más allá. Para ello, se
terminará por conceder un crédito puente que tenga la base legal del
programa, para lo que estará "sustancialmente" anclado en el marco
actual. De esta manera, el Banco Central Europeo podría continuar
suministrando liquidez a los bancos griegos, lo que para los
representantes de otro Estado miembro es "la cuestión nuclear". Eso y
tiempo lo que, como desde aquel 11 de febrero de 2010, siempre le ha
faltado a los europeos.