4 septiembre, 2012
Patricio Montesinos
Mientras en este lado del mundo, Latinoamérica, se experimenta un
crecimiento económico en la mayoría de los países y un mejoramiento
acelerado de las políticas sociales, España y sus vecinos de la
“desarrollada y culta”• Europa, transitan por caminos colmados de
barrancos en busca del abismo, a causa de la crisis que enfrentan.
En un informe presentado por la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) en su 34 periodo de sesiones, celebrado
recientemente en El Salvador, esa organización resaltó los avances
logrados por la región en los últimos años, e incluso se marcó metas
concretas para la eliminación de la pobreza, a la vez de señalar que en
lo adelante es necesario repensar el desarrollo bajo la égida de la
igualdad.
CEPAL destacó a varios Estados latinoamericanos como ejemplos de
desarrollo sostenido, tanto económicamente, como en la materialización
de políticas sociales, entre ellos, Venezuela, Argentina, Brasil,
Ecuador y Bolivia, por citar algunos.
Contrariamente, España y casi la totalidad de las naciones de la
Unión Europea (UE) viven uno de los peores momentos de su historia por
la profunda crisis que atraviesan, debido a la aplicación de formulas
neoliberales recetadas por su aliado Estados Unidos e instituciones
financieras internacionales, que han llevado al llamado Viejo Continente
al caos.
El caso de España es un ejemplo concreto del complejo escenario al
que se enfrentan los europeos. En ese país ibérico el desempleo afecta
actualmente al 24,6 por ciento de la población económicamente activa,
mientras que 1,5 millones de familias tienen a todos sus miembros
desocupados.
Tal realidad ha provocado que casi medio millón de españoles hayan
huido de su tierra natal en los últimos tiempos en busca trabajo y
mejores condiciones de vida en otras regiones del mundo, especialmente
en América Latina, al tiempo que la fuga de capitales marcó record hasta
junio pasado al sumar 219 mil 817 millones de euros.
La mayoría de la población en España no está en condiciones de
soportar los recortes en servicios básicos, como la salud y educación,
que el gobierno derechista del Partido Popular (PP) acomete para
intentar erróneamente lograr que el déficit del presupuesto del Estado
se reduzca a 6,3 por ciento a fines de año, y cumplir así el compromiso
adquirido con la UE.
La brecha de ingresos que separa a ricos y pobres ha aumentado en esa
nación ibérica más que en ninguna otra de las 27 que integran la UE,
según el informe “Exclusión y desarrollo social – Análisis y
perspectivas 2012″, publicado por la organización católica Cáritas en
febrero de este años, que cifró la pobreza en un 21,8 por ciento de la
población.
Como consecuencia de ese adverso panorama, el suicidio se ha
convertido en la primera causa de muerte violenta en España, superando
los accidentes de tránsito, acorde con informaciones reveladas por
medios de prensa.
Pero lo más grave de todo, es que la situación tiende a deteriorarse
aún más, sin que el ejecutivo ultraconservador del presidente Mariano
Rajoy, haya encontrado una salida al laberinto en el que está inmerso
su país.
Los españoles transitan por caminos abruptos que pueden llevarlos al
abismo, esencialmente por la pésima conducción del ejecutivo del
derechista PP que encabeza Rajoy.